redivivo, sino que
ellos mismos
reclamen para sí
derechos analógicos
como nuevo pueblo
escogido por Dios…
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SER CRISTIANO NO TIENE ningún sentido si se rechaza al otro. Más allá del concepto prójimo, que encierra una idea de proximidad, de empatía, de intereses comunes; por encima de la idea de semejante, que aporta mati- ces de parecido; o la definición de ajeno, que enfatiza el concepto de le- janía, está la visión del otro como un ser con identidad propia, mucho más inclusiva; una visión que no descarta a nadie por muy diferente que sea, por muy alejado que esté de nosotros. To- mar en consideración al otro da como resultado pensar y poner en marcha una teología del pluralismo religioso. Una niña Rohinyá muestra la tarjeta de identidad con nacionalidad birma- na expedida por las autoridades de Bangladesh (he ocultado sus datos) y que se ven obligados a tener todos los rohinyás residentes en sus campos de refugiados. Si bien esta tarjeta le da derecho al reconocimiento de su esta- tuto de refugiada, no le permite salir del campo ni dirigirse hacia ningún otro punto del país, en donde se en- cuentra transitoriamente hasta que al- gún día pueda ser reconocida su na- cionalidad. Aunque ella nació en el estado Birmano de Rajine, el gobierno Birmano rechaza reconocer su ciuda- danía, lo que le otorga la singular con- dición de ser una apátrida.
LA TEOLOGÍA DEL
PLURALISMO RELIGIOSO
RECONOCE LA CATEGORÍA
DE PERSONA AL OTRO
Máximo García Ruiz
Licenciado en sociología y doctor en teología. Profesor emérito de la Facultad de Teología de la UEBE y profesor invitado en otras instituciones académicas. Por muchos años fue Secretario ejecutivo y presidente del Consejo Evangélico de Madrid y es miembro de la Asociación de teólogos Juan XXIII. Actualmente se dedica a la investigación teológica y a la escritura.
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La teología del pluralismo religioso reconoce la categoría de persona al otro, con independencia de cualquier otro tipo de valoración, sea racial, de género, cultural, de procedencia geo- gráfica o religiosa. Y, consecuente- mente, reconoce el derecho que el otro tiene de creer o no creer, de ele- gir su forma de creencia si es que tie- ne alguna, de mantener su propia identidad cultural y, por lo tanto, le reconoce el derecho a gozar de una plena libertad de conciencia, que in- cluye, entre otras libertades, la liber- tad religiosa. Libertad religiosa, tanto para coincidir como para discrepar, sea para asumir o para rechazar. Aceptar y asumir la teología que reco- noce al otro como persona en igualdad de derechos que uno mismo, especial- mente en el terreno religioso, no es ta- rea sencilla. La cultura y la teología judeo-cristiana ha propalado una con- ducta egoísta en nombre de un senti- miento de fraternidad identitaria, pro- piciando actitudes de rechazo o bien de abducción sentimental e ideológica como requisito previo para poder otorgarle los derechos de persona; en el mejor de los casos, se le acepta en calidad de prójimo.
Ante la demanda de Dios, Caín pre- tendió desentenderse del otro; para
acaparar y monopolizar la atención de Dios y no se le ocurre otra cosa que hacer desaparecer a su hermano. Cra- so error. Los cadáveres siempre ter- minan apareciendo. Y la exclusión culpable del otro, termina pasando factura. Si vemos al otro como com- petidor, pronto se convertirá en enemigo y, al serlo, surgirá el espíritu de Tánatos que conducirá a buscar la forma de eliminarle. Por el contrario, acepar la figura del otro sin prejuicios y distinciones nos llevará necesaria- mente al diálogo como medio de inter-relación.
Cualquier religión que pretenda ha- blar en el nombre de Dios, y con ma- yor motivo si lo hace en el nombre de Jesucristo, no tiene legitimidad para levantar barreras de separación que diferencien a unos seres de otros por razones de identidad u opción religio- sa ni, por supuesto, por razones de et- nia, de género o de elección sexual o política.
El otro, en esencia, es nuestro alter ego. Discriminarle no solamente es antidemocrático sino contrario a los valores del Evangelio. Incluso el la- drón del Gólgota llamado paradójica- mente “buen ladrón”, es acogido por Jesús sin ser sometido a cumplir un determinado código de admisión.
Los fracasos del Israel histórico Si llevamos estas reflexiones al ámbito colectivo, observamos que uno de los grandes fracasos del Israel histórico ha consistido en interpretar erróneamente el hecho de haber sido considerado “pueblo escogido” de Dios, como signo de superioridad y, en última ins- tancia, de exclusión del otro. Y uno de los errores más lamentables de algu- nos sectores cristianos es atribuirse a ellos mismos, en virtud de un hipotéti- co nuevo pacto, idéntica exclusividad, asumiendo como identidad propia, el sentirse y proclamarse como nuevo pueblo escogido por Dios, lo cual lle- va implícita una actitud exclusiva y excluyente. Pueblo de Dios, nación de Dios, familia de Dios, siempre en opo- sición al resto.
Este convencimiento de posesión y exclusividad se presenta como justifi- cación de que los judíos reclamen “la posesión de la tierra prometida” como algo propio, una herencia material que les hace dueños de un territorio y de unas prebendas atribuidas a sus remo- tos antepasados, al margen de que su posesión y disfrute tenga que ignorar los derechos de sus legítimos poseedo- res durante los cerca de dos mil años precedentes. Para Israel, obviamente, no existe el otro.
Después del horror de la Segunda Guerra Mundial y los efectos devasta- dores del Holocausto en los campos de exterminio, era de justicia encon- trar una solución para el pueblo judío, como lo sería para otros pueblos que han sufrido o sufren genocidios seme- jantes, como es el caso de los arme- nios, de los kurdos, de los hutus y otras etnias africanas o, por centrarnos en un sangrante ejemplo del siglo XXI, la situación de los rohinyás, un pueblo sin tierra y sin identidad, arro- jados como escoria de Birmania. Lo que ya no es de justicia, es que la re- ubicación de ese pueblo, el judío, res- catado y realojado en un determinado territorio, desplace a sus legítimos ha- bitantes por el hecho de haber podido contar con el respaldo de la mayor po- tencia del mundo.
Partiendo de ese mismo razonamien- to, determinados sectores cristianos no sólo defienden con gran entusias- mo los hipotéticos derechos históricos del Israel redivivo, sino que ellos mis- mos reclamen para sí derechos analó- gicos como nuevo pueblo escogido por Dios, si no en lo territorial (aun- que ya se hizo en tiempos de las cru- zadas con respecto a Jerusalén) sí eri- giéndose en gestores y administrado- res de la gracia divina, negando a otras religiones su capacidad de poder ser también “pueblo de Dios”, reco- rriendo diferentes caminos. Para estos sectores cristianos el otro no existe. R
Campo de refugiados de Balukhli. Bangladesh: Pequeña rohinyá. Foto: Javier Sánchez-Monge Escardó.
Partiendo de ese
mismo razonamiento,
determinados sectores
cristianos no sólo
defienden con gran
entusiasmo los
hipotéticos derechos
históricos del Israel
redivivo, sino que
ellos mismos
reclamen para sí
derechos analógicos
como nuevo pueblo
escogido por Dios…
SEGÚN EL PROFESOR DE ANTIGUO TESTAMENTO de la Facultad de Teología Evangélica de la Cruz Chispeante, Natanael Baleia, a Jo- nás se lo tragó un pez. Anna White- mind, conocida especialista y licen- ciada en el gélido Seminario de Fair Bannks, pero que trabaja como misionera en un pueblecito soleado de la costa de Cádiz, afirma que hay pruebas bíblicas concluyentes de que Dios creó el mundo en siete días. Por su parte, el teólogo (por aclamación popular, aunque no pudo asistir a ninguna de las clases del Seminario Unido del Cristo Exaltado) Paco Gata, ha escrito un libro explicando que Moisés redac- tó el Pentateuco porque la Biblia lo dice. El profeta Juan Patmos, que recibe directamente los títulos teo- lógicos gracias al Espíritu Santo, demostró en el pasado encuentro de hombres heterosexuales con Biblia negra y corbata azul, que sin lugar a dudas estamos viviendo los últimos tiempos tal y como claramente rela- ta el libro del Apocalipsis. Éstas son solo cuatro muestras del alto ni- vel teológico del evangelicalismo
“made in Spain” que tiene como máxima: “Si sabes leer… eres un gran teólogo”.
¡Qué haríamos sin personas tan for- madas como éstas que conocen tan bien la Biblia y que nos transmiten sus enseñanzas de manera pura y sin mancha! Gracias a ellas el evan- gelicalismo está manteniéndose como el último remanente fiel que hace frente a la poderosísima ideo- logía de género. Allí están ellos, y algunas de ellas, expulsando a dies- tro y siniestro a quienes se atrevan a poner en entredicho la autoridad de la Biblia. Su guerra es sin cuar- tel, y además de hacer manifesta- ciones, intentan llegar a lugares de influencia política para imponer la Santa Palabra de Dios (que sin duda se equivocó haciendo nacer a su Hijo en casa de unos donnadies, cuando podría haberlo hecho en la cuna del Emperador Julio César, y así le hubiera sido mucho más sen- cillo imponer políticamente el Reino de Dios). Lo más destacable de las puntas de lanza de la teología patria es que no se han dejado lle-
var por los discursos ideológicos de la izquierda más radical, y se man- tienen a lo suyo, luchando contra degenerados peligrosos que quieren destruir el orden, la familia y la Iglesia; en vez de (por ejemplo) perder sus energías en denunciar la corrupción política, o el empobreci- miento de la población. No, ellos no van a caer en el engaño, saben que su enemigo más importante no es la incoherencia, sino dos perso- nas del mismo sexo retozando fe- lizmente una encima (o detrás) de la otra a la hora de la siesta.
La próxima semana El Concordato Evangélico Hispano de la Biblia Totalmente Abierta, entregará un premio al Doctor en Teología por la
Universitat Evangèlica de Castell- defels Pau Llest, por haber demos- trado que a Daniel no se lo comie- ron los leones porque, además de en un dibujo que tuvo que colorear en la escuela dominical cuando era pequeño, lo pone en la Biblia. Me he enterado de este importantísimo premio, porque mis amigos Chen- cho y Dimas, a los que conocí en un encuentro de Cristianos Explo- radores cuando teníamos cinco años, pero con los que no volví a coincidir hasta que el año pasado los reconocí bailando en el pódium de la discoteca Furor Gay; me lo dijeron la semana pasada. Me lla-
maron para explicarme que han de- jado lo del pódium, lo de las disco- tecas, y también lo de ser gais. Lo de acostarse juntos todavía no lo han dejado del todo, pero están se- guros que con oración, un poco de tiempo, y la ayuda de la profetisa Elisa Mg Boses (que estudió en la
Facultad Pentecostal Filipina de Torremolinos especializada en pro- fetismo y curaciones divinas); deja- rán de hacerlo. Y cuando les pre- gunté por qué querían dejar de acostarse juntos, me respondieron que porque la Biblia lo dice. Ade- más, me invitaron a la entrega de premios en Castelldefels para que conozca a Pau Llest, Elisa Mg Bo- ses, y a Marcelo Atraente; que es un exgay brasileño guapísimo con el que han creado un trío para can- tar, bailar y adorar a Dios. Se supo- ne que ese tal Marcelo ha hecho también un posgrado en la Univer- sidad Rey Juan Carlos (milagrosa- mente no hacía falta asistir a las clases ni hacer exámenes), demos- trando que Satanás existe, porque lo dice la Biblia, y además es gay. Esto último, aunque no lo diga ex- plícitamente la Biblia, lo deduce por lo peligroso que es su tridente para todos los hombres de bien.
Nada, que no me ha hecho falta es- perar hasta la próxima semana para conocer a tan ilustres personajes de
la teología hispana, que ya me he decidido a estudiar teología en al- guno de los reputadísimos centros superiores de teología evangelical del Estado. Y aunque me niego a hacerme heterosexual (al menos por el momento), si me lo pregun- tan, pondré en sus formularios de inscripción que sí lo soy. Quiero formar parte de la nueva ola teoló- gica hispana que bucea en las pro- fundidades bíblicas para extraer to- das sus enseñanzas. De hecho, esta misma tarde he empezado a leer la Biblia y he descubierto cosas in- creíbles, yo que siempre he sido un amante de la naturaleza, me he que- dado anonadado al saber que Dios salvó de una gran inundación a to- dos los animales de la Tierra ha- ciéndoles entrar en un arca… En realidad a todos no, solo a una pa- reja de cada, al resto incluyendo a los seres humanos, los fulminó. Pero bueno, parece ser que se lo merecían. Dios siempre sabe lo que hace. No sé si este descubrimiento me permitirá entrar en segundo o tercer curso directamente en alguna facultad que tenga denominación de origen evangelical, pero por si acaso voy a pedir que me hagan un examen que valore mi nivel inicial.
En tres años me veo Doctor en Teología… y de ahí a escribir en las mejores revistas evangelicales y ser invitado a dar grandes conferen- cias, hay solo un paso. Quiero ser- vir al Señor… y estoy dispuesto a leer y leer la Biblia, a aprenderme sus versículos de memoria, y el nombre de cada uno de los perso- najes que intervienen. Quiero ganar todos los esgrimas bíblicos, y dejar boquiabierto al personal. Después montaré una iglesia, y llamaré a Chencho, Dimas y a Marcelo Atraente, para que amenicen con su música y sus bailes el tiempo de alabanza, antes de que yo suba al púlpito y predique la verdad que pone en la Biblia a todo el mundo que quiera escucharme. R
Carlos Osma es protestante, licenciado en Ciencias Matemáticas, diplomado en Ciencias Religiosas y Posgrado en Diálogo Interreligioso Ecuménico y Cultural. Colabora con la Associació de Families LGTBI. Está casado y tiene dos hijas.
homoprotestantes.blogspot.com.es