5.4 Tra ffic flow model
5.4.4 Dynamic allocation strategy
Con el fin de incluir un número elevado de informantes a corto plazo, nos hemos decidido por la técnica de observación controlada, tanto presencial –mediante una encuesta que presentamos
in situ– como otra, no presencial –que mandamos electrónicamente. Primero confeccionamos
una encuesta piloto que dirigimos a unos diez hispanohablantes en Suecia para comprobar la fiabilidad y la validez de las preguntas incluidas. Después de evaluar y enmendarla, nos quedamos con el producto final que presentamos seguidamente.
Aparte de las secciones obligatorias66 (Eliasson 2006: 42) en la breve introducción, la encuesta consta de una ficha sociolingüística donde cada informante ha de cumplimentar con su
66 Indicación de la institución patrocinadora del estudio y el nombre y la dirección de e-mail de la persona
responsable; el propósito de la encuesta; la protección del anonimato del informante, al igual que la confidencialidad de los datos registrados; la afirmación de la importancia del estudio y por consecuencia de la participación del informante.
sexo, edad y nivel de estudios67. Para asegurarnos de un estudio que solamente abarque personas con el español como lengua materna y residentes en España a la hora de realizar la encuesta, incluimos dos preguntas al respecto. Además, cada informante ha de indicar su profesión/ocupación, lo que nos interesa sobre todo para comprobar cómo se autodenominan las mujeres, algo que consideramos útil para un futuro estudio.
El objetivo de la encuesta, que abarca en total seis apartados, es obtener el juicio de los informantes sobre qué forma usar, entre tres variantes, al referirse a una mujer que ejerce la profesión en cuestión, al igual que sobre su aceptación de cada forma en femenino. Las preguntas sobre el uso de las profesiones, cargos y oficios aparecen en el primer apartado. A la derecha de una tabla con 40 denominaciones en masculino hay tres columnas, cada una representando las tres variantes más corrientes: el femenino (la abogada), el género común (la
abogado) y la modificación léxica de la denominación en masculino (mujer abogado, abogado mujer, abogado femenino). Aquí el informante ha de indicar su uso y marcar con una cruz en la
casilla que corresponda con su opinión. Los apartados B y C tratan la aceptación: B consta de diez oraciones con un total de 14 denominaciones en femenino, en las cuales se le pide al encuestado que juzgue si está de acuerdo o no con la denominación en femenino. C, por su lado, abarca las 26 profesiones restantes, seguidas de dos columnas –aceptable y no aceptable respectivamente– con casillas, donde el informante marca su opinión con una cruz. En el apartado D el informante ha de justificar sus puntos de vista, sobre todo si ha contestado en negativo en B y C. Las partes E y F son preguntas sobre la actitud del encuestado hacia la feminización en este ámbito lingüístico del español contemporáneo. E consta de alternativas fijas, mientras que F es una pregunta abierta. También hay espacio donde el encuestado puede comentar sus respuestas más en detalle.
Una limitación metodológica de primordial importancia que tener en cuenta a la hora de sacar las conclusiones no solo del estudio 1, sino del conjunto de la presente tesis, es que se analiza el uso percibido y la aceptación expresada, es decir, los datos reflejan lo que opinan y dicen hacer los informantes y no lo que de hecho hacen. La mera realización de una encuesta significa cierto grado de concienciación y atención en cuanto al tema por parte de los informantes. Se supone, por lo tanto, que el nombramiento de las mujeres profesionales, que –como hemos expuesto anteriormente– está vinculado al debate sobre un lenguaje no sexista, da lugar a cierta reflexión por parte de los informantes antes de contestar a las preguntas. Esto puede generar
67 Sexo: varon o mujer; edad: ≦ 25 años; 26-50 años; > 50 años; nivel de estudios: EGB/ESO; bachillerato;
respuestas que reflejan lo que se debe decir, según lo políticamente correcto, de acuerdo con las recomendaciones por parte de diferentes comunidades autónomas, universidades y sindicatos, en lugar de su uso real.
Es imposible evaluar en qué medida nuestra identidad (mujer, académica y extranjera) incida en las respuestas. Debido al tema, puede que el origen de la investigadora, de un país reconocido por gozar de una alta igualdad entre hombres y mujeres, tenga ciertas repercusiones en las respuestas dadas, por lo menos por parte de algunos de los encuestados.
Entre los otros factores influyentes en el tipo de datos obtenidos a través de una encuesta, se encuentra el requisito de formalidad, es decir, que todo tiene que estar meticulosamente elaborado para evitar ambigüedades y dudas. De ahí que hayamos confeccionado una encuesta, cuyas preguntas son predominantemente cerradas. De esta manera nos aseguramos de respuestas sobre la gramaticalidad y la aceptabilidad de la forma explícita en cuestión, según cada informante. No obstante, la falta de contexto lingüístico, comunicativo y social implicará limitaciones en los aspectos pragmáticos del análisis.
Nuestra presencia durante la recogida de las encuestas impresas (vid. 3.2.2) –en la mayoría de los lugares– les ofrecerá a los encuestados la oportunidad de hacer preguntas en casos de duda. Por otro lado, la investigadora no podrá hacer preguntas adicionales a los encuestados, u obligarles a argumentar y/o reflexionar sobre respuestas poco claras, lo que es realizable con una entrevista cualitativa.
Otro factor que puede influir en los datos recopilados, es el tiempo disponible para rellenar la encuesta, en nuestro caso unos 20 minutos. El impacto del factor temporal también tiene que ver con el interés de los encuestados por la pregunta de investigación, esto es, qué grado de seriedad demuestran hacia el tema y las preguntas.
Ahora bien, aunque la recogida de datos mediante encuestas implica varias limitaciones en cuanto a los resultados, la consideramos la mejor opción para nuestros fines, ya que los objetivos requieren un gran número de respuestas en corto plazo.
3.2.1 Versión electrónica
Después de confeccionar la encuesta mediante el programa Google Docs68 –conforme a los detalles que acabamos de exponer– enviamos electrónicamente el enlace69 a nuestros contactos en España.
68
Para mantener el nivel más alto posible de meticulosidad en la segunda fase del trabajo, la de registrar y transmitir los datos al programa estadístico, el PASW Statistics70, trabajamos con dos ordenadores. El doble juego también facilitará el proceso, haciéndolo posible ver tanto en la hoja de cálculo de Google Docs como en la de PASW simultáneamente, un factor importante teniendo en cuenta el gran número de datos involucrados.
El hecho de que cada respuesta electrónica venga registrada con el tiempo horario exacto de su inclusión reduce el riesgo de que alguien conteste dos veces, por accidente o no. Consideramos el riesgo de respuestas indebidas muy bajo, puesto que no hemos publicado la encuesta en medios sociales, exceptuando la fase del estudio piloto. Sin embargo, nunca se puede prescindir de un riesgo pequeño con la técnica usada, no presencial. Por eso, la mayor parte del estudio 1 se basa en la encuesta impresa, presentada físicamente en Madrid y Alcalá de Henares.
3.2.2 Versión impresa
La única diferencia entre las dos versiones de la encuesta, la impresa (V.I.) y la electrónica (V.E.), se encuentra en la composición tipográfica. Ha sido importante comprimir el contenido lo más posible, no solo por razones espaciales sino también psicológicas. La versión impresa final consta de dos hojas, cada una de dos caras, todo conforme al anexo 2.