Los procesos de análisis del discurso del capítulo # 9, permiten superar lo cotidiano, para convertirlo en objeto propio de análisis y desde ahí, impulsar la capacidad reflexiva de los propios jóvenes con los que se desarrolló la investigación, de tal manera que los estudiantes, presentan dificultad al intentar analizar el trasfondo de las situaciones de violencia evidenciadas en la narco telenovela; sin embargo, logran establecer que estas situaciones son cotidianas a ellos y buscan analizar la situación, donde coinciden en dos elementos comunes; en primer lugar, concuerdan en que las emociones que despierta el capítulo son de rabia, odio y venganza, porque el personaje antagonista se aprovecha y humilla a la protagonista y en segundo lugar, el grupo evidencia la creencia e idea colectiva de que resulta mejor ser malo que bueno; por este mismo hecho, se produce una exacerbación al personaje de la diabla, la cual se muestra como la mujer poderosa e influyente que todos quieren imitar para cambiar la realidad social en la que se encuentran.
Respecto a las emociones presentadas en los estudiantes, se puede decir que estas se deben a motivaciones de venganza cuando manifiestan que deben pagar aquellas personas que hicieron daño a la familia de la protagonista; esto mismo permite evidenciar que las emociones suscitadas por la ficción son de reproducir los comportamientos violentos bajo la premisa de “ojo por ojo y diente por diente”; acá podemos evidenciar que los estudiantes creen más en el aplicar “justicia” por mano propia a aquellos que les hagan daño, lo cual pone en entredicho la
intervención del Estado, de su función principal –el uso de la coerción para ejercer justicia de sus instituciones y de sus leyes- y que a su vez aumenta los índices de violencia en su contexto por causa de la influencia social. Como menciona (Ortega, C., 2015) “lejos de ser un mecanismo
efectivo de control, la justicia por mano propia reproduce y aumenta los niveles de inseguridad, supone amenazas a la integridad de las personas y tiene graves implicaciones sobre la
legitimidad y aceptación popular del Estado”.
Con relación a la idea colectiva de que vale la pena ser malo, se puede evidenciar que el narcotráfico y la guerra por el poder ha dejado una gran huella y marca ideológica en el contexto social de estos jóvenes, en la medida que el fenómeno social, sigue la lógica de la riqueza desmedida y la excentricidad, del fin por encima de cualquier medio y de la lucha como sinónimo de terror, barbarie y perversión, donde la violencia es la gran protagonista, lo cual se refleja en afirmaciones dichas por los estudiantes como por ejemplo “Profe es que en esa novela a uno le muestran que es necesario hacer las cosas malas y violentas para tener las
posibilidades que a los pobres no se nos dan, y entre más rápido lo consigamos, es mejor”. Lo
cual implica que adicional a los pensamientos que tienen los estudiantes, lo mostrado en esta narco-telenovela refuerza y afirma sus convicciones.
Estas ideas de los jóvenes son infundidas por el contexto en el que viven y los imaginarios que adquieren de acuerdo a la situación de violencia y pobreza en la cual han crecido; como explica (Ortiz, 2012), “lo social interviene de diversas maneras: por el contexto concreto en el cual están situadas personas y grupos, por la comunicación que se establece entre ellos, por los cuadros de aprehensión que les proporciona su bagaje (conjunto de conocimientos) cultural; por los códigos, valores e ideologías ligados a las posiciones o pertenencias sociales específicas”.
Adicionalmente se enmarcan realidades con las cuales se identifican los estudiantes; por un lado, la violencia como fenómeno y elemento característico de sus propias realidades sociales y por otro, la necesidad de buscar un grupo que les permita tener protección frente a los
económicos, donde el no tener, les imposibilita soñar y tan solo tienen una visión negativa de su futuro, reafirmándoles que, tal vez, el único camino es la ilegalidad.
Estas representaciones sociales son explicadas desde (Fandiño, Y., 2011), quien dice que “la juventud se construye en relaciones de poder definidas por condiciones de dominación, centralidad o periferia, en las que se dan procesos complejos de complementariedad, rechazo, superposición o negación, y se produce tanto en lo cotidiano en ámbitos íntimos como los barrios, la escuela y el trabajo como en lo “imaginado” en comunidades de referencia como la música, los estilos y la televisión.”
En consecuencia este imaginario, es el resultado de la resignificación de valores, apreciaciones y gustos que conllevan la producción de imágenes y representaciones sociales, estableciendo referencias simbólicas y definición de roles que determinan, tanto las maneras de sentir y desear, como las maneras de pensar.
Por tanto, el escenario histórico permite que los jóvenes adquieran una postura
analítica en su forma de pensar y percibir fenómenos sociales como el narcotráfico, llevándolo a una realidad identificable y simbólica que establece toda una estructura cognoscible entre los actores. De ahí que la serie televisiva es fácilmente identificable por parte de los adolescentes, desde su espacio temporalidad, hasta los elementos socio-culturales en los cuales se desarrolla la historia. Esto permite mostrar que el discurso narrativo que transmite la ficción, fácilmente llega al grupo objetivo teniendo una trascendencia en su identificación y asimilación dentro del contexto cotidiano. Por tanto los adolescentes presuponen que el discurso narrativo del capítulo, corresponde a relatos y elementos propios de una realidad colombiana y de contextos sociales determinados.
4.5 Hallazgo: Las herramientas digitales en la investigación. Las herramientas digitales