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How does this study contribute to existing Library 2.0 models?

CHAPTER 7: DISCUSSION AND CONCLUSION

7.5 How does this study contribute to existing Library 2.0 models?

La evaluación la conciben como un proceso necesario en todo el acto educativo, pues les permite obtener información que les ayuda a conocer la realidad e identificar las cosas que están funcionando y las que no, y en consecuencia tomar decisiones que lleven a la mejora.

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A partir de la evaluación de las propias prácticas y de sus resultados (aprendizajes de los alumnos), es que los docentes identifican aquello que se debe agregar o modificar. En este tenor, es que tienden a usar nuevas técnicas y estrategias para evaluar y así obtener una “fotografía” más completa de la realidad.

Al considerar lo anterior, los cambios que los profesores externan respecto a la evaluación de los aprendizajes tienen que ver con el aumento de indicadores que contemplan, las técnicas que utilizan, los momentos en que la realizan, pero sobre todo con el interés por modificar la percepción de las acciones evaluativas por parte de los estudiantes. Con el incremento de los aspectos a evaluar buscan obtener evidencias de distinto tipo que les permitan ver de forma más completa el nivel de desempeño de los alumnos:

“El alumno debe tener este… evaluados diferentes aspectos como es tareas, participación, trabajo en clase, exposiciones, en mi caso que yo imparto la materia de inglés sería examen oral y pues también examen escrito, coevaluación, verdad… autoevaluación, esto es una serie de pasos que se van siguiendo durante todo su semestre” (E3, pag. 1)

“Estamos viendo aquí entra la evaluación cualitativa y la cuantitativa. Entonces estamos… por ejemplo si estamos enfocándonos a las competencias sobre todo en inglés que deben adquirir las cuatro que son las esenciales… ahora va a leer, va a buscar en un texto un artículo que a él le interese; entonces ya tiene su artículo y después él me va a hablar del artículo, me va a reconocer, por ejemplo unas diez palabritas que a él le van a servir para hacer un escrito y lo voy a evaluar” (E2, pag. 2)

Los profesores tienden a ampliar los aspectos que se evalúan, ¿qué tanto buscan poner de manifiesto el desempeño de los alumnos en distintos ámbitos de la materia que se imparte, para así poder hablar de evaluación de competencias, o qué tanto tienden a cumplir con lo que así se espera desde la RIEMS?. Así como amplían elementos hay una tendencia a implicar a diferentes evaluadores, el responsable deja de ser sólo el profesor, y ahora involucran al propio alumno (autoevaluación) y a los compañeros (coevaluación).

“lo que yo en particular he llegado a la conclusión, de hacer el intento de

trabajar lo más que se pueda con los alumnos, enseñarlos a que ellos se autoevalúen, a que ellos coevaluén y no nada más lo que es maestro está revisando con ellos, porque a veces se les entrega una hoja calificada y en vez de guardarla, la tiran a la basura, ni se dan cuenta. Y es importante eso,

146 que se enseñen ellos autoevaluar, a coevaluar; pero realmente de una forma justa” (E7, pag. 4)

Igualmente señalan que buscan formas de evaluar tanto cualitativas como cuantitativas; en ese discurso sobresale el empleo de técnicas diferentes al examen, entre las que se destaca la rúbrica:

“Entonces él me va a exponer “a el artículo de esto, esto”, entonces en la rúbrica yo voy a poner ciertos puntos con los cuales lo voy a evaluar. Y si él me lo hace bien y si también hace su escrito de un parrafito con esas diez palabras; entonces él se desempeñó bien ese día de acuerdo a mis rúbricas. Pero en el examen, él reprueba, qué voy a hacer, yo no me voy a ir sólo con el examen sino que ahora me voy a fijar en la competencia que él desarrolló”. (E2, pag. 3)

El uso de esta técnica les favorece la valoración que pueden hacer de distintos aspectos del desempeño del alumno, particularmente de las habilidades que manifiesta. Debe notarse que en la viñeta anterior hay un vestigio del rol del profesor en tanto rige lo que se tiene que hacer y los alumnos han de responder a lo que él pide y/o espera, al parecer usan las rúbricas para verificar.

Sobresale el hecho de que ya no consideran el resultado de un examen como evidencia suficiente del aprendizaje, ya que en sus propias palabras, un examen pone nerviosos a los estudiantes y no refleja fielmente su aprendizaje, por tanto recuperan otros elementos para poder decir si un estudiante ha desarrollado una competencia o no. Aunque con esta manera de evaluar se delinea otro tipo de práctica evaluativa, resulta claro que todavía hay profesores (C3 y C8) que consideran al examen como una forma de evaluación; examen al que ahora le asignan un menor porcentaje, en diferentes formas y cantidad.

El por qué se mantiene el examen tiene que ver con las normas y costumbres de las instituciones, y como se ha visto en capítulos anteriores, el contexto en el que se desenvuelve el profesor es un factor que se asocia a la reconstrucción del rol docente. Una evidencia del cómo la estructura institucional interviene en las acciones del docente es la siguiente:

“Por obligación tengo que poner un examen e incluso ahorita por ejemplo nos los piden ya desde antes de iniciar, nos piden los exámenes que vamos a aplicar, si tenemos otros instrumentos de evaluación, tenemos que tener la evaluación continua, los trabajos que tenemos todos los días, las tareas,

147 entonces hay que hacerlos o sea tenemos que darle un valor a ese examen, tengo que conservarlos” (E1, pag. 9)

El portafolios es otra técnica que implementan en el proceso de evaluación, consideran que además de que les facilita la valoración de distintos aspectos, favorece la autoevaluación y la reflexión sobre el propio aprendizaje:

“en el portafolios quedaría plasmado lo escrito, aparte el portafolio les sirve para lo que es la presentación oral, examen oral, y al final hacer todas esas reflexiones, al final tienen una reflexión de todo el curso y quedan muy contentos; [aunque] al principio no les gusta tanto porque no están acostumbrados a trabajar así, luego lo mal llenan, un desastre” (E6, pag. 2)

Esta diversificación en los indicadores y en las técnicas, implica también que la evaluación la hagan en distintos momentos y con distintos fines, la profesora 10 es muy explícita en este sentido y señala la importancia del monitoreo:

“Cuando hay alguien que aún así con el material y eso no, pues yo me acerco y trato de ayudarle; de todas maneras sirve que uno ande viendo, monitoreando, para ver qué están haciendo y si comprendieron o no”. (E2,

pag. 5)

La atención continua al trabajo del alumno, está relacionada con una percepción del aprendizaje como un proceso al que se debe observar para identificar el nivel de desarrollo en que se encuentra el estudiante y para verificar que los medios y actividades que se les proponen sirvan como ayudas al logro de los desempeños. Lo anterior es congruente con lo que ya se señalaba con respecto al cambio de concepción del rol del alumno, pues le dan la responsabilidad de su propio aprendizaje, a través de la reflexión pero entendiendo el aprendizaje como acción. Algo que debe resaltarse de estos cambios en las formas de evaluación, es que después de la participación en PROFORDEMS, considera que la evaluación es más consistente con lo que se pretende enseñar y más centrada en el aprendizaje, como lo deja ver la siguiente viñeta:

“Ahora los números tienen un significado cuando sabes en que te equivocas y tienes la oportunidad de mejorarlo y recuperar conocimientos previos y los nuevos en la aplicación a la realidad” (C 6).

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Esta forma de ver la evaluación se fomenta también en los alumnos, un ejemplo de ello es lo que señala uno de los profesores al hablar del papel del alumno como autoevaluadores

“ven qué lograron, qué no lograron, qué les sirvió, qué mejorarían de lo que les sirvió, o qué cambiarían, o qué harían diferente; y con base a esos objetivos ellos definen sus objetivos para la siguiente unidad” (E6, pag. 1)

El uso de estas estrategias y momentos en la evaluación, no siempre se hace por iniciativa propia, si no que se implementan por requerimiento del nuevo modelo:

“a vuelta de un año ya estaría todo el bachillerato en el plan por competencias, el nuevo programa y en todos se deben de hacer portafolios de evidencias, pero nosotros tratamos de unificar y simplificarlo” (E7, pag.

8)

A pesar de esta “imposición” que se hace desde la Reforma, los profesores expresan haber observado un cambio positivo en sus estudiantes, una actitud menos temerosa ante situaciones evaluativas, ejemplo de esto es lo siguiente:

“Hacemos una práctica que le llamamos “happy practice” es su evaluación final de ellos, pero ellos lo hacen con tanto gusto, lo hacen este… felices, felices porque ellos… son tantas ideas las que tienen y son este… o sea cómo le quisiera decir, ellos son muy felices al presentar esa práctica, ellos no creen que son… que es examen, ellos hacen cuentos, hacen parodias, hacen canciones, pero hablando del autor, cantan la canción, comedias, hacen muchas cosas y todos quieren participar” (E2, pag. 2).

Al parecer con este tipo de acciones, se ha logrado que los alumnos, no sólo vean a la evaluación como una calificación, si no como una forma de demostrar lo que son capaces de hacer, en otras palabras, se puede decir que la evaluación estaría cumpliendo su función, pues es un medio que les permite visibilizar los aprendizajes y las áreas de mejora y oportunidad de los estudiantes.