en qué consiste el verdadero funcionamiento de estos dos tiempos en español.
3.1.3 IMPERFECTO vs. INDEFINIDO desde el punto de vista comunicativo
Se suele definir el perfecto simple como el tiempo verbal pasado que informa sobre hechos en sí, sin añadir nada más. Por ejemplo, en la frase “Hizo mucho sol ayer” lo único que se pretende es informar al interlocutor sobre un fenómeno meteorológico en sí mismo.
En cambio, si decimos “Ayer hacía mucho sol” el objetivo es presentar dicha información como contexto de otra cosa que todavía no se ha dicho (y no remitir a su interlocutor a este dato extralingüístico). Así, el imperfecto sirve para hablar de situaciones más que referirse a las acciones en sí, empleo que lleva a cabo el indefinido.
El uso más resaltado y, por tanto, de alguna manera más tradicional del imperfecto es hablar de cosas habituales en el pasado. Ahora, nos preguntamos si solo con esta definición seremos capaces de explicar y hacer que el alumno serbio comprenda cómo y cuándo conviene utilizarlo. ¿Qué ocurrirá si queremos decir que hacíamos algo habitualmente durante un periodo de tiempo que ya ha acabado? ¿Podremos tener en cuenta únicamente la mencionada definición o necesitaremos dotar nuestro pensamiento de otros elementos también? Observemos los siguientes ejemplos: Ej. a) *Me sentaba al lado de Juan durante dos años. b) Me senté al lado de Juan durante dos años. c) Me sentaba al lado de Juan cuando vivía en Sevilla. d) Me senté al lado de Juan cuando vivía en Sevilla. – frase algo rara
Aunque en la frase b) empleamos el indefinido no se trata de un evento puntual que ocurrió solo una vez, sino más bien de un evento que duró, que se repitió durante un tiempo, que fue algo habitual durante ese tiempo. En cambio, si utilizamos el verbo en imperfecto nos encontramos con el mismo problema de incompatibilidad al que ya nos hemos referido en apartados anteriores hablando de la utilización del perfecto simple y el imperfecto con la locución “HASTA QUE”. Dicho de otra manera, el sintagma preposicional con valor temporal “DURANTE DOS AÑOS” nos informa de que el evento del que hablamos es un evento acabado, es decir, su duración fue limitada, aunque repetida y realizada de forma habitual dentro de un periodo de tiempo concreto de dos años. Por lo tanto, nos es imposible utilizar el imperfecto en combinación con dicho adverbio puesto que el afijo flexivo del imperfecto transmite el matiz de algo no acabado y no limitado en el tiempo. Este ejemplo demuestra que la buena comprensión del empleo del imperfecto y del perfecto simple va mucho más allá de las definiciones tradicionales de sus usos. Si un alumno serbio tuviera que decidir cuál de los dos tiempos va a utilizar para decir que realizó una acción de manera habitual durante dos años, seguramente se equivocará si se guía por la definición común del imperfecto, es decir, si solo tiene en cuenta que el imperfecto se usa para hablar de cosas habituales en el pasado. En cambio, si llega a comprender que, aunque se trata de un evento habitual, su realización repetitiva y habitual se acabó, tiene muchas más probabilidades de optar por el tiempo, o mejor dicho, por el afijo flexivo correcto.
La suposición de que la categoría del aspecto no se pueda desvincular del uso del imperfecto y perfecto simple se avala en las frases c) y d) del ejemplo. En la frase c) el verbo SENTAR se pone en imperfecto porque lo que queremos lograr desde el punto de vista comunicativo es evocar o describir una situación o una época del pasado en la que se produjeron los sucesos habituales que esta época presenta. Nuestra intención no es informar sobre los acontecimientos en sí. Ahora, en la frase d) tampoco queremos informar de los eventos en sí y, sin embargo, utilizamos el verbo en perfecto simple. La pregunta que se nos plantea es ¿por qué la frase d) nos suena algo extraña desde el punto de vista comunicativo? ¿Tiene sentido mencionar que una vez, de manera puntual nos sentamos al lado de Juan cuando vivíamos en Sevilla?
Está claro que los verbos SENTABA y SENTÉ, en las frases c) y d) respectivamente, son temporalmente simultáneos a la acción denotada por el predicado de la frase subordinada introducida por la conjunción “cuando”, así que su elección no nos aporta ningún matiz nuevo desde el punto de vista de la temporalidad. Ahora bien, desde el punto de vista aspectual, la elección entre el imperfecto y el indefinido altera mucho el significado de la frase entera. Optando por el uso del imperfecto SENTABA lo que conseguimos es decir que se trata de un evento repetitivo, no acabado, que consta de muchos eventos puntuales ocurridos de manera iterativa durante una época del pasado que no sabemos cuándo se ha terminado. En cambio, en la frase d) la información nueva que logramos aportar mediante el uso del perfecto simple se refiere a que solo una única vez o de manera puntual llegamos a sentarnos al lado de Juan, y que esto ocurrió cuando vivíamos en Sevilla. Evidentemente, desde el punto de vista comunicativo no parece tener mucho sentido mencionar que una vez nos sentamos al lado de Juan, ya que la acción de SENTAR no tiene un valor impactante y menos si ocurrió solo una vez. Quizás si proporcionáramos al oyente el contexto más amplio de la época de nuestra vida en Sevilla la frase ganaría en sentido y lógica.
Para concluir, podemos afirmar que desde el punto de vista de la gramática comunicativa la elección de uno u otro tiempo verbal pasado depende esencialmente de la perspectiva que se le quiera dar a lo que dice la persona que habla. De este modo, el perfecto simple (el indefinido) se emplea cuando contamos sucesos pasados que nos interesa contar en sí sin dar demasiadas explicaciones, mientras que el imperfecto se utiliza cuando queremos describir o evocar una situación del pasado normalmente dentro de un marco contextual. Aquí se trata, sobre todo, del concepto de habitualidad que está estrechamente vinculado con el aspecto, o el modo en el que se realiza o desarrolla la acción en el tiempo. Nuestro conocimiento del mundo, el hecho de que se trate de cosas que se repiten, etc. nos ayudan a descodificar el uso del imperfecto.
Dado que, como ya se ha dicho y comprobado en los apartados anteriores, los afijos (morfemas) aspectuales contenidos dentro del aspecto flexivo parecen ser sometidos a restricciones y preferencias impuestas por el significado léxico de los verbos y que,
además, estamos comparando las lenguas (el serbio y el español) con dos distintas percepciones del aspecto verbal (aspecto léxico vs. aspecto flexivo), hemos considerado oportuno terminar este análisis haciendo mención a las interacciones entre el aspecto léxico y el aspecto flexivo en español. Creemos que solamente si logramos no perder de vista en qué consisten estas interacciones seremos capaces de proporcionar al alumno serbio una buena explicación sobre el uso del imperfecto e indefinido.
3.1.4 ASPECTO LÉXICO Y ASPECTO FLEXIVO: interacciones
Para alcanzar uno de los objetivos más importantes de este trabajo, que consiste en ofrecer una manera o una propuesta didáctica capaz de eliminar el problema del uso del imperfecto e indefinido en el caso del estudiante serbio de ELE, es de importancia primordial observar las relaciones e interacciones entre el aspecto léxico y el aspecto flexivo en verbos españoles. i) Predicados léxicamente DELIMITADOS concebidos como NO ACABADOS Como ya se mencionado en el marco teórico en el apartado sobre la aspectualidad en el español, existen verbos que ya por su naturaleza y su contenido léxico se describen como verbos delimitados (cerrar) o no delimitados (tener). Además de estos dos grupos léxicos, existen los verbos delimitados con duración (escribir) que manifiestan un tipo de comportamiento aspectual más complicado puesto que en sí combinan dos elementos lingüísticos, hasta cierto punto, opuestos: la noción de ser delimitado y la noción durativa. No obstante, a pesar de su completitud aspectual, gracias al aspecto flexivo estos verbos también cuentan con la posibilidad de mencionar si han alcanzado un límite o no. Por ejemplo, en “escribió un libro” se observa un predicado delimitado que se opone a las frases “escribe/escribía un libro” (predicado no delimitado). En el caso del verbo “escribir”, cuyo contenido semántico se clasifica dentro de la categoría de verbos delimitados, aunque con duración, parece ser más fácil expresar el matiz de alcanzar un límite por medio del aspecto flexivo, es decir, utilizando los tiempos verbales tales como el presente habitual y el imperfecto. Ahora, ¿qué ocurre si nos