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4. ECB strategy: Too timid steps but in the right direction
Una primera aclaración inicial que debe hacerse: atrás quedó el tiempo en que se denominaba a las reuniones con los adultos responsables de los niños “Reuniones de padres”. Los tiempos cambian y los cambios también se refieren a los modos de participación que, en el caso particular de la relación hogar-escuela, tienen los miembros de las familias en las instituciones educativas.
Las reuniones convocadas por las instituciones nunca fueron “Reuniones de padres”: por un lado, a ese tipo de reuniones, por lo general, siempre asistieron las madres como mayoría representativa de la familia y no los padres; por otro lado, las reuniones nunca fueron auto- convocadas por “los padres”. En este sentido, no puede hablarse de “reuniones de padres” sino de “reuniones con padres y madres”: la diferenciación preposicional que se establece no es aleatoria, da cuenta del posicionamiento pedagógico e ideológico que da sentido a este tipo de reuniones y al trabajo que en ellas se realiza. En la tipología de reuniones que se establece más adelante, se completará esta idea.
A esta aclaración que se ha hecho, se suma la actual revisión de quiénes asisten a las reuniones a las que convoca la institución, teniendo en cuenta, entre otras cuestiones: las nuevas organizaciones familiares; los trabajos que los adultos responsables realizan (téngase en cuenta que muchas personas trabajan en los horarios en que se hacen, habitualmente, las reuniones); las nuevas configuraciones familiares; los tiempos institucionales (muchas reuniones se hacen en horario escolar). Es común ver, en la actualidad, que a las reuniones que convocan a padres y/o madres acudan los hermanos mayores o las abuelas o, quizás, alguna tía, cuando no, la pareja del padre o de la madre.
127 Se viven tiempos que exigen un complejo análisis. No sólo los términos y conceptos que se utilizan en el discurso pedagógico, muchas veces, quedan vacíos de sentido, sino también muchas prácticas resultan anacrónicas y requieren su revisión.
Para pensar las reuniones con las familias, se tiene que tener en cuenta que el período de iniciación del año lectivo comienza tiempo antes del primer día de clases. Al acercarse los adultos a la institución a hacer sus primeras averiguaciones, ya se puede considerar que, para ese niño y su familia, el primer período del año escolar ha comenzado. De acuerdo con este planteo, cuanto más organizada sea la comunicación para con las familias que se acercan, menos incertidumbre ellas vivenciarán. De a poco y con buena información, los adultos responsables de los niños ingresantes a la institución podrán empezar a prepararse en todos los aspectos que el inicio de una vida escolar requiere, y ésto, por ende, tendrá su repercusión en los pequeños, quienes podrán, en la medida de sus posibilidades, canalizar algunas de sus expectativas preparándose por sí mismos.
De manera muy general, las instituciones de Educación Inicial tienen previsto organizar, a lo largo del año, entre tres y cinco reuniones. Aquí, sólo se abordarán las que hacen al período de iniciación, comenzando con una primera gran tipología: “reuniones ordinarias” y “reuniones extra-ordinarias”.
Las reuniones ordinarias son aquellas que la institución estipula en el calendario de acciones del Proyecto Anual Institucional. La cantidad que se prevé realizar para el inicio del año lectivo oscila entre una y cuatro reuniones (ésto varía en función del dispositivo de iniciación que cada institución diseñe). Las características fundamentales que estas convocatorias ordinarias suelen tener son las siguientes:
- implican participación de carácter obligatorio; - convocan a la madre y/o al padre del niño;
- se llevan a cabo, en la mayoría de los casos, fuera del horario escolar;
- el espacio destinado a la reunión es siempre el edificio perteneciente a la institución. - el temario a desarrollar lo define la institución.
Sin pretensiones de excluir alguna otra propuesta, se presentan, aquí, cuatro tipos de reuniones con las familias, que se pueden organizar al inicio del año lectivo. Se las describe, sintéticamente, con los objetivos que, habitualmente, persiguen y algunas sugerencias al respecto:
Reunión informativa general: se realiza unos días antes del inicio de clases. En ella, la institución se presenta como entidad educativa, dando una síntesis de su Proyecto Educativo Institucional (PEI) y los lineamientos generales que considera necesario que las familias conozcan, para el comienzo del período de iniciación.
128 Sugerencias:
Preparar el espacio de recibimiento de las familias de modo que represente la confianza que la institución debe brindar a los adultos.
Generar un clima agradable para ambientar el espacio: puede ponerse música y, quizás, presentar algunas imágenes de lo que la institución ha hecho otros años (video, carteleras o imágenes en soporte papel).
Elaborar un programa en el que los adultos puedan ir leyendo el temario de la reunión, de manera de calmar las ansiedades propias de la situación.
Entregar hojas y biromes para que las familias puedan anotar las preguntas que les surgen durante la presentación de la institución.
Presentar en soporte visual (ejemplo: un PowerPoint) la síntesis del PEI que se expone en la reunión, de modo que los adultos participantes puedan ir siguiendo el relato.
Abrir un espacio de preguntas que pueda aclarar aquello que no se ha comprendido o en lo cual se desea profundizar.
Elaborar un boletín que sintetice la información tratada en la reunión y que los adultos puedan llevar a sus hogares, para luego compartirlo con los niños.
Terminar la reunión con alguna dinámica de cierre como, por ejemplo y entre otras: escribir, en una cartelera o afiche, deseos para el año que se inicia.
Reunión informativa específica, con las familias del grupo de niños: por lo general, estas reuniones se hacen el mismo día y a continuación de la reunión informativa general. Los objetivos son: hacer una presentación más específica del educador y del grupo de padres, madres y/o responsables adultos de los niños; explicar el sentido del período de iniciación, según la edad de los niños; permitir que los familiares presentes compartan las experiencias previas que puedan tener o no los niños; escuchar sus preguntas.
Sugerencias:
Abrir la reunión con una técnica de animación grupal de presentación de los adultos y del niño del cual son responsables.
Partir de lo que los familiares saben acerca de lo que implica el período de iniciación, de manera que el educador pueda recabar información acerca del imaginario de ese grupo de adultos.
Completar, el educador, lo que los adultos exponen con lo que preparó para comentar.
129 Pensar juntos y en función de lo conversado qué objetivos generales se proponen, tanto el educador como los adultos presentes, para éste período de iniciación del año.
Hacer una síntesis escrita de lo hablado y lo propuesto como objetivos generales. Cerrar la reunión con la invitación a los adultos a concurrir con los niños los días
previos al inicio formal de clases, de manera informal, para estar y hacer en la sala (colaborar en la organización y decoración / ambientación).
Reunión de apertura concreta del período de iniciación: Si bien este tipo de reunión no es habitual, algunas instituciones eligen hacerla a los pocos días de haber comenzado el período de iniciación. El objetivo es atender a todo aquello que pudo no haberse comprendido o registrado en las dos reuniones anteriores. Es decir, es una reunión para realizar una primera reorganización del proceso a llevarse a cabo.
Sugerencias:
Pedirles a las familias, en la misma convocatoria, que traigan escritas las dudas que tengan y las preguntas que quieran realizar.
Abrir la reunión con una ronda de presentación de los adultos, en la que digan, además, de qué niño son responsables.
Indagar quiénes tienen preguntas para hacer, generar un momento en el que cada uno las exponga, escribirlas en un pizarrón o afiche y elaborar, así, un temario. Contestar las preguntas de manera generalizada para todos, aclarando que las
cuestiones particulares se responderán al final, con cada uno.
Tras haber contestado todas las preguntas, hacer un repaso general de los temas abordados, hacer circular, in situ, una hoja en la que puedan escribirse los nombres de los familiares directos del niño, el nombre del mismo, los teléfonos y mails (hacer responsable a uno o dos de los adultos presentes para pasar en limpio los datos y hacerlos circular) y dar por finalizada la reunión para poder atender los temas individuales.
Reunión evaluativa del proceso de iniciación de clases: Se realiza cuando la institución considera que ha concluido el período de iniciación. Los propósitos son: evaluar los objetivos generales del período, propuestos en la Reunión informativa específica; dar a conocer el informe evaluativo que el educador ha realizado sobre el proceso que los niños han llevado adelante y el diagnóstico grupal; presentar el Proyecto Pedagógico de Desarrollo del Año Lectivo.
130 Sugerencias:
Recibir a los adultos responsables en una sala con sillas dispuestas en semicírculo, hacia un frente en el cual estén expuestos, en un afiche, los objetivos generales que, de manera conjunta, se propusieron.
Entregar un cuadernillo de evaluación del período de iniciación, en el cual estén escritos los objetivos generales del período propuestos en la Reunión informativa específica, una síntesis del informe evaluativo que el educador ha realizado sobre el proceso que los niños han llevado adelante y una síntesis del diagnóstico grupal que da cuenta de las características del grupo conformado.
Propiciar, a partir de una técnica lúdica grupal, que los adultos se subdividan en pequeños grupos para que, leyendo los objetivos, puedan hacer una primera evaluación que, luego, se expondrá en un plenario.
Dar un tiempo, en la primera parte de la evaluación, para que algún miembro del subgrupo tome nota y, luego, pueda compartirlo en la evaluación con el grupo total. Hacer la evaluación con el grupo total, promoviendo el análisis del proceso
vivenciado.
Establecer los puntos importantes que surgen, sean positivos, negativos, controvertidos y/o a seguir trabajando (incluyendo sugerencias de cómo hacerlo). Dar a conocer, el educador, el informe evaluativo acerca del proceso que vivenciaron
los niños. Se puede proyectar un video o diapositivas de fotos que ayuden a comprender lo que el educador comenta.
Favorecer un momento, tras la presentación del informe, en el que los adultos puedan hacer sus comentarios.
Presentar, el educador, el diagnóstico grupal realizado, que da cuenta de las características del grupo, y los nodos pedagógicos que, a partir de lo evaluado, se necesita trabajar con el grupo.
Presentar el PPDAL. Se sugiere entregar, a los familiares, una hoja en la cual esté expuesto el proyecto de manera sintética, de modo que puedan seguirlo mientras el educador lo explica y puedan, luego, compartirlo con otros adultos responsables de los niños, que no asistieron a la reunión.
Trabajar el tema del rol de la familia en el acompañamiento de la tarea educativa y generar un espacio en el que el grupo de familias pueda plantearse algunos objetivos generales acerca de este rol, que están invitados a representar en la escena didáctica.
131 Realizar, el educador, una breve síntesis acerca de lo trabajado en el encuentro. Favorecer que puedan, los adultos, hacer algún comentario acerca de la dinámica de la reunión.
Despedirse tomando, el educador o algún voluntario, una foto del grupo de adultos en la reunión.
Finalizar la reunión con un aplauso para todos.
Las reuniones extra-ordinarias son aquellas que el educador va organizando en función de lo que acontece en la primera reunión ordinaria. Las características fundamentales de estas convocatorias son las siguientes:
- implican participación de carácter no-obligatorio;
- convocan a cualquier miembro de la familia del niño o a un representante (o más) que sea designado y/o quiera participar;
- se llevan a cabo, en la mayoría de los casos, dentro del horario escolar, cuando los horarios de los niños son reducidos, o se hacen sin la presencia del educador, con quien se acuerda, previamente, el temario;
- el espacio en el que se desarrolla la reunión bien puede ser la misma institución o la casa de alguno de los que conforman el grupo de adultos y/o responsables de los niños, o bien un club o simplemente un bar;
- el temario, en un principio, lo define el educador, pero en la medida en que los adultos y/o responsables de los niños se van conformando también como grupo (de familiares), el temario se define entre todos.
Nuevamente, sin pretensiones de excluir otras propuestas de reuniones, se presentan, aquí, tres tipos, con sus consecuentes sugerencias de propuestas de acción:
Reuniones de preparación del espacio físico: tras la primera reunión ordinaria, el educador ya ha podido componer un primer panorama de la situación que caracteriza al grupo de adultos y/o responsables de los niños a su cargo. A partir de lo cual, convoca, de manera general, a todos los adultos y niños del grupo, pero, de manera particular, a quienes infiere pueden necesitar un proceso más lento y personalizado. El objetivo es que los niños conozcan y vayan apropiándose del espacio físico. Con este fin, antes del inicio formal, pueden acercarse a la sala a ayudar al educador a preparar dicho espacio. Sugerencias:
Invitar a niños y adultos a llegar a la sala en algún momento de la jornada, para colaborar con el educador, quien habrá comenzado a preparar el espacio físico.
132 Invitar a niños y adultos a limpiar mesas y sillas de trabajo, pintar muebles, hacer dibujos y/o carteleras, clasificar y rotular los materiales didácticos (materiales de librería, juegos y juguetes), etc.
Invitar a pensar qué pueden traer de sus hogares para ambientar el espacio de la sala.
Invitar a las familias a llevarse cajas para forrar, muñecos para lavar, disfraces para arreglar, etc.
Reuniones de presentación: también previas al primer día formal de clases y, quizás, simultáneas a la reunión de preparación del espacio físico. El educador convoca a una reunión de presentación de las familias, en grupos de a cuatro o cinco familias.
El objetivo de este tipo de reuniones es que, por pequeños grupos, se vayan conociendo. Para ello, en dichas reuniones:
Cada representante familiar del niño (éstos últimos pueden estar presentes o jugando cerca) se presenta y cuenta qué le gusta compartir en familia, si se conocen con algunos de los presentes y de dónde, entre otros temas que el educador proponga como incitación a la presentación o que las familias quieran contar.
El educador promueve que, en una segunda ronda, cada familia cuente por qué eligió la institución y qué espera de ella con relación a la formación de su hijo. Luego invita a que cada uno cuente cómo se imagina una fiesta de bienvenida o iniciación y cómo podrían participar los adultos ese día.
Finalmente, se realiza alguna técnica lúdica o juego simple que favorezca el cierre de la reunión en un clima distendido y alegre.
Reuniones de organización de los festejos de bienvenida (el 1er día de clases): esta reunión se hace a posteriori de las presentaciones de las familias, en las que se puede anticipar su temario, incluso, el educador puede dejar una tarea pendiente para cada familia o grupo de familias. El objetivo es que, como grupo total, niños y adultos puedan, en esta reunión, elaborar una propuesta de presentación y festejo para el primer día de clases, o bien para el cierre de la primera semana.
Sugerencias:
Proponer la interpretación conjunta (adultos, niños y educador) de una canción de bienvenida.
133 Pensar en algún tipo de juego masivo en el que participe toda la comunidad
educativa presente.
Practicar la coreografía de un baile de presentación del grupo. Etc.
Complementando lo que en este libro se ha venido trabajando con relación a la importancia de la conformación grupal de los niños, como grupo que sostendrá el aprendizaje individual y singular de cada uno de ellos, es importante hacer hincapié en el papel que cumplen las familias.
Resulta relevante la conformación de éstas como grupo que acompaña el proceso que los niños llevan a cabo durante el período de iniciación (como así también a lo largo del año), pues ésto contribuye a que los pequeños perciban el clima de confianza necesario para poder realizar sus aprendizajes.
En función de lo dicho y para hacer posible el proyecto del período de iniciación del tipo que se propone en este libro, se considera pertinente, de acuerdo a las posibilidades institucionales y de cada educador, realizar las cuatro reuniones ordinarias y las tres reuniones extra-ordinarias que se acaban de describir.