B. SET BASED DESIGN PRINCIPLES
3. Establish Feasibility before Commitment
biología y psicoanálisis. Por un lado, las propuestas del neurocientífico Eric Kandel, y por otro, la obra conjunta del médico psicoanalista François Ansermet y del neurobiólogo Pierre Magistretti. Además, se hace referencia a otro autor que propone una visión alternativa.
Eric Kandel, neurocientífico que recibió el Premio Nobel de Medicina en el año 2000, nació en Viena y tuvo que emigrar a los nueve años de edad después de la invasión nazi a su país, radicándose con su familia en los Estados Unidos. Durante su formación académica se vinculó con destacados psicoanalistas que habían pertenecido al círculo próximo a Sigmund Freud. El interés por el psicoanálisis lo llevó a cursar la carrera de medicina y a realizar la resi- dencia en psiquiatría, pero luego decidió cambiar de rumbo en su formación dedicándose a la investigación biológica del sistema nervioso. A lo largo de su prolongada actividad científica estudió los mecanismos moleculares y celulares de las modificaciones que ocurren en dicho sistema como resultado de las experiencias vitales. Sus investigaciones pioneras se realizaron en un modelo animal, un molusco que por la simpleza de su sistema nervioso le permitió des- cribir los mecanismos a nivel de sus neuronas individuales. El relato de su trayectoria personal y científica lo realizó en una interesante obra dirigida al público en general, donde se describen en forma simple, y rigurosa a la vez, los avances aportados por su trabajo, el libro se titula: En busca de la memoria. El nacimiento de una nueva ciencia de la mente(Kandel, 2007a).
Sin embargo, el recorrido por la neurobiología no relegó su interés por el psicoanálisis, que influyó su pensamiento a lo largo de su carrera. Kandel escribió:
Como resultado de este cambio radical en mi profesión, a menudo me preguntan: “¿De qué te sirvió la formación en psiquiatría? ¿Te ha servido de algo en tu profesión de neurocientí- fico?” Este tipo de preguntas siempre me sorprenden, porque para mí es evidente que mi for- mación psiquiátrica y mi interés por el psicoanálisis son fundamentales en mi pensamiento: me han proporcionado una perspectiva de la conducta que ha influido en casi todos los as- pectos de mi trabajo. (…) las ideas que han influido en mi trabajo y han alimentado mi interés por la memoria consciente e inconsciente son el resultado de una visión de la mente que me han proporcionado la psiquiatría y el psicoanálisis (Kandel, 2007b: XIII).
responder preguntas sobre los procesos psíquicos, y manifiesta que de esta forma se propor- cionará una base científica al psicoanálisis. Es esta una preocupación principal, sostiene que el psicoanálisis revolucionó durante la primera mitad del siglo XX la comprensión de la vida psíquica, pero que a partir de ese momento ha producido pocos conceptos nuevos y que no ha evolucionado científicamente (Kandel, 2007b).
Finalmente podemos enunciar la siguiente propuesta del autor:
Es interesante pensar que, en la medida que el psicoanálisis consigue cambiar permanente- mente actitudes, los hábitos y la conducta consciente e inconsciente, lo logra alterando la ex- presión génica que produce los cambios estructurales del cerebro. Nos enfrentamos a la interesante posibilidad de que la mejora de las técnicas de diagnóstico por la imagen puede permitir el diagnóstico de varias enfermedades neuróticas y, también, el control del progreso de la psicoterapia (Kandel, 2007b: 98).
También realizan un abordaje de las vinculaciones entre neurobiología y psicoanálisis dos autores de origen suizo, el médico psicoanalista François Ansermet y el neurobiólogo Pie- rre Magistretti, en su libro titulado: A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente (Ansermet y Magistretti, 2007).
Para la neurobiología, las distintas experiencias de la vida van dejando huellas en el sistema nervioso que pueden modificarse por nuevas vivencias. Los mecanismos de la plasticidad neuronal serían los procesos moleculares y celulares responsables de la inscripción de las mis- mas a nivel biológico. Como consecuencia de la inscripción de estas huellas se organizaría una arquitectura cerebral única y particular de cada persona, que se modificaría día a día en función de nuevas experiencias. De esta forma la plasticidad participa en la emergencia de la singularidad del sujeto. En palabras de los autores:
La plasticidad participa en la emergencia de la individualidad del sujeto. Cada una de nuestras experiencias es única y tiene un impacto único. Por cierto, la plasticidad expresa en sí misma una forma de determinismo, pero mientras opera esta suerte de determinismo del sujeto, nos alejamos de un determinismo genético exclusivo que determina desde el inicio su destino. La
plasticidad sería, entonces, ni más ni menos que el mecanismo por el cual cada sujeto es sin- gular y cada cerebro, único (Ansermet y Magistretti, 2007: 15).
Para el psicoanálisis, desde la concepción de la primera tópica del aparato psíquico Freud afirma que la experiencia deja una huella: “De las percepciones que llegan hasta nosotros, en nuestro aparato psíquico queda una huella que podemos llamar «huella mnémica». Y a la función atinente a esa huella mnémica la llamamos «memoria»” (Freud, 1991: 531). Según Ansermet y Magistretti:
La idea de que la experiencia deja una huella es también central para el psicoanálisis, a través del concepto de huella mnémica dejada por la percepción y de sus diferentes niveles de inscripción, ya sean conscientes o inconscientes. La originalidad de la hipótesis de Freud radicó en suponer que no había una sola inscripción de la experiencia, sino que ésta era transcrita en diferentes sis- temas, que llevan así a la constitución de una vida psíquica inconsciente (2007: 13).
Los autores proponen que el psicoanálisis y la neurobiología pueden vincularse por medio del concepto de plasticidad. Reconocen que se trata de dos campos que no pueden reunirse ni superponerse para formar un conjunto común, que esta forma de abordar la cuestión pro- vocaría la desnaturalización de las características propias de cada uno. La vinculación puede tratarse como una intersección entre dos planos distintos, y la intersección se daría a través de la huella que deja la experiencia y que es considerada por estos dos órdenes heterogéneos, la huella mnémica y la huella sináptica.
A lo largo de su obra analizan la inscripción, la transcripción y la asociación de las huellas dejadas por las experiencias. A pesar de reconocer explícitamente la heterogeneidad entre psi- coanálisis y neurobiología, por momentos establecen una equivalencia con referencia a la huella y a los mecanismos de inscripción. Expresan:
(…) podríamos poner en un mismo plano la modificación de la eficacia sináptica (la huella sináptica para la neurobiología), el signo de la percepción (la huella psíquica para Freud) y el significante (para Lacan). Estos tres términos (signo de la percepción, huella sináptica y sig-
nificante) corresponderían a un significado que no es más que la percepción de la experiencia de la realidad externa (Ansermet y Magistretti, 2007: 88).
Y siguiendo este camino argumentativo llegan a vincular el inconsciente psicoanalítico con los mecanismos de plasticidad sináptica:
(…) los mecanismos de plasticidad sináptica tendrían una doble función: proveen los meca- nismos para un transcripción relativamente fiel de la realidad externa, al tiempo que abren el camino para la constitución de una realidad interna que es creada de forma nueva, única y propia para cada sujeto, y que deviene fuente de estímulos y de nuevas percepciones. Es por ello que podemos declarar, en efecto, “a cada cual su cerebro”, pero también “a cada cual su realidad interna inconsciente” (Ansermet y Magistretti, 2007: 202).
Los autores proponen establecer un nexo entre el organismo y el psiquismo a partir de la noción de huella. Las vivencias a lo largo de la vida dejan una huella biológica y una huella psíquica. La plasticidad neuronal puede dar cuenta de la singularidad de las estructuras bio- lógicas, y esta puede correlacionarse con la singularidad de la realidad interna de cada sujeto descripta por el psicoanálisis. Si bien en el inicio del texto la propuesta es plantear la inter- sección entre los campos, que se reconocen como heterogéneos, a lo largo del desarrollo de la obra se produce una superposición, donde los mecanismos biológicos son utilizados para explicar la constitución psíquica.
Por otro lado, algunos psicoanalistas no reconocen la importancia de la vinculación entre psicoanálisis y neurobiología. Por ejemplo, Gabriel Lombardi afirma:
La práctica del psicoanálisis, el modo en que aloja al sujeto del inconsciente, sus métodos de investigación, han sido marcados irremediablemente por la ruptura inicial de Freud del psi- coanálisis respecto de la ciencia de la época. Se trata de un corte al mismo tiempo exacto y radical… Esa nitidez facilita una demarcación precisa del discurso que introduce, y particu- larmente en relación con el tema que hoy nos interesa. En efecto, ¿cuál fue el punto de partida? El que le permitió distinguir entre un síntoma neurológico y otro histérico. La lesión de la
parálisis histérica es una alteración de la idea, de la representación, de la concepción vulgar de un órgano o función. Y por lo tanto dicha lesión puede ser finamente distinguida de la le- sión producida por una parálisis de causas neurológicas (2009: 11).