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Estimating social/behavioural developmental progress over time

Section 4: Exploring the Impact of Background Factors on Children’s Social/Behavioural

4.2 Estimating social/behavioural developmental progress over time

El presente análisis de resultados será explicado a partir de tres categorías constitutivas, provenientes de la teoría de Ricoeur: Identidad, narratividad e intersubjetividad.

Con la categoría de identidad se pretende poner en evidencia cuáles son las ideas que regulan y permiten al joven reunirse como un Yo distinto de los otros en un horizonte histórico, es decir, en la esfera de realidad que reúne al pasado y al futuro en el aquí y ahora del presente. Con la categoría de narratividad se pretende mostrar las narrativas de la vida juvenil, es decir, los temas alrededor de los cuales se teje el discurso de los jóvenes y como estos temas están siempre vinculados a su relación con los otros. Por su parte, la categoría de intersubjetividad nos permitirá comprender cuáles son las relaciones y los tipos de escenarios, en los cuales los jóvenes participan con el ánimo de consolidar su identidad.

Sin embargo, es importante precisar que las categorías de identidad e intersubjetividad pueden aparecer entrelazadas en el despliegue narrativo dado que, es desde las visiones de mundo y de los otros en el mundo desde donde es posible precisar la configuración del sí mismo y los escenarios de intercambio intersubjetivos.

La identidad juvenil se encuentra constituida por el relato del personaje y esta identidad no es distinta en ninguna manera de sus experiencias; ella es la respuesta a lo que significa ser un Yo y, en este caso, un Yo permeado por la condición de la juventud. Es necesario aclarar que el presente capítulo se encuentra orientado, en cada uno de sus apartes, por distintas preguntas (VER ANEXO B) que permiten comprender el modo en que se constituye la identidad narrativa juvenil de la vida cotidiana.

siete narrativas comunes entre los jóvenes, las cuales, serán analizadas en este apartado. Éstas son:

1. La juventud como una manera atemporal de ser en el mundo 2. La juventud como crisis

3. La juventud como un momento único para la generación de cambios sociales8 4. La juventud como un tiempo para a. cometer errores y b. enfrentarse a riesgos

5. La juventud como a. el miedo hacia la vida de adulto y, b. la incorporación gradual a este mundo y el cambio de dinámica que ella implica9

6. La juventud como el momento de usar herramientas para comprender el mundo del que se es parte y cuyo fin es el desarrollo de un sentido crítico, y

7. La juventud como tranquilidad10

Con respecto a la primera narrativa que identifica qué es ser joven, los sujetos perciben la juventud como una manera de sentirse en el mundo que no depende necesariamente de una determinación sucesiva de edades, es decir, que la juventud no se determina por el tiempo cronológico de días, meses y años, sino por el tiempo subjetivo que es la vida tal como es experimentada. En palabras de Ricoeur, el tiempo cronológico se hace tiempo humano en la medida en que se articula en un modo narrativo subjetivo (Zárate, 2006). El tiempo cronológico es abstracto, y ajeno a la vida real. En este sentido, la juventud es para ellos, un estado que se asume, no un tiempo identificado como juventud y vejez marcado por un tiempo cronológico exacto.

Ser joven es un estado mental, no es nada directamente relacionado con la fecha de nacimiento ni con la edad física. Mi ideal es llegar a los 60 años sintiéndome joven. Desgraciados los que llegan a esa edad y sienten que ya perdieron esa juventud . (Camilo, estudiante de Música, 17 años)11

Por más que tú vivas y tengas 80 años, si te sientes joven y eres capaz de asumir la juventud ella no

tiene por qué cambiar, el hecho de que tengas estos años no quiere decir que seas viejo.(Yasmín,

8 Dada su importancia esta narrativa será tratada desde varias perspectivas.

9 En torno a esta narrativa del miedo y posterior asunción de la vida adulta es importante precisar que se da

una extensión mayor a la de las otras dada la cantidad de relatos proporcionados por los jóvenes sobre ellas

10 Aunque esta narrativa fue brindada únicamente por una de las jóvenes de la muestra, es de gran importancia

señalarla dado lo opuesta a las de los otros sujetos.

estudiante filología en Inglés, 26 años)12

La segunda narrativa se refiere a la caracterización hecha por los sujetos de la juventud como un momento de crisis. Esta crisis se ve nutrida por las dudas que asaltan a la persona para que aprenda a conocerse, definirse e identificarse a sí misma. La juventud es un nuevo

punto de partida para la vida, dado que asumir un Yo biológicamente diferente y unos procesos cognitivos distintos implican, por primera vez, una contemplación de una vida más allá de la inmediatez del presente. Los jóvenes, como los sujetos vivos descritos por

Ricoeur, toman conciencia de la realidad de su historia en el tiempo y de la necesidad de proyectar su propio futuro (Vergara, 2004), dicho de otro modo, de tomar acciones en el presente que determinen su vida ulterior.

La crisis juvenil tiene como fin el hallazgo y reconocimiento del sí mismo llevado a cabo por el sí mismo, es decir, que la persona se da a la tarea de descubrir y entender quién es en realidad con base en sus propias experiencias, sin intermediarios, sin narrativas ajenas, sino prestando atención a todo su ser desde la propia subjetividad. La crisis es, de esta manera, el intento de un Yo por reinterpretarse a través de la observación exhaustiva de su transición de niño a joven. Como veremos más adelante, el joven se enfrenta a un cambio físico, cognitivo y de roles y esto provoca una conmoción que él ha de superar siendo examinador y participante de su transición de la vida infantil a la vida juvenil.

La juventud es una etapa de la vida en la que la persona sufre una especie de crisis emocional y física que le produce dudas y le ofrece como un nuevo comienzo para conocerse a sí misma. Son como las dudas que le llegan a la persona, la pubertad, los cambios físicos, ver que tú te ves de una forma cuando eres niño y luego ese como “¿qué me pasó en mi cuerpo?” Dudas también con respecto a los proyectos de vida, cuando eres joven cambia el pensamiento totalmente, terminar el colegio, ir a la universidad, las diferentes perspectivas y expectativas de lo que vas a hacer, qué carrera escoger.

(Luis Guillermo, estudiante de Psicología, 16 años)13

La juventud es un momento para saber y/o descubrir qué te gusta, qué no y para crear un paradigma personal, de formar tu carácter, de escoger la carrera que vas a estudiar, de definir todo realmente; es el momento de preparar y saber cuál va a ser tu proyecto de vida, de recoger las herramientas que te van a servir para el resto de tu existencia. (Iván, estudiante Ingeniería de Sistemas)14

12 Trascripción de entrevista Número 1. 13Trascripción de entrevista Número 6. 14

La crisis produce en el joven la necesidad de buscar un horizonte histórico al cual

arraigarse, un horizonte que lo incluya en un devenir comunitario. Los jóvenes consideran que ser humano es una tarea compleja a la cual habrán de dedicar la vida entera. Frente a este aspecto, es importante remarcar que la identidad juvenil se encuentra atravesada por la

intriga en la que han nacido y en la que habrán de crecer y desarrollarse, a pesar de lo

incoherente que ésta pueda llegar a parecerles (Vergara, 2004).

Estamos en un trasegar bastante complejo que necesita de lo que podamos dar y de lo que podamos digerir. Necesitamos como un suelo en donde ponernos de pie porque nuestra vida es muy dual y andamos muy emproblemados porque ser racionales, estar acá e interrelacionarnos con el mundo no es una tarea fácil, es decir, ser la especie que ha venido acabando a las otras, que se está auto

destruyendo. (Yasmín)

La tercera narrativa aparece atravesada por lo que llamaremos una misión de generar un cambio al interior de la sociedad. Esta narrativa ha permitido ver que en los jóvenes existe una voluntad por lograr transformaciones en las esferas familiar, afectiva y social. De esta manera, Involucrarse con transformaciones sociales es parte de su universo simbólico (Rodríguez et al, 2002) con el fin de trascender la finitud de su vida individual, dicho de otra manera, es el ánimo de dejar una huella (Zárate, 2006) en una sociedad que ya existía entes de que ellos nacieran y que seguirá existiendo después de su muerte.

Creo que el sentido de ser joven es la posibilidad de enriquecer y cambiar las cosas que ya están establecidas y que no están funcionando bien, es decir, de asumir ese reto, ya sea en la sociedad, en los afectos, en la relación de pareja, en la familia porque el mundo en el que estamos realmente está en crisis [Además ] el hecho de pertenecer a todo ese acervo cultural e histórico, todo lo que nos han dejado los antepasados, y asimismo la pregunta sobre qué le va a dejar al mundo, claro, si es que le interesa aportar, sino la vida habrá pasado como si nada. (Yasmín)

Una de las maneras para generar un cambio al interior de la sociedad se encuentra en la vinculación a organismos de voluntariado, tales como “misión país” y “un techo para mí país”. Para los jóvenes estas instituciones aparecen como la opción más inmediata de intervención social. Es visible, de esta manera, que el joven no se ve aislado de la sociedad y que siente un compromiso con la transformación de la misma. Los jóvenes se encuentran, entonces, incrustados en una dinámica intersubjetiva que da cuenta de su existencia como seres que no se ven, ni se sienten solos en el mundo

Para mi generación es clave hacer un cambio ya sea por medio del trabajo o social o desde el campo de cada uno. Yo estuve en una fundación de derechos humanos y lo que siempre noté es que todos éramos jóvenes […] He visto muchos jóvenes involucrados en colaboración social, como la universidad y lo de misión país, o actividades que te llevan a colaborar con personas y jóvenes de toda Colombia. (Daniela, estudiante de Comunicación Social, 19 años)15

Es importante precisar que estos proyectos de cambio social se materializan, según los jóvenes, solo al interior de la juventud, puesto que el ingreso a la vida adulta, con sus responsabilidades, implica dejar de lado cualquier proyecto concerniente a la esfera pública

(Arendt, 1993). Según los jóvenes, la esfera privada, que concierne la vida del hogar, habrá de consumir el tiempo y la vida misma del individuo y la intervención social, como aspecto incidental que hace parte de la esfera pública, pasará a segundo plano. Podemos decir, entonces, que aun cuando el adulto siga siendo parte de la sociedad que necesita cambios, su contexto más próximo será el más importante y deberá consagrarse a él.

Pues si uno tiene como toda la intención de cambiar muchas cosas de la sociedad y es ahora ¿no? de pronto cuando es adulto, ya dice “cuando fui joven no pude cambiar, o sea, me maté 20 años tratando de cambiar las cosas y no se logró nada. Ya ahorita tengo que pensar en mi trabajo, en mis hijos, en mi familia. Creo que ahorita uno tiene todavía esas ilusiones muy frescas. (Daniela)

La cuarta narrativa en torno a la pregunta ¿qué significa ser joven? se encuentra relacionada con la identificación de la juventud como momento para cometer errores. Los sujetos entrevistados precisaron que la juventud es una etapa de permisividad hacia las equivocaciones y precisaron, también, que la vida se rige por una lógica de acuerdo con la cual a mayor edad, menor posibilidad de cometer errores. Sin embargo, la permisividad hacia los errores consiste en una auto reflexión acerca de las fallas y un intento constante por mejorarlas. Podría decirse, entonces, que el error en la juventud aparece como una necesidad, dada la urgencia de refiguración del sí mismo (Ricoeur, 1996). El joven precisa de la mediación narrativa entre su ser prefigurado -lo que le decían que el era- y la configuración -que le implica analizar qué es él en realidad- y esto, solo es posible a través del auto análisis.

Durante la juventud puedes equivocarte con las personas para retomarlo después como ensayo-error y la adultez es aplicar todo lo que has aprendido en la juventud. (Iván)

15

Uno en la juventud está acostumbrado a buscar los golpes porque uno aprende a las malas. Los papás le dicen a uno “hágame caso, cuando yo era joven a mí me pasó esto” y uno dice, a mí no me va a pasar, y hasta que uno no va y se da en la jeta contra el mundo por el mismo error, uno no aprende por más que le hayan dicho “no lo haga”. Uno de joven siempre quiere saber hasta dónde es capaz de llegar. (Daniela)

Asimismo, la juventud es una disposición para enfrentar riesgos, para probarse a sí mismo y conocer los propios límites. No obstante, esto no implica un desinterés por la naturaleza responsable y precavida de la vida adulta, solo, la identificación de la juventud como el momento para enfrentarse a experiencias que en la adultez sería imposible dadas las cargas laborales y familiares.

El joven dice necesitar experiencias que lo alejen de sus realidades siempre presentes, como su familia, para poder, desde la distancia de lo que esté viviendo, observar lo que posee, valorarlo y tomar una nueva actitud ante su mundo cotidiano. Además, el joven también toma decisiones con base en la familia que ha de tener algún día y por ella prefiere, en ocasiones, arriesgarse o no de acuerdo con lo que esto le pueda implicar en el futuro. La conciencia sobre las acciones y/o riesgos tomados es determinante para salvaguardar su dimensión afectiva con y para el otro.

Enfrentar riesgos es enfrentarse a lo desconocido, a lo contingente, y la familia no siempre ha de estar allí para socorrer al joven, entonces, éste debe enfrentar la experiencia y

superarla sin ayudas de terceros. Los riesgos no se toman como fines en sí mismos, sino como medios para acceder a un conocimiento más profundo del sí mismo tras haber sorteado las diferentes situaciones.

Ahorita uno joven no se va a botar del primer puente a experimentar qué tal se siente pero si sale un viaje a Brasil no le da miedo y si le da pues se va con el miedo pero se arriesga a tomar el riesgo, valga la redundancia, y creo que eso en la adultez se pierde. (Daniela)

Ser joven es no prohibirse hacer muchas cosas, ser lanzado pero sin excederse, sin pasar los límites de la cordura o la decencia […] A uno como joven lo caracterizan los riesgos, hacer cosas que uno sabe que si llegan a salir mal, pueden repercutir muy feo en la vida de uno, de la familia, sin embargo, uno siendo consciente de eso, lo hace. Hacer las cosas mal no es un lujo que uno pueda darse porque existe la posibilidad de fracasar y eso puede cobrar toda la vida. Eso implica ser joven, no es solamente ser loco, sino ser loco y ser consciente. (Camilo)

De acuerdo con las cuatro narrativas anteriores podemos decir que ser joven es una manera de ser en el mundo que no se determina por una apariencia física ni por la edad. Es también, un momento de toma de decisiones para la vida futura y un espacio de auto conocimiento auténtico, en el cuál el joven se descubre a raíz de su propia experiencia. Igualmente, la juventud es una misión y un llamado a la generación de cambios al interior de la sociedad, a trascender el aquí-ahora de su existencia para aportar algo a una sociedad

en crisis. La juventud es, también, una proclividad a los errores y a los riesgos dado que ellos sienten que solo durante juventud es permitido equivocarse. El riesgo y el error, de esta manera, son innatos a la juventud y cumplen el rol de configuradores de la propia identidad.

La quinta narrativa en torno a la identidad juvenil, de acuerdo con la enumeración anteriormente mencionada, está relacionada, en primera instancia, con el miedo que les inspira a los jóvenes la vida adulta, es decir, sus roles y su formalidad característica. Los

jóvenes dicen sentirse en un momento de libertad y tranquilidad puesto que no tienen grandes responsabilidades económicas apremiantes para con nadie. El miedo que los jóvenes sienten es un problema de articulación de presente y futuro, esto es, según Vergara (2004), un problema para unir su Yo identificado con la vida actual de la juventud y su Yo que contempla un futuro incierto que no se ajusta a la configuración narrativa del primero. Aunque la formación de un hogar está en el proyecto de vida de casi todos los jóvenes, estar a cargo de alguien más y cohibirse de experimentar la vida libremente, es decir, darse

ese permiso de tomar riesgos, aparece como un temor latente.

Le tengo un poco de susto a la etapa de adulto porque la vida de la universidad es muy bacana, muy libre, entonces enfrentar el asunto laboral, el manejo de poderes, el jefe, cumplir horarios, etc. Uno tiene mucho miedo de muchas cosas pero cuando uno ya tiene la responsabilidad de me casé, somos dos, tengo que responsabilizarme y no ser tan egoísta, uno se frena mucho. (Yasmín)

En segunda instancia, esta quinta narrativa acerca de qué significa ser joven está relacionada con la asunción gradual de la autonomía, los deberes y los cambios que implica el ingreso a la adultez. De acuerdo con los relatos obtenidos, el universo simbólico del niño se caracteriza por la despreocupación frente a la mayoría de aspectos de su vida y el paso a la juventud es uno de asunción de compromisos, de llenar expectativas del mundo adulto,

de independizarse narrativa y económicamente de los padres y asumir las consecuencias de los propios actos. El joven ingresa de esta manera, a una sociedad en la que ya no actúa como miembro de un grupo familiar, sino como sujeto independiente de sus padres:

Las cosas empiezan a cambiar, el mundo en el que uno se mueve y las relaciones sociales que uno establece son diferentes y empiezas a ser parte del mundo adulto que es bien complicado, empiezas a ver que la vida no es color de rosa, que el mundo en el que estás no es la gran maravilla, empiezas a sentir dolores de muchos tipos que conciernen la madurez. (Yasmín)

Asimismo, las contingencias características de la vida han de ser enfrentadas de una manera diferente y la muerte aparece como una realidad, como una concientización de que la vida no es una condición perenne y que la finitud es innegable. Es de esta manera que, según Ricoeur, el tiempo cosmológico (Zárate, 2006) entra a ser parte consciente de la vida y la

comprensión de esa labilidad frente al destino deviene un paso constitutivo de la adultez y de la individualidad humana. En resumidas cuentas, la aprehensión del tiempo cosmológico

es entender que la condición de niño, al cual la realidad le es eufemizada, cambia, y que el adulto no tiene más opción que sobreponerse como individuo ante los duelos de la vida.

La muerte de mi prima me marcó mucho, pues no enterarme por mis papás, y llegar al hospital y