Task 2: Assess the Implications for the Defense
4. Enable an Attack Campaign
temporales.
La historia ha reemplazado a la mitología y cumple la misma función.
Claude Lévi-Strauss,1979:43 citado en Ermarth,1992:25.
1. La Ciencia Nueva de Vico.
2. La teoría del lenguaje y del conocimiento en la obra de Vico. 3. La Revolución Industrial y el nuevo ritmo del tiempo. 4. El tiempo de la historia: un nuevo orden para el mundo. 5. La rueda del tiempo.
6. La naturaleza temporal de los espacios dialógicos.
La convicción de que el hombre tenía una naturaleza inmutable, y que su lugar y destino en el universo estaba establecido por Dios, comenzó a quebrantarse, según hemos visto, en el Siglo XV. Los humanistas proclamaron que lo que se distingue al hombre de otras criaturas es que nace libre, y puede elegir. El pensamiento humanista es, por tanto, antropocéntrico en el sentido en que coloca al hombre como punto de partida. Hemos visto como la posición realista, representada por el pensamiento empírico de John Locke, asume un contraste entre un mundo externo y el sujeto humano consciente que observa el mundo. La observación de acontecimientos puede aumentar la habilidad del hombre para predecirlos y para controlar su ambiente. La posición idealista, por el contrario, considera que el mundo existe sólo como objeto del pensamiento humano, en virtud de la conceptuación que el hombre hace de él. Esta postura se puede interpretar también como una afirmación de la autonomía de hombre, aunque según Kant el pensamiento humano no es más que una parte de una mente trascendente.
Existe una tercera postura, que no llega a surgir abiertamente hasta el Siglo XIX, pero se encuentra prefigurada en el pensamiento de Giambattista Vico (1668-1745). El mundo es lo que es como resultado de ser vivido y transformado por el ser humano. Además, el ser humano adquiere su carácter de su existencia en determinadas situaciones dentro del mundo. Esta postura enfatiza el papel activo y creador del hombre dentro del mundo, y su reevaluación en los primeros años del Siglo XX sugirió una alternativa al pesimismo de un mundo sin Dios, donde la historia humana había finalizado en destrucción.
Las obras de Joyce, Virginia Woolf o Henri Bergson, quieren enfatizar la fuerza positiva de la naturaleza creativa del hombre, introduciendo la libertad y abandonando el determinismo de la ciencia.
La Revolución Científica había dado el mundo Occidental la impresión de que el progreso humano se dirigía hacia un fin determinado. Aunque el hombre no fuese el centro del universo, era una parte importante de algo mucho más grande, una progreso evolutivo marcado por la historia. La Revolución Industrial alteró el paso de tiempo y a partir de ese momento las demás disciplinas humanas comenzaron a verse como partes de una naturaleza orgánica única. El tiempo de la historia se convirtió en el principio que organizaba la vida humana.
1. La Ciencia Nueva de Vico.
The age of the gods, in which the gentiles believed they lived under divine governments, and everything was commanded them by auspices and oracles, which are the oldest institution in profane history.
The age of the heroes, in which they reigned everywhere in aristocratic commonwealths, on account of certain superiority of nature which they held themselves to have over the plebes.
The age of men, in which all men recognized themselves as equal in human nature, and therefore there were established first the popular commonwealths and the monarchies, both of which are forms of human government.
Vico (1744) The New Science, 31.
Vico fue el primer pensador europeo que basó su epistemología sobre una filosofía de la historia. Su Nueva Ciencia (1744) suponía un ataque a la filosofía cartesiana, particularmente a la noción de que el pensamiento (“cogito”) era la base para el conocimiento humano. Vico pensó que era necesario un criterio universal de verdad para lograr un conocimiento más profundo. El método empírico no era consustancial al hombre, ya que la naturaleza era externa a éste y no creada por él. Por esta razón el estudio del hombre debía diferir en su método y fines del estudio de la naturaleza.
Vico consideraba que el concepto de hombre sólo puede entenderse contemplado en el tiempo, esto es, en la historia. Los mitos, las fábulas, las traducciones, el lenguaje, eran la sustancia que se trasmitía de generación en generación y confería identidad al hombre. Se había dado cuenta de que las sociedades humanas pasaban, cuan individuos, por etapas sucesivas de nacimiento, crecimiento, desarrollo, decaimiento y muerte, fases prefiguradas en la historia de la civilización Grecorromana precedente.
Existe primero una especie de condición caótica de la que surge "la edad de dioses", donde los instintos humanos son brutales y el hombre es controlado por su temor a los poderes sobrenaturales. La próxima etapa es "la edad de héroes", donde la sociedad comienza a dividirse entre alianzas, oligarquías y diferencias de clases. La tercera etapa es "la edad de
hombres", una edad sin conflictos de clase, de razón y ley natural, donde los plebeyos demandan y logran gradualmente derechos iguales a los patricios y un sistema legal que respeta sus intereses. Sin embargo, la debilitación de costumbres y valores en las repúblicas democráticas libres dan lugar a la corrupción y la disolución, y el final de la etapa sobreviene mediante conquista o desintegración interior, repitiéndose entonces el ciclo en un “ricorso” o regreso a las condiciones iniciales.
Para Vico, cada individuo era el producto de una historia colectiva, suma de tradiciones, normas, valores y conductas. Todas las actividades humanas, las instituciones, los gobiernos, las civilizaciones, atravesaban periodos de crecimiento y decadencia, de acuerdo a tres principios dominantes que eran la religión, la familia y la muerte, principios que, precisamente, son la base de la utilización que hace Joyce de la obra de Vico en su Finnegans Wake, según veremos en la Sección 11. Otra noción interesante expresada en la Nueva Ciencia es la idea de que la naturaleza del hombre es dual, una mezcla de bestia y ángel, que junto con el dualismo de Giordano Bruno, es empleada también por Joyce.
2. La teoría del lenguaje y del conocimiento en la obra de Vico.
Al multiplicarse, los tópicos se abrevian y se representan mediante metáforas, una imagen particular de la mente, que es elegida para representar y recordar el tópico.
Vico (1744)
Según Vico, cada edad tiene sus propias tipos de artes, de habilidades, de leyes, y de gobiernos, pero el substrato que subyace a la cultura es el lenguaje. Existían, pues, distintos tipos de lenguajes, el jeroglífico o lenguaje sagrado y secreto que se manifestaba por medio de actos mudos, el simbólico, por medio de la similitud, el lenguaje epistolar o vulgar que servía para los usos comunes de la vida, etc. (Vico,1744:32). La división de la sociedad humana en tres edades: teocrática, heroica, y humana, correspondía a los distintos lenguajes, sagrado, metafórico o poético, y filosófico o capaz de abstracción y generalización. Una clasificación que se encontraba ya en la obra de Heródoto, derivada del antiguo Egipto, y en el tratamiento de los contrarios de la filosofía de Giordano Bruno. Pero Vico desarrolló sus propias implicaciones creando una teoría que unía la evolución del lenguaje, la estética y el mito.
Para Vico, el acto de conocimiento humano comienza con el temor o respuesta a un ruido fuerte, el trueno o voz de Dios. Este temor crea un eslabón entre la emoción y el estímulo externo que está en la base del sentido común, el nivel más arcaico de la comprensión del humana (animismo). Por eso, esta primera etapa de pensamiento se basa en las formas más primitiva del habla como exclamaciones y gritos, y en el gesto. El segundo nivel está formado por
los temas, es decir, el arte de establecer la conexión o eslabón lógico entre dos posiciones observables. La sabiduría poética es el tercer nivel, que emplea el pensamiento autocoherente fuera de la conexión inicial de dos silogismos. Según Vico las distintas etapas se encontraban representadas mediante la metáfora. Creía que los hombres primitivos pensaban de manera metafórica y que poco a poco este mecanismo se refinó y se transformó en las figuras retóricas que corresponden a las tres edades del hombre: la metonimia, la sinécdoque y la ironía. La primera representa la expresión vivida de una imagen, la segunda la transmite como sensación y en la última la imagen ha adquirido un significado propio y ha perdido la conexión original, por lo que el proceso puede comenzar de nuevo.
De alguna manera, Vico anticipa algunas de las ideas implícitas en los nuevos modelos de la lingüística cognitiva, basados en la experiencia y la metáfora. Interesan también las conexiones con el trabajo de Paul de Man en el campo de la metáfora y la ironía, que analizaremos en la Sección 8, y finalmente, como ya hemos señalado, con la obra de Joyce (Sección 11).
Para Vico, el lenguaje del Siglo XVIII había perdido su conexión con los procesos poéticos imaginativos que formaron parte de él originalmente. La imagen y la idea habían llegado a estar separadas y no sincronizadas. Vico pensaba que esta contaminación se debía, en parte, al predominio de la palabra impresa, con la creciente publicación de textos indignos, una posición que se asemeja curiosamente a la idea de Baudrillard de la producción en gran escala, “copias de copias”.
Goethe recibió una copia de la Ciencia Nueva en 1787. Al igual que Vico, quedó convencido de que la evolución de la humanidad no podía estar representada por una línea ascendente que indicaba un progreso continuo, sino que era parecida a una espiral, la figura de algorítmica empleada para representar tiempo en los nuevos paradigmas del caos
3. La Revolución Industrial y el nuevo ritmo del tiempo.
La determinación del yo, su reflexión sobre si mismo…es posible únicamente a condición de que se autolimite a través de un opuesto…
Fichte, Concepto de la doctrina de la ciencia 71, quoted in Benjamin, 1963:48.
Durante el Siglo XIX los conflictos entre ciencia, filosofía y teología se agudizaron. La desconfianza creciente en la capacidad racional de hombre, que tenía mucho que ver con el culto Romántico al inconsciente, la imaginación y la sensación, contrastaba con el pensamiento científico mecanicista, que había llegado a aplicarse a otras disciplinas a pesar de las contradicciones que la teoría de Newton tenía con respecto a la naturaleza de la luz, el calor y el
magnetismo. Gradualmente, los desarrollos científicos en otras áreas tales como Geología, la Biología, la Botánica y la Química Orgánica comenzaron a desafiar el panorama newtoniano del mundo físico.
Durante la Revolución Industrial, la producción de maquinaria y el sistema de fabricación en serie le dieron al hombre una nueva sensación de poder en relación con su ambiente físico. El tiempo del reloj llegó a ser la medida de todas cosas. Una cuenta exacta de tiempo significaba más producción y por lo tanto más dinero. Muchos intelectuales, reaccionaron en contra del este tiempo mecánico. La primera parte del siglo consistió, en líneas generales, en una tentativa de seguir en la dirección marcada por Kant, rechazando una ciencia basada en la física, que los Románticos consideraban inadecuada para describir la realidad de la experiencia sensible. El corazón, la intuición, la imaginación eran fuentes más seguras del conocimiento. Fichte (1762-), Schelling (1775-1854) y Hegel (1770-1831) redujeron el apriori Kantiano a la totalidad cósmica de "El Absoluto". La razón era parte constitutiva del mundo mismo, la forma y el contenido del mundo que la mente descubre. La realidad es espiritual y la historia era el desplegar de esa realidad, de la Idea, o de la Mente del Universo.
La historia pasó a ser la unidad ideal de todas cosas a la vez que proliferaban las diversas ideologías, el Idealismo Romántico y el Utilitarismo, el Liberalismo y Conservatismo, el Marxismo, Darwinismo, Positivismo, etc., y la penetración de ideas orientales a través de pensadores como Schopenhauer y Nietzsche, transformaron la sociedad en el mundo plural que conocemos hoy.
En la segunda mitad del siglo, cuando el impacto de la ciencia y la tecnología comenzó a sentirse, las ideas de Hegel fueron reformuladas por Marx (1818-1883), y la doctrina social del Materialismo reemplazó poco a poco al Idealismo Romántico.
4. El tiempo histórico: un nuevo orden para el mundo.
Si reconocemos que las cosas son tal y como son por necesidad, es decir, que no son arbitrarias ni constituyen el resultado de un azar, reconoceremos igualmente que deben ser como son.
Hegel, Vorlesungen über die philosophie der Geschichte. Trad. José Gaos
Las ideas de Hegel ofrecían una unidad satisfactoria donde cada acontecimiento era significativo en la historia general. Esto era importante en una época donde las ideologías proliferaban y comenzaba a reinar la confusión en medio de los grandes cambios políticos y sociales.
Para Hegel, la razón humana, basada en un pensamiento trascendental y puro o idea absoluta (Espíritu, Logos, Dios), era, al mismo tiempo, eterna e histórica. Surgía de las
condiciones cambiantes de la sociedad humana, pero era un proceso lineal. Mientras Vico pasaba por alto la existencia de tiempo individual, Hegel reclama su no existencia por su condición de pensamiento puro.
Hegel emplea los conceptos aristotélicos de "dynamis" y "enérgeia" para explicar la tensión entre los momentos cambiantes en la historia; las etapas posteriores llevan de una manera potencial las etapas iniciales, y las contradicciones engendradas en un punto particular de la historia son superadas en el próximo. Cada fase del proceso histórico se puede decir que contiene las semillas de su propia destrucción dialéctica, razón por la que Hegel ha parecido injustamente culpable de las acciones del Nazismo del Siglo XX.
En un sentido, podemos decir que con Hegel, la realidad, el mundo, que llega a ser la historia, comienza a ser considerado una narrativa. Para Hegel, lo que acontece en la historia es parte de un libro del cuál Dios es el autor. La Palabra de Dios pone en marcha la historia humana, y la realidad, pero el mundo que nos rodea, es una ilusión derivada de nuestra incapacidad de comprender el Absoluto (Caparrós,1994:31 y Tarnas,1991:378-382).
La visión histórica Hegeliana sostiene la continuidad del pasado y el futuro, de la causa y el efecto, e implica, además, que son funciones del conocimiento presente. Cada momento implica un futuro y como consecuencia una potencial teleología, donde la transcendencia se sitúa siempre más adelante en la cadena histórica. Siempre allí, y nunca aquí (Ermarth,1992:31). Ya Adorno (1903-69) rechazó el idealismo de Hegel y sus fantasías de integridad orgánica, y los expuso como regresivos. La dialéctica negativa propuesta por Adorno intentaba constantemente socavar y derribar cualquier síntesis final. Adorno señaló también que esta “filosofía de la identidad” tiene sus orígenes en la propia cultura Judeo-Cristiana Occidental.
De la misma forma, Heidegger (1927: II.6.81) y Derrida (1978b) han reclamado que esta dialéctica obliga al hombre a neutralizar el presente por la ficción perpetua de la posibilidad transcedente. Heidegger definió el tiempo histórico como la mistificación de la finitud individual; ‘tiempo público’ o el tiempo de ‘nadie’, porque nadie nunca muere. Un tiempo que convierte al sujeto en perpetuo espectador y viola la singularidad y la diferencia. La huella de Heidegger se entrevé en la crítica denominada “deconstructiva”. El sujeto Heideggeriano “dasein” se sitúa discursivamente “da”, “aquí” en un lugar particular. Se halla entonces vinculado a un tiempo, o mejor, a una temporalidad. No hay lugar de escape transcendente donde verificar la objetividad. El sujeto “Dasein” es siempre subjetivo y siempre cambiante. El Otro pertenece al misterio del mundo. No podemos comprenderlo. El conocimiento se encuentra atado al mundo y así saturado de significado, pero no hay un eslabón esencial entre esos significados y el mundo. Nuestros significados son sólo nuestros.
El tiempo es para Heidegger una estructura relacional de diferencia que anuncia el debate postmoderno acerca del lenguaje como sistema diferencial de signos, que están presentes sólo en la medida en que se relacionan con otro elemento. Barthes (1977), Foucault (1970) y Kristeva (1984), al igual que Derrida, son algunos de los que han indicado la alianza entre la formulación tradicional de la subjetividad y el tiempo histórico.
Para Ermarth, la desacralización del autor iniciada por el Surrealismo socavó la base de la temporalidad histórica. Barthes había indicado como al autor se le concebía como el pasado de su propio libro, una unión que había sido truncada por un antes y un después. Kristeva alinea la convención lineal de tiempo (tiempo como proyecto, teleología y desplegar prospectivo) con la disposición simbólica del lenguaje, es decir, con la disposición para expresar, calificar, y para concluir en lugar de con la disposición para jugar, multiplicar, y diversificar que ella reclama como “semiótica”. La disposición simbólica es para Kristeva un “tiempo obsesivo”, dominado por el afán de control, una estructura totalizante, esclavizante, que excluye lo no esencial como inexistente.
Al igual que Lyotard, Derrida cree que forzar acuerdo donde hay desacuerdo para conseguir consenso en donde hay disensión, elimina la diferencia y la multiplicidad (Derrida,1978a:278-79). Este debate es particularmente pertinente en la evaluación de la narrativa de Virginia Woolf y de James Joyce, por lo que regresaremos a él en las últimas secciones de este proyecto.
Una perspectiva diferente es la ofrecida por los enfoques psicológicos que muestran cómo hasta recientemente la noción de tiempo universal y lineal no era necesaria para la humanidad, que se dejaba guiar por escalas más cortas de tiempo, generalmente de naturaleza cíclica (los ciclos naturales de los planetas, de la vida en la tierra, etc.) Según veíamos en la Sección 2, Friedman (1990) ha indicado que la experiencia diaria servía para localizar y ubicar al individuo en un tiempo cíclico, que no necesitaba de ninguna medida absoluta de tiempo. Los sucesos se almacenaban por inferencia, es decir, ordenándolos en relación con otros acontecimientos.
Las Revoluciones Científicas e Industriales crearon la necesidad de ordenar el tiempo en escalas mayores, localizando los eventos como en una narrativa. Aún así, existe evidencia de culturas, como la Bantú (ver Ricoeur 1979) que no necesita de tiempos lineales para ordenar su vida, por lo que Freidman indica que no hay necesidad de un código temporal intrínseco para recordar la ubicación de acontecimientos en el tiempo cíclico. El código vendría constituido por
las partes de los ciclos en sí mismos, por lo que los códigos lineales pueden ser una adaptación especial.
5. La rueda del tiempo.
¡Qué clase de Dios sería si únicamente empujase desde fuera! Goethe
The Comprehensive is either the Being in itself that surrounds us or the Being that we are. The Being that surrounds us is called world and transcendence. The Being that we are is called Dasein, "Being there," consciousness in general, spirit, existence.
Karl Jaspers
Mircea Eliade (1949) ha indicado que hay dos maneras diferentes de contemplar la historia: el enfoque cíclico tradicional, donde los acontecimientos adquieren valor sólo en su repetición, y el enfoque existencial, donde cada momento tiene valor en sí mismo.
Según Eliade, los Siglos XIX y XX han contemplado un retorno a las concepciones cíclicas del tiempo, gracias a la influencia de filósofos como Nietzsche, Spengler, Toynbee o Sorokin, y a la noción de la evolución de las especies. Para Eliade, esta reaparición de la