5. Analysis of Simulation Result
5.5 Effect on Welfare and Income
sobre la arquitectura destos huesos carne y cabellos, por quien fueron presos los ojos que, mirándola, detuvo.
Aquí la rosa de la boca estuvo, marchita ya con tan helados besos; aquí los ojos de esmeralda impresos, color que tantas almas entretuvo. Aquí la estimativa que tenía el principio de todo movimiento, laquí de las potencias la armonía. ¡Oh hermosura mortal, cometa al viento! Donde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento. Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar, que es el morir;
allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir;
allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos,
y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
Aquí yace el caballero, bien molido y mal andante, a quien llevó Rocinante por uno y otro sendero. Sancho Panza el majadero yace también junto a él, escudero el más fïel
que vio el trato de escudero.
2.4. Poesía épica
El Cantar de mío Cid (o Poema de mío Cid) es la primera obra extensa de la literatura en castellano. Esta obra narra en tres cantares (Cantar del destierro del Cid, Cantar de las bodas de las hijas del Cid y Cantar de la afrenta de Corpes) el proceso de restablecimiento de la honra de un noble castellano, Rodrigo Díaz de Vivar –al que se conoce como el Cid– desde que es desterrado por el rey hasta que emparenta con la familia real tras vencer en muchas batallas y superar muchas aventuras.
INVESTIGA:
• ¿Fue Rodrigo Díaz de Vivar un personaje histórico o sólo el héroe de este cantar de gesta?
• ¿Qué significa el sobrenombre de Cid con el que se conoce al héroe?
Vamos a leer dos fragmentos de la obra, en realidad, de una transcripción que hizo Luis Guarner para que fuera más sencillo leer hoy un original escrito es castellano medieval. Este primero se encuentra al principio del cantar. El Cid es desterrado por el rey y sale al destierro con sus mesnadas. Pasa por Burgos, ciudad en la que todos le querían y respetaban pero se encuentra con una sorpresa…
Mío Cid Rodrigo Díaz en Burgos, la villa, entró; Hasta sesenta pendones llevaba el campeador; Salían a verlo todos, la mujer como el varón: a las ventanas la gente burgalesa se asomó 5 con lágrimas en los ojos ¡que tal era su dolor!
Todas las bocas honradas decían esta razón:
“Oh Dios y qué buen vasallo, si tuviese buen señor!” De grado lo albergarían, mas ninguno se arriesgaba: que el rey don Alfonso al Cid le tenía grande saña. 10 Antes de la noche, a Burgos llegó aquella real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada; que a mío Cid Ruy Díaz nadie le diese posada, y si alguno se la diese supiera qué le esperaba; que perdería sus bienes y los ojos de la cara, 15 y que además perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tenían todas la gentes cristianas; se escondían de mío Cid: no osaban decirle nada.
El Campeador, entonces, se dirigió a su posada; así que llegó a la puerta, encontrósela bien cerrada. 20 por temor al rey Alfonso acordaron el cerrarla,
tal que si no la rompiesen, no se abriría por nada. Los que van con mío Cid con grandes voces llamaban, Mas los que dentro vivían no respondían palabra. Aguijó, entonces, mío Cid, hasta la puerta llegaba; 25 sacó el pie de la estribera y en la puerta golpeaba,
mas no se abría la puerta, que estaba muy bien cerrada. Una niña de nueve años frente a mío Cid se para: “Cid Campeador, que en buena hora ceñisteis la espada, Sabed que el rey lo ha vedado, anoche llegó su carta, 30 con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos a daros asilo por nada,
porque si no perderíamos nuestras haciendas y casas, y hasta podía costarnos los ojos de nuestras caras. ¡Oh buen Cid!, en nuestro mal no habéis de ganar nada; 35 Que el Creador os proteja, Cid, con sus virtudes santas.”
Esto la niña dijo y se volvió hacia su casa.
Ya vio el Cid que de su rey no podía esperar gracia. Partió de la puerta, entonces, por la ciudad aguijaba, Hasta llegar a Santa María, y a su puerta descabalga; 40 las rodillas hincó en tierra y de corazón rezaba.
Cuando acaba su oración, de nuevo mío Cid cabalga; Salió luego por la puerta y el río Arlanzón cruzaba.
Aguijar: Picar con la aguijada u otra cosa a los bueyes, mulas, caballos, etc., para que anden aprisa.
1. ¿Qué ha hecho el rey? ¿Cómo reacciona el Cid? ¿Cuáles son pues las características más sobresalientes de la personalidad de nuestro héroe?
2. ¿Dónde está Burgos? ¿Qué río pasa por Burgos? ¿Utiliza entonces el autor una geografía real o ima- ginaria? ¿Qué valor tiene este hecho para la narración?
3. ¿Qué tipo de narrador aparece en el poema? ¿Quién crees tú que recitaría este poema u otros como éste?
4. ¿El narrador usa en el cantar estilo directo o indirecto? ¿O ambos? Explica qué importancia tiene para la narración este hecho.
5. El Cantar de mío Cid está escrito en series de versos de distinta extensión. En el fragmento que se te