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In document Never Waste a Crisis! (Page 67-71)

A nuestro juicio, esta antología, La Casa del

pecado, dedicada a los “amores malsanos”, -como diría

Baudelaire-, es un homenaje a la “flor del mal”. El tema central, por antonomasia, consiste en el amor pecador: el deseo carnal, la “Lujuria” -escrita con mayúscula por el autor-, voluptuosidad perversa. A menudo, los versos recurren a la imagen exuberante de los momentos íntimos del acto sexual:

desbordante de savias del deseo. dos hiedras confundidas y enlazadas al árbol inmortal de la Lujuria!119

117 Francisco Villaespesa, Luchas, P.C.I, p.83: De una taberna en el rincón oscuro/una noche de invierno,/en torno de una mesa discutíamos/unos cuantos bohemios.

118 Ibid., Torre de Marfil, Pp.783

119 Francisco Villaespesa, “En el templo de vicio, IX”, Casa del

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Los poemas integrantes de esta antología están escritos en forma de soneto y con la misma forma del poema citado arriba, clasificados a nuestro juicio como poemas eróticos, que forman parte de los géneros líricos que Villaespesa cultiva. Bastaría con una ojeada del índice para comprobarlo: “Claveles rojos”, “En el templo del vicio”, “Los jardines de Afrodita”, “En el harén”, “El libro del pecado”, “En la alcoba”, “Trovas de amor”, “Camafeos”, “Las horas del deseo”.

Curiosamente este libro, publicado en 1914 en Barcelona (Casa editorial MAUCCI), está excluido de las

Poesías Completas de Villaespesa, en las que su editor,

Federico de Mendizábal, había recopilado

exhaustivamente todas las obras del poeta almeriense, incluidos los poemas sueltos e inéditos de la infancia120. Es obvio que no fue bien comprendida la

intención poética de nuestro autor, fuera de la disputa legal en torno a la publicación de esta antología sin

120 Véase “Introducción” (P.C.I, p.CLXXXVII): El editor Federico de Mendizabal justifica la exclusión y su posterior modificación de la antología, La casa del pecado:”(…)Elisa (la hija de Francisco Villaespesa) negoció con la Editorial Maucci varias ediciones, como las de La gruta azul, La casa del pecado y otras, que ha sido necesario transformar ahora totalmente, puesto que se hicieron dando al azar montones de cuartillas sin orden ni relación con el título y el espíritu del libro, guiándose para titular por la primera composición que surgiera”.

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el consentimiento otorgado por el autor o la cuestión de la calidad de la edición de la misma. Sospechamos que el editor no llegó a encajar bien el sentido solidario de Villaespesa, quien había fraguado con dolor y ternura la imagen de aquellas mujeres venales como protagonistas de su libro:

Se llama Flora, Margarita, Elena... La verdad no la sabe ningún hombre, que al entrar al burdel, casi sin pena, quiso en sus puertas olvidar su nombre. Entre las otras se destaca fino

su perfil melancólico, oro y nieve... No fuma nunca, y raras veces bebe, Porque dice que tiene muy mal vino. Pero hay momentos en que ríe loca,

mientras el llanto tiembla en sus pestañas, y entonces una copa no rehúsa...

Un recuerdo asfixiante la sofoca... ¿Qué será de la flor de sus entrañas arrojada en el torno de la Inclusa?...121

En este poema titulado “En el templo del vicio”122, arriba citado, impera toda la “perversidad” de la miseria salvo la del desenfreno sexual.

Tú te vas desnudando, no por vicio, sino con esa indiferencia muda de la que sabe que quedar desnuda a los ojos de todos es su oficio. Yo, acallando mis ansias sensuales, pienso –puesta la sien sobre la mano-

121 Francisco Villaespesa, La Casa del Pecado, op.cit., p.21 122 Ibid., p.2

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con cierto dejo de melancolía,123

Aparte de la ausencia de una actitud obscena, “acallando mis ansias sensuales”, demuestra un fuerte lazo con las cortesanas, unido por la idéntica esencia de la profesión de los escritores que enseñan lo más hondo de su ser, exhibiendo los sentimientos más íntimos: “...no por vicio... quedar desnuda a los ojos de todos es su oficio”.

A diferencia de Baudelaire, quien no dudó en “describir sin tomar partido moral” y destacar al extremo el lado más sórdido de los marginados, identificándose con una parte más íntima de su propia personalidad, Villaespesa no explora lo más oscuro de las entrañas de la humanidad, aunque los dos poetas comparten la misma postura solidaria y, a la vez, rebelde contra la moral burguesa124.

123 Ibid., p.3

124 Véase Historia social de la literatura y el arte, vol.3 de Arnold Hauser, Labor, Barcelona, 1980, p.219: La simpatía por la prostituta, que los decadentes comparten con los románticos y en la que Baudelaire es intermedio, expresa la relación vedada y culpable con el amor. Desde luego, es sobre todo la expresión de la rebelión contra la sociedad burguesa y la moral basada en la familia burguesa.(...) De esta comunidad de sentimientos y destino surge la comprensión que los artistas decadentes tienen por ella. Ellos saben bien cómo ellas se prostituyen, cómo vencen sus más sagrados sentimientos y qué baratos venden sus secretos.

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El personaje más utilizado como el modelo de la mujer fatal en La Casa del Pecado se corresponde a la mujer de carne morena, a menudo, fundido con la figura de la “danzarina” bajo la sombra de Salomé 125 . En cambio, no está incorporada la imagen libertina de la mujer de Asia oriental. Este hecho señala que Villaespesa desarrolla los temas del Japón a raíz de la moda japonesa intensamente extendida en España alrededor del año 1920, fecha de la publicación de su poema “Japonerías”.

125 Véase “Calveles rojos VIII”, Casa del Pecado, op.cit.,p.14: “para recordarte en mi eterna pena,/ ese olor a albahaca, nardo y clavellina/ que al danzar exhala tu carne morena”.

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La portada de la primera edición de La Casa del Pecado (1915, Casa Editorial Maucci). El libro de poemas de Francisco Villaespesa excluido deliberadamente de la recopilación de las Poesías Completas, editadas por Federico de Mendizábal.

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II.4 INTRODUCCIÓN A LA CULTURA JAPONESA

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