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Double case marking and morphological sequence conditions

Chapter 3 Descriptive preliminaries

3.2 General approach to case and case-marking

3.2.4 Double case marking and morphological sequence conditions

Antes de proceder a la fase de pre-test de los indicadores propuestos, se consideró nece- saria una revisión previa del documento, a fin de someterlos a una criba rigurosa y cla- sificar los resultantes en distintos niveles de aplicación que discriminaran su exigibilidad en función, no tanto de su dificultad, como de la relación directamente proporcional entre el esfuerzo que supusiese su aplicación y la importancia de la información que per- mitiesen obtener.

Así, se ha decidido clasificar los indicadores resultantes en los siguientes niveles.

Nivel I: Básico

Se han considerado de Nivel I o básicos los que, aun suponiendo un esfuerzo para los equipos locales de cultura, permiten obtener información primordial acerca de algún aspecto considerado elemental o prioritario para la evaluación de la política cultural local y, por ende, para la toma de decisiones en este ámbito. La pertinencia de los indicadores ha catalizado su clasificación, incluso cuando su aplicación resultara compleja.

Por tanto, se han considerado de Nivel I aquellos indicadores que arrojan información de la que todo gobierno local debería disponer (aunque aún no los pueda contestar) por configurar los rasgos básicos que todo Municipio debe conocer de sí en relación con su política cultural.

Nivel II: Avanzado

En este Nivel se han clasificado aquellos indicadores que facilitan una información que se estima deseable para la evaluación de la política cultural local, suponiendo un paso más allá de la necesidad.

Nivel III: Óptimo

El Nivel III comprende aquellos indicadores cuya obtención supone la existencia en el gobier- no local de un sistema de información cultural óptimo que permite, por tanto, un grado de igual calidad en el conocimiento de los impactos que las políticas locales generan.

A lo largo del proceso de construcción del Sistema, se definieron más indicadores de los contenidos en esta Guía. Algunos de ellos fueron descartados en la validación de cada fase de construcción; otros, en esta fase de revisión del Sistema previa a su publicación, se consideraron prescindibles. Así, aquellos indicadores que bien presentaban una fran- ca desproporción entre el esfuerzo que supone su aplicación y la información que permi- ten obtener, o bien aquéllos cuya elaboración puede dejarse a la aplicación informática que facilite la implementación del Sistema de Indicadores en su momento (por tratarse, por ejemplo, de la variación de determinados valores a lo largo del tiempo, o de la rela- ción o proporción que guardan ciertas variables entre sí) (1).

Con esta criba, así como con la clasificación de los indicadores propuestos en distintos niveles, se ha tratado de procurar y facilitar en lo posible que el Sistema de Indicadores diseñado permita su aplicación de forma escalonada en el tiempo, en el número de expe- riencias y en el alcance de las respuestas, en función, en cada caso, del grado de inte- gración y agregación determinado por el sistema de información cultural de cada Gobierno Local. Así, podrán aplicarse unos u otros indicadores (nivel básico, avanzado u óptimo), o bien hacer aplicación del Sistema de manera parcial (por programas, o por equipamientos, etc., de forma progresiva hasta abarcar todo el sistema cultural local) o en su totalidad (del mismo modo que de una caja de herramientas empleamos aquéllas que nos son necesarias y podemos usar).

Aun facilitando la posibilidad de hacer una aplicación parcial o fragmentaria del sistema, –invitando, en todo caso, a que sea progresiva–, se ha considerado que, a efectos prác- ticos, esta Guía quiere contribuir a la implantación, generalización y fortalecimiento de los sistemas de información cultural locales, sin los cuales no es posible ni evaluar la políti- ca cultural local con un mínimo rigor ni llegar a establecer comparativa alguna.

(1) En el cuidadoso debate que ha acom- pañado los trabajos de publicación de esta Guía, finalmente se ha acordado no incluir en la misma estos indica- dores pues, aunque preservaban el interés que llevó a su formula- ción y en la medida en que contienen conside- raciones que bien pue- den ser útiles a los res- ponsables de la planifi- cación y la gestión de las políticas locales, lo cierto es que la mayor parte de ellos tiene por objeto poner de

Tan ingente tarea de categorización por consenso de todos los indicadores propuestos ha terminado abocando a una reestructuración íntegra del Sistema y a la revisión de algunos de los fundamentos teóricos en los que se asentaba y de los documentos de referencia de los que bebía, para adecuar todos los presupuestos teóricos en que descansa a los domi- nantes en nuestro entorno y, especialmente, a los adoptados por el propio Ministerio de Cultura en sus más recientes estudios y publicaciones, para asegurar la coherencia de esta Guía con las líneas de estudio y reflexión vigentes.

Asimismo, esta revisión ha querido asegurar que los indicadores propuestos en esta Guía –que es, necesariamente, limitada– pueden servir igualmente como pauta para la evalua- ción de las políticas culturales locales en relación con otros ámbitos distintos de los aquí contemplados expresamente; del mismo modo que en los indicadores construidos tienen cabida otros contenidos además de los aquí considerados, disciplinas distintas de las con- templadas, otras formas de expresión, difusión, promoción y exhibición, etc. Más allá, con la misma lógica con que se han creado los indicadores que aquí se contienen, pueden cons- truirse otros que atiendan a realidades específicas y distintas de las aquí desarrolladas. Concluida la revisión del Sistema de Indicadores construido, quedaba por encontrar, con vistas a su inmediata publicación, la forma con que presentar el complejo documento final de la forma más clara, limpia y comprensible. Del mismo modo, quedaba encomen- dar a un equipo de expertos ajeno al grupo autor de la propuesta el ajuste técnico del Sistema construido que examine, entre otros aspectos, su coherencia interna, la pertinen- cia, fiabilidad, relevancia y eficiencia de los indicadores propuestos, por considerarse con- veniente someter el trabajo realizado a una revisión necesaria que sólo especialistas en estadística, economía aplicada a la cultura y construcción de indicadores culturales, con un conocimiento amplio de la Administración Local, pueden llevar a cabo.

Al tiempo que se publica esta Guía, el equipo de investigadores que integra la Unidad de Métodos Cuantitativos para la Medición de la Cultura (MC2) del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia está llevando a cabo esa revisión.

manifiesto la necesidad de evaluar y comparar en el tiempo, obser- vando su evolución, los valores o parámetros en que resultan otros indi- cadores propuestos. El desarrollo informático que facilite la aplicación y el análisis de los indi- cadores aquí propuestos ha de permitir observar tanto esa evolución en el tiempo, como en la relación existente entre aquellos valores o variables que describe o anuncia dinámicas o tendencias interesantes para la evaluación de la política cultural local.

VIENE DE LA 35

referencia de