PART III: STRATEGY
10. Competitiveness, Continuous Improvement
10.4 Enterprise Support Policy
Una hipótesis que consideramos clave, alude que los agentes participantes no están valorando su propia participación y la participación en general de todos los actores en toda su dimensión, de acuerdo a las posibilidades y beneficios ilimitados que puede ofrecer en términos democráticos y de logro del desarrollo. Se plantea entonces la siguiente pregunta de investigación: “¿Qué percepción tienen los agentes de la participación en el proceso de presupuesto participativo?”.
Al respecto, no existen investigaciones específicas que nos den mayores luces, dado que los análisis generalmente están centrados en la visión de los investigadores pero no de los investigados, para el caso, de los mismos agentes participantes. Por ello la investigación que se realiza cubrirá un importante vacío de conocimiento, tendiente a aportar a la mejora de la participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones.
Como sabemos, el presupuesto participativo comienza a ponerse en marcha desde el 2003 y en Mariano Melgar desde el 2005, hasta ese entonces, la relación de los ciudadanos con la autoridad Municipal ha ido variando notoriamente; de las demandas directas y condicionadas políticamente, se ha ido discurriendo hacia las decisiones concertadas, cambiando el contexto de participación de los dirigentes y participantes. Grompone refiere que “El presupuesto participativo busca, por lo general, una progresiva reducción de las
prácticas clientelistas, al quitarles espacio para su desarrollo gracias a la adecuada confluencia entre criterios deliberativos y técnicos. Entre los pobladores del lugar donde se aplica, esta iniciativa hace consciente la necesidad de contar con buenos delegados que los representen. La intervención directa de los ciudadanos tiene necesariamente un límite, si se quiere conjugar eficacia con democratización” (Grompone 2005:16) En la investigación abordamos de manera general la eficacia de la participación ciudadana y las limitantes que tiene para lograrla, en ese sentido, se observa que los intereses particulares de los agentes participantes suelen imponerse, por lo que el fortalecimiento de una visión colectiva del desarrollo debe ser una de las condiciones con las que cuenten para tomar decisiones más acertadas.
Los agentes participantes arrastran actualmente las prácticas clientelistas y les cuesta pasar a una nueva forma de participación, hecho por el cual se dificulta la construcción de visiones colectivas de desarrollo, por tanto, les cuesta también generar propuestas colectivas. Tanto agentes participantes como las autoridades han reflexionado muy poco al respecto, por lo que continúan predominando intereses particulares en las decisiones que se asumen como colectivas. Grompone advierte que “La participación tiende, además, a promover el exceso de particularismos. Si bien se puede aspirar a constituir un interés público, la mayoría de las personas optan por privilegiar sus objetivos inmediatos, así como aquello que les proporciona ventajas tangibles, en detrimento del compromiso con soluciones acaso más razonables —si el asunto fuera visto por un observador externo—, pero que al afectado no le conciernen directamente por lo menos en el corto plazo” (Ibídem)
El presente estudio pretende, que los agentes participantes -basados en su propia reflexión- valoren el sentido e importancia de su participación; además que procuren hacer un reconocimiento de sus capacidades, condiciones y necesidades para participar mejor y aportar a este importante proceso, lo cual contribuiría significativamente a mejorar esta política desde la práctica. La participación, que tradicionalmente ha sido reivindicativa, en el proceso participativo exige a los agentes una nueva forma de actuación, la cual se ha convertido en un reto para los ciudadanos y las autoridades. Estos van progresivamente adquiriendo conocimientos y experiencia sobre aspectos de la gestión Municipal, reconocen cada vez más sus derechos y logran niveles de
empoderamiento que permiten establecer una relación diferente entre ambos actores. Autoridades y funcionarios deben adaptarse y sobre todo negociar, y en ciertos casos acatar las decisiones. Es así que “en el proceso, las personas aprenden a negociar más allá de lo reivindicativo (aunque este aspecto, por supuesto, sigue importando). Saber cómo funciona una estructura de decisiones municipales, por lo menos en sus lineamientos básicos; tratar directamente con las autoridades, que no tienen otra alternativa que considerar las opiniones que los ciudadanos les formulan; atender en función de la correlación de fuerzas los cambios de orientación que se producen cuando se desencadena un diálogo entre autoridades y actores sociales, son todos rasgos que en conjunto hacen que los consensos -cuando se alcanzan- cobren valor y vigencia” (Ídem: 6)
No se trata de participar por participar, los agentes participantes, requieren valorar su actuación desde sus posibilidades y exigencias. En esa medida demandan contar con herramientas para proponer, negociar y concertar, lo que implica también, tener una imagen objetivo del desarrollo distrital que debe construirse en conjunto. Por tales razones, la valoración que los agentes hacen de su participación va en función de estos elementos y de los resultados que van obteniendo, lo que permitirá identificar algunas condiciones y recursos que se necesitan para tener una participación más eficaz.
El proceso participativo, a pesar de las limitaciones que experimenta, ofrece muchas posibilidades. El hecho que los proyectos se elijan de manera democrática “…i) fortalece las identidades locales a partir de una visión conjunta compartida, sobre las potencialidades y limitaciones del territorio; ii) abre las puertas para que este tipo de proceso permita la reducción de desigualdades sociales y económicas, así como las referidas a la segregación espacial y social; y iii) abre las puertas a las diversas visiones y objetivos estratégicos locales y regionales hacia la construcción de un proyecto de país” (Grompone et.al.2005:79)