E
l proyecto de gas de Camisea es el más importante proyecto hidrocarburífero del Perú, y comprende la extracción, procesamiento, transporte y distribución de gas natural y líquidos de gas natural asociados (propano, butano ycondensados). También es considerado un proyecto de gran importancia para la construcción y aplicación de normas socio-ambientales y de trato a poblaciones nativas, uno que marcó un “antes y un después” en la gestión de las industrias extractivas en el Perú. Sin embargo, no hay consenso con respecto a sus diversos impactos en su zona de influencia ni al nivel nacional.
El proyecto se ubica en el distrito de Echarate, provincia de La Convención, departamento de Cusco, en la Amazonía peruana, y comprende un conjunto de lotes contiguos. Los lotes desarrollados originalmente y por el Consorcio Camisea—conocidos por sus números (56, 88)—son los analizados en este documento. Al ubicarse en una zona remota de la Amazonía cusqueña, particularmente rica en biodiversidad y presencia de pueblos indígenas contactados y no contactados, y dada la dimensión del proyecto, este se considera un caso emblemático de extracción de millonarios recursos en una zona particularmente frágil. El proyecto incluye una planta de procesamiento de gas en la zona conocida como “Malvinas”, a orillas del río Urubamba, donde el gas y los líquidos de gas natural son separados y el agua e impurezas eliminadas. Una vez separados, el gas y los líquidos son transportados a través de dos ductos separados a través de la selva y los Andes hasta la costa, donde los líquidos son llevados a la planta de fraccionamiento Lobería en Pisco (departamento de Ica) y el gas hacia el norte hasta una planta de distribución a las afueras de Lima.
Resulta complicado calificar el caso Camisea como uno de “buenas prácticas”, pues el récord en la práctica es mixto, como en la mayoría de casos de esta envergadura. Uno de los elementos más importantes del caso, ha sido la decisión de desarrollar el proyecto bajo el esquema de “offshore inland”, extrayendo y transportando los hidrocarburos sin construir carreteras. Este esquema reduce de forma considerable la posibilidad de una colonización y deforestación masiva en la zona del proyecto. Sin embargo, de acuerdo con diversos reportes, el desarrollo del proyecto Camisea durante los últimos 10 años, no ha generado un salto cualitativo considerable en términos de desarrollo humano en su zona de influencia, y más bien ha producido contaminación de los ríos, proyectos de infraestructura fracasados y evidencias de escasa planificación del desarrollo. En otras palabras, no podemos decir que el proyecto se traduzca claramente en bienestar para los indígenas del bajo Urubamba (Shepard y Yu 2011, Reaño 2012).
Por otra parte, a pesar de la importancia de Camisea en términos fiscales y energéticos, las decisiones tomadas sobre la comercialización, masificación y exportación del gas tam- bién han generado controversia, y dudas sobre si estas fueron hechas de acuerdo con crite- rios de largo plazo e interés nacional.
A. Breve Historia
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comienzos de los años 80, la empresa Shell descubrió los yacimientos de Camisea, luego de una costosa inversión en exploración. Durante la década de los 80 la empresa no se puso de acuerdo con el Estado para la extracción, por diversos motivos. La his- toria se repitió en los años noventa cuando el Consorcio Shell Mobil tampoco concretó la negociación con el Estado, por lo que los yacimientos de Camisea revirtieron gratis al Estado peruano, es decir, se conocía de los hidrocarburos sin necesidad de gastar cifras millonarias en su exploración.En febrero de 2000, luego de un concurso público internacional para adjudicar el Con- trato de Licencia para la explotación de los hidrocarburos de Camisea (lote 88), así como
las concesiones para el transporte de líquidos y gas natural a la costa y de gas natural en Lima y Callao, mediante una licitación pública internacional, el gobierno peruano adju- dicó la licencia para la explotación de los hidrocarburos de Camisea al consorcio liderado por Pluspetrol Perú Corporation, Hunt Oil Company of Peru , Tecpetrol del Perú SAC, SK Corporation, Sonatrach Peru Corporation SAC y Repsol Exploración Perú (Pluspetrol 2012).
En octubre de 2000, se adjudicaron las concesiones para el transporte de líquidos y gas natural a la costa y la distribución de gas natural en Lima y Callao al consorcio liderado por Tecgas N.V. (100% propiedad del Grupo Techint), con la participación de Pluspetrol Resources Corporation, Hunt Oil Company, SK Corporation, Sonatrach Petroleum Corpora- tion B.V.I y Graña y Montero S.A. El 9 de diciembre de 2000 fueron firmados los contratos (Pluspetrol 2012).
La historia del lote 56 está relacionada con la del 88. El Consorcio Camisea también accedió a las reservas probadas del lote 56, con el claro objetivo de realizar un proyecto de exportación. Perupetro no le exigió al contratista ningún requisito de inversión para que busque nuevas reservas de gas, ya sea en el mismo Lote o en algún lote vecino.
El lote 88 entró en producción en el año 2004, mientras que el lote 56 comenzó la extracción de Licuados de Gas Natural () en el 2008, y el de gas natural en el 2010. De acuerdo con Pluspetrol (2012), los montos de inversión del proyecto Camisea (lote 88) fueron US$550 millones para la explotación (fase previa a la operación); US$820 millones para el transporte; US$170 millones para la distribución. De acuerdo con Daniel Guerra, Gerente de Relaciones Institucionales de Pluspetrol, el Consorcio Camisea sumará inversiones por US$3,722 millones en el período comprendido entre el 2001, que inició sus operaciones en Perú, hasta el 2014.1
El proyecto Perú (Liquified Natural Gas), también conocido como Camisea 2, es un proyecto de exportación de licuados de gas natural que supuso una inversión de US 3,800 millones, a la fecha la inversión privada extranjera más grande de la historia del país. El principal accionista del proyecto es Hunt Oil con 50% y sus socios son SK Energy (20%), Repsol (20%) y Marubeni (de Japón, con 10%). De acuerdo con el cronograma previsto, la exportación comenzó en el año 2010.
Existen diversas estimaciones de hasta cuándo va a durar el Gas de Camisea. De acuerdo con el Consorcio Camisea, la vida útil del proyecto es hasta el 2047. Estimaciones conser- vadoras encargadas por el Panel Asesor Independiente sobre Asuntos de Desarrollo en la Región Sur-Centro del Perú (Independent advisory panel on development issues in south-cen-
tral Peru, en adelante el Panel)2 indican que este durará hasta el 2025.
B. Aporte tributario—nacional y regional
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diferencia del sector minero, donde el monto de la renta transferida a losdepartamentos depende del resultado económico financiero de las empresas, en el sector hidrocarburos los gobiernos locales y regionales reciben un porcentaje del valor de producción, beneficiándose así de manera más directa del efecto del incremento de los precios o de los volúmenes de extracción. El Valor de Producción de los Hidrocarburos () se obtiene multiplicando el volumen del recurso extraído por el valor de la canasta asignada a cada lote.
Un porcentaje del retorna a la región productora bajo la figura de canon petrolero o gasífero. En el sector hidrocarburos lo que perciben las regiones por concepto de canon es
1 Ver: http://www.andina.com.pe/Espanol/Noticia.aspx?id=iozsyopwOpQ=
2 El Panel Asesor Independiente sobre Asuntos de Desarrollo en la Región Sur-Centro del Perú (Independent
advisory panel on development issues in south-central Peru) fue establecido a fines de 2009 en el contexto
del proyecto Perú LNG (Liquefied Natural Gas) para asesorar al Export-Import Bank (y otras partes interesadas) en los efectos ambientales y sociales del desarrollo en la zona surcentral de Perú. El panel tiene una
un monto equivalente a un porcentaje del estipulado para cada lote, que es descon- tado de la regalía que cobra el Estado. La regalía no es estándar, sino que varía de acuerdo al contrato y es, además, estimada por diferentes metodologías. El pago está en función de los volúmenes extraídos, valorizados de acuerdo a una canasta de distintos productos (cru- dos de petróleo diferentes) que refleja el precio internacional, modificada por razones de calidad, transporte u otras (Grupo Propuesta Ciudadana 2012: 27).
El canon gasífero, más específicamente, se compone por el 50% de las regalías y el 50% del impuesto a la renta que paga el Consorcio Camisea. Los datos oficiales del consorcio- Camisea afirman que el final de la vida útil del proyecto está previsto para el 2047, por lo tanto Cusco continuará recibiendo canon gasífero en el largo plazo (Grupo Propuesta Ciu- dadana 2012a). Las regalías que paga el Proyecto Camisea ascienden a 37.24% del Valor de Producción de los Hidrocarburos (), por lo que las regalías que retornan a Cusco consti- tuyen el 18.62% del (Grupo Propuesta Ciudadana 2012). En el cuadro 1 se observan los montos de regalía y canon para los lotes 56 y 88 en el año 2011.