5.5 Methods
5.6.1 Effectiveness of deep RL oracles
Al estudiar los resultado globales sobre los cuestionarios administrados (Tabla 12) se aprecia que la media del Índice de discapacidad de Oswetry (por el que valoramos la presencia o ausencia de dolor lumbar) fue de 13 (DE14) por lo que se encontraría por debajo de 21 que fue el límite inferior a partir del cual consideramos la presencia de dolor lumbar, de lo que se podría deducir que de forma general el dolor lumbar no es uno de los síntomas más frecuentes en los pacientes con SM. En nuestra muestra 29 de los 92 sujetos según este índice, tenían dolor (Tabla 14), sin embargo también se valoró de forma subjetiva la presencia de dicho dolor realizándoles a los pacientes la siguiente pregunta: ¿Tiene usted dolor lumbar? 44 de los pacientes respondieron de forma afirmativa, es decir un 47,8% de los pacientes frente a un 31,5 % que finalmente se consideró como dolor lumbar que fuera cuantificable.
Valorando las medias del índice de Oswestry evidenciamos que el grupo I con ED presenta un valor medio de 30,09% (DE 10,28) lo que corresponde a una incapacidad moderada frente al 5,48% (DE 6,39) del Grupo II, que corresponde a una incapacidad mínima con un IC al 95% 24,61 (19,57; 29,64) p=<0,001(Tabla 20). Por tanto podemos aseverar que la presencia de ED origina mayor incapacidad que la no existencia de ésta. La bibliografía revisada no ofrece datos similares o información referente al respecto.
Valorando los resultados del cuestionario SRS 22 (que se ha utilizado habitualmente como monitorización de la calidad de vida en los pacientes con escoliosis142), el 64,1%
de nuestra muestra presentaba escoliosis menor de <20º, ya que la presencia de escoliosis >20º era considerado como criterio de exclusión, y por tanto lo consideramos
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como una escoliosis que no debe originar dolor en columna vertebral. Si tenemos en cuenta los resultados del SRS 22 total vemos que la mera presencia de ED por sí sola no presenta diferencia significativa con un IC al 95% - 0,12 (-0,34; 1,90) p=0,438. Sin embargo si evaluamos cada una de sus dimensiones por separado, encontramos que si seguimos teniendo en cuenta únicamente la presencia de ED, la única dimensión que se presenta mejor en los pacientes sin ED de forma significativa es la de la autoimagen, es decir, tienen mejor imagen de sí mismos los pacientes sin ED.
Si únicamente tenemos en cuenta la presencia de dolor lumbar sin valorar si existía ED o no, los resultados más altos son aquellos sin dolor lumbar y lo hacen de forma significativa (Tabla 18). Si tenemos en cuenta la diferencia de ambos grupos, es decir introducimos el concepto de dolor lumbar y ED, encontramos una diferencia de medias significativas en el total del cuestionario SRS 22 y en cada una de sus dimensiones (Tabla 20), lo que quiere decir que los pacientes con dolor lumbar y ED tienen de forma significativa, menor puntuación en esta escala y por tanto peor funcionalidad, más dolor, peor autoimagen y peor salud mental.
Con respecto al cuestionario SF-36 y valorando los datos globales que nos ofrece la tabla 13 evidenciamos que las dimensiones más bajas las encontramos en las que se refieren a la salud general (GH) y la que se relaciona con la vitalidad (VT) al igual que ocurre en la serie de Rand166. Éste explora la calidad de vida de 84 adultos con SM
mediante el cuestionario SF 36 y lo compara con la población general y otro grupo de pacientes con problemas crónicos, llegando a la conclusión de que las personas con SM tienen disminuida la calidad de vida comparadas con la población general, siendo similar esta disminución a la que se encuentra en los grupos de pacientes con enfermedades crónicas. El autor concluye que la disminución de la calidad de vida no
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parece estar relacionada con criterios médicos o con síntomas vinculados directamente con el SM. Los resultados de nuestro estudio muestran que los pacientes con SM en general disfrutan de una calidad de vida adecuada, sin embargo, si nos fijamos en la Tabla 20 y en la figura 31, existe una diferencia significativa entre el grupo I con ED y grupo II con ED en todas las dimensiones. Si hacemos la comparativa con la población general se observa que en el Grupo I con ED su media se encuentra por debajo de 50 en todas las dimensiones y sin embargo en el Grupo II con ED se encuentran todas las dimensiones por encima de 50, salvo la de la salud general (GH) que también se encuentra por debajo. Esto refleja la pérdida de calidad de vida que sufren los pacientes con SM y dolor lumbar frente a la población general, en todas las dimensiones que valora el cuestionario.
Los trabajos que encontramos en la bibliografía sobre la calidad de vida en los pacientes con SM se reflejan en la Tabla 29.
Destacamos que en general en la bibliografía se hace hincapié en la pérdida de calidad de vida relacionada con los problemas cardiacos que origina131, pero existe poca
información sobre la incapacidad generada por los problemas musculoesqueléticos y oculares, cuestión que consideramos importante para nuestra especialidad (Medicina Física y Rehabilitación) y que constituía otro de los objetivos del trabajo.
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Tabla 29. Diferentes estudios sobre la calidad de vida en el SM
Calidad de Vida en pacientes con SM
Publicaciones Año Determinantes
investigados de la calidad de vida
Principales hallazgos
Rand et al 166 2010 Calidad de vida en
general Las subescalas físicas se vieron un poco más afectadas que las mentales en el SF 36
Fusar et al132 2008 Determinantes de la
calidad de vida Relación entre la calidad de vida y un ajuste psicosocial Peters et al130 2005 Percepción de la estigmatización Social Los casos de discriminación en el trabajo se percibe en un 20% de los encuestados Immer et al131 2005 Calidad de vida en
general La calidad de vida en adolescentes y adultos con complicaciones cardíacas asociadas con SM es excelente y similar a la de la población normal De Bie et al129 2004 Percepción de la severidad de la enfermedad El SM ha significado un impacto en las actividades de la vida diaria
Peters et al128 2002 Calidad de vida en
general Las intervenciones dirigidas hacia los dominios psicológico y espiritual pueden conducir a la mejora en la calidad de vida en general. Verbraecken et al167 2001 Percepción de la
calidad del sueño La calidad de vida es menor en SM, en comparación con los controles sanos y se correlaciona con las alteraciones del sueño
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5.2.4 Análisis de otras variables