Agua
Ariana P. Torres, Diane M. Camberato, y Roberto G. López
L
os cultivos en agricultura protegida requieren grandes cantidades de agua de buena calidad. En promedio, el requerimiento estimado de agua por día es 205,760.17 litros por hectárea para invernaderos y alrededor de 252,523.84 l/ha para viveros. Debido a que el agua es un elemento muy esencial, las operaciones comerciales necesitan mantener fuentes de agua con la suficiente cantidad y calidad para producir plantas de forma rentable.La mayoría de los invernaderos y viveros comerciales tienen lagunas superficiales o reservorios como fuente de agua de irrigación. El agua recolectada en estas lagunas o estanques a menudo es originada por la precipitación o la escorrentía proveniente de las instalaciones. Adicionalmente, esta agua puede convertirse en un hábitat adecuado para el crecimiento y desarrollo de algas.
Cuando la temperatura del agua de los estanques aumenta al final de la primavera, las poblaciones de algas pueden adquirir un tamaño suficiente para obstruir los sistemas de riego volviéndose necesario el control. Una variedad de opciones para el control de algas están disponibles para el tratamiento del agua de riego en la fuente o mientras el agua es llevada al sistema de irrigación. Incluso los productores que han estado en la industria por algunos años sin usar el tratamiento de algas pueden necesitar estos controles en el futuro. Este es un factor muy importante si usted está considerando reciclar el agua de riego en sus instalaciones.
El tratamiento del agua en embalses o depósitos trata de prevenir o de combatir las obstrucciones causadas en el riego por: algas, bacterias o precipitados químicos. El agua de riego suele almacenarse en embalses y depósitos al aire libre. Esta agua estancada es un medio ideal para la aparición de algas, y deben eliminarse ya que obstruyen inevitablemente los emisores, filtros y reguladores de presión.
Cuando en el agua hay presencia de nutrientes (fuentes de nitrógeno y fósforo sobre todo) se provoca el incremento de microorganismos fotosintéticos (fitoplancton) que conforme van muriendo se van depositando en el fondo, junto con los lodos presentes. En el fondo también se va acumulando restos de materia orgánica y sedimentos. La pudrición de estos lodos provoca una comba de oxígeno en el agua. Esta comba de oxígeno puede provocar la eclosión de algas filamentosas (aguas verdes).
En este momento se inicia un ciclo de proliferación de microalgas que es muy difícil de erradicar. Estos mecanismos se activan sobre todo en primavera porque la tempearuta es la adecuada.Si el agua no es rica en nutrientes (nitrógeno y fósforo), en las condiciones de fermentación anaerobia se producen desarrollos de bacterias filamentosas y geles bacterianos. A veces se pueden confundir con microalgas.
El manejo de algas
A pesar de la implementación de las prácticas para reducir las algas, también se debe manejar la población de algas que ya existe. Existen tres formas de controlar las algas en la superficie de los estanques:
• Físico/mecánico. Es el rastrillado o dragado.
• Químico. Se trata de la aplicación de químicos alguicidas.
• Biológico. La introducción de plantas que compitan con las algas.
El uso de una o la combinación de varias de las formas puede darle un exitoso resultado en sus instalaciones.
• Control físico/mecánico. La remoción física de los filamentos (formadoras de esteras) de algas le da la ventaja de un control inmediato sin tener residuos químicos. En una pequeña escala esto puede ser muy efectivo. Para lagunas más grandes, la eliminación física requiere el uso de equipo costoso (cortadores de hierbas).
Cuando se remueven las algas físicamente, el material necesita ser extraida del agua y ser colocado en algún lugar donde los nutrientes y fragmentos no puedan ingresar nuevamente al cuerpo de agua. Talvez sea necesario repetir la eliminación física durante el periodo de crecimiento. La vegetación recolectada puede contener nitrógeno y fósforo y podría ser usada como mulch (cobertura) en sus cultivos. El dragado también se encuentra entre estos métodos y previamente fue mencionado como una medida preventiva.
• Control químico. El uso del pasto de cebada ha sido sugerido como control de algas. Este método puede ser beneficioso ya que es amigable con el medio ambiente. Los residuos de cebada han sido usados alrededor de 20 años como control de algas, pero los resultados no han sido consistentes. Los resultados consistentes y rápidos con residuos de cebada no pueden asegurarse y tampoco han sido efectivos en todos los tipos de algas.
Los compuestos liberados al agua debido a la descomposición de la cebada son alguicidas, lo que significa que ayudan a prevenir el crecimiento, a diferencia de otros alguicidas usados para destruir las poblaciones de algas ya existentes. De modo que su modo de acción es químico. El pasto de cebada se debe agregar a la laguna específicamente a finales del invierno para ayudar a su descomposición y la liberación de compuestos antes que las poblaciones de algas aumenten cuando aumentan las temperaturas.
meses de control con la paja de cebada, y los controles químicos pueden ser potencialmente usados en conjunto con esta práctica. El pasto debe ser removido después de cierto tiempo ya que añade materia
orgánica y cierta cantidad de nitrógeno y fósforo a la laguna mientras se esta descomponiendo. El uso de aireadores puede mejorar los resultados.
También existen modos químicos más tradicionales para el control de algas. Los controles químicos ayudan a mantener las algas bajo control pero no ayudan a la prevención de algas si existen las condiciones favorables para su crecimiento. Los químicos pueden ser costosos y problemas de seguridad pueden ocurrir al equipo aplicador y al trabajador si se realizan aplicaciones incorrectas.
Para determinar un control más efectivo, deberá primero identificar el tipo de alga que se encuentra presente. Las algas filamentosas (formadoras de esteras) son las más comunes en las lagunas del medio oeste. Estas se componen de largas cadenas que forman alfombras en la superficie de la laguna.
Los algicidas químicos incluyen compuestos oxidantes y peróxido de hidrógeno (productos relativamente nuevos), así como también sales de
cobre y otros compuestos de cobre (los cuales han estado por cierto tiempo en la industria).
Compuestos de peróxido de hidrógeno son orgánicos y se reducen a agua y oxígeno. Estos productos pueden ser tan eficaz como el cobre de las algas, pero son mucho menos efectivos en algunas de las más difíciles de controlar especies. El cobre es un metal pesado que no sufre descomposición.
A pesar que el cobre se acumula como parte de los sedimentos del estanque, cuando se usan productos con cobre en las concentraciones recomendadas en las etiquetas, no existen efectos adversos. El cobre puede controlar especies de algas que están presentes y puede permitir el desarrollo de especies de algas tolerantes al cobre. Debido a esto las medidas preventivas son muy importantes.
Otra alternativa es el uso de materiales de tinte (que eventualmente se degradan con la luz) que bloquean porciones del espectro de luz usados por las algas para la fotosíntesis.
Antes de escoger alguna opción para el control químico, usted deberá considerar: la eficacia del producto en las algas a tratar, la acumulación del ingrediente activo en el agua, sus efectos
en plantas y vida silvestre, su facilidad de uso, seguridad, y su costo.
La cloración. Otro tratamiento eficaz y económico para llegar a destruir las algas y bacterias (es decir, la materia orgánica en general) es la cloración, incorporar al agua de riego:
- Hipoclorito sódico. Es fácil de manejar pero más caro. Se emplea en instalaciones pequeñas.
- Cloro gaseoso. Es muy peligroso, así que hará falta personal especializado para poder aplicarlo. Se emplea en las instalaciones grandes.
Para matar los microorganismos de manera efectiva hace falta un tiempo de contacto de 30-60 minutos. Los tratamientos preventivos se aplican al final del riego, dejando el agua tratada en las tuberías hasta el próximo riego. El procedimiento es más efectivo con pH bajo (entre 5 y 6) y temperatura alta. Amonio cuaternario. Especialmente diseñado para el tratamiento de aguas, no potables, de riego en balsas, estanques, depósitos y otros sistemas de almacenamiento. Se debe tener en cuenta si para las aguas de riego de algunos cultivos, la presencia de amonios cuaternarios está permitido en estos cultivos que van a ser regados con las aguas tratadas con el producto.
L
a fertirrigación, especialmente a través del riego por goteo, permite un manejo adecuado de la frecuencia y la ubicación del fertilizante. La aplicación continua de N a través del goteo logra una mayor absorción del nutriente por la planta en comparación con el aplicado en preplantación. En la fertirrigación con riego por aspersión, al final del mismo se continúa regando solo con agua para lavar el fertilizante del follaje. De esta manera se evitan daños por quemado en los tejidos. Las aplicaciones foliares son efectivas para corregir alguna deficiencia puntual de algún micro-nutriente.Tipos de fertilizantes
Los rendimientos, frecuentemente, son mayores con urea que con otras formas fácilmente solubles de N. Sin embargo, la respuesta inicial es generalmente más rápida con fertilizantes nítricos. El agregado excesivo de N, resulta en un crecimiento lujurioso que puede incrementar la susceptibilidad de la planta a daños mecánicos y enfermedades.
En algunos suelos áridos el fósforo del suelo se fija rápida y fuertemente a los minerales, de manera que la disponibilidad es baja. La respuesta al P recién aplicado es mayor que al P residual de cultivos anteriores. El análisis de suelo es fundamental para evitar excesivas aplicaciones de P con el fin de disminuir las pérdidas por lavado.
Los suelos de regiones áridas, normalmente tienen altos niveles de K por lo que la respuesta del cultivo a la fertilización con este elemento es realmente escasa o nula. En suelos salinos los
fertilizantes que contengan sodio deben evitarse.
En los suelos ácidos el encalado puede ser deseable para mejorar el pH del suelo y aumentar la disponibilidad de algunos nutrientes. La excesiva fertilización puede disminuir los rendimientos y la calidad.
Para la mayoría de las condiciones de campo, el manejo de la fertilización recomendado consiste en una aplicación de base de 75 a 150 kg de N/ha, 25 a 125 kg de P/ha y de 0 a 175 kg/ ha de K. Estas cantidades son frecuentemente complementadas con un adicional de 75 a 150 kg/ha de N dividido en dos o tres aplicaciones durante el crecimiento del cultivo. En varias pruebas los mejores resultados se obtuvieron con los niveles más bajos de estas recomendaciones.
La incorporación de N antes de la siembra en suelos con altos contenidos de materia orgánica, generalmente no es necesario. Sin embargo, la presencia de N en suelos orgánicos y posiblemente altos niveles de mineralización no evitan el suministro suplemental de N. Altos niveles de fertilización con N (336 kg/ha) incrementan los contenidos de nitratos en las raíces, estos valores altos podrían ser dañinos para la salud.
Las plantas de zanahoria como otras especies, absorben proporcionalmente más P de las capas superiores del suelo, sin embargo se ha demostrado que la zanahoria puede absorber este elemento a profundidades de 60 a 90 cm. El monitoreo del contenido de nutrientes en la planta es altamente recomendable para ajustar los requerimientos de un crecimiento óptimo.