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4. RELIABILITY MEASURES FOR SURROGATE-BASED SIMULATION-

4.1 Ensemble of surrogate models

Pensar en lo que significa la constitución del proceso del Ser en Job supone inicialmente estudiar la escena en la que se representa la constitución del proceso entre lo humano y lo divino, a partir de la siguiente situación:

El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahvé, vino también entre ellos el Satán: Yahvé dijo al Satán: “¿De dónde vienes?” el Satán respondió a Yahvé: “de recorrer la tierra y pasearme por ella”. Y Yahvé dijo al Satán: “¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra, es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal! Respondió el Satán a Yahvé: “¿Es que Job teme a Dios de balde? ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país. Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara! Dijo Yahvé al Satán: ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo de no poner tu mano en él”. Y el Satán salió de la presencia de Yahvé96.

Este fragmento muestra, por un lado, la unidad entre lo humano y lo divino a partir de la relación establecida entre Dios y Job y, por otro lado, Satán considerado como el

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fiscal y quien genera a través de la sospecha el pecado e interrupción entre lo humano y lo divino. La función que cumple el pecado es la de permitir que el proceso que hay entre lo humano y lo divino se constituya de manera negativa, llevando a que Job caiga en la desesperación. Esta realidad manifiesta que los tres sujetos participan de la vida, a través de una dialéctica en donde se constituye lo real y la condición de Ser. En este proceso de constitución del Ser el mundo se presenta como una dualidad en donde las condiciones mismas de la dialéctica se dan a partir de la manera como se vaya constituyendo la sociedad. Esto significa que cuando se da una relación entre lo humano y lo divino de manera negativa se da una no - dialéctica que lleva al individuo a experimentar el sufrimiento y el encontrarse posicionado bajo el dominio del poder97

El quiebre de la no - dialéctica se da cuando desde la resistencia al dominio del poder surge el Mesías, el cual es el fundamento que se evidencia a partir de una rebelión o una protesta que está en oposición a la condición de sufrimiento que establece la ontología negativa del trabajo. En esta situación ontológica, en donde no se tienen deseos de vivir, se resalta el carácter absoluto de la contingencia, con el fin de ofrece la posibilidad de una clave de liberación, a partir de la ética como condición de Ser. También, se evidencia que el hombre proyectándose sobre un drama ontológico no pierde la esperanza porque la ética no se puede separar de su condición. Job ante la dialéctica negativa reconoce que Dios no hace parte del proceso constitutivo del Ser y, por eso, busca desde la justicia y la decisión representada por Dios construir una alternativa que le de los elementos para resistir.

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Se piensa entonces en una naturaleza ontológica, en la potencia de un sujeto que permite examinar la posibilidad de una figura positiva que conduzca a un proceso de liberación. La positividad de la ontología de Job, por consiguiente, se manifiesta en un cuerpo o acción salvadora del Mesías. Se trata esto de un proceso positivo de constitución del ser, que equivale a una manera de pensar la subjetividad en donde la ética de la potencia es una respuesta de contrapoder o alternativa jurídica que se opone a

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la construcción negativa de la libertad. En este sentido, poder y potencia son antagónicos porque el poder encierra unas condiciones que no permiten que el mundo se cree en libertad y de manera creativa.

La posibilidad de una ontología constitutiva debe estar orientada a ser un símbolo de liberación, con el fin de restaurar el valor de la producción, por lo tanto, la resistencia de Job y de Negri al poder es parte de un proceso de creatividad ontológica, a través de valores como la cooperación en la comunidad. Desde esta lógica, la ontologíadebe estar orientada a la construcción de lo social, de tal manera que la democracia debe promover prácticamente la generación de procesos colectivos que vayan en favor de la vida y no de los asesinatos o muertes que han llevado a que se pierda la confianza en la razón.

El concepto de rebelión es considerado en Job como un acto constitutivo, pues la injusticia que sufre es también absoluta, ya que el desafío consiste en elevar la protesta contra una condición ontológica. Esto lleva a ver la contingencia como absoluto en el sentido de que es en ella en donde se presenta la posibilidad de su destrucción. Esta lectura de Negri muestra que el drama que vive Job se ha desplazado a un plano ontológico, así, Dios no puede permitir jugar con lo contingente en el movimiento del Ser. Acontece un cambio ontológico en la configuración del mundo natural y humano y también en el trabajo. Esto significa que la rebelión del esclavo ya no tiene lugar al nivel de la singularidad, sino al nivel colectivo, gracias a que el poder absoluto del capital genera una pulsión hacia la subsunción total. No obstante, Negri reconoce que la fuerza del esclavo anima el cuerpo y la potencia del dolor permitiendo que sea posible a partir de un carácter antológico, de manera tal que es posible proponer una vía de comprensión del sufrimiento desde una vía positiva.

El concepto de la contingencia, de este modo, se define como aquél que reivindica su propio carácter absoluto. Ante el sufrimiento ontológico el desafío que tiene el sujeto se basa en rechazar sistemáticamente el suicidio. Así, la rebelión es aquella que se presenta como necesaria, ya que la inconmensurabilidad del dolor es la señal de la resistencia del cuerpo. El proceso ético que desencadena el drama de Job consiste en que

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no se eleva el esclavo al nivel del amo, sino que se hace descender al amo al nivel del esclavo. Se habla de un conocimiento como clave de la liberación, como constitución de la libertad que responde al sentido del fracaso. En este sentido, el sujeto humano y, así, la clase trabajadora, se resiste al dolor porque sufrir es resistir, por lo tanto, el sujeto en este estado de sufrimiento debe insistir en la ontología.

Ante esta situación de sufrimiento en Job está el problema de la desmesura, la cual se refiere a una descompensación, desequilibrio, a una superioridad esencial de Dios en relación con el hombre. Dios al presentarse como desmesura muestra la imposibilidad de una dialéctica. El proceso no es dialéctico cuando en él se presenta un momento de superación, además no hay dialéctica posible sobre un sujeto destruido, sino que se da una rebelión que es comprendida como antagonismo.

En consecuencia, la primera proyección metodológica para reabrir la dialéctica consiste en reducir la potencia del Ser en Job, pero según Negri, el Ser no se toca porque el carácter absoluto de la contingencia es de naturaleza ontológica y no moral. En efecto, la desmesura del trabajo no se resuelve a la manera de una dialéctica, sino a partir de un antagonismo de línea antológica; esto indica que el esclavo no será reconocido por parte del poder omnipotente del amo. La razón es que el amo acaba con el objeto que el esclavo ha transformado y se satisface él. En cambio, el esclavo busca modificar su realidad a partir de la fuerza ontológica que acontece en él. Además para que el sufrimiento de la carne sea superado el esclavo debe alcanzar la autoconciencia a través de la configuración del objeto, de tal manera que no se le presente como un poder ajeno. Esto significa que el esclavo resignifique el trabajo en su carácter creador de cultura y valor económico, de tal modo que se llegue a un grado de autoconciencia en donde el sufrimiento de la carne sea superado poniendo al esclavo al nivel del amo.

En consecuencia, pensar en la potencia del sujeto ante el poder de Dios, significa que cuando el sujeto presenta su carácter absoluto de manera irreductible, (no destruible) su determinación no sólo se presenta como resistencia sino como innovadora. Así, el Ser de Job corresponde a un sujeto creativo y, por ello, su potencia se opone al poder de

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Dios, en tanto, se busca dar a conocer que el vínculo entre trabajo y sufrimiento se establece a partir de las potencias que se desencadenan en el cuerpo.