A lo largo de los siglos XVII - XVIII, el modo de contratar una obra en Segovia no varió sustancialmente, ni parece que existan grandes diferencias en métodos y formulas entre los contratos hechos en Castilla, en Aragón. Navarra o el Pa[s Vasco. Tampoco existen diferencias radicales en las fórmulas entre los oontratos de retablos y los de otras
obras artisticas, como las rejas por poner algún ejemplo. (54)
La contratación de una obra era complicada porque exigía la intervención de varios maestros. Existían CONTRATOS DE RETABLOS, en los que se incluye el ensamblaje y la decoración de talla. Las condiciores para llevarla a cabo aparecen descritas con lenguaje técnico y preciso; CONTRATOS DE ESCULTURA, bien exenta o para adorno de los retablos, en los que se hace referencia a la iconografía, tamaño, encarnación...;CONTRATOS DE DORADO,realizados por los doradores que con frecuencia eran tambien pintc res.
En la contratación de los retablos se empleaban dos sistemas. La forma más sencilla era que el cliente eligiera directamente un maestro que llevara a cabo la obra. Este sistema es el que se suele emplear en los encargos de caracter privado. Suelen ser retablos para capillas privadas o ben ofrecimientos particulares o retablos de coste moderado. Es posible que alguios tipos de retablos, de escasa significación, los tuviesen hechos los ensambladores en su taller para que los clientes los pudiesen adquirir directamente. En lcs testamentos de los artistas es frecuente que hagan referencia a obras que tienen en su taller, como en el testamento de Urbano de Barahona:
“Item, declaro que tengo hecho a Pedro Rodríguez escultor vezino de esta ciudad un retablo que queda en mi casa mando se tasse y se cobre del lo que se declarare y tassare que meregco por la dicha obra.
ítem, declaro que assi mismo dejo hecha para el dicho Pedro Rodriguez una ymagen de nuestra Señora ques el Descendimiento de la cruz queda acavada, mando se tasse y se cobre del dicho lo que fuere tassado y declaro que e rrecavado del dicho, para hacer le dicha ymagen trescientos panes de plata y ciento de oro y rodo lo demas e yo puesto.” (55)
Por otro lado, sabemos que en los talleres había piezas o retablos completos realizados de antemano. Alonso Criado se había puesto de aprendiz con el ensamblador Domingo Hernández por espacio de 5 años. Cuando llevaba siete
meses, se casa y dice que no puede seguir. Para compensar al maestro por la falta de contrato se compromete a darle 330 reales y a hacerle 30 columnas entorchadas chicas y grandes. Domingo Hernáncez pide que la mayor no pase de cinco cuartas. (56)
El 17 de mayo de 1601 los pintores Gregorio Ramírez y Simón de Escobar se conciertan con Domingo Hernández para pintar y estofar un retablo de San Roque, que este ensamblador tiene hecho en su casa; por la pintura y dorado les pagará 900 reales. (57)
El segundo sistema, empleado en obras de envergadura, consistía en la adjudicación de la obra en subasta pública, para ello se hacía una “traza” (dibujo) y se redactaban unas “condiciones” que se hacían públicas para que los maestros interesados acudieran a dar su precio. Para su mayx difusión la “traida en pregones” se efectuaba en varios puntos de la ciudad y en dias señalados fijados previamente ante escribano o el cura las publicaba en el propio lugar en los dias festivos para someterlas a exámen a las gentes del lugar. A yaces, si el maestro al que se le pensaba adjudicar revestía cierto prestigio y para evitar gastos, se suspendían los pregones. La obra se adjudicaba a la baja, es dacir, se le daba al maestro que ofreciese el precio más bajo. Aceptada la última “postura”, se extendía un contrato o
“carta de obligación” ante un escribano público y en alía se fijaban las condiciones por
las que debía regirse el maestro, solían ser muy precisas, dejando poca libertad de acción al artista, que debía someterse al gusto del contratante, debiendo realizar la traza que se le entregaba, pues no siempre coincidían el tracista, el arquitecto y el escultor en una misma persona. A la formalización del contrato acudían las partes afectadas, el contratante, el artista y los testigos. Como requisito imprescindible, el maestro debía probar que era solvente y presertar fiadores que le avalasen y ofreciesen garantias del cumplimiento de lo específizado en el contrato, como fianza ponían sus bienes. Como fiadores concurrían familiares del propio maestro o artistas de la misma profesión o de otra diferente. Es frecuente encontrar oficiales de la propia especialidad o artifices que colaboran en la misma obra como entalladores, pintores,
doradores...
Los contratos de obras se hacían ante notario y se llaman “ajustes”. Para la mazonería y talla del retablo se contrataba a un artista que fuese arquitecto y escultor, o bien que fuese ensamblador y entallador, o a dos o más artistas especializados en ensamblaje, talla y escultura. Si la obra llevaba además lienzos, había que contratar un pintor.
La talla se hacía en los talleres que los artistas tenían en Segovia. Cuando la obra estaba concluida se transportaban sus piezas en carros o en animales, conducidos por gentes dedicados a este trabajo. Se envolvían los distintos elementos del retablo con telas o con papel y se ataban con cuerdas. El coste del transporte corría por cuenta del cliente. Finalmente llegaba el maestro ensamblador
y sus oficiales para asentar el retablo. Los diaE que el maestro y sus oficiales permanecían dedicados a esta labor, recibían de la parroqia comida, bebida, posada y cuidado para las caballerías que hubiesen utilizado en el desplazamiento.
Para asegurarse la calidad, al finalizar la obra, dos veedores, uno por cuenta del artista y otro por cuenta del cliente la reconocían y valoraban, si lo hacían positivamente la obra se daba por terminada.
Este proceso se puede seguir a través de las cuentas de los libros de Fábrica, como en los de Marazoleja:
“RETABLOS. MAS cinco mil y trescientos reales que pago al dicho Manuel Carretero, los cinco mil por los dos retablos arriba mencionados que hizo para esta iglesia en cuia cantidad estaban ajustados; y los trescientos reales que se le dieron por lo bien trabajado, y algunas mejorillas que en ellos se reconocieron.
OFICIALES MAS dos reales de a ocho qu~ se dieron a Dionisio Valle aprendiz de dicho maestro, y tres reales de a ocho que se dieron a Francisco Bentura oficial de dicho maestro por el tiempo que estubieron
assentando dichos retablos que todo monta sesenta y cinco reales. GASTO COMIDA Y POSSADA. MAS doscientos y ochenta y dos reales que hizo de gasto con dichos maestro y oficiales en comida y possada en siete dias que tardaron en assentar dichos retablos que era del cargo pactado de esta iglesia.
TRAER LOS RETABLOS. MAS cuarenta y ires reales que se gasto con diversas personas de este lugar que fueron a Segovia con quatro carros a traer dichos retablos y se les hizo la costa de comida y possada, que hicieron noche en esa ciudad.
LíAS. MAS cuatro reales que gasto en has que compro para afianzar contra los carros dichos retablos.
CABALLERíAS. MAS treinta y un reales que gasto en alquileres de caballerías y zevada, para traer y llebar a dfchos oficiales al asiento del retablos.” (58)