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The establishment of trading systems including securities exchanges should be subject to regulatory authorization and oversight.

Table 4 India: Detailed Assessment of Implementation of the IOSCO Principles

Principle 25. The establishment of trading systems including securities exchanges should be subject to regulatory authorization and oversight.

dividualismo metodológico y a la teoría de la acción, la sociología se ocupa de fenómenos so- ciales, colectivos, y no sólo de sujetos individuales. En este sentido, resulta fundamental escla- recer las relaciones entre los individuos o actores (nivel micro), y los agregados o resultados sociales (nivel macro). Un esquema muy difundido, que resulta útil para analizar tales vínculos, es el denominado “barco de Coleman” (por la forma de la figura que presentaremos a continua- ción), debido al sociólogo estadounidense James Coleman (1926-1995).

Adoptando como punto de partida el hecho de que la sociología se ocupa de sistemas sociales, esto es, de características o variables macro, Coleman ilustra esto con un ejemplo adaptado de la clásica obra de Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904/1905). Según la tesis de Weber, el surgimiento del capitalismo en Europa occidental a partir del siglo XVI (y no en China o en la India, regiones con similar desarrollo técnico y económico), habría estado influido, entre otras causas, por el sistema de ideas y creencias características de los grupos protestantes78.

Es decir, Weber afirma una relación causal entre dos variables macro: una doctrina religiosa, el protestantismo, y un sistema económico, el capitalismo. Mantenerse sólo en este nivel hubiera sido adoptar la actitud del holismo metodológico, pero Weber, en el marco del individualismo metodoló- gico, habría avanzado un paso más en su investigación, siguiendo una estrategia caracterizada por Coleman del siguiente modo: “descender al nivel de las acciones individuales para ascender de nuevo después” (Coleman, 2010, p. 129); estrategia que ilustra con la famosa figura de su “barco”79:

78 Protagonistas centrales de la Reforma protestante que se inicia en el siglo XVI, y que ocasionó un cisma en el cristianismo de la época, serán Martín Lutero (1483-1546) y Juan Calvino (1509-1564); el foco de Weber estará puesto en los grupos calvinistas y puritanos.

79 En la terminología utilizada más arriba, el barco de Coleman propone un camino para “abrir la caja negra” que representaría la flecha 1.

TEMAS DE EPISTEMOLOGÍA Y METODOLOGÍA DE LAS CIENCIAS SOCIALES –MARCELO PRATI (COORDINADOR)

Nivel macro Doctrina religiosa 1 Sistema económico

(protestantismo) (capitalismo)

2 4

Nivel micro Valores individuales Orientaciones de

3 conducta económica

Dada la relación causal entre la variable independiente macro, “protestantismo”, y la variable dependiente macro, “capitalismo” (flecha 1), se procurará mostrar los nexos causales que las vinculan: nexo macro / micro (flecha 2), nexo micro / micro (flecha 3) y nexo micro / macro (fle- cha 4). Sintetizando de manera esquemática la compleja argumentación de Weber, la flecha 2 representaría la siguiente relación de causalidad (o mecanismo): las ideas calvinistas acerca de la predestinación, y del éxito en una ocupación mundana como señal de haber sido elegido para la salvación del alma tras la muerte, generan angustia en el individuo devoto, así como ciertos valores (ética). La flecha 3 daría cuenta del tipo de conducta económica que generan en el fiel calvinista esos valores: el trabajo constante, racional y austero en el ejercicio de una pro- fesión, el ahorro, la reinversión y la acumulación de riqueza (signo de la salvación). Y la flecha 4 representaría la relación causal mediante la cual un conjunto amplio de acciones e interac- ciones entre individuos, tienen como consecuencia un resultado social agregado (resultado coincidente o no con los propósitos o intenciones de los actores), cierta estructura o sistema social; en este caso, el capitalismo80.

Hedström y Swedberg (1998) utilizan el esquema de Coleman para proponer una tipología de mecanismos, que se corresponde con cada uno de los tres tipos de relaciones causales establecidas en el mismo: mecanismos situacionales (flecha 2), mecanismos de formación de

la acción (fecha 3) y mecanismos transformacionales (flecha 4). Señalan los autores: En los dos primeros tipos de situaciones, el actor es un único individuo, y el mecanismo es interno (y, en este sentido, “psicológico” o “socio- psicológico”); en el tercer tipo hay un cierto número de actores, y el meca- nismo es típicamente externo (y “social”). (Hedström y Swedberg, 1998, p. 22, traducción propia).

En el caso de los mecanismos situacionales, el individuo está inmerso en una situación social que lo afecta de cierta manera. Los denominados por Hedström y Swedberg “meca- nismos de formación de creencia” caen bajo esta categoría. El análisis que hace Merton (1965) de la profecía que se cumple a sí misma o profecía autocumplida (antes mencionado),

80 Utilizando el barco de Coleman, y retomando un ejemplo desarrollado antes, la relación entre la clase social y el nivel de ingresos sería una explicación de “caja negra” representada por la flecha 1; y las dos explicaciones alterna- tivas de “caja traslúcida” entonces propuestas, que hacían referencias a individuos y sus situaciones (buen desem- peño en las pruebas de admisión laboral debido a la formación recibida, u obtención del puesto por amistades en la clase alta), estrían expresadas por las flechas 2, 3 y 4.

la cual es ilustrada con el ejemplo de una corrida bancaria, corresponde a este tipo de meca- nismos. Dado un banco con una sólida situación financiera, un rumor infundado, pero creíble, lleva a algunos depositantes a retirar sus depósitos; estos retiros reducen en parte (al co- mienzo pequeña) los fondos depositados en el banco, pero sobre todo llevan a pensar a otros depositantes que hay algo de cierto en el rumor; esto genera un mayor retiro de depósi- tos y extiende aún más la creencia en la insolvencia del banco; poco tiempo después esta secuencia genera la quiebra del banco, inicialmente sólido según los criterios estándar para evaluar los bancos. Si nos centramos en los individuos (mas allá del resultado agregado fi- nal), este mecanismo nos muestra cómo se va conformando su creencia en algo que, al me- nos en las etapas iniciales, era claramente falso.

En cuanto a los mecanismos de formación de la acción, éstos muestran “cómo una combi- nación específica de deseos, creencias y oportunidades de acción de un individuo generan una acción específica” (Hedström y Swedberg, 1998, p. 23, traducción propia). Se incluyen bajo este tipo de mecanismos las teorías de la acción comentadas más arriba: la teoría de la elec- ción racional (predominante entre los economistas), o la teoría de la racionalidad ordinaria de Boudon. Pero también teorías que no ponen el foco en la racionalidad, como la teoría de la

disonancia cognitiva propuesta por el psicólogo social estadounidense León Festinger (1919-

1989), sintetizada del siguiente modo por Elster:

La teoría dice que cuando una persona experimenta una inconsistencia o di- sonancia interna entre sus creencias y sus valores, podemos esperar algún tipo de reajuste mental que la elimine o la reduzca. Habitualmente, el ajuste tomará el camino de la menor resistencia. (Elster, 2010, p. 35).

Elster ilustra la operación de este mecanismo con la conocida fábula de la zorra y las uvas, atribuida al griego Esopo (siglo V ac): una zorra ve un racimo de uvas, las cuales apetece, e intenta alcanzarlas; cuando se da cuenta de que el racimo está muy alto, fuera de su alcance, dice (y se convence de) que las uvas no están maduras; dado este convencimiento, su acción resultante es que las deja de lado con desdén.

Finalmente, los mecanismos transformacionales muestran cómo las acciones e interaccio- nes de los individuos generan un determinado resultado colectivo; las relaciones causales mi- cro / macro representadas por este tipo de mecanismos (flecha 4) son para Coleman la princi- pal tarea a abordar por la sociología. En el campo de la economía, señala Coleman, la teoría

del equilibrio general81 intenta mostrar cómo se combinan las preferencias de actores individua-

les, que interactúan en el marco de un mercado competitivo, para dar lugar a los precios de equilibrio. Originada en la economía, pero extendida sobre todo a la ciencia política, y también, aunque en menor medida, a la sociología, la teoría de juegos, una especificación de la teoría de le elección racional (con fundamento matemático), aborda el problema de explicar y predecir

81 La teoría del equilibrio general, encuadrada en la actualidad en el marco de la microeconomía, es inicialmente desarrollada por el economista francés, quien realizó gran parte de su trabajo en Suiza, León Walras (1834-1910).

TEMAS DE EPISTEMOLOGÍA Y METODOLOGÍA DE LAS CIENCIAS SOCIALES –MARCELO PRATI (COORDINADOR)

resultados sociales a partir de las decisiones de actores individuales racionales en interacción, los “jugadores”, cada uno de los cuales toma su decisión luego de sopesar todas las posibles acciones de los demás82.

Más allá de estas complejas teorías generales, presentaremos un ejemplo sencillo pro- puesto por Jon Elster que ilustra la mencionada transición micro / macro (flecha 4), esto es, la generación de resultados sociales agregados como consecuencia de las acciones de múl- tiples individuos. El ejemplo representa un caso hipótetico o inventado, si bien basado en experiencias históricas reales, de explicación de una revolución (fenómeno macro), a partir de las motivaciones y acciones (micro) de los individuos participantes. Esto es, intenta dar cuenta, según el esquema de Coleman, de la flecha 4 (que corresponde, en los términos de Elster, a los mecanismos moleculares), a partir de las flechas 2 y 3 (a los que denomina me-

canismos atómicos). El punto de partida del ejemplo es la caracterización de distintos tipos

de individuos (nos centraremos en cuatro, utilizando nombres que no son exactamente los de Elster, pero intentan respetar el sentido), según la motivación de sus acciones: “racionales utilitarios”, que actúan calculando los costos y beneficios, de manera básicamente egoísta (se enmarcarían en la TER descripta más arriba); “kantianos”83, que actúan impulsados por el

sentido del deber, con independencia de las consecuencias; “equitativos”, que actúan impul- sados por lo que Elster denomina una “norma de equidad”, similares en parte a los kantianos, dado que no calculan las consecuencias, pero que sólo participan en una acción colectiva si cierta cantidad de otros individuos también lo hace (cantidad o “umbral” que puede variar de un individuo a otro); “hedonistas”, que actúan impulsados por su gusto o placer, sin medir con detalle las consecuencias84. Elster plantea esta multiplicidad de motivaciones para superar lo

que considera ciertas fallas de la teoría de la elección racional para explicar la acción colecti- va, como el denominado “problema del francotirador”85. Si tomamos como ejemplo una huel-

ga, el cálculo racional de costos y beneficios impulsa a cada trabajador a no participar en la misma, para evitar los costos (un eventual despido), dado que igualmente recibirá los benefi- cios (por ejemplo un aumento de sueldo, si la huelga tiene éxito); pero cuando todos los tra- bajadores actúan del mismo modo, no hay huelga ni aumento de sueldo para nadie, lo cual no es beneficioso para ninguno. Ahora bien, la historia y la vida cotidiana muestran que, en ciertas circunstancias, esta parálisis o inacción es superada, y la acción colectiva efectiva- mente se produce, lo que sólo puede ser explicado, afirma Elster, apelando a otras motiva- ciones más allá de la sola racionalidad utilitaria.

82 Sobre teoría de elección racional y sobre teoría de juegos pueden consultarse los textos introductorios de Mari- Klose (2000) y de Sánchez-Cuenca (2009).

83 Por el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804), cuya filosofía moral se basa en la autonomía de la voluntad, el deber moral y el denominado “imperativo categórico”: “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pue- da valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal”.

84 Esta clasificación de Elster posee un estrecho paralelismo con los tipos de acción propuestos por Weber.

85 Este problema, abordado desde distintas ciencias sociales (economía, ciencia política, sociología), se presenta cuando hay individuos que obtienen los beneficios de una acción colectiva sin participar en los costos. El término utilizado en inglés para referirse a tales individuos es “free rider”; en castellano el término más usual es “francotira- dor”, pero también se utilizan “polizón”, “jinete solitario” o “gorrón” (España); más coloquialmente, en Argentina nos referimos al “colado”, o al que “viaja de arriba” (sin pagar el pasaje que otros pagan).

Suponiendo que la revolución triunfe (naturalmente, el régimen imperante ofrecerá resis- tencia, más o menos eficaz), el mecanismo molecular que da cuenta de la misma operaría como una suerte de “bola de nieve”, en varias etapas, de modo tal que al comienzo sólo par- ticipa en acciones revolucionarias un número reducido de actores, los “kantianos”. A la vista de la conducta de los “kantianos”, se suman a la acción colectiva los “hedonistas”, que en- cuentran placer en participar en actividades revolucionarias, y un número de “equitativos”, pequeño al comienzo, y mayor después (según los umbrales de participación requeridos por cada uno). Cuando el número de participantes en actividades revolucionarias es suficiente- mente elevado, y la revolución aparece como un resultado con alta probabilidad de éxito, se incorporan a la acción los “racionalistas utilitarios”, probablemente el grupo más numeroso, al evaluar que el beneficio que representa la inminente revolución supera los eventuales costos. En palabras de Elster:

Supongamos que, en el inicio, hay un pequeño núcleo de revolucionarios im- pulsados por la visión de una sociedad mejor. Sus acciones no pueden expli- carse por la adecuación de sus medios para ese fin o por el deseo de réditos personales. Se comportan como los kantianos, guiados por principios y no por resultados. (…)

En la segunda etapa, hay una afluencia de personas reclutadas por diversos motivos. Algunos son inducidos por la promesa de una ayuda inmediata o de cargos importantes en la sociedad posrevolucionaria. Otros, más preocupa- dos por la causa que ha adoptado el movimiento que por los beneficios per- sonales, comienzan a participar una vez que los primeros en involucrarse han logrado que el movimiento atravesara el umbral a partir del cual puede darse inicio a la acción instrumentalmente eficaz. Y otros se incorporan al movi- miento porque la revolución les ofrece la promesa de una fiesta o de una rup- tura con sus obligaciones y ataduras cotidianas. (Elster, 1997, pp. 205-206).

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