Es necesario advertir que el nacimiento de la prensa fue un com- plejo proceso en el cual coadyuvaron factores jurídicos-instituciona- les, económicos, culturales, técnicos, etc. A los efectos de una mejor comprensión intentaremos analizar dicho fenómeno desde un punto de vista al que podríamos denominar empírico-teórico13.
El paso del feudalismo al capitalismo no sólo estuvo basado en una transformación de la economía, sino que además hubo un pro- ceso de diferenciación entre lo político y lo social; de cuyo resultado emergió, por un lado, el poder político centralizado acompañado por una organización burocrática. Por otro lado, la sociedad compuesta por los individuos en su doble rol: familiar y público. Dicho en con- ceptos habermasianos estaríamos en presencia de la esfera del po- der público (Estado) y la esfera privada que "comprende a la sociedad
burguesa en sentido estricto, esto es, al ámbito del tráfico mercantil y del trabajo social; la familia con su esfera íntima, discurre también por sus cauces". Conformándose de este modo la publicidad burguesa.
Efectivamente la "esfera del poder público" se cristalizó en una ad- ministración constante y en un ejército permanente; que reguló la permanencia de los contactos en el tráfico de mercancías y noticias, (la bolsa y la prensa).
Esta nueva situación administrativa requería naturalmente de un sistema de comunicación más fluido entre las autoridades reales y sus súbditos. El mismo se cimentaba en dos pilares principales: un ade- cuado funcionamiento postal y un férreo control de la imprenta. A través de este sistema el poder político logró transmitir no sólo leyes, pago de impuestos, sino también distintas informaciones considera- das beneficiosas para su gobierno, tales como: viajes reales, llegadas 13 Procuraremos seguir, en este apartado, las categorías habermasianas, empero deseamos dejar claramente establecido que el propio J. Habermas ha reconocido las críticas que le efectuaron algunos estudiosos habida cuenta del defasaje que habría entre su teoría y los acontecimientos históricos. Véase el Prefacio a la nueva edición alemana de 1990.
de personalidades extranjeras, fiestas, entre otros temas, dando lugar de este modo al surgimiento de la prensa.
Hemos observado, en forma sucinta, el impulso dado por la esfera del poder público al surgimiento de la prensa, sin embargo, dicho nacimiento no hubiese sido posible de no haber mediado también intereses crematísticos. Con anterioridad señalamos que las noticias circulaban como una mercancía más, a las cuales tenían acceso un círculo restringido de consumidores. Ahora bien, mientras que el comercio iba adquiriendo mayor desarrollo, análoga circunstancia experimentaban las noticias, ya que tenían la imperiosa necesidad de ampliar su mercado. Por lo tanto, no era extraño que: "se desarro-
llaran los periódicos impresos frecuentemente en las mismas oficinas de correspondencia en las que se confeccionaban los periódicos escri- tos. Toda información epistolar tenía su precio, y resultaba natural la pretensión de ampliar la ganancia aumentando las ventas. Una parte del material de noticias recibidas comenzó pues, a imprimirse periódi- camente y a venderse anónimamente, consiguiendo así publicidad"14.
Resulta evidente que en estas agencias se producía un sobrante de noticias consideradas de "segundo orden" por los rapportisti y las au- toridades. En consecuencia era factible darlas a conocer a un público más vasto y a un precio más accesible. Este negocio fue igualmen- te aprovechado por las primeras imprentas que no podían solventar sus gastos con la sola impresión de libros, dado que los costos eran muy elevados y la demanda escasa. De modo que los herederos de Gutenberg, observando la natural curiosidad de la gente y la gran cantidad de noticias, decidieron dar a publicidad a hojas impresas que contenían relatos muy variados. Entre ellos, acontecimientos naturales como las inundaciones, los temblores de tierras; hechos 14 J. Habermas (1994). Véase además G. Weill (1962). "Un testigo del siglo XVI vio
en Hamburgo una oficina de este género, donde los diplomáticos y otras personas iban a procurarse noticias manuscritas e impresas. Sobre todo en Italia fue donde se vulgarizó el comercio de las fogli a mano. En Venecia se vendían públicamente en el Rialto en una tienda eran numerosos en esta ciudad los profesionales, llamados sucesivamente menanti, novellanti, rapportisti, gazettanti".
humanos, como los asesinatos misteriosos y, a veces, cuestiones mi- lagrosas. Además, estos impresores supieron explotar especialmente los sucesos políticos y militares de la época; del mismo modo que los conflictos religiosos suscitados por la reforma luterana. Los grandes descubrimientos marítimos también constituyeron un excelente ma- terial informativo.
Entre las características sobresalientes de estas primeras noticias impresas, surgidas a fines del siglo XV y principios del XVI anotare- mos que: "no contenían más que una sola noticia, relatada con todo
detalle; eran de formato en cuarto. Más tarde, sobre todo en Italia se prefirió el formato en octavo, y el aviso puesto a la venta tenía el for- mato de un cuaderno o de un librito, con el título en primera página y el texto comenzando en la página tres. Con frecuencia ese texto iba acompañado de ilustraciones, sobre todo de adornos que rodeaban el título. Estas hojas contenían relatos en prosa; pero no habían sido com- pletamente olvidados los hábitos que provenían de la época de las no- ticias orales, pues algunas de estas hojas contaban los hechos en forma de canciones o de baladas"15. Cabe señalar que si bien estos papeles
impresos todavía no habían alcanzado una periodicidad regular fue- ron los precursores de las publicaciones periódicas, pues instalaron en la gente el gusto por la lectura de sus relatos.
Por supuesto que la proliferación tanto de noticias manuscritas así como también la de publicaciones impresas se debió además de las circunstancias anotadas oportunamente, a la utilización del papel. Este nuevo soporte tenía considerables ventajas sobre sus anteceso- res (tablillas de arcilla, papiro, pergamino), fundamentalmente sobre este último ya que su costo era inferior y más vastas posibilidades de fabricación. Sin embargo, el papel no sustituyó por completo al per- gamino, este quedó destinado para los manuscritos de lujo, mientras 15 G. Weill (1962). "Las hojas de noticias del siglo XV que el azar nos ha conservado,
son muy raras. Una hoja italiana describe en verso un torneo de 1470, pero casi todas se refieren a las guerras turcas. Estas guerras proporcionan también el asunto para una zeitung impresa en Augsburgo, cuyo título es 'Historia, de como los turcos han atacado la iglesia cristiana'".
que al primero se lo utilizó para los textos más comunes. Europa lo conoció muchos siglos después de su invención en la China, y fueron los árabes quienes lo introdujeron en España aproximadamente en el 1150 propagándose luego al resto del continente16.
Para finalizar con los distintos factores que confluyeron con el surgimiento de la prensa nos restaría mencionar a la imprenta con sus consabidas ventajas de producción en serie, mayor rapidez y aba- ratamiento y un servicio de mensajerías relativamente eficiente. Los primeros en crear organizaciones postales públicas fueron los reyes de Francia e Inglaterra. Varios reinos europeos delegaron responsa- bilidades postales en el conde italiano Tassis, quien en virtud de esta concesión monopolizó una serie de correos de tipo internacional que a fines del siglo XV llegaron a unir a toda Europa. Este servicio no sólo era importante para que los editores pudieran enviar sus pu- blicaciones en forma regular a lugares distantes, sino que también a través de él los responsables de estas publicaciones recibieran las novedades de otros sitios.
Una dimensión útil para el estudio que proponemos la ha propor- cionado J. Thompson (1998), quien ha discernido la amplia trans- formación producida en el dominio cultural, haciendo hincapié no tanto en los valores, actitudes y creencias, sino más bien en las formas simbólicas y en sus modos de producción y circulación en el mundo social. Por ello, ha señalado que con el advenimiento de las socieda- des modernas, a finales de la edad media y principios de la moder- nidad, tuvo lugar una transformación cultural sistemática. Producto de una serie de innovaciones técnicas asociadas con la impresión y, posteriormente, con la codificación de la información, se produje- ron, reprodujeron y pusieron en circulación formas simbólicas a una escala sin precedentes. Entonces, las pautas de comunicación e in- teracción empezaron a cambiar de manera profunda e irreversible. Estos cambios, que comprenden lo que en sentido amplio podría ser 16 B. Giovannini (1992). Véase además M. Vázquez Montalbán (1985).
llamado «mediatización de la cultura», tuvieron unas claras bases ins- titucionales: es decir, el desarrollo de las organizaciones mediáticas que aparecieron en la segunda mitad del siglo XV y que desde enton- ces han expandido sus actividades.