Ella me quiso tanto... Yo la quiero todavía. Juntos atravesamos una puerta cerrada. Ella, cómo os lo diría, era todo mi mundo entonces, cuando en la lumbre ardían sólo palabras de amor...
Palabras de amor sencillas y tiernas. No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas, acabábamos de despertar del sueño de los niños. Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes. De historias de amor, sueños de poetas,
no sabíamos más, teníamos quince años... Ella, quién sabe dónde está,
ella, quién sabe dónde para. La perdí y nunca más he vuelto a encontrarla. Pero a menudo, al oscurecer, de lejos me llega una canción. Viejas notas, viejos acordes, viejas palabras de amor...
Palabras de amor sencillas y tiernas. No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas, acabábamos de despertar del sueño de los niños. Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes. De historias de amor, sueños de poetas,
LA CARMETA
Sola. Només li queda un gos; trista com un «mai més» se la veu caminar pel barri xinès
quan no fa fred i el dia és clar... A la Carmeta!
És, com el barri, un record que s'esmuny pas a pas, i en l'ahir se'ns perd com un fanal de gas o como un tramvia obert... És la Carmeta!
Amb un gos vell, ple de sarna l'abric menjat per les arnes. La boca vermella
i una flor a l'orella. Potser, enyorant l'Edèn, l'Arnau i el Bataclan i les nits de cal Peret, se li ha anat doblegant l'esquena a poc a poquet a la Carmeta!
S'ha anat pansint dia a dia com la vella melodia que ningú no canta perquè els temps canvien... Quan vegis pel Paral-lel a la vella i el gos, li parleu de llavors quan per sentir el seu cos potser tu l'haguessis omplert d'or. A la Carmeta!
LA CARMETA
Sola. Nada más le queda un perro; triste como un «nunca más»
se la ve caminar por el barrio chino
cuando no hace frío y el día es claro... ¡A la Carmeta!
Es, como el barrio, un recuerdo que se escurre paso a paso, y en el ayer se nos pierde como una farola de gas o como un tranvía abierto... ¡Es la Carmeta!
Con un perro viejo, lleno de sarna el abrigo comido por las polillas. La boca roja
y una flor en la oreja. Quizá añorando el Edén, el Arnau y el Bataclán y las noches de Casa Peret se le ido doblando la espalda poquito a poco ¡A la Carmeta!
Se ha ido marchitando día a día como la vieja melodía
que nadie canta
porque los tiempos cambian... Cuando veas por el Paralelo a la vieja y al perro,
háblale de entonces
cuando para sentir su cuerpo quizá la hubieses cubierto de oro. ¡A la Carmeta!
DE MICA EN MICA
En aquell petit cafè on no volen entrar ni la llum del carrer, ni la gent assenyada, vaig trobar el teu mirar, melangiós i llunyà com la boira que neix al port, de matinada. Et vaig prendre una mà i em vas seguit en la nit com un gosset perdut que prega una carícia. Vas omplir de colors la tristor del meu llit, de vermells de capvespre i de verds de Galícia. I el meu racó va a ser
el teu racó també. Eres jove i bonica. Vaig començar jugant i et vaig anar estimant de mica en mica.
Em vaig acostumar poc a poc al teu nom, a la teva escalfor i a las teves paraules, al soroll del teu pas pujant els esglaons i a la teva manera de parar la taula. A l'olor de les teves mans que cada nit voltavem el meu cos com una fina gasa. Però tot es va ensorrar quan et vaig sentir dir: «Me'n vaig a buscar el sol. És molt fosca la casa». «Ningú no m'està esperant.
Gràcies per tot, Joan...» Eres jove i bonica. Se'n va anar de repent el que vaig anar perdent de mica en mica.
Vaig sentir tant de fred aquelles nits d'estiu. Vaig maleir mil cops la petita taverna...
Quantes tardes he anat a dur el meu plor al riu. Quantes nits he passat en blanc, com la lluerna. Però em vaig acostumar també a viure tot sol sense estripar els papers, ni les fotografies. Si tinc fam menjo pa. Si tinc fred encenc foc i penso:«Si avui plou, demà farà bon dia». I torno a anar al cafè
i penso que potser tu eres jove i bonica.
Però, el temps ha anat passant i jo t'he anat oblidant
de mica en mica.
POCO A POCO
En aquel pequeño café donde no quieren entrar ni la luz de la calle ni la gente juiciosa,
encontré tu mirar melancólico y lejano
como la niebla que nace en el puerto de madrugada. Te cogí una mano y me seguiste en la noche
como un perrito perdido que pide una caricia. Llenaste de colores la tristeza de mi cama, de rojos de atardecer y de verdes de Galicia. Y mi rincón fue
tu rincón también. Eras joven y bonita. Empecé jugando y te fui queriendo poco a poco.
Me acostumbré poco a poco a tu nombre, a tu calor y a tus palabras,
al ruido de tus pasos subiendo los escalones y a tu manera de poner la mesa.
Al olor de tus manos que cada noche rodeaban mi cuerpo como una fina gasa. Pero todo se hundió cuando te oí decir:
«Me voy a buscar el sol. Es muy oscura esta casa». «Nadie me está esperando.
Gracias por todo, Joan...» Eras joven y bonita. Se fue de repente lo que fui perdiendo poco a poco.
Sentí tanto frío aquellas noches de verano. Maldije mil veces la pequeña taberna... Cuántas veces he ido a llevar mi llanto al río.
Cuantas noches he pasado en blanco como la luciérnaga. Pero me acostumbré también a vivir sólo
sin romper los papeles, ni las fotografías.
Si tengo hambre, como pan. Si tengo frío, enciendo fuego. y pienso: «si hoy llueve, mañana hará buen día».
Y vuelvo a ir al café y pienso que tal vez eras joven y bonita.
Pero el tiempo ha ido pasando y yo te he ido olvidando poco a poco.