• No results found

2.2 Baseline Model

2.2.2 Equilibria

Se inició en nuestra sociedad un proceso de ratificación de valores en torno a la equidad de género, según el marco teórico tratado en la presente investigación, pero este proceso es largo y dispendioso en la medida que las políticas de estado y las de educación no vayan en

concordancia; la falta de equidad de género, ha enmarcado por décadas los roles en la supremacía de lo masculino y la inferioridad de lo femenino, esto generó al hombre un gran sentido de compromiso y necesidad de ser quien salvaguarde la integridad del más débil; y un sentido de sumisión en la mujer, quien asumió el rol de cuidadora de los hijos y de la casa. El cambiar los roles hace pensar que se pierde la esencia de ser mujer o ser hombre y genera problemáticas familiares fuertes, es entonces donde las políticas de estado deben contribuir al apoyo de la mujer y el hombre, como trabajadores y madre o padre de familia, para propiciar una conformación familiar que encuentre el equilibrio sin ningún tipo de perjuicio para ambos. La investigación permitió un acercamiento a una muestra de la comunidad educativa del colegio Hernando Durán Dussán, gracias a entrevistas, conversatorios y talleres que evidenciaron que los niños expresan espontáneamente sus realidades a partir de las vivencias familiares, y que los adultos en el papel de padres de familia reproducimos lo aprendido en el hogar, pero tratando también de compaginar algunos ideales sociales de igualdad en cuanto a rol de género se refiere. Las expresiones de los niños y las niñas están fuertemente influenciadas por la primera educación que reciben, es decir, la familia; los papás, las mamás, las abuelas, los abuelos y/o los cuidadores hacen parte primordial en este proceso. En sus expresiones los niños demuestran que tienen bastante claro, cuáles son los roles que debe asumir una mujer y un hombre, también asocian dichos roles al físico, al vestido, a los oficios y a las profesiones, así como sus padres lo

han impartido. Son conscientes de las opciones para ambos géneros, saben que hay roles que en el pasado eran estrictamente para los hombres y que actualmente los pueden desempeñar las mujeres, sin ninguna restricción.

Es bastante preocupante que esta investigación haya arrojado que los niños y las niñas a tan temprana edad (6-8 años) expresen en su mayoría la idea de que la mujer es delicada, sumisa, cuidadora, pendiente de su belleza, hogareña y dependiente económicamente de su esposo, y que el hombre es protector, proveedor, autoritario y defensor, lenguajes cargados de una significancia patriarcal; para nadie es un secreto que la sociedad colombiana tiene graves problemas por la inequidad de género y por esto hace necesario hacer intervenciones serias en cuanto a políticas de estado y educación, debido a que los niños y las niñas están interiorizando ideas erróneas de una sociedad machista. En cuanto a su rol de género, en la sociedad los niños y las niñas se expresan con palabras reiterativas como: tener que, mantener, ayudar, portarse, les toca y no hacer; dichas palabras indican una obligatoriedad en su lenguaje y en el actuar, están claramente empleadas para enunciar la diferencia específica en los tipos de relación hombre- mujer y las actividades que cada uno desempeña en su rol de género. Lo anterior demuestra que actualmente continuamos sumergidos en un pensamiento patriarcal muy rígido y difícil de transformar, implica transformar la conciencia de hombre proveedor y la conciencia de la mujer que necesita protección, en empoderamiento de todo lo que implica el concepto de equidad de género, dicha intervención es necesaria desde la temprana edad y desde el quehacer familiar. Se concluye que los niños usan su lenguaje para la reafirmación de su rol género, por lo tanto, muchas de sus expresiones están cargadas de una connotación cultural que ha definido de qué es y cómo es un hombre o una mujer, por consiguiente si se desea determinar cómo se encuentra una sociedad en cuanto a algún aspecto de construcción cultural, las narrativas

infantiles son un medio adecuado, diáfano y sin tamiz, que permite establecer todo un legado histórico que se encuentra presente en el relato de los niños desde sus experiencias y sentires. Desde esta perspectiva para reconocer cómo están las relaciones de hombres y mujeres respecto a sus roles de género y los valores del ejercicio en equidad, solo vasta revisar a lo que están jugando nuestros niños, que roles asumen y que lenguajes emplean dentro de ellos. Entonces los niños tienen la capacidad de contar por medio de sus narrativas o actividades de participación espontanea como el juego libre, la actualidad de cómo se está viviendo y las características de los roles de género dentro de sus contextos.

Se concluye que las familias contribuyen a perpetuar la diferenciación de roles de género y son fuertemente influenciados por sus vivencias infantiles, familiares, sociales y por los medios de comunicación, los adultos manejamos un lenguaje discordante, es decir, por un lado,

pregonamos los valores de igualdad, pero en el diario vivir no los asumimos; en la entrevista se observa que los padres de familia promueven la equidad en cuanto a los roles de género y les hablan a los niños de valores como respeto y de esfuerzo personal, pero también evidencian actitudes machistas frente a su pareja o hacia los mismos hijos. La escuela es parte esencial en la reafirmación de la equidad de género, en la medida que los docentes transformen su cultura patriarcal, planteen metodologías claras hacia esta búsqueda e integre a los padres de familia en ese proceso, así se coadyuvará en clarificar a los niños y las niñas ese conflicto mental que se les crea al escuchar un discurso deontológico y vivenciar lo contrario.

En la escuela y en el hogar se deben brindar a los niños situaciones que transfieran efectos positivos para que adquieran la habilidad y competencia necesaria para su buen desempeño en una sociedad; la familia es el sitio donde los niños y las niñas reciben sus primeras lecciones de género, y es en la infancia donde interiorizan las actitudes que de adultos asumirán frente a su rol

de género. Es por esto que la educación infantil debe tener en cuenta el entorno familiar, nuevas didácticas, innovación en el lenguaje y apoyo de los profesionales que sean necesarios para que los niños y las niñas tengan un entorno sano, que redunde en actitudes positivas hacia el mismo y hacia los demás.

Se corrobora que los niños y las niñas están en una constante construcción de su identidad de género, desde los primeros años de su vida son influenciados por los diferentes contextos de los que hace parte (familia, escuela, amigos, redes sociales, entre otros), este bombardeo de enseñanzas psico sociales, permite una gama de posibilidades muy amplia para que pueda identificarse y reconocerse, es entonces a través de la entrevista a padres de familia y los mismos niños que se identifica la claridad del cómo debe ser y cómo debe comportarse según su género, sin embargo dicha configuración es incierta, ni si quiera el mismo individuo puede ser consciente de lo que llegará a ser como mujer o como hombre, desde las expresiones se muestra el arraigo de costumbres familiares, pero como los niños están en una etapa incipiente aún pueden ser influenciados positivamente. Algo que no se puede dejar al azar son las primeras enseñanzas, primordialmente las de la familia, son quienes fundamentan principios y comportamientos en cuanto al rol de género; la escuela debe ser parte importante y líder en la formación de los padres, madres y acompañantes de los niños, con el objetivo de trascender en la sociedad, generando conciencia y empoderamiento frente a los derechos, condiciones y expectativas de sus propias vidas y las de los demás, dicha tarea debe iniciar desde las bases porque cuando se cree conciencia en las familias de la importancia de la equidad en las relaciones entre sus miembros, podrá conllevar al ejercicio del poder sin perjuicio para ninguno, viviéndose y experimentándose de una forma natural, dando como resultado seres armónicos, felices y

conformes con el rol de género construido, propiciando relaciones horizontales y por ende más justas.

Cuando los niños o niñas observan alguna situación que desde su construcción del rol de género es contraria, por ejemplo cuando una niña usa un cuaderno con carátula de balón de fútbol, o cuando un niño recibe un papel de color fucsia o rosado para el desarrollo de una actividad, generalmente lo expresa espontáneamente, causando circunstancias de confrontación y cuestionamientos, ellos asocian los colores, los juegos y ciertas imágenes a su diferenciación de género, con comentarios como ¿usted es un niña? ¿por qué usa ese cuaderno de niños?, estos comentarios causan reacciones de abstención al uso de lo que no sea de su género, los niños también se influencian a través del lenguaje entre ellos mismos, se agrupan según sus

características y dejan bien claro cuál es el dominio de las niñas y de los niños frente a los objetos o colores, nosotros los adultos lo catalogamos como altercados, como imprudencias o falta de tolerancia, pero detrás de esto hay toda una construcción y consolidación de roles de género, una forma de autodefinición, sin ningún asomo de querer burlarse o lastimar a sus compañeros, simplemente reafirman lo que aprenden en el hogar y lo que textualmente escuchan en los medios de comunicación.