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CHAPTER 4: LOAD BALANCING ON THE RUNTIME FOR GPUS

4.2 Methodology and Implementation

4.2.3 Dynamic Workload Balancing Algorithm

Los primeros días de marzo de 2013, una delegación de parlamentarios europeos formado por el diputado alemán Willy Meyer (IU), el español Vicent Garcès (PSOE) el esloveno Ivo Vajgl y la sueca Isabella Lövin. Su visita era ver in situ la situación de derechos humanos en los territorios ocupados. La policía marroquí les comunicó que había orden del gobierno de impedirles la entrada al Sahara Occidental. Así comenzaba el 2013, con una política tradicional por parte de Rabat de negar el acceso libre a observadores extranjeros en territorio saharaui. Esto es una muestra evidente de las irregularidades que ocurren en dicho territorio. La expulsión del grupo de parlamentarios europeos fue coincidente con las duras condenas para los participantes del Campamento de Gdeim Izik, primera gran manifestación de carácter masivo de la población saharaui, exigiendo mejoras sociales y económicas.

La primera visita de Christopher Ross, Enviado Personal del Secretario General de la ONU, desencadenó una dura represión por parte de las autoridades de ocupación a la población saharaui. El 23 de marzo, personal de seguridad marroquí de civil dispersó violentamente una manifestación en la avenida Smara, la principal avenida de El Aaiún, donde se habían concentrado manifestantes de diversas organizaciones de derechos humanos saharauis entre ellas la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos (ASVDH) y el Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo Saharaui (CODAPSO). Estas entidades habían organizado la protesta para pedir que la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) incluya un componente de vigilancia de los derechos humanos. Apenas reunidos los manifestantes, la respuesta policial no se dejó esperar, observándose que los agentes de seguridad derribaban los manifestantes, para posteriormente golpearlos duramente. Las denuncias sobre maltrato, no solo

incluyen el exceso de violencia, sino que varios manifestantes afirmaron haber sido introducidos en vehículos policiales sin distintivos, en los que agentes vestidos de civil los sometieron a nuevos golpes, intimidación, amenazas de violación y agresiones sexuales (algo frecuente en las denuncias de maltrato en el Sahara Occidental) antes de dejarlos en libertad fuera de la ciudad.

Quienes buscaban atención médica, como resultado de la dura represión que sufrieron los saharauis, se encontraron que las fuerzas policiales habían presionado al personal sanitario para negarles asistencia. Finalmente un médico, integrante del Consejo Nacional de Derechos Humanos marroquí, sorteó las restricciones impuestas por la Policía y pudo atender a los heridos. Este comportamiento, de impedir la asistencia a heridos, violan el art. 55 de la IV Convención de Ginebra de 1949.

Los activistas de derechos humanos saharauis son objeto de diversas medidas de persecución: impedimentos para registrar organizaciones de DDHH, restricciones laborales, vigilancia policial, persecución judicial por razones de “seguridad interna”, encarcelamiento y acoso policial. En el caso de los partidarios de la independencia las torturas y malos tratos, las detenciones arbitrarias son habituales.

En mayo de 2013 volvieron a sucederse serios incidentes, ante la llegada de periodistas extranjeros a El Aaiún. Centenares de personas, se concentraron en la céntrica calle Smara, reclamando por el respeto a los derechos humanos y la independencia del territorio. Los incidentes coincidieron con el viaje de seis periodistas mujeres de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación. La presencia de esta entidad retrasó la dura respuesta policial de la Potencia ocupante ante este tipo de manifestaciones. En este contexto, Marruecos con el apoyo de Francia el 25 de mayo logró que en la resolución que en la resolución que resalta el valor de respetar los DDHH, no se otorgara a la MINURSO facultades de vigilancia de DDHH. Los excesos policiales en la represión de las manifestaciones, fue criticado con dureza por Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Negado por el gobierno marroquí. Incluso el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Philippe Lalliot, recordó, el 29 de abril, el apego de Francia “al derecho a manifestarse pacíficamente”.

Lamentó “la violencia que se saldó con varios heridos”. Según la agencia EFE, en las manifestaciones de abril, de una magnitud similar a las de mayo, tuvo como consecuencia 30 heridos entre manifestantes y agentes policiales de la Potencia ocupante.

Los excesos policiales no solo son contra la población adulta, sino los menores de edad, han sido objeto de duras represalias dentro del marco de “estado policial” que ha impuesto la potencia ocupante en el Sahara Occidental. Luego de una manifestación pacífica en Smara, el 24 de mayo por la tarde en el barrio Sukna, donde fueron exhibidas banderas de la RASD y se corearon slogans políticos, la policía marroquí respondió duramente y es donde el niño Ada Ali Daf de 12 años fue detenido y herido, debiendo ser enviado a un hospital en El Aaiún. Otros menores y mujeres sufrieron el mismo trato.

La dura respuesta marroquí a los manifestantes saharauis, es un claro mensaje para aquellos partidarios de la independencia. Esto quedó de manifiesto en dos episodios puntuales: la visita de una delegación parlamentaria española y durante la segunda visita de Ross a las zonas ocupadas, a mediados de octubre de 2013.

En los primeros días de octubre diputado Joan Josep Nuet de Esquerra Unida i Alternativa, Jokin Bizdarratz (PNV), Joan Josep Baldoví (Compromís) y Jon Iñarritu (Amaiur). La visita duró 48 horas e incluyó reuniones con activistas saharauis y funcionarios de la administración de ocupación. La visita finalizó con una importante manifestación protagonizada por jóvenes saharauis, que terminó en una dura respuesta policial marroquí. La visita, a pesar de no tener restricciones, estuvo sujeta a la estrecha vigilancia de las fuerzas policiales. La presencia de esta delegación fue toda una sorpresa, dado que meses antes, Marruecos había expulsado una delegación de europarlamentarios.

El 9 de octubre de 2013, diversas entidades saharauis, se reunieron con el objeto de discutir mecanismos para difundir la causa independentista. La reunión llevada a cabo en una casa particular en El Aaiún, que permaneció en todo momento rodeado por agentes policiales y de seguridad. El 11 de octubre en la terraza de la casa del activista

Oum Lmnain Souaieh, donde montaron una jaima, tienda tradicional saharaui, en señal de protesta por la represión cultural que impone la Potencia ocupante, que ha prohibido que los saharauis levanten jaimas. El 12 de octubre, en recuerdo al Campamento de Gdeim Izik, un número reducido de manifestantes (unos 50) se concentraron en la calle Smara, donde fueron dispersados violentamente por la policía. En la persecución a los manifestantes, la policía marroquí, un menor de edad Housam Ayaf, de 14 años, fue llevado por una patrulla de la policía dirigida por Mouhcen Serghini y fue conducido a la periferia de la ciudad en donde fue torturado durante una hora. En ese mismo día, fuentes locales señalaron que el boulevard Tan Tan, las fuerzas de ocupación atacaron a 40 diplomados saharauis, sin empleo, que se manifestaban por el respeto de su derecho al trabajo. Este grupo se manifestaba con la intención de denunciar el saqueo de los recursos naturales por parte de Marruecos. El saldo fueron 12 desempleados heridos. Siempre el 12 de octubre, en Bojador, la policía detuvo a la Srta. El Ghalia El Ansari, de 16 años, cerca del liceo Errashidi. La Srta. El Ghalia es una alumna y activista saharaui por la independencia del Sahara Occidental. Cuando la policía la detuvo, ella distribuía panfletos que celebraba el día de la unidad nacional. La Srta. El Ghalia pasó dos horas en el centro de policía, interrogada por el comisario “Bouazza” y los agentes de la DST. Ellos la insultaron y amenazaron con violarla si ella seguía con sus actividades contra la ocupación. Un nuevo atentado a los Derechos del Niño.

En la tristemente célebre Cárcel Negra de El Aaiún, los presos políticos al conmemorar un nuevo aniversario del Campamento de Gdeim Izik, así como el día de la Unidad Nacional (que recuerda a la Convención de Ain Bentili), fueron objeto de duras represalias por parte de los guardias. El director de la citada unidad penal, decidió en señal de represalia la transferencia de dos presos políticos Ouled Chaikh Mahjoub y Kamal Trayh a celdas con delincuentes comunes, algunos de ellos de alta peligrosidad. Ello los impulsó a una huelga de hambre.

En la visita del Enviado Personal del Secretario General de la ONU, Ross, las autoridades de ocupación montaron un dispositivo destinado a impedir que los manifestantes saharauis se concentraran en áreas céntricas de El Aaiún y respondieron

duramente a quienes lograban concentrarse y manifestarse. Los enfrentamientos estallaron y las fuerzas de ocupación marroquíes aparecieron con enorme brutalidad y en gran número, cargando sobre decenas de ciudadanos saharauis en todas las calles: Smara , Askikima , y cerca de el llamado hospital Hassan II, Alebatemat y avenida Maghreb Árabe. Aún, patrullas a pie recorrieron la avenida Mezuar amenazando a los ciudadanos saharauis. Cabe destacarse que el Enviado Personal del Secretario de la ONU, hizo saber sobre su preocupación en materia de DDHH en el Sahara.

En el barrio el barrio Maatala, las fuerzas de ocupación atacaron las casas de los ciudadanos saharauis con piedras en medio de insultos recíprocos. Al Norte de la Mezquita El Aljoumani, hubo enfrentamientos, y en la calle El Qods agentes policiales recogían piedras con la intención de lanzarlas contra los manifestantes. En el barrio Maatala, hubo serios incidentes contra los saharauis, donde personal policial empleó gases lacrimógenos y balas reales. Además fuentes saharauis señalaron que carros hidrantes lanzaron chorros de agua con sustancias químicas peligrosas a los manifestantes. En dicho barrio fueron allanadas muchas casas, en muchos casos de manera brutal como la casa de Ahl Massadi fue allanada de una manera brutal, a pesar de la presencia de personas muy mayores en la casa. Finalmente en el marco de este cuadro lamentable la administración del hospital Bin al-Mehdi se negó a recibir a los heridos, sin dar razones.

En los incidentes no estuvo ausente la tortura y detenciones ilegales a manifestantes. Estos son algunos casos:

• Bechri Bentaleb de 26 años, y Hassana Abba de 27 años, dos jóvenes militantes saharauis fueron detenidos por la policía marroquí que se los llevó y torturó en el coche policial, posteriormente los abandonó cerca de Oued Saguia. Los policías orinaron sobre los jóvenes saharauis, profiriendo insultos contra ellos, les hirieron con un cuchillo cerca del corazón, tratando de grabarles la bandera de Marruecos sobre su piel.

• Mouloud Brahim Salem Diraa, le 26 años, fue detenido y torturado por otro equipo policial cuando trataba de acceder a una manifestación en el centro de la ciudad.

• Fadah Aghla Menhum , antigua desaparecida durante 7 meses en 1992 en la cárcel secreta PCCMI, cerca de El Aaiun, fue detenida y agredida por una patrulla de policía, que al cabo de unas horas decidieron soltarla..

• Las casas de Hafdala Hanoun, de Bouchalga, de Med Makhouf el Mousaoui, de Hafdala Ali Fal, en la calle chaouia, fueron atacadas y saqueadas por los policías marroquíes, al igual que la casa de Bachri Ould Sidi Rahel en el barrio Maatala.

En la localidad de Dajla, también hubo serios incidente donde las fuerzas marroquíes respondieron duramente ante las manifestaciones en los barrios Akseikisat, Lubeichat y Um Tunsi.

Existe un caso puntual, en materia de represión al derecho de manifestación, como de libertad expresión. El sábado 28 de septiembre del 2013, la policía marroquí arrestó al militante saharaui Mbarek Daudi y a tres de sus hijos después de haber registrado su domicilio en la ciudad de Gulimim, en el sur de Marruecos. Según fuentes Saharauis en la ciudad, más de 30 vehiculos de la policía rodearon la casa del activista saharaui antes de atacar y arrestar al Sr. Daudi y a sus hijos, Hassan, Brahim y Mohamed. Ha añadido que la policía había atacado y destruido el mobiliario de su casa, en donde la familia del militante saharaui estaba a punto de trasladarse a otra casa que pertenece a la familia en el pueblo de Lagsabi. Desde entonces no es posible localizar al Sr. Daudi. Y a su familia se le ha impedido comunicarse con él, y se les niega toda explicación por la que él y sus hijos habían sido arrestados. ¿Un caso de desaparición forzada? Si estos es así estamos ante un crimen de lesa humanidad. Recordamos que las autoridades marroquíes detuvieron, en un mes, a cinco militantes saharauis en Gulimim, entre ellos, a dos de los hijos del Sr. Daudi. Un tribunal marroquí en la ciudad pronunció un veredicto de 10 meses de encarcelamiento en su contra sobre la base de su participación en una manifestación pacífica en favor de la autodeterminación del Sahara Occidental.

El comportamiento de la Potencia ocupante en relación a la represión de manifestaciones públicas, que exigen el cumplimiento de obligaciones que tiene

Marruecos como Estado miembro de las Naciones Unidas, son una clara violación al art. 21 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En cuanto a las condiciones de reclusión, que han sido objeto de numerosos llamamientos de entidades reconocidas de DDHH y de organizaciones internacionales, como la Eurocámara, en el seno de las mismas Naciones Unidas, son graves transgresiones al régimen internacional de DDHH y los art. 81, 85, 89 y 135 de la IV Convención de Ginebra de 1949 (recordemos que el Sahara Occidental es un territorio ocupado ilegalmente manu militari desde 1975).

Esta política de represión a la vida pública saharaui a través de actos intimidatorios, como se ha señalado en la vigilancia policial en lugares donde se reúnen entidades saharauis culturales y de DDHH, son claras transgresiones al art. 43 del Reglamento de La Haya.

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