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ESCULTURA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO III. Mármol blanco de grano fino.

Altura: 64 cm; ancho: h. 62 cm; profundidad: h. 48 cm; altura base: 15,5 cm; diámetro: 0,20 cm. (Inventario nº 28); (Inv. Bover nº 36).

ESTADO DE CONSERVACIÓN

Marcas de oxidación en la zona occipital de la cabeza. Pequeño añadido en el costado izquierdo de la barba, bajo la oreja, así como en la punta de la nariz y dos pequeños fragmentos de la túnica. Fractura en la muñeca y en el nacimiento de las falanges índice y anular, ambas mutiladas en sus extremos.

Este busto, de tamaño mayor que el natural, fue identificado por Bover como el insigne orador y general ateniense del siglo V a.C., Alcibíades. Apuntó también en su catálogo como origen de dicha pieza las excavaciones llevadas a cabo en Ariccia.291 Atendiendo al testimonio del canónigo Lucidi, queda documentado el hallazgo de un busto de un supuesto Alcibíades, junto a otros importantes restos, en la excavación de 1789.292 Sin duda, esta fue una de las piezas más relevantes de la colección Despuig en Raixa, como prueba el hecho del comentario efectuado por G. Zöega en una de las cartas que envió al príncipe Federico de Dinamarca al respecto de la colección del ilustre mallorquín293 o que el propio Visconti introdujera un grabado de dicha escultura en su compendio del Museo Pío-Clementino.294

El busto, realizado conjuntamente con la testa, se prolonga hasta encima de la cintura y muestra a un hombre de mediana edad y de gallardo porte, ataviado con un manto, recogido sobre el hombro izquierdo. El brazo derecho, flexionado, aparece completamente tapado por la vestimenta, quedando tan sólo a la vista la mano derecha dispuesta en la gesticulación típica de un orador, es decir, con las falanges índice y corazón en tensión y el resto distendidas.

La cabeza, entornada en sentido derecho, deja patente la hiperextensión del cuello en el flanco izquierdo. El retratado posee cabello y barba rizados. Sobre la cabeza, los bucles se disponen de manera aparentemente desordenada e hirsuta, formando un ligero tupé sobre la frente y dejando al descubierto ambas sienes a modo de entradas.



291

BOVER, 1845, p. 93-94, nº 36. 292

LUCIDI, 1796, p. 225. El testimonio de su hallazgo, descarta la hipótesis de falsedad establecida por POULSEN, 1971, p. 27. Aunque la mención de Lucidi bien pudiera referirse a otra pieza, la identificación de Alcibíades no es demasiado corriente. Por ello, lo más probable es que la identidad atribuida por Lucidi en su crónica de la excavación fuera la que acompañó a la pieza en el resto de su trayectoria hasta el catálogo efectuado por Bover. Además, Tastu, indica en su catálogo que la pieza se extrajo de Ariccia en 1789 (ARM, marqués de la Torre, Montenegro, legajo 46-M, pliego 8, escultura nº 36).

293

Agradezco encarecidamente a la profesora B. Cacciotti el contenido de dicha carta, publicada en A – A , 2013, III, p. 67-73.

Los mechones muestran, a su vez, estrías adicionales y aparecen más apretados en la zona posterior del cráneo. Las también rizadas patillas unen la cabellera a una barba corta, aunque cubriente y espesa, que se extiende por el entorno de la boca en forma de bigote ralo marcado por líneas incisas. El rostro, delimitado geométricamente a modo de trapecio por el cabello en las sienes, muestra una estrecha frente con dos surcos que la atraviesan horizontalmente y bajo la que se encuentran sendos arcos ciliares compuestos por finas incisiones y con un manifiesto arqueamiento. Los párpados superiores tienen una superficie estrecha y los móviles emergen con una doble incisión en la parte superior y un ligero abultamiento en la inferior que crea la sensación de unos salientes globos oculares. Las carúnculas lacrimales, así como las pupilas, han sido trabajadas con ostensible énfasis, adquiriendo éstas últimas la forma de coma. Sendos iris, contorneados, se han desplazado hacia la derecha, acompañando, así, la mirada el movimiento del cuello. La nariz, de tabique estrecho y punta afilada, deja a la vista los correspondientes orificios nasales; los pómulos, salientes, muestran a media altura líneas de expresión, así como también asoman levemente las correspondientes arrugas nasolabiales; las orejas, totalmente descubiertas, revelan unos reducidos lóbulos.

Pese a que el tipo de peinado que luce la testa de Mallorca, consistente en rizos acaracolados, comienza con la dinastía antoniniana, y las órbitas salientes parecen evocar los retratos del emperador Marco Aurelio, los agujeritos que se han ejecutado, sobre todo, en la parte superior del cráneo, aunque escasos, y la mirada dirigida hacia un lado, acompañando la torsión del cuello y desplazando, por tanto, iris y pupilas, nos llevan a inicios del siglo III. Cabe traer a colación como paralelo, el supuesto retrato de Manius Poblicius Hilarus, expuesto en el Palazzo dei Conservatori295, que comparte con la testa de la colección Despuig la morfología delgada, los salientes pómulos y la nariz afilada, el peinado rizado pero más corto que el de Lucio Vero y Marco Aurelio, también la mirada desplazada y las arrugas en la frente y nasolabiales, que confieren a ambas piezas una expresión de concentración. La barba, trabajada con mucha más profundidad que el cabello, gracias a la profusa utilización del trépano, que define acentuadas estrías y agujeros en la zona baja mientras las comisuras y la zona nasolabial permanecen incisas, encaja también con una datación en época severa temprana.296

Iconográficamente, cabe descartar en primer lugar la identificación con Alcibíades, del cual tan sólo se conoce con exactitud un retrato musivario de época romana procedente de Esparta, en el que aparece como un joven imberbe de largo y negro cabello.297 Aunque no existen suficientes evidencias que hayan permitido establecer un tipo retratístico para el general ateniense, la barba no parece estar en la lista de sus atributos. El aire sugestivo y cautivador del joven retratado de la colección



295

Retrato masculino con barba corta de época de Caracalla conservado en el Palazzo dei Conservatori, Inv. 1792 (FITTSCHEN-ZANKER, 1983-1985, II, p. 113-114, Nº 112, Lám. 141).

296

Cfr. con busto masculino barbado con paludamentum, Museos Capitolinos, Inv. 489 (FITTSCHEN- ZANKER, 1983-1985, II, p. 117-121, Nº118, Lám. 146).

297

Despuig, junto al atuendo del que hace porte, y que abordaremos a continuación, habrían constituido pruebas suficientes para reseñar el hallazgo de la pieza como el de Alcibíades, cuya belleza fue cualidad recalcada en las fuentes antiguas.298

En realidad, el retrato de Mallorca, correspondería al de un personaje privado, que vistiendo el manto griego quizás quisiera exteriorizar ciertas facetas de su personalidad. La túnica y el palio recogido sobre el hombro izquierdo y bajo la que sobresale la mano diestra,299evocan el manto que vestían los antiguos filósofos de la Hélade.300Este hecho, unido a la gesticulación de la mano, a la barba301 y a la expresión de concentración del rostro, nos hablan de un personaje que pretendía remarcar sus cualidades intelectuales, aludiendo con su efigie a la de los pretéritos pensadores. Formaría, por tanto, parte de los bustos eruditos popularizados desde la época antoniniana, como prueba la copiosa cantidad, así como el diverso origen geográfico, de piezas de este tipo. La apariencia filosófica hablaría de la educación clásica recibida por numerosos ciudadanos romanos que enfatizaban en su imagen pública las cualidades intelectuales y educacionales, convirtiéndose en una alternativa a los bustos o estatuas togadas, toracathas o ataviadas con el paludamentum que, a su vez, evocaban la virtus del retratado.302 Este fenómeno se encuentra de manera ostensible durante finales del siglo II d.C., así como en la tercera centuria de nuestra era, tanto en relieves sarcofágicos303, como también en el bulto redondo304.



298

PLINIO, XXXVI, 28; Plutarco apunta que “en cuanto a su belleza física, sin duda no hace falta decir nada más que floreció en todas las edades de su vida y en todas las épocas, y le hizo sucesivamente un niño, un joven y un hombre de aspecto amable y encantador”, así como recalca “la excelencia de su constitución física” (PLUTARCO, “Alcibíades”, 4).En otras colecciones, testas de personajes jóvenes y tipo filosófico han sido catalogadas con el nombre de Alcibíades, por ejemplo el herma de desconocido de la Galleria degli Uffizi en Florencia (MANSUELLI, 1958-1961, II, p. 23-24, nº 4).

299

Esta túnica también podría interpretarse como una toga si se tiene en cuenta que en momentos determinados, como a finales de la República e inicios del Imperio la toga no tenía ni balteus, ni sinus ni umbo (vid. GOETTE, 1990, p. 24 ss., Lám. 2-3). No obstante, el peso de la iconografía del filósofo al que contribuirían otros aspectos como la barba o el gesto de la mano conducen a pensar en que se trate de un manto de semblante griego, tal y como sucede en el arte sepulcral del siglo III (ZANKER, 1995, p. 227- 228).

300

Cfr. con escultura del filósofo Esquines del Museo Nacional de Nápoles (inv. 6018) hallada en Herculano (RICHTER, 1984, p. 75).

301

La barba, retomada por el emperador Adriano y reutilizada por muchos de sus sucesores, como es el caso del emperador filósofo Marco Aurelio, constituyó también un elemento en boga para los súbditos que copiaban el aspecto de los soberanos, por lo que no siempre es atribuida al deseo de expresar una cualidad de la personalidad, sino que simplemente, en muchos casos, se trata de un componente más de la moda de un momento determinado (ZANKER, 1995, p. 217, ss.). En el caso de la testa de Mallorca, además de ser un distintivo en usanza en la época en la que fue ejecutada, el hecho de que el retratado vista el manto griego y efectúe una gesticulación de orador con la mano a la vista, confiere un valor añadido a la utilización de la barba, poniéndola en relación con la iconografía de los filósofos.

302

ZANKER, 1995, p. 227-228. 303

Cfr. con el sarcófago con una representación dual del cabeza de familia datado en el 240 d.C. y conservado en los Museos Vaticanos (ZANKER, 1995, p. 275, Fig. 148).

304

Cfr. por ejemplo con el retrato masculino con túnica y pallium de época postgaleánica inventariado con el número 309 y conservada en los Museos Capitolinos (FITTSCHEN-ZANKER, 1983-1985, II, p. 171-173, nº 170, Lám. 211) y busto de medio cuerpo de tipo filosófico datado a finales del siglo II d.C. conservado en las Staatliche Kunstsammlungen de Dresde (Inv. H4 108/204) en K –V , 2013, p. 371-378, nº