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Cassie se dio cuenta que estaba dando vueltas. Ella ya había tomado más de una botella de Chardonnay y todavía Luke no había llamado. Miró el reloj de la cocina de nuevo y temía que Luke simplemente aparecería, esperando darle una sorpresa. Oh, sería una sorpresa, muy bien. Su padre estaba en la sala de estar, leyendo, esperando la cena. Ella tenía arroz y una cazuela de frijol en el horno, esperando que él no haría comentarios sobre su dieta. Era algo que él nunca había entendido y Cassie dudaba que lo haría jamás.

Ella casi dejó caer su copa de vino cuando sonó el teléfono, tirando hacia arriba en el primer toque.

"Hola. Esperándome?"

A pesar de la ansiedad que estaba sintiendo sobre su padre, esa voz la calentó en su misma alma.

"Se te hizo tarde?"

"Sí. Sólo quiero una ducha. Voy a estar allí en pocos minutos," Luke dijo.

"Bueno, si estás cansada, podemos cenar otra noche," Cassie ofreció sin convicción. "No estoy cansada," Luke dijo. "Sigue siendo todavía temprano para la cena, no es así?" "Sí, claro. Simplemente no quiero que tenga que apresurarte aquí, quiero decir, has estado conduciendo todo el día y todo."

Luke se quedó en silencio por un momento y Cassie podía imaginar su ceja levantada. "Qué pasa?," preguntó en voz baja.

"Oh, Luke. Mi padre está aquí," Cassie susurró. "Ya estaba aquí cuando llegué a casa esta mañana."

"Ya veo. Y preferirías que él no me conozca?"

Cassie oyó el dolor que Luke trató de ocultar y se dio cuenta de que estaba siendo completamente ridícula. Ya no era una adolescente tratando de complacer a su padre. Ella era una mujer adulta, acostumbrada a estar sola y no había ninguna razón lógica que no podía tener a Luke para cenar como habían planeado. "Lo siento. Por supuesto que quiero que él te conozca. Estaba teniendo un momento de pánico, me temo."

"No, estoy siendo injusta y muy egoísta," Luke dijo. "Entiendo si no está lista para revelarle esto a él."

Cassie tragó. Revelarle a él? Todavía tenía un tiempo difícil creerlo ella misma. No estaba cercanamente lista para enfrentar a su padre con esto. No estaba segura de que alguna vez estuviera.

"Quiero que vengas, Luke. Pero no espero ..." "Un beso cuando llegue allí?" Luke terminó por ella.

"Sé que no entiendes. Cómo podrías? Tu propia madre te sacó, pero esto es diferente. Lo conozco y lo va a decir y créeme, no querras estar por aquí para eso."

"Está bien, entonces no vamos hacerlo. Esto esta obviamente disgustandote, Cass. Disfruta de la noche con tu padre, y hablaremos mañana y ya veremos que pasa."

Estaba herida, Cassie podía decirlo. Pero esto era lo mejor. Cassie simplemente no podía manejar una escena con su padre delante de Luke.

"Acción de Gracias sigue en pie, cierto?" Cassie preguntó. "Estás segura?"

"Sí. Luke, sólo dame tiempo para adaptarme a él estando aquí. Por favor?" "Te extrañé hoy," Luke dijo en voz baja.

"Yo también. Esperaba con impaciencia esta noche contigo."

"Bueno, habrá un montón de otras noches. Tengo algo de trabajo que puedo hacer de todos modos."

Cassie suspiró, no le gustaba el tono de la conversación. No era en absoluto cómo se imaginaba la noche. "Lo siento," susurró.

"Está bien, Cass. Entiendo. Realmente lo hago. Hablaremos más tarde, de acuerdo?" "Por supuesto."

Ella colgó lentamente y suspiró una vez más. Kim estaba en lo cierto. No le debía a su padre nada. Ella sólo debía seguir su vida y no preocuparse por su reacción. Sin embargo, se encontró con que no podía. Ella volvió a llenar su copa de vino y se quedó mirando por la ventana mientras la oscuridad se acercaba.

"Por lo tanto, las personas realmente pagan cuatro mil dólares por esas esculturas?" su padre le preguntó en la cena. Él estaba en su segunda ración de la cazuela y ella estaba realmente contenta.

"Sí. En realidad, vendí uno bastante grande un tiempo atrás, un águila con una envergadura de seis pies, por doce mil."

Él estuvo a punto de escupir su comida y ella se rió. "Esa fue más o menos mi reacción, también," admitió.

"Supongo que no estás mal de dinero, entonces."

Ella vaciló antes de contestar. "Lo hago bien. No soy exactamente una mujer rica, pero estos últimos meses han sido buenos." Desde que Luke entró en su vida, se dijo en silencio y se permitió una pequeña sonrisa cruzar su rostro.

"Siempre me preocupa de que estarías simplemente viviendo con lo justo, vendiendo tus cosas en las calles sólo para pagar tus cuentas," él dijo en voz baja.

"Nunca te tomaste el tiempo para averiguar," ella respondió. "Nunca mostraste el más mínimo interés en mis esculturas."

Él alzó los ojos hacia ella y ella se sorprendió de la tristeza allí. Estaba tan acostumbrada a ver la decepción ... y desprecio en ellos cuando él la miraba.

"Yo fui un mal padre para ti."

Ella abrió la boca para protestar, pero su garganta se cerró por completo. Eso era cierto. También era lo último que ella esperaba oír alguna vez que él dijera.

"Sólo quería protegerte, para enseñarte lo que era correcto."

No pudo detener la risa amarga que le siguió. "Protegerme? ¿De qué? De vivir?"

Ella se levantó rápidamente y tomó su plato sin terminar al fregadero. Ella se quedó mirando la oscuridad, no preparada para la vuelta que su conversación había tomado. Estaba acostumbrada a su castigo, a su predicación, a su menosprecio. "Crecí sin saber nada sobre el mundo real. Francamente, me sorprendió que fui capaz de hacerlo a través de la universidad sin volverme totalmente loca. Siempre pintaste este cuadro del bien y el mal, pero nunca permitiste el área gris intermedia." Se volvió para enfrentarse a él, reuniendo su valor antes de continuar. "Tienes alguna idea de cómo fue crecer sola, sin permitirme tener amigos, y sin permitirme incluso ir al cine o al baile de graduación, o cualquiera de las otras cosas que los chicos normales hacen?"

"Yo sólo estaba tratando de protegerte," él dijo de nuevo. "Si te hubieras quedado conmigo, teniendo una mayor participación en mi iglesia, verías ..."

"Esa era tu vida. Eso es lo que elegiste hacer con ella," ella dijo. "Yo sólo quería ser una niña. Una niña normal."

"Quería amigos," ella respondió. "Pero tenías demasiado miedo de que me enterara de que había una vida ahí fuera, además de nuestra pequeña comunidad de la iglesia."

"Siempre esperé que te casarías con un hombre agradable de la iglesia, sí." "Cómo? Nunca me permitiste las citas."

"Eras demasiado joven," él dijo, su voz endureciéndose.

"Dieciocho no es demasiado joven. Pero ni siquiera me dejaste ir al baile sola. Insististe en llevarnos y recogernos."

"No sabía qué más hacer. No estabas lista para salir por tí sola."

"Porque nunca me diste la oportunidad de aprender," dijo en voz baja. "No lo ves? Nunca confiaste en mí. Nunca confiaste en mí para tomar la decisión correcta por mí misma."

"Permití que fueras a una universidad pública," él le recordó. "Sólo porque amenacé con irme de casa."

"Y mira dónde te ha llevado," él escupió. "Viviendo aquí, sola. Sin marido, sin hijos. Había un montón de hombres buenos en la iglesia que con gusto te hubiesen aceptado."

"Me hubiesen aceptado?"

"Teniendo hijos. Siendo una esposa adecuada."

"Por lo menos escuchas lo que estás diciendo?" ella preguntó. "¿Qué te hace pensar que quería a cualquiera de esos hombres?"

"Ellos habrían sido buenos maridos, un buen hogar para tí." Ella rió. "Tengo una casa aquí. Tengo una vida aquí." "Es eso suficiente? No quieres una familia?"

Ella sacudió su cabeza. "Soy feliz aquí. Tengo grandes amigos y pueden ser mejor que la familia a veces," dijo, haciendo eco de las palabras de Luke.

"No es lo mismo y lo sabes."

Ella suspiró, preguntándose dónde esta conversación los llevaría. "Kim es la mejor amiga que jamás podría aspirar a tener. Está siempre aquí cuando la necesito, sin importar qué. No puedo decir eso por la familia."

"Kim," él escupió. "Ella siempre fue la que puso estas ideas tontas en tu cabeza. Si nunca la hubieras conocido, imagina lo que tu vida podría ser."

"Sí. Me estremezco al pensar en ello," dijo sarcásticamente.

"Cassandra! Ella te está hundiendo. Ella es la razón que te mudaste aquí tan lejos de tu casa, tu familia."

Cassie estaba sorprendida que en realidad podría reírse de su declaración. "Ella no me esta hundiendo. Ella esta levantándome. No lo ves? Ella me mostró que había todo este mundo aquí," dijo, extendiendo sus brazos. "Un mundo que ni siquiera sabía que existía."

"Sí! Un mundo de desviados y pervertidos." Ella lo miró fijamente, esperando por una de las citas de la biblia que sabía estaba segura seguiría. Ella no fue decepcionada.

"Como Paul escribió a los romanos, "Los hombres abandonaron las relaciones naturales con mujeres y fueron inflamados con lujuria unos con otros. Los hombres cometieron actos indecentes con otros hombres, y recibieron su castigo por sus perversiones."

"Oh, perdón. Y quién era Paul?" ella preguntó con sarcasmo. "Oh, correcto, él fue el que dijo que las mujeres no debían enseñar, no debían hablar en la iglesia, ni siquiera debían cortarse el pelo. Debemos seguir todas sus enseñanzas, verdad?"

"Eso no es para que lo cuestiones, hija. La perversión es la perversión, así de simple. La Biblia es muy clara," él insistio. "Y te enseñaron que no debías asociarte con esa gente. Quizás necesites pasar un poco más de tiempo en la iglesia y reencontrarte con la palabra de Dios."

"Gracias, reverendo Parker," ella dijo con una pizca de sarcasmo. "Y yo que pensaba que estaba teniendo una discusión con mi padre."

Ella se fue sin esperar por su respuesta e infantilmente cerró la puerta de su dormitorio. Eso nunca cambiaría entre ellos, se dio cuenta, hasta que ella se alzara a él y le exigiera que la tratara como un individuo y un adulto. En lugar de la niña que al parecer él todavía pensaba que era. Por supuesto, corriendo y cerrando la puerta no había ayudado a imagen alguna, admitió con una risa sin humor.

Pero qué importaba? Realmente pensaba que volvería a ganar su aceptación, profesional o de otra manera? No.

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