Uno de los avances más importantes del cambio cultural en la teoría social durante 1980 y 1990 fue el reconocimiento de la política cultural del deporte. Ésta se hizo común a lo largo de la última parte del siglo XX, donde se hablaba de la transformación o la capacidad del deporte para provocar el cambio. No era raro que los estudiantes en dicha sociedad consideraran el papel del deporte como un sitio de lucha social.
La idea de que el deporte puede contribuir con la identidad cultural ha sido desarrollado con el surgimiento de la política de la identidad. Se ha argumentado que el deporte ayuda a grupos étnicos o nacionales a desarrollar un sentido de identidad cultural. El argumento que tiende a subyacer en los relatos del deporte y la identidad cultural es que el deporte de una manera ayuda al reconocimiento y la representación de la sociedad (Jarvie,2006).
Entre las identidades que se han generado en el deporte se encuentra la promoción de valores positivos así como también el fomento de actitudes machistas, militaristas, nacionalistas y sentimientos de desprecio hacia la debilidad.
Figura 4.4:Hincha chileno quemando camiseta de Perú en el Estadio Nacional.
Fuente:Diario El Comercio de Perú.
Por un lado, se tienen las actitudes nacionalistas las cuales originan malas prácticas deportivas, ya que promueve un sentido de la competitividad exagerado y hasta puede provocar agresividad hacia los atletas o aficionados de otros países (Pérez Triviño,2011) (ver Figura 4.4). SegúnPérez Triviño(2011), esta crítica ha sido recurrente por parte de autores de izquierda al señalar ciertos paralelismos entre el deporte, especialmente el profesional, y el capitalismo y su vertiente competitiva.
SegúnPérez Triviño(2011), muchas disciplinas depor- tivas pueden ser caracterizadas como “miniaturizaciones de la guerra”, esto no se debe sólo al enfrentamiento subyacente o explícito entre individuos, sino también al uso de estrate- gias, tácticas y en ocasiones, violencia. Entre las disciplinas deportivas, las que más discusiones han generado por el uso de violencia son el boxeo, el hochey sobre hielo y el fútbol ame- ricano. A esto se añade un tema que se ha agregado con mayor frecuencia al deporte, la violencia entre espectadores.
Otro aspecto señalado porPérez Triviño(2011), se refiere a que el deporte fomenta el cultivo de la excelencia, pero simultáneamente, el desprecio hacia aquellos que no la logran, donde lo que verdaderamente se aprecia en el deporte es la demostración de fuerza por parte del ganador, la excelencia que muestra al conseguir una victoria frente al rival. No es extraño que los deportistas que son derrotados en una competencia deportiva se sientan humillados. Además, se cuestionan las actitudes paradigmáticas de los aficionados hacia el deporte y en especial las que tienen hacia los atletas y sus logros.
Uno de los temas más debatidos en la actualidad, es el aumento de presión que ejercen los padres sobre sus hijos para el desarrollo de ciertos deportes, especialmente el fútbol, el tenis y la gimnasia. Los motivos que guían estas acciones son muchas veces benevolentes, pero en otras ocasiones, les guía el deseo de que su hijo triunfe y gane muchísimo dinero; en otros casos, el interés es obtener premios o medallas que también redunden favorablemente en el prestigio internacional de un Estado. Todo ello repercute en una manipulación de menores de edad para que enfoquen y concentren toda su atención en el deporte, dedicando gran parte de su infancia al entrenamiento intensivo y descuidando otros aspectos de su formación como futuros ciudadanos (Pérez Triviño,2011).
En este sentido,Pérez Triviño(2011) sugiere el establecimiento de ciertos límites a la competencia de los padres para decidir sobre la vida de sus hijos, aún cuando el interés que les guié sea benevolente y la actividad a la que empujen a sus hijos sea, inicialmente, una actividad positiva como lo es el deporte.
Además de los expuesto anteriormente, la idea del deporte y los logros deportivos también pueden contribuir a la grandeza de una nación y pueden trascender las luchas internas y las diferencias sociales. Un ejemplo de lo anterior, fue lo realizado por el ex futbolista y capitán del Tottenham (club del fútbol inglés), el cuál después de la guerra en Afganistán, participó en la organización de partidos de fútbol entre las fuerzas de mantenimiento de la paz en la zona y los ciudadanos afganos. Otro ejemplo similar, se dio durante la invasión estadounidense y británica de Irak a principios del 2003, donde una vez terminada la lucha, el ex futbolista y capitán de la selección de Inglaterra, David Beckham, fue parte de la organización de partidos de fútbol para motivar la paz en dicho país (Jarvie,2006).
Figura 4.5:Nelson Mandela con el capitán de Sudáfrica, François Pienaar.
El caso más emblemático de la influencia del deporte en la sociedad, se presentó con Nelson Mandela y la Copa del Mundo de Rugby en 1995. Donde Nelson Mandela, fue presidente de Sudáfrica, país que estaba inestable y dividido por el odio entre blancos y negros que existía en ese entonces, odio que estuvo a punto de estallar en una guerra civil en Sudáfrica. Mandela como gran estratega aprovechó la oportunidad de que en Sudáfrica se disputaría la Copa del Mundo de Rugby, con el fin de para tratar de eliminar el odio y fomentar la paz.
El esfuerzo finalmente dio frutos, Sudáfrica ganó la copa y se generó una cohesión social espontánea. Una de las frases más recordadas de Mandela hacia François Peinar, capitán del equipo de Rugby de Sudáfrica, fue la siguiente (Delgado y Gómez,2011):
“Vamos a utilizar el deporte para la construcción nacional y promover las ideas que creemos que conducirán a la paz y la estabilidad en nuestro país”.