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72 Bahr, en el escrito citado, niientras no advierte esta diferencia entre el derecho prusiano y el derecho francés (§ 2), observa después en el § 5, que la actividad de los jueces del Trib. supremo debe limitarse a resolver cuestiones de derecho en abstracto: es ist cine Art Professoren-Thdtigkeit (págs. 25-26), y, sobre todo, observa ciue la quereila de nulidad no es admisible por errónea sub sunción del hecho bajo la norma, porque la errónea aplicación de derecho contenipiada por el § 4 existe sólo cuando “puede hacerse remontar a una concepción abstractamente errónea del principio de derecho” (pág. 20). Esta limitación de la querella de nulidad prusiana a los solos errores de derecho ia
thesi se pone espe cialmente en claro por los Motivos del C. P. O. del Imperio: Besondere Begrundung, págs. 364-366;
advertida por algún autor alemán (por ej. Jonas, Studien, no se pone en claro por otros (por ej. WALDECK, Nichtigkeits-
nimiento de la uniformidad de la jurisprudencia: prueba de ello son aquellas medidas que se tomaron por la ley de 1° de agosto de 1836, la cual para evitar que las tres secciones del Tribunal supremo (instituidas por Kalinetsordre de 19 de julio de 1832) pudieran decidir de un modo diverso la misma cuestión de derecho abstracta, estableció que, cuando una sección quisiera seguir en cuanto a un punto de derecho una opinión diversa de la aceptada hasta aquel momen- to por el Tribunal supremo, debía provocar una deliberación de las Secciones unidas (Plenum) que debiera servir de norma también en los casos semejantes73.
Este reconocimiento parcial de la autoridad de los praeiudicia en interés de la uniforme interpretación jurisprudencial, que fué aceptado también en Baviera y en Hannover7474, demuestra que en las legislaciones particulares de los Estados
germanos se daba importancia a la obtención de aquella finalidad, a la que, en primer término, se había dedicado en Francia la Corte de Casación75.
Es cierto que la querella de nulidad tal como fué instituida en Prusia por la ley de 1833, aun cuando en la práctica se hiciera de ella un uso amplísimo76, no
dió resultados satisfactorios, sobre todo por la coexistencia de la Revisión, que, en ciertos casos, transformaba en Tercera instancia al Tribunal supremo de Casación; de suerte que, para alcanzar mejor la uniforme interpretación jurisprudencial, se hicieron en Prusia numerosas propuestas de reforma — que después resultaron inútiles por la unificación del derecho procesal, — las cuales, en gran parte, con- templaban la definitiva abolición de la Revisión y a la neta transformación del Tribunal supremo en Corte de casación77.
210. — El influjo del instituto francés de la Casación sobre las legislacio- nes procesales de los Estados germanos no puede, a base de cuanto se ha visto hasta ahora, negarse. Se debe, por otra parte, observar que el carácter originario que tenía en Francia la Casación, cuan do debía servir para controlar y para re- 73 Harrasowsky, RechtsnL, 376; y, sobre todo: Schultzenstein, Ueber die Einheit der Rechtssprechung en “Z.”, XVIII,
88, espec. n. II, donde se hace toda la historia de ésta y de las siguientes leyes prusianas en la materia.
74 Baviera, ley 17 de noviembre de 1837; Hannover, ley de septiembre de 1837. En Baviera la reunión del Plenuia del Tribunal supremo tenía lugar bien para remover una ya existente disconformidad de jurisprudencia (art. 1, cuando a una sección se presentase una cuestión jurídica ya decidida otras veces en modos diversos), bien para prevenir una eventual disconformidad futura (art. II, cuando una sección quería separarse de la opinión seguida hasta aquel momento). Véase Lauk, Die Ergebnisse der Standeversammlung des Königr. Bayern im J. 1837, en “C. A.”, XXII, 296 y sigs.
75 Harrasowsky, pág. 376, observa que la adopción de estas medidas inmediatamente después de la introducción de la querella de nulidad sirve “para recordar el significado del recurso de casación francés, que contribuye a la defensa de la unidad del derecho”.
76 Estadísticas en Mittermaier, en “C. A.”, XLIV, 298 y sigs., de las cuales resulta que en Prusia se hacía un uso de la querella de nulidad, mucho más amplio que en Francia de la casación (por ej., en el 1855 se tuvieron 1538 querellas, do las que sólo 351 prosperaron).
77 En este sentido: Waldeck, Die Nichtigleeitsb., 61-89; Laue, Ideen, cit.; Barn, escrito citado, pág. 30. Otros, en cambio, proponían la abolición de la querella de nulidad y la conservación de la sola revisión como impugnación de última instancia (véase Bahr, § 1).
primir los atentados del juez contra el poder legislativo, no tuvo en Germania continuación alguna, pues la Casación fué allí entendida e imitada en su trans- formación práctica como órgano judicial unificador de la jurisprudencia. Esto es natural: las circunstancia de perturbación constitucional que habían hecho nacer en Francia la Casación como control y represión del poder judicial, eran pro- pias de la crisis revolucionaria, y no podían reproducirse en otro lugar en forma que justificara la reproducción del instrumento de lucha política nacido de ellas; pero cuando la Casación, de un instituto de control nacido en un período de excepción, se convertía en un instituto judicial destinado a regular la marcha de la jurisprudencia, resultaba con ello a propósito para ser imitada aun fuera de su medio de origen, ya que asumía el carácter de un complemento normal de todo ordenamiento judicial.
La Casación no fué, pues, imitada en Germania como medio de impedir al juez el ataque voluntario contra la ley escrita (esta finalidad se encontraba en el A. G. O. de 1793 y quedó aislada), sino como medio de unificar la interpre- tación de la norma jurídica, cualquiera que fuese la fuente de la misma78; y se
coipprende muy bien, como consecuencia, que la Casación, la cual en su origen tenía un significado absolutamente extraño al derecho alemán, pudo muy bien conciliarse con él cuando en Francia la misma hubo asumido en la práctica una fisonomía absolutamente diversa de la originaria. No se comprende cómo los Motivos del C. P. O. alemán no se daban cuenta de esto: los mismos, después de haberse referido al originario carácter político del instituto francés, añaden: “El hecho de que recientes leyes alemanas hayan atribuido a las autoridades llamadas a decidir sobre las querellas de nulidad (tribunales supremos) una posición de de- recho público enteramente diversa de la que había asumido la Cour de cassation, y que, sin embargo, las mismas no hayan podido liberarse de las disposiciones del recurso de casación separado de su originaria función, será siempre un fenóme- no sorprendente en la historia de la legislación alemana”79. Fenómeno aún más
sorprendente es esta extraña ignorancia de los preparadores del C. P. O. alemán; los cuales no se dieron cuenta de que también en Francia la posición de derecho público de la Cour de cassation era, pocos decenios después de su fundación, en- teramente diversa de la que había ofrecido originariamente.
78 Véase Bahr, escrito citado, pág. 8.