En muchos seminarios e institutos bíblicos, pastorales y catequísticos, se enseña que las sinagogas en la época de Jesús disponían de una distribución tal que no permitía a las mujeres el ingreso total a la misma, es decir, que a las mujeres se les tenía apartadas de los hombres, como veremos en el siguiente
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Mayor información acerca de la arquitectura sinagogal hispánica, véase TAPIA- ADLER, Ana María. “Arquitectura sinagogal en España”, en Portal de Revistas
Académicas de la Universidad de Chile [en línea], [consultado el 17 de enero de 2011], en
Internet: http://www.revistas.uchile.cl/index.php/RCH/ article/view/575/483 119
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gráfico que es muy usado por los profesores de los centros de formación mencionados:
Una investigación de la rabina Monique Susskind demuestra, para sorpresa de los teólogos no-judíos, que la mejitzá (un biombo de 1.50 mts que separa a varones y mujeres en los rezos sinagogales ortodoxos y conservadores) y el
ezrát nashím (el palco de las mujeres que se encuentran en todas las sinagogas
ortodoxas) no existían en las sinagogas del siglo I, sino que fueron incluidas en la Edad Media120.
De hecho, si bien en el Templo de Jerusalén existía un área de mujeres, no existe prueba arqueológica o documental alguna de que hombres y mujeres hayan estado separados por ley, ni en el Templo, ni mucho menos en la sinagoga121.
Pero sí existe una referencia en la Mishná que habla de la construcción de un balcón o palco para las mujeres para ser usado durante la fiesta de Simját Beit HaShoevá (fiesta de la recolección del agua), durante la fiesta de Sucót
120
Véase SUSSKIND, Monique. La mejitzá en la sinagoga. Jerusalén: Instituto Schechter de Estudios Judaicos 2004., p. 17.
121
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(también conocida como fiesta de las Cabañas, de las Tiendas, de los Tabernáculos o de las Enramadas), “para que las mujeres pudieran mirar desde arriba mientras los hombres estaban abajo, sin que se juntaran”122.
La rabina Susskind explica que existen pruebas post-talmúdicas que demuestran que este ezrát nashím o palco de las mujeres fue construido en el Templo para ser usado exclusivamente en la festividad que hemos mencionado, pero no para ser usado durante el año123.
Sólo a partir de la Edad Media se instituye la separación de hombres y mujeres en la sinagoga por razones de puritanismo.
Este es el interior de una sinagoga ortodoxa de tradición sefardí. Como podemos ver, las sillas son largas y de madera al igual que en muchas parroquias católicas, al igual que las columnas laterales y el trono, al fondo. Arriba a los lados, el ezrát nashím (palco de las
mujeres).
122
MISHNÁ. Midót 2:5. 123
68
La Bimá y el Amúd
La bimá es, en el lenguaje coloquial judío, la mesa sobre la que se pone el rollo de la Torá y se lee desde ella. Cuando alguien pasa a leer la Torá se dice que hace aliá (ascensión), y al lector se le denomina Baal Koré. En las sinagogas sefardíes la bimá es la plataforma o pequeña tarima a donde se sube para leer la Torá, mientras que la tebáh o shulján es la mesa en sí.
La herencia judía de la bimá está presente en la Iglesia Católica a través del ambón,
desde donde se
celebra la Liturgia de
la Palabra en la
Celebración Eucarística.
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En una sinagoga también encontraremos el amúd, que es un atril desde donde se reza la plegaria más importante del servicio sinagogal: el Shemoné Esré o Amidá (que consta de 18 bendiciones y que, según la
misma tradición talmúdica,
reemplaza los sacrificios que se ofrecían en el Templo). En las sinagogas ortodoxas sefardíes, todo el servicio sinagogal se conduce desde el amúd.
El Aharón HaKódesh
El lugar más sagrado de una sinagoga es el Aharón haKódesh, un armario en donde se guardan los rollos de la Biblia. Los sefardíes (judíos descendientes de
los que vivían en
España) llaman a este armario ejál.
El ejál está cubierto con
un velo que
generalmente se
confecciona en
terciopelo y está
adornado con hermosos y diversos motivos y textos en hebreo.
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Este velo es un recordatorio del velo que separaba el Lugar Santísimo del resto del Santuario, tanto en el Tabernáculo en el desierto124, como en el Templo de Jerusalén125.
En muchas sinagogas este velo, además de los motivos que lo decoran (pueden ser variados: desde representaciones de las Tablas de la Ley, estrellas de David, lenguas de fuego en recuerdo de la zarza ardiente desde donde Dios le habló a Moisés, leones rampantes, etc.), puede llevar en agradecimiento los nombres de algunos comunitarios célebres o benefactores.
El Aharón HaKódesh tiene también un papel protagónico en los servicios sinagogales. Por ejemplo, en algunas sinagogas durante el servicio de lectura de la Torá en Shabat, un comunitario seleccionado previamente tiene el honor, tanto de retirar el velo de ejál como de abrir el Aharón haKódesh, entregar el rollo de la Torá al Baal Koré (la persona a quien le corresponde la lectura de la Torá en el servicio sinagogal de los sábados, los lunes y los jueves) y cerrar nuevamente el ejál con el velo.
En algunas sinagogas, al finalizar el rezo del Kabalát Shabat, el oficiante llama a un comunitario para abrir parcialmente el ejál mientras todos elevan plegarias por la paz de Israel y del país en donde se habita. La herencia judía del Aharón HaKódesh está presente en la Iglesia Católica en el Sagrario de los templos parroquiales, en donde se guarda la reserva del Santísimo Sacramento. 124 Éxodo 26,31-33. 125 Mateo 27,51.
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El Ner Tamíd (Luz Eterna)
Cuando Dios le ordenó a Moisés fabricar la menorá o candelabro de siete brazos, también le ordenó preparar aceite puro de oliva para mantenerlo encendido de manera permanente126.
En recuerdo de esto se enciende en la sinagoga una lámpara que se le llama ner tamíd, y que debe estar ubicada sobre y al lado del ejál.
El tipo de luz utilizado para el ner tamíd puede ser, tanto fuego natural como energía eléctrica.
La herencia judía del Ner Tamíd en la Iglesia Católica está presente en la Luz Perpetua que también está frente y junto al
Sagrario de los templos
parroquiales. Y al igual que en las sinagogas, esta luz sagrada puede ser de fuego natural a través de un cirio especialmente reservado para tal fin, o bien de energía eléctrica.
EL PERSONAL DE UNA SINAGOGA