Chapter 1 Introduction
3.6 Enterprise Architecture Models and Modelling Notations
El Cardenal Cagliero, que en su juventud estuvo siempre al lado del famoso educador Don Bosco, exclamaba “En 35 años que estuvo junto a este gran hombre, no recuerdo haberle visto una sola vez desanimado, desalentado o con ganas de desistir y de echar pie atrás en sus obras. Las deudas lo acorralaban, los enemigos le hacían toda la guerra posible, las enfermedades se cebaban en su cuerpo, y las dificultades eran cada día más
“si en Algo quieres exAgerAr que seA en esto: en mostrarte siempre
extremAdAmente AmAble”.
(San Francisco de Sales).
Transcripción: Cesar A. Acosta B. 82
grandes, y sin embargo, su determinación, su propósito de conseguir lo que se había propuesto, eran tan grandes y su fe en el poder de Dios era tan inmensa, que partiendo de la nada, de cero en economía y en ayudas materiales, llegó a tener al morir más de 40 grandes obras educativas para niños pobres en diversos países. Se propuso conseguirlo y lo consiguió.
El determinarse, la “Persistente Determinación”, consiste en la insistente, inmutable, fija, estable, tenaz, firmísima voluntad y persistente propósito de intentar obtener lo que se ha fijado en el cerebro como ideal que hay que conseguir, lo que se ha deseado con gran vehemencia y lo que se ha esperado con invencible confianza.
Disraelí (+1881) fue un célebre jefe de gobierno en Inglaterra, y solía repetir a quien le pedía algún consejo para obtener personalidad: “Ninguna dificultad logra oponerse con éxito a quien tiene una voluntad firme, decidida y perseverante de conseguir los ideales que se ha propuesto”.
La altura a la cual logremos llegar, dependerá, después de la ayuda de Dios y del vehemente deseo de triunfar que tengamos, de no echar pie atrás en nuestro esfuerzo por conseguir el ideal.
Es necesario aplicar resueltamente toda nuestra voluntad a obtener lo que nos hemos propuesto, y querer persistente y determinadamente que tengan éxito nuestros esfuerzos.
Persistencia equivale a tenacidad. Se llama “tenaz” a quién es porfiado y no se cansa de insistir para obtener lo que se ha propuesto. Persistir es mantenerse firme, constante, en lo que se emprende, y durar largo tiempo tratando de conseguirlo. Persistir y ser tenaz: he aquí lo que se necesita para llegar al cuarto escalón del éxito. Veamos esto mismo con un ejemplo que se ha hecho célebre en la historia.
Bernardo Palissy es considerado como el creador de la moderna cerámica en Francia. En 1550 vio una pieza de cerámica china, finamente esmaltada. Era algo imposible de fabricar en Francia, porque allí nadie sabía esmaltar, Palissy se propone derretir el esmalte para lograr adherirlo a las vasijas de barro. Trabaja 10 años en ello, ningún horno alcanza a producir el calor suficiente. Fabrica un horno, y otro, y al fin logra uno que sí
CADA DIA HAZ ALGO QUE TENGA EL SABOR DE AMOR Y DE SERVICIO.
Transcripción: Cesar A. Acosta B. 83
produce el calor necesario, pero cuando ya el esmalte empieza a derretirse, se acaba la leña… Bernardo tiene voluntad firmísima de alcanzar lo que se ha propuesto y lanza al horno todo lo que encuentra en casa, puertas, ventanas, muebles, todo va cayendo entre las llamas, con tal de que el calor no disminuya. La esposa sale corriendo a avisar que su esposo se ha vuelto loco, y cuando la policía llega a detenerlo, únicamente le oyen decir alborozado: “Al fin lo he conseguido. El esmalte se ha derretido. He descubierto la fórmula de fabricar loza esmaltada”. No había quedado en su casa ni siquiera una butaca para sentarse, pero Bernardo había obtenido lo que se había propuesto: lograr esmaltarla loza. Llevaban diez días casi sin comer ni dormir, y diez años investigando y haciendo ensayos, y estaba totalmente pobre de tanto gastar por conseguir su invento…y lo consiguió, y hoy en día, cuando en Francia se nombra a Palissy, los orfebres lo reconocen respetuosamente como el que supo dar el gran paso hacia la orfebrería moderna. Quiso. No se cansó de querer, y lo consiguió. ¿Y por qué? Porque tuvo persistente voluntad para conseguirlo y no desanimarse ante las dificultades.
Persistencia equivale a inquebrantable resolución, dirección absoluta e incambiable hacia cierto fin. Así como la brújula se dirige siempre hacia el norte, así nuestra voluntad debe tener una dirección que no cambia nunca: nuestro ideal.
Queremos lograr un especial objetivo y hacia allá se dirige nuestra voluntad noche y día, y su poder se aplica firmemente a esa obra sin dispersarse hacia otras direcciones opuestas. Tiene una obra que cumplir, y la recia voluntad nada hace que no vaya en esa dirección.
Para que la voluntad pueda triunfar necesita perseverancia, firmeza, invariabilidad de intención y de objetivos, positiva dirección hacia un fin determinado, e infatigable constancia que no le permita jamás desistir de su empeño.
Jesús decía: “El que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino de los Cielos” (S Lucas 9,62). Nadie traza un surco derecho mirando hacia atrás. Hay que mirar hacia adelante. Hay que apuntar hacia la meta, y no desanimarse por los baches que se van encontrando en el camino. Hacer como los ríos. Van encontrando obstáculos: pantanos, cascadas, remolinos, represas, derrumbes, y siguen y siguen hasta que logran llegar al mar. Las aguas que se quedan pereceando estancadas en los pantanos se pudren y se llenan de zancudos. Las que siguen adelante llegan hasta el gran océano.
Transcripción: Cesar A. Acosta B. 84
Cuentas de dos granos de incienso que iban a ser quemados en el incensario ante el altar de Dios. El uno tuvo miedo, se desanimó y se lanzó al suelo. Allí se llenó de barro y cada persona lo pisaba al pasar. El otro no tuvo miedo. Se lanzó a las brasas encendidas, se transformó en blanquísimo humo y en forma de sabroso perfume llegó hasta el rostro mismo de Dios. Se arriesgó, no se quedó en el camino de la mediocridad, y terminó en gloria. Es la historia de tantas personas en esta vida. Se lanzan hacia su ideal, queman su vida por conseguirlo, y terminan gloriosamente.
Se necesita persistente aplicación a la obra que hemos emprendido. De ese “no desistir” puede depender nuestro triunfo, porque muchas veces el éxito está muy cerca de lo que nosotros creemos que es un fracaso. Muchos que poseían grandes cualidades y que lucharon con valor, fracasaron porque un poco antes de que las cosas se inclinaran a su favor desistieron de su esfuerzo, y terminaron derrotados, no por las circunstancias o la mala suerte sino porque les faltó perseverancia en sus esfuerzos-
Si uno estudia las biografías de los formidables inventores Morse (+1872, el del telégrafo) y Edison (+1931, el de la bombilla eléctrica) nota en seguida que el éxito de estos dos grandes benefactores de la humanidad se debe en gran parte en la consecución de los ideales que se habían propuesto y no dejaron de insistir hasta que los lograron conseguir. Fracasaron en miles y miles de experimentos, pero siguieron insistiendo y terminaron en fructíferos y agradables triunfos.
Para llegar al éxito hay que enfocar toda la fuerza viva de la voluntad hacia el fin propuesto. Pero no una o dos veces solamente, sino cien y mil veces hasta lograrlo. Hay que enfocar toda la energía del alma hacia la meta que se anhela, sin andar jugueteando, regando energía en otras metas contrarias, o sin importancia. La voluntad debe considerar un verdadero deshonor para ella el desistir de trabajar por conseguir el ideal propuesto.
Toda la llamarada de la poderosa voluntad que Dios nos ha regalado hay que lanzarla hacia el fin notable que nos hemos propuesto.
Hay que leer libros que hable de la formación de la voluntad. Por ej. “Secretos para triunfar en la vida, etc.”
Transcripción: Cesar A. Acosta B. 85
Hemos visto pues, que el cuarto peldaño para subir al éxito: es la persistente determinación. Determinarse. Proponerse conseguirlo, sin desanimarse ni echar pie atrás en la lucha por conseguirlo.
Recordemos: si no ponemos firmemente el pie en este peldaño, no podremos pasar al quinto, que es muy importante y es el siguiente: