Elemento clave para la construcción del retablo eran las trazas. Sólo en casos excepcionales coincidían el tracista, el arquitecto o ensamblador de retablos y el escultor. Al no coincidir el tracista con el entalladr o ensamblador que finalmente se quedaba con el contrato de la obra, es muy dificil por no decir imposible, la adjudicación de retablos a un determinado maestro fiándonos del estilo o caracte- risticas del retablo. En los contratos conservados en los Protocolos del archivo Histórico de Segovia y en los libros de Fábrica de las iglesias parroquiales, hallamos nombres y datos que permiten el conocimiento de estos artífices, sin esta exploración documental poco se habría adelantado. Por otro lado hay que distinguir entre aquellas trazas encomendadas a grandes arquitectos como Pedro de la Torre, José de Churriguera o Antonio Tomé, que llevan la tipología del retablo a larga distancia, desde Madrid a Segovia, (como el retablo de Nuestra Señora de la Fuencisla o el de la Capilla del Sagrario de la Catedral y el manifesador de esa misma capilla), y las trazas realizadas por artesanos locales, estas últimas serán las más utilizadas en los retablos objeto de nuestro trabajo. Los maestros segovianos, si bien se inspiran en obras de los grandes arquitectos o en tratados publicados, se esfuerzan en aprender y seguir las técnicas y formas de los estilos artísticos, consiguiendo unas creaciones que en nada desmerecen a la generalidad
española, consiguiendo en ocasiones obras de gran mérito.
El hecho más frecuente que encontramos en el Arcedianato de Segovia es, que un arquitecto o ensamblador realizase el diseño general y las condiciones y el maestro que la llevaba a cabo se ajustase a ello o bien que la traza fuera suministrada por el propio ensamblador que iba a realizar la obra. Para dar seguridad al cumplimiento, la traza queda en poder del cliente, debidamente firmada. En ocasiones se parte por la mitad: una parte para el cliente y otra para el ensamblador. Al concluirse el retablo, se comprobaba su ajuste a la traza, y si había alteraciones se le podía sancionar por no adecuarse a lo planteado.
Las trazas originales que se conservan son muy escasas. A juzgar por los precios que se pagaban por ellas, el trabajo de creación estaba relativamente considerado:
- En 1621, el aparejador de las Obras de Su Majestad, Pedro de Brizuela, realizó la traza y redactó las condiciones para la construcción del retablo de San Andrés, para la capilla de Don Andrés de Madrigal, Tesorero y Canónigo de la Catedral. Cobró por ello 400 rs. La traza del retablo mayor de la parroquial de Paradinas, obra de embergadura realizada en el año 1761, se debe al maestro tallista Antonio de Tejerina, se le pagaron por ello 300 reales. (59)
En múltiples ocasiones se pide a los ensambladores que el retablo se haga conforme al que existe en otra localidad. Si la obia no es de gra~9 embergadura, es muy frecuente que se encargue el propio ensamblador de propor~iÚnar1ás pinturas y esculturas que adornen el retablo: En 1691 el ensamblador y tallador, Francisco Marín, vecino de Segovia, se obliga con los vecinos de Ortigosa de Pestaño para hacer el retablo de la capilla mayor de la iglesia. Por cuenta del maestro eran las pinturas y la talla de San Cristobal. Según la escritura, el retablo debía ocupar toda
la capilla de alto y ancho y la talla seria como la del altar mayor de la iglesia de Miguel Ibañez. Por la obra se le había de pagar 2.000 reales de vellón. (60)
Veamos un ejemplo de todos los pasos que se debían seguir en la construcción de un retablo: Retablo de San Andrés, para la capilla de Don Andrés de Madrigal, Tesorero y Canónigo de la Catedral.
- En 1621, el aparejador de las Obras de Su Majestad, Pedro de Brizuela, realizó la traza y redactó las condiciones para su construcción, cobrando por ello cuatrocientos reales.
- 29 de Enero de 1621, “traida de pregones”, acuden varios maestros a las pujas. Juan de Camporredondo, entallador, se compromete a realizarla en 2.400 ducados, Nazario de la Vega hizo baja de 100 ducados, el mismo Camporredondo en unión de Juan de Ymberto, llegaron a ponerle en 2.250, Joanes de Alcelegui, maestro de arquitectura, y Felipe de Aragón, escultor, lo bajan a 2150 y por último el 20 de Marzo después de haber hecho muchas pujas, Miguel Leal de Monreal, pregonero público de Segovia y el doctor Don Pedro Suarez de la Concha y al licenciado Don Diego de Ayala Berganza, Canónigos comisionados por el Cabildo para lo tocante a dicha obra, deciden terminarías aceptando la postura de 2.000 ducados, presentada por Joanes de Alcelegui, arquitecto, Juan de Ymberto y Felipe de Aragón, escultores, que fueron los que más bajaron, haciendo constar que la aceptación era debida a que “no parecio quien mas bajase y asi se
remato en los susodichos”, obligandoles a hacer escritura ante Juan de
Herrera.
- 14 de Mayo de 1621, ante el escribano citado se firma la carta de obligación por los rematantes comprometiendose en ella a “azer el retablo para la
capilla del Sr. Don Andrés de Madrigal, Tesorero y Canonigo que fue desta Santa yglesia conforme a las condiciones que se icieron por Pedro de Brizuela y estan firmadas del Licenciado Pedro Cortes, secretario de los Señores Dean y Cabildo por el precio y qiantia de dos mill ducados -eceto el dorado y pintado ques cosa aparte- y en el tiempo de dos años que quentan desde el dia de oy.’ (61)
3.4. LOS MATERIALES Y SU TECNICA