4.63 Los Estados Unidos subrayaron que la bibliografía científica no mencionaba prueba alguna de que las manzanas maduras asintomáticas hubiesen transmitido alguna vez la niebla del peral y del manzano. Los testimonios científicos demostraban que dicha fruta nunca había transmitido ni desempeñaba ninguna función en la transmisión de esta enfermedad. Según los Estados Unidos, los expertos científicos habían declarado unánimemente que no había testimonios científicos en el sentido de que el comercio de manzanas hubiese sido nunca el medio de introducción de la niebla del peral y del manzano en una zona nueva. Los Estados Unidos citaron diversos estudios en apoyo de esta conclusión, en particular los siguientes:
Thomson (2000): "Nunca se ha demostrado que la fruta madura intervenga en la propagación de Erwinia amylovora y actúe como fuente de nuevas infecciones en los huertos. Sería muy poco improbable que la fruta contaminada fuese responsable de la aparición de nuevos brotes de la niebla del peral y del manzano".54
Roberts y otros (1998): "Utilizando datos publicados sobre la incidencia de E. amylovora en manzanas maduras asintomáticas y varias hipótesis moderadas, hemos estimado el riesgo de la aparición de nuevos brotes de la niebla del peral y del manzano en zonas que anteriormente estaban libres de esta enfermedad y hemos llegado a la conclusión de que este riesgo es extremadamente bajo. No hemos encontrado ningún testimonio en las publicaciones científicas de que las manzanas incluidas en envíos comerciales, estuvieran o no contaminadas por E. amylovora, hubiesen suministrado el inóculo para un brote de la niebla del peral y del manzano."55
53 R.G. Roberts (2002), "Evaluation of Buffer Zone Size on the Incidence of Erwinia Amylovora in
Mature Apple Fruit and Associated Phytosanitary Risk", Acta Horticulure 590: 47-53 (EE.UU. - Prueba documental 16); y R.K. Taylor y otros (2002), "The Viability and Persistence of Erwinia Amylovora in Apples Discarded in an Orchard Environment", 590: 153-55. Documento presentado en el 9º Seminario internacional sobre la niebla del peral y del manzano, Napier, Nueva Zelandia, 8 a 12 de octubre de 2001 (EE.UU. - Prueba documental 20).
54
S.V. Thomson, Epidemiology of Fire Blight, en Fire Blight: The Disease and Its Causative Agent,
Erwinia Amylovora , página 17 (J.L. Vanneste, ed.) (2000) (cita otras fuentes en las que se llega a la conclusión
de que la fruta no transmite la enfermedad) (EE.UU. - Prueba documental 2).
55
Organización Europea y Mediterránea de Protección de las Plantas (1997): "El riesgo de transmisión de la niebla del peral y del manzano por vía de la fruta se considera despreciable en la práctica comercial actual."56
Thomson (1992): "No se ha demostrado que la presencia de E. amylovora sobre frutas sanas o en su interior sea una fuente de inóculo en los huertos de frutales. [...] Parece una posibilidad muy remota que las frutas contaminadas pudieran ser responsables de la aparición de nuevos brotes."57
Roberts y otros (1989): "Es improbable que las manzanas maduras, incluso las recolectadas de árboles afectados por la niebla del peral y del manzano, alberguen poblaciones de
E. amylovora y, por lo tanto, es improbable que planteen un riesgo fitosanitario en zonas
libres de esa enfermedad."58
Dueck (1974): "El riesgo de propagación de la bacteria de la niebla del peral y del manzano en manzanas maduras asintomáticas se considera mínimo."59
4.64 Al no existir ninguna prueba positiva, las publicaciones científicas describían el riesgo de transmisión de la enfermedad de la niebla del peral y del manzano mediante manzanas maduras asintomáticas como "mínimo", "improbable", "muy remoto", "insignificante", "extremadamente bajo" o "extremadamente improbable". Los Estados Unidos observaron que, al describir el riesgo de transmisión como "mínimo" en lugar de "cero", los informes científicos simplemente reflejaban "la incertidumbre que teóricamente siempre subsiste [de que un hecho pueda ocurrir], ya que la ciencia nunca puede aportar una certidumbre absoluta" de que un hecho nunca pueda ocurrir.60
4.65 El Japón cuestionó las conclusiones de los Estados Unidos y afirmó que no había ningún estudio ecológico disponible sobre la posible propagación de la niebla del peral y del manzano por vía de las manzanas. Como cuestión de sentido común, podía fácilmente preverse que E. amylovora, sobreviviendo en el interior o en el exterior de las manzanas, podría transmitirse a las plantas huéspedes próximas por medio de la lluvia, el viento, insectos, etc. Una vez que esas frutas se introdujeran en el Japón, las bacterias se pondrían en contacto con el medio ambiente en todas las
56
OEPP, "Data Sheet on Quarantine Pests: Erwinia amylovora", Quarantine for Europe, página 5: Means of Movement and Dispersal (EE.UU. - Prueba documental 5). La OEPP agrega que "recomienda a los países que padecen alto riesgo que prohíban la importación de plantas huéspedes para plantación" pero no recomienda ninguna restricción para la importación de frutas. (Sin cursivas en el original.)
57
S.V. Tohmson (1992), "Fire blight of apple and pear, Plant Diseases of International Importance, volumen 3: Diseases of Fruit Crops 32-65 (J. Kumar y otros, eds.).
58 R.G. Roberts y otros (1989), "Evaluation of Mature Apple Fruit from Washington State for the
Presence of Erwinia amylovora", Plant Disease 73: 917-21, en página 920 (EE.UU. - Prueba documental 28).
59
J. Dueck (1974), "Survival of Erwinia amylovora in association with mature apple fruit", Canadian
Journal of Plant Science 54: páginas 349 a 351, en página 351 (EE.UU. - Prueba documental 42).
60
Informe del Órgano de Apelación, CE - Hormonas, párrafo 186, informe del Grupo Especial,
CE - Hormonas, párrafos 8.152 y 8.153. Como tanto el Grupo Especial como el Órgano de Apelación
concluyeron en CE - Hormonas, la incertidumbre teórica no es el tipo de riesgo que una evaluación del riesgo y, por ende, una MSF, ha de abordar. Por consiguiente, a juicio de los Estados Unidos, la conclusión científica de que las manzanas maduras asintomáticas suponían un riesgo "mínimo" o "insignificante" de transmitir la enfermedad reflejaba los testimonios científicos de que las manzanas exportadas nunca habían transmitido la niebla del peral y del manzano y no constituían una vía para la transmisión de esa enfermedad.
etapas de la distribución, almacenamiento, consumo y eliminación de las frutas, ocasionando un riesgo real de propagación.61
4.66 El Japón alegó asimismo que los testimonios científicos no documentaban ninguna causa de propagación transoceánica. La falta de testimonios que atribuyeran la causa a la fruta no demostraba que las bacterias sólo se hubiesen transmitido por vía de injertos o plantas de vivero. Además, las experiencias anteriores en materia de propagación transoceánic a a larga distancia demostraban que
E. amylovora podía propagarse en un nuevo entorno fuera de sus huéspedes preferidos, los injertos y
las plantas de vivero. Puestos en el contexto de los estudios de van der Zwet y otros (1990) y Goodman (1954)62, que constataron la existencia de E. amylovora endofítica en manzanas, estos dos elementos de prueba se refuerzan mutuamente y sugieren el riesgo de que E. amyolovora endofítica de la fruta podría sobrevivir a los envíos transoceánicos y posteriormente ocasionar la niebla del peral y del manzano en destinos extranjeros.
4.67 Con respecto al último punto, los Estados Unidos explicaron que en el estudio del Dr. van der Zwet y otros (1990) no se había aislado E. amylovora endofítica (interna) de ninguna manzana madura recolectada, o sea el producto básico exportado. En realidad, según los Estados Unidos, los expertos científicos habían afirmado unánimemente que no había ningún testimonio científico de que las manzanas maduras recolectadas contuvieran poblaciones internas de bacterias de la niebla del peral y del manzano. Los Estados Unidos alegaron asimismo que el Japón había hecho caso omiso de las conclusiones posteriores de los autores del estudio de 1990 en sentido contrario, conclusiones éstas que no se basaban en especulaciones, sino en el examen de la bibliografía científica. El profesor Thomson había escrito en 1992 que: "No se ha demostrado que la presencia de
E. amylovora sobre frutas sanas o en su interior sea una fuente de inóculo en los huertos de frutales.
[...] Parece una posibilidad muy remota que las frutas contaminadas pudieran ser responsables de la aparición de nuevos brotes." El Dr. van der Zwet fue uno de los coautores del estudio de Roberts y otros (1998) citado en el párrafo 4.63 supra en el que se concluyó: "No hemos encontrado ningún testimonio en las publicaciones científicas de que las manzanas incluidas en envíos comerciales, estuvieran o no contaminadas por E. amylovora, hubiesen suministrado el inóculo para un brote de la niebla del peral y del manzano". Y el profesor Thomson escribió nuevamente en 2000: "Nunca se ha demostrado que la fruta madura intervenga en la propagación de Erwinia amylovora y actúe como fuente de nuevas infecciones en los huertos".63 Aparentemente, el Japón había basado gran parte de su argumentación en una afirmación conjetural de esos dos autores, los cuales habían publicado posteriormente estudios que llegaban explícitamente a la conclusión contraria.
4.68 El Japón recordó su afirmación de que los Estados Unidos creían al parecer que todo testimonio "científico" debía ser un testimonio "directo". Si un hecho ocurría con poca frecuencia y era difícil de simular, el análisis científico dependería de testimonios indirectos o circunstanciales. La propagación transoceánica de la niebla del peral y del manzano era uno de estos fenómenos poco frecuentes. No obstante, esa transmisión se había producido cuatro veces durante los 200 años de historia de esa enfermedad: i) de los Estados Unidos a Nueva Zelandia en 1919; ii) de los Estados Unidos al Reino Unido en 1957; iii) de los Estados Unidos a Egipto en 1962; y iv) del territorio continental de los Estados Unidos a Hawai en 1965. En estos casos, las vías de transmisión se habían
61
Probabilidad de la propagación de la niebla del peral y del manzano mediante manzanas maduras y aparentemente sanas (Japón - Prueba documental 14).
62
R. N. Goodman (1954), Apple fruit a source of overwintering fireblight inoculum, Plant Disease
Reporter 38: 414.
63
S.V. Thomson ( 2000), "Epidemiology of Fire Blight", en Fire Blight: The Disease and Its Causative
examinado de forma diversa, pero no se habían identificado con precisión. La observación de sólo cuatro casos no podía demostrar que la probabilidad de propagación por vía de las manzanas fuera científicamente "mínima". La probabilidad de esa propagación debía inferirse de testimonios disponibles, a menudo indirectos, tales como las propiedades conocidas de E. amylovora y de las manzanas, así como de estudios y experiencias reales del pasado.
4.69 Los Estados Unidos afirmaron que ninguno de estos presuntos casos de propagación se refería a las manzanas. Según los Estados Unidos, los expertos habían declarado unánimemente que no había testimonios científicos de que el comercio de manzanas hubiese sido nunca el medio de introducir la niebla del peral y del manzano en una nueva zona. Los expertos también estaban de acuerdo en que los testimonios científicos indicaban que los medios de transmisión de esta enfermedad a grandes distancias consistían en el traslado de plantas infectadas. En la bibliografía científica, la introducción de la niebla del peral y del manzano en Nueva Zelandia y Egipto se había vinculado al traslado de material de propagación infectado (plantas de vivero) y no al comercio de manzanas.
4.70 El Japón observó que había dos casos de propagación transoceánica que no afectaban a los injertos ni a las plantas de vivero. La propagación de la niebla del peral y del manzano al Reino Unido en 1957 se atribuyó en algunas publicaciones a la contaminación bacteriana de las cajas de envasado. La transmisión de esta enfermedad a Hawai en 1965 se había atribuido en un informe a peras afectadas por la enfermedad. Esto suponía que los actos humanos del transporte de fruta a través del océano podían ocasionar la dispersión de la niebla del peral y del manzano hasta un sitio distante. Ésta era exactamente la ruta de propagación que suscitaba la preocupación del Japón, aunque en este caso se refería a una fruta diferente. Los doctores van der Zwet y Thomson habían percibido claramente el riesgo de la propagación a larga distancia por vía de la fruta en estos dos elementos de prueba:
"[...] el descubrimiento positivo de E. amylovora endofítica en 14 manzanas de dos cultivares de Utah exige prudencia y podría explicar parcialmente las observaciones de síntomas de la niebla del peral y del manzano en envíos de peras a Hawai e Inglaterra".64
4.71 Los Estados Unidos observaron que, aunque el Japón admitía que la propagación de la niebla del peral y del manzano a Gran Bretaña no parecía estar vinculada a las manzanas, no obstante el Japón consideraba que ello suponía "que los actos humanos del transporte de fruta a través del océano podían causar la dispersión de la niebla del peral y del manzano hasta un sitio distante". Al parecer, el Japón creía que se había demostrado que la introducción de la enfermedad estaba vinculada a las cajas de peras contaminadas procedentes de los Estados Unidos. A primera vista, el Japón sugería una implicación de hechos que el propio Japón admitía que no se relacionaban con la fruta. Fuera o no cierto que una implicación pudiera alcanzar el nivel de un testimonio científico, dicha implicación se veía privada de base cuando se examinaba la bibliografía relativa a la propagación de la niebla del peral y del manzano a Gran Bretaña. Las publicaciones dejaban en claro que la contaminación de los envases era sólo una teoría sobre la fuente del inóculo; era igualmente probable que la enfermedad hubiese sido introducida por plantas de vivero infectadas (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de Gran Bretaña (1969), Lelliot (1959)). Estos dos relatos principales de la introducción de la niebla del peral y del manzano en Gran Bretaña rechazaban explícitamente que la propagación pudiera vincularse a la fruta. Los Estados Unidos alegaron asimismo que los expertos habían observado que la sugerencia aparecida en las publicaciones en el sentido de que las cajas de envasado contaminadas pudieran haber sido responsables de la propagación de la enfermedad al Reino Unido parecía basarse enteramente en pruebas circunstanciales. El Dr. Hayward había
64
observado que "En general hay escasas pruebas que respalden la declaración [japonesa] de que la plaga tiene un notable grado de capacidad de supervivencia fuera del huésped favorable de la madera".65
4.72 Además, el examen de las publicaciones de investigación realizado por los Estados Unidos confirmaba que E. amylovora no se había encontrado en realidad en Hawai. La única referencia de la aseveración del Japón de que la enfermedad se había propagado a Hawai era un boletín de la Universidad de California en el que se indicaba de manera anecdótica un caso de peras californianas infectadas que habían llegado a Hawai. A pesar de este informe anecdótico y del traslado de otras frutas a Hawai a lo largo de decenios, nunca se había informado de la aparición de la niebla del peral y del manzano y nunca se había comunicado que la enfermedad existiera en Hawai. En rigor, los Estados Unidos alegaban que Hawai era un excelente ejemplo de cómo el comercio no restringido de manzanas maduras asintomáticas no propagaba la niebla del peral y del manzano. Aunque se encontraron algunas plantas huéspedes de la enfermedad en Hawai (así como el pájaro que, según el Japón, podía hipotéticamente ser el vector de la bacteria epifítica, de una fruta desechada a una planta huésped susceptible), Hawai había importado aproximadamente 20 millones de manzanas anualmente, procedentes del territorio continental de los Estados Unidos, sin ninguna restricción relativa a la niebla del peral y del manzano, y esa enfermedad no se había introducido en Hawai. 4.73 El Japón sostuvo que era innegable la importancia de este hecho: las bacterias tenían la capacidad de propagarse no sólo a través del medio favorable y aislado de los injertos y las plantas de vivero, sino también a través de otros medios, posiblemente menos favorables (entre otros, las cajas de envasado y las frutas). El Japón hizo notar asimismo lo que denominó la confirmación general por los expertos de la presencia de un "riesgo" real (que incluía el hecho de completarse la vía) de propagació n de la enfermedad a partir de las manzanas.
4.74 Los Estados Unidos adujeron que los testimonios científicos se veían además corroborados por la experiencia en el mundo real. Aunque la niebla del peral y del manzano estaba geográficamente dispersa en el territorio de los Estados Unidos, este país había exportado 10.505.500 toneladas de manzanas durante los últimos 35 años (calculando unas 88 manzanas por caja de 42 libras, esto equivalía aproximadamente a 48.500 millones de manzanas) sin que se hubiera registrado un solo caso de niebla del peral y del manzano propagada mediante las exportaciones de manzanas estadounidenses en ese período. En realidad, se habían expedido miles de millones de frutas a todo el mundo sin que se documentase un solo caso de transmisión de esta enfermedad por vía de las manzanas exportadas.
4.75 Los Estados Unidos subrayaron que sólo una mínima porción de esas exportaciones se había realizado en condiciones tan estrictas como las fijadas por el Japón.66 De hecho, de 66 países libres de la niebla del peral y del manzano, 58 no aplicaban a las frutas importadas ninguna restricción relacionada con la enfermedad. Durante los últimos 35 años, los Estados Unidos habían exportado 4.794.495 toneladas de manzanas, o sea aproximadamente 22.100 miles de millones de manzanas, a 10 mercados libres de la enfermedad (el Taipei Chino, Hong Kong, Indonesia, Arabia Saudita, Tailandia, los Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Venezuela, Filipinas y Colombia). Ninguno de esos mercados imponía medidas similares a las prescripciones japonesas y ninguna de esas zonas había comunicado la transmisión de la niebla del peral y del manzano mediante importaciones de manzanas estadounidenses. Por ende, aunque casi todo el comercio de manzanas se realizaba sin ninguna
65
Párrafo 6.36.
66
Los Estados Unidos incluyeron un cuadro en el que se detallan medidas relativas a la niebla del peral y del manzano con respecto a manzanas importadas en zonas libres de la enfermedad (EE.UU. - Prueba documental 14).
restricción en relación con la niebla del peral y del manzano, no había ninguna prueba de que esta enfermedad se hubiese propagado nunca por vía de las manzanas exportadas.
4.76 El Japón hizo notar que ocho de los mercados indicados por los Estados Unidos estaban situados en regiones tropicales y los otros dos países (Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) estaban ubicados en una región desértica. Ninguno de ellos tenía el clima templado del Japón. Además, con excepción del Taipei Chino, ninguno de los otros tenía una producción importante de manzanas. Resultaba claro que ninguno ofrecía condiciones favorables para la introducción y radicación de E. amylovora. Por otra parte, el clima de Hawai no era tan favorable a la enfermedad como el del Japón. Como estas cifras estadounidenses de exportaciones de manzanas estaban en el orden de los miles de millones, todo riesgo incremental causado por una manzana adicional podía ser muy bajo. No obstante, lo que estaba en discusión era el mecanismo fitosanitario que posiblemente afectaría a la calidad fitosanitaria de todos esos miles de millones de manzanas en los años venideros. Así, por más reducido que fuera el riesgo en el caso de una manzana adicional, el riesgo planteado por miles de millones de manzanas sería significativamente superior.
4.77 Los Estados Unidos alegaron que el Japón no aportaba ninguna cita ni explicación de su aseveración de que sólo los países que tenían climas templados corrían el riesgo de la introducción de la niebla del peral y del manzano. Al parecer, varios países que no tenían climas templados sufrían no