• No results found

vi List!of!Tables!

MEA![41].!! Titanium!

E- TEK ELAT ® 0.4 0.8 ~18 15 [78]

1.14 Effects+of+electropolishing+parameters++

Quizás sea la agresividad que se desarrolla en el impulso instintivo de autodefensa la más notable y asimismo la más ajustada a la definición más común de agresión. El impulso instintivo de defensa se desencadena automáticamente ante una amenaza a la integridad física del individuo. Es un instinto, por tanto, dependiente de excitación exógena. Un tipo de agresión típicamente reactiva.

Los adiestradores, cuando queremos estudiar el nivel instintivo de defensa de un perro determinado o pretendemos realizar algún trabajo hacia la canalización, maduración o potenciación de este impulso instintivo utilizamos un estímulo clave amenazante que ponga en marcha automáticamente el mecanismo instintivo de defensa. Éste estímulo clave o supernormal consiste normalmente en una mirada fija a los ojos del animal acompañada de un acercamiento lento y progresivo con una mano adelantada hacia él, amenazante. Pero no solamente se desencadena el mecanismo de defensa ante una amenaza tan ideal, puesto que por aprendizaje puede haber otras circunstancias que estimulen la respuesta defensiva. Además, el umbral de excitabilidad de unos perros y otros puede ser muy diferente, lo que le vendrá impuesto de forma genética. Así, hay perros que no necesitan más que una leve amenaza para disparar su mecanismo de defensa cargado de fuerte agresividad, y otros que, en cambio, necesitan una amenaza mucho mayor y más clara para responder con la misma respuesta.

Aunque, generalizando, se puede hablar de razas con un umbral de excitabilidad más bajo que otras, a menudo la seguridad o inseguridad individual son la clave; es fácil comprender que un perro seguro de sí mismo tenga un umbral de excitabilidad más alto que el inseguro, más susceptible de entrar en actitud defensiva ante un estímulo leve.

Los perros excitables necesitan un grado de control mucho mayor por parte del propietario. He conocido perros que habían podido ser perfectamente manejables por una persona firme y autoritaria pero que en manos de unos dueños demasiado permisivos resultaban ser sumamente peligrosos, capaces de reaccionar con agresión ante cualquier gesto de un extraño en el momento más inesperado, lo cual resulta inaceptable.

El mismo estímulo de amenaza es susceptible de poner en marcha otro mecanismo instintivo: el de la huida. Por ello, dependiendo de la mayor o menor influencia de un componente instintivo u otro, el animal huirá o se defenderá agresivamente ante la amenaza. Los perros inseguros, es decir, miedosos, interpretan fácilmente una simple mirada a los ojos, fija y directa, por parte de un extraño, como una presunta amenaza a su integridad física. Si el animal tiende a reaccionar de forma agresiva por tener un alto impulso de autodefensa, solamente esa mirada será suficiente para poner en marcha los mecanismos de agresión.

timidez compensada y de timidez inhibitoria. La consecuencia de la timidez compensada es la agresión aprensiva o agresión crítica. Es decir, el animal compensa su miedo con agresión. En

realidad no es sino una huida hacia delante. Si tiene posibilidad de huida, preferirá ésta al enfrentamiento; en caso contrario, se verá obligado a defenderse. Al contrario, los individuos con

timidez inhibitoria, en caso de verse acorralados, se inhiben, tiritan e incluso pueden orinarse de

miedo.

El miedo es una de las causas típicas de agresión, especialmente con la reacción de huida impedida dentro de un contexto emocional muy fuerte. El perro amenazado y sin escapatoria será víctima de un descontrol nervioso acompañado de cambios fisiológicos que le llevará eventualmente a la agresión sin previa intimidación y sin protocolos rituales de ningún tipo; una agresión totalmente descontrolada. Si pudiéramos realizar un registro de su activación nerviosa periférica en ese momento, descubriríamos alteraciones importantes en el ritmo cardiaco y tensión arterial, niveles plasmáticos de adrenalina, secreción urinaria, dilatación pupilar, etc.

En un vídeo pude ver cómo un bombero que intentaba rescatar a un perro desde una embarcación tras haber caído el animal a las gélidas aguas de una fuerte corriente, era mordido en el rostro por una

reacción crítica del pobre can. Cuando el hombre se hubo acercado lo suficiente, el aterrorizado perro

utilizó las pocas fuerzas que le quedaban para impulsarse hacia el rescatador y asestarle un tarascazo en la cara, dejándole malherido. La historia terminó bien para ambos, pero la causa del accidente es lo que en definitiva nos interesa conocer aquí: el perro, aterido por el temor en una situación descontrolada, se encontró con un extraño. Como ya de por sí era un perro tímido compensado o, si se prefiere, miedoso agresivo, percibió el acercamiento de su salvador como una amenaza más a su supervivencia inmediata; no pudiendo huir de ninguna manera y encontrándose en una situación desesperada, fue presa de esa desagradable reacción compensatoria, inesperada para el bombero, y que en ningún momento debe ser interpretada antropofizadamente como una falta de agradecimiento. Como decía, hay canes que no reaccionan con agresión ante situaciones de pánico. El miedo

compensado con agresión es debido a factores genéticos, y esto es otra cosa más a tener en cuenta

cuando elegimos nuestro futuro perro de compañía. Desde una temprana infancia podremos, tras testar al cachorro, desenmascarar algunas características de su temperamento, y una de las más importantes es su seguridad en sí mismo, pues un cachorro tímido o miedoso desde la más tierna infancia puede que presente problemas agravados con el tiempo. Si el cachorro de temprana edad muestra ya un indicio leve de agresión por miedo, la convivencia con él será absolutamente desaconsejable.

Diferente a esa agresión de componentes genéticos y a menudo reforzados por aprendizaje es la respuesta agresiva por miedo aprendido o agresión instrumental, que se da en el perro que reacciona con agresividad debido a experiencias traumáticas. Un perro maltratado puede protagonizar agresiones como respuesta al miedo traumático. El éxito de sus agresiones autodefensivas le llevará a instaurar una conducta agresiva por condicionamiento. En algunos casos, se habrán convertido en neuróticos e imprevisibles, desequilibrados psicológicamente por sus maltratadores. Es lo que a veces conocemos como hiperagresividad secundaria. El caso más curioso y reciente que se me ha presentado en consulta ha sido el de un perro que tenía una reacción agresiva fuerte hacia la televisión. Simplemente, el animal tuvo una primera reacción agresivo-defensiva leve hacia el aparato en algún momento indeterminado debido posiblemente a un susto y posteriormente, al sentirse

aliviado con su reacción, volvió a repetirse la situación; de esta forma se fue construyendo un condicionamiento negativo a la situación y su inseguridad fue aumentando hacia la televisión. Sus dueños cometieron el grave error de intentar reprender al perro agrediéndole con un periódico, por lo que aumentaron su estado de excitación por un lado y le condicionaron más negativamente a la situación por otro; como el castigo que ellos pretendían infligir era totalmente absurdo, llegó el momento en el que el perro, al ver la televisión encendida, agredía a la misma con riesgo de morder a la familia incluso. Para mayor refuerzo de su actitud, ellos optaron por apagar el aparato en cuanto se presentaba la crisis agresiva. Esto es un caso típico, a la par que absurdo, de hiperagresividad

secundaria y agresión aprendida.

La falta de confianza del perro hacia su amigo humano por la inestabilidad del comportamiento de éste último es habitual entre los problemas de convivencia que he de resolver o tratar muy a menudo. Gran cantidad de propietarios siguen sirviéndose de la agresión física (de la torta tradicional) para corregir las conductas de sus canes. Además de que el golpeo es algo del todo incomprensible para la psique del animal, como el lector ya sabe, a menudo es dada fuera de todo contexto. M uchas veces esto consigue ir empeorando la relación entre el perro y el dueño y a menudo el pobre animal se ve en la necesidad de defenderse de los maltratos como buenamente puede. Así suceden muchas agresiones que se dan en los hogares.

6.6. AGRESIVIDAD EN LA CAZA. ATAQUES POR PREDACIÓN

Related documents