5. Analysis of Simulation Result
5.6 Sensitivity Analysis
a) Mide los versos de la primera serie (versos 1 a 7). ¿Tienen todos las mismas sílabas? ¿Qué tipo de rima tienen? Recuerda que se trata de una transcripción de un autor del siglo XX. A continuación te presentamos el texto original de la edición de Colin Smith para que compares si cumple las mismas reglas que la transcripción de Guarner:
Mio Çid Ruy Diaz por Burgos entrava, en su compaña .lx. pendones levava.
Exien lo ver mugieres e varones,
Burgeses e burgesas por las finiestras son, Plorando de los ojos tanto avien dolor. De las sus bocas todos dizian una razon:
“¡Dios, que buen vassalo! ¡Si oviesse buen señor!
b) Mide algunos versos de la segunda serie (resto del poema). ¿Qué diferencias se marcan con respecto a la primera serie?
c) Como ves, los versos son extensos y se hace una pausa a la mitad, que se denomina cesura. Lee la segunda serie marcando esa cesura a la mitad. ¿Qué forma estrófica obtenemos si partimos a la mitad cada verso?
d) Manuel Machado glosa ese instante narrado en nuestro primer fragmento en su poema Castilla, que se reproduce a continuación. ¿Qué diferencias encuentra entre uno y otro texto? ¿Cuál es más lírico? ¿Por qué?
Castilla
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas, llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas.
5 El ciego sol, la sed y la fatiga
Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos –polvo, sudor y hierro– el Cid cabalga. Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
10 Nadie responde… Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo va a ceder ¡Quema el sol, el aire abrasa! A los terribles golpes
de eco ronco, una voz pura, de plata
15 y de cristal, responde… Hay una niña
muy débil y muy blanca en el umbral. Es toda
ojos azules, y en los ojos, lágrimas. Oro pálido nimba
20 su carita curiosa y asustada.
“Buen Cid, pasad. El rey nos dará muerte, arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja…
25 Idos. El cielo os colme de venturas…
¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!” Calla la niña y llora sin gemido…
de feroces guerreros,
30 y una voz inflexible grita: “¡En marcha!” El ciego sol, la sed y la fatiga…
Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos –polvo, sudor y hierro– el Cid cabalga.
El segundo de los fragmentos que vamos a leer está al comienzo del tercer cantar. El Cid ha ido luchando contra los reinos moros de Toledo y Zaragoza y ha llegado al levante peninsular donde ha conquistado Valencia, reino que pone al servicio del rey. En esa ciudad casa a sus hijas, doña Elvira y doña Sol, con dos nobles cas- tellanos, los infantes de Carrión, que, como veremos, no dan la talla que de ellos se esperaba.
En Valencia está mío Cid y con él los suyos son, y también sus ambos yernos los infantes de Carrión. Acostado en un escaño dormía el Campeador. Sabed la mala sorpresa que a todos aconteció: 5 escapose de su jaula, desatándose, un león.
Al saberlo, por la corte un grande miedo cundió. Embrazan sus mantos las gentes del Campeador y rodean el escaño donde duerme su señor. Pero Fernando González, un infante de Carrión, 10 no encontró donde esconderse, ni sala ni torre halló;
metiose bajo el escaño, tanto era su pavor. El otro, Diego González, por la puerta se salió
gritando con grandes voces: «No volveré a ver Carrión». Tras la viga de un lagar metiose con gran pavor, 15 de donde manto y brial todo sucio lo sacó.
En esto despertó el Cid, el que en buena hora nació, viendo cercado su escaño de su servicio mejor:
“¿Qué es esto, decid, mesnadas? ¿Qué hacéis a mi alrededor?”. “Señor honrado, le dicen, gran susto nos dio el león”.
20 Mío Cid hincó su codo y presto se levantó,
el manto colgado al cuello, se dirigió hacia el león. Cuando el león le hubo visto, intimidado quedó, y frente al Cid la cabeza bajando, el hocico hincó. Mío Cid Rodrigo Díaz por el cuello lo cogió, 25 y llevándolo adiestrado en la jaula lo metió.
Por maravilla lo tienen cuantos circunstantes son, y se vuelven a palacio llenos de estupefacción.
Mío Cid por sus dos yernos preguntó y no los halló, y a pesar de que los llama, ninguno le respondió.
30 Cuando, al fin, los encontraron, los hallaron sin color: nunca vieron por la corte tanta burla y diversión, hasta que impuso silencio a todos el Campeador. Avergonzados estaban los infantes de Carrión, y resentidos quedaron por aquello que ocurrió.
1. ¿Qué ha pasado en este fragmento? ¿Qué diferencias aprecias entre la personalidad de los infantes de Carrión y la del Cid? ¿Crees que tiene algún valor simbólico la figura del león?
2. El narrador incluye de alguna manera a los receptores del poema en el relato. ¿Cómo lo hace? ¿Qué sensación crees tú que infundirían estos versos en el público que los oyera?
3. Este hecho va a ser crucial en el desarrollo de la parte más novelesca del cantar. Investiga cómo se vengan los infantes de semejante bochorno porque resentidos quedaron por aquello que ocurrió. 4. Recuerda todo lo que hemos aprendido de la métrica del Cantar de mío Cid en el fragmento anterior y
aplícalo a éste: series, longitud de versos y cesuras, rima… Te facilitamos otra vez la versión de Colin
Smith más fiel a los códices originales:
En gran miedo se vieron por medio de la cort; embraçan los mantos los del Campeador e çercan el escaño e fincan sobre so señor.
Ferran Gonçalez non vio alli dos alçasse, nin camara abierta nin torre, Metios so’l escaño tanto ovo pavor;
Diiego Gonçalez por la puerta salio Diziendo de la boca: “¡Non vere Carrion!” BIBLIOGRAFÍA
ANÓNIMO,Poema de mío Cid, Cátedra, Madrid, 1979. Edición de Colin Smith.
ANÓNIMO,Cantar de mío Cid, Edaf, Madrid, 2007. Transcripción anotada y prólogo del profesor Luis Guarner.
2.5. El romance
El romance es una creación característica de la literatura hispánica; se trata de un poema no estrófico consistente en una serie indeterminada de versos en la que los pares riman en asonante. La temática de los romances es de lo más variada: hazañas y aventuras, amores y desamores y en general, cualquier preocupación humana cuya anécdota pueda ser de interés del público.
Conocemos como romancero viejo un grupo de composiciones cortas, de autor anónimo y tradición oral, que han llegado a nosotros a través de recopilaciones hechas con posterioridad. Menéndez Pidal y otros es- tudiosos plantearon que el romance provenía de la fragmentación de los cantares de gesta. Su éxito y expre- sividad son tales que muchos autores han imitado esta forma a lo largo de los siglos (Lope de Vega, Góngora,
Antonio Machado, García Lorca…) en lo que denominamos romancero nuevo.
Vamos a estudiar varios romances, que presentamos en su forma más tradicional. En el primero de ellos, el rey interroga al moro Abenámar interesado en Granada.
Romance de Abenámar
– ¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había!
5 Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida, moro que en tal signo nace no debe decir mentira. Allí respondiera el moro,
10 bien oiréis lo que diría:
–Yo te lo diré, señor, aunque me cueste la vida, porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva;
15 siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía que mentira no dijese, que era grande villanía: por tanto, pregunta, rey,
20 que la verdad te diría.
–Yo te agradezco, Abenámar, aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!
25 –El Alhambra era, señor,
y la otra la mezquita, los otros los Alixares, labrados a maravilla. El moro que los labraba
30 cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra, otras tantas se perdía. El otro es Generalife, huerta que par no tenía;
35 el otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía. Allí habló el rey don Juan, bien oiréis lo que decía: –Si tú quisieses, Granada,
40 contigo me casaría;
daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. –Casada soy, rey don Juan, casada soy, que no viuda;
45 el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.
Aquesa: esa; arras: Conjunto de las trece monedas que, al celebrarse el matrimonio religioso, sirven
1. Una de las características de los romances es la actualización de la narración en el diálogo; en este caso, se suceden dos diálogos con dos brevísimas transiciones narrativas. ¿Cuáles son esas transicio- nes? ¿Entre qué personajes se producen esos diálogos?
2. Estudia en el poema los elementos definitorios de la forma métrica que denominamos romance. 3. Investiga la existencia de los siguientes términos: Alhambra, Generalife, Los Alijares (= Alixares), Torres
Bermejas. ¿Qué valor le da al poema el uso de estos términos?
4. En el romance es muy importante el uso de todos los elementos estilísticos que significan repetición. Localízalos y coméntalos.
En el siguiente romance nos vamos a trasladar a otra tradición épica, que seguramente conocerás. Se trata del Romance de Gerineldo.
Romance de Gerineldo
Levantóse Gerineldo que al rey dejara dormido,
5 fuese para la infanta
donde estaba en el castillo. −Abráisme, dijo, señora, abráisme, cuerpo garrido. −¿Quién sois vos, el caballero,
10 que llamáis a mi postigo?
−Gerineldo soy, señora, vuestro tan querido amigo. Tomárala por la mano, en un lecho la ha metido,
15 y besando y abrazando
Gerineldo se ha dormido. Recordado había el rey de un sueño despavorido; tres veces lo había llamado,
20 ninguna le ha respondido.
−Gerineldo, Gerineldo, mi camarero pulido, si me andas en traición, trátasme como a enemigo.
25 O dormías con la infanta
o me has vendido el castillo. Tomó la espada en la mano, en gran saña va encendido, fuérase para la cama
30 donde a Gerineldo vido.
Él quisiéralo matar, mas criole de chiquito.
Sacara luego la espada, entre entrambos la ha metido,
35 porque desque recordase
viese cómo era sentido. Recordado había la infanta y la espada ha conocido. −Recordaos, Gerineldo,
40 que ya érades sentido,
que la espada de mi padre yo me la he bien conocido.
Garrido: Dicho de una mujer: Lozana y bien parecida; recordado: despertado; camarero: En la etiqueta
de la casa real de Castilla, jefe de la cámara del rey; vido: vio; criole: le crio; desque: desde que.
1. Resume la anécdota del poema. ¿Te recuerda a alguna tradición épica en la que una espada de especial importancia comparte el protagonismo con los personajes principales? ¿Qué tiene de distinto esta ver- sión?
2. Recuerda las características de la forma no estrófica llamada romance aplicándolas al poema. 3. Fíjate bien que los textos que te proponemos no son fragmentos (aunque alguna vez lo pudieran haber
sido) sino el poema en sí mismo. ¿Qué puedes decir, por tanto, respecto a su estructura narrativa? 4. Estudia las formas verbales del romance.
El siguiente romance es el del conde Arnaldos, cuya versión más conocida facilitamos aquí.
El conde Arnaldos
¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar, como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan!
5 Con un falcón en la mano
la caza iba cazar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar. Las velas traía de seda,
10 la ejércia de un cendal,
marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma, los vientos hace amainar,
15 los peces que andan n’el hondo,
arriba los hace andar, las aves que andan volando n’el mástil las face posar. Allí fabló el conde Arnaldos,
20 bien oiréis lo que dirá:
dígasme ora ese cantar.– Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
25 –Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.
Falcón: halcón; ejércia: jarcia (Aparejos y cabo de un buque); facía: hacía (en este contexto “estaba”); n’el hondo, n’el mástil: en lo hondo, en el mástil; face: hace; fabló: habló; dígasme ora: dime ahora; res- pondióle: le respondió.
1. ¿Cuál es la anécdota del romance? La belleza del cantar del marinero viene resaltada por varios re- cursos estilísticos, ¿cuáles?
2. Los romances, como la épica en general, se caracterizan por el empleo de diversas fórmulas narrativas. En éste aparece una muy similar a la que vimos en el Romance de Abenámar. ¿De cuál se trata? ¿Qué utilidad crees tú que tienen esas fórmulas?
3. Continúa este romance con una serie de, al menos, diez versos más que no desmerezcan del original ni en forma ni en contenido.
Para terminar con la selección de romances viejos presentamos el que se conoce como La ermita de San Simón, en el que la acción narrativa prácticamente ha desaparecido y se ha convertido en una mera estampa.
La ermita de San Simón
En Sevilla está una ermita cual dicen de San Simón, adonde todas las damas iban a hacer oración.
5 Allá va la mi señora,
sobre todas la mejor, saya lleva sobre saya, mantillo de un tornasol, en la su boca muy linda
10 lleva un poco de dulzor,
en la su cara muy blanca lleva un poco de color, y en los sus ojuelos garzos lleva un poco de alcohol,
15 a la entrada de la ermita,
relumbrando como el sol. El abad que dice misa no la puede decir, no, monacillos que le ayudan
20 no aciertan responder, no,
por decir: amén, amén, decían: amor, amor.
Saya: prenda de vestir; tornasol: cambiante, reflejo o viso que hace la luz en algunas telas o en otras
cosas muy tersas; garzo: de color azulado; alcohol: polvo para ennegrecerse los bordes de los párpados; mo-
nacillos: monaguillos.
1. ¿Quién actúa como narrador en el presente romance?
2. Señala todos los elementos, léxicos o retóricos, que resaltan la belleza de la dama.
3. Este romance es muy rico en elementos retóricos; indica todos los que se encuentran en él: anáfora (y paralelismo), epanadiplosis, paronomasia…
4. Aprende de memoria este romance.
Tenemos romances, como dijimos con anterioridad, de autores reconocidos de todos los tiempos y sería imposible traer aquí un ejemplo de cada uno de ellos. No obstante, hemos querido completar nuestra selección con el Romance de la luna, luna que Federico García Lorca dedica a su hermana.
Romance de la luna, luna
A Conchita García Lorca La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos. Niño, déjame, no pises mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño, tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol! Por el cielo va la luna con un niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. El aire la está velando.
Fragua: fogón en que se caldean los metales para forjarlos, avivando el fuego mediante una corriente hori-
zontal de aire producida por un fuelle o por otro aparato análogo; polisón: armazón que, atada a la cintura, se ponían las mujeres para que abultasen los vestidos por detrás; lúbrica: libidinosa, lasciva; yunque: prisma de hierro acerado, de sección cuadrada, a veces con punta en uno de los lados, encajado en un tajo de madera fuerte, y a propósito para trabajar en él a martillo los metales; zumaya: Ave rapaz nocturna, parecida a la lechuza.
1. ¿Qué elementos propios del romancero tradicional estudiados hasta ahora podemos encontrar en este romance de García Lorca (métrica, estilo…).
2. En este caso no se señalan las intervenciones de los personajes. Separa los momentos narrativo-des- criptivos de los dialogados. ¿Quiénes dialogan en este fragmento?
3. Atrévete a identificar quién es la luna en este romance.
Identifica el sentido de la imagen: El jinete se acercaba/ tocando el tambor del llano. Haz lo mismo con: Por el olivar venían,/ bronce y sueño, los gitanos./ Las cabezas levantadas/ y los ojos entornados.
Anotación bibliográfica:
El romancero viejo, Cátedra, Madrid, 1980. (Edición de Mercedes Díaz Roig).
GARCÍALORCA, FEDERICO, Romancero gitano – Poema del cante jondo, Austral, Espasa Calpe, Madid, 1978. (Prólogo
de José Luis Cano).
2.6. El soneto
El soneto es un poema que consta de catorce versos, distribuidos en cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos. En el soneto clásico, los versos son endecasílabos. En cuanto a la disposición de las rimas conso- nantes, su esquema es el siguiente: ABBA ABBA CDC DCD. Las rimas de los tercetos pueden tener otras com- binaciones, siempre que no quede ningún verso suelto.
Este tipo de poema procede de Italia. Dante y Petrarca le dieron su estructura formal y conceptual. Juan Boscán y Garcilaso de la Vega en el siglo XVI introdujeron con éxito esta forma métrica en la literatura española. Durante el Renacimiento y el Barroco alcanzó un extraordinario desarrollo: Lope de Vega, Quevedo y Góngora fueron excelentes sonetistas.
En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
GARCILASO DE LAVEGA(1501-1536)
gesto: rostro, semblante; presto: ágil, rápido; enhiesto: erguido; mudar: cambiar; mudanza: cambio
1. ¿Cuál es el tema o idea central de la composición? ¿Se corresponde con algún tópico literario? 2. Análisis métrico del poema. ¿Cuál es la configuración de la rima en los tercetos?
Explica en qué consiste el encabalgamiento y señala los del poema.
3. Tomando este poema como referencia ¿cuál era el canon de belleza femenina en el Renacimiento? 4. Indica las metáforas que utiliza Garcilaso en el poema, señalando el efecto que consigue por medio
de este recurso. Explica también el uso del epíteto en este soneto. Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano, y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello,