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Appendix C Monte Carlo Simulations

C.4 Estimation and Testing

“La historiografía de la arquitectura ha propiciado la división entre dos mundos, el de lo tectónico (forma y estructura) y el de lo ambiental (servicios mecánicos). Simplificación a la que no se recurría en los tratados clásicos de la arquitectura, donde la forma no podía disociarse del ambiente interior, quedando la construcción al servicio de un clima interior generado por luz, temperatura e higrometría.“

Requena, I. 2011. Energía y permanencia.

Las sucesivas mejoras estructurales de la arquitectura moderna se apoyaron en el cálculo estático precedente y las técnicas aerodinámicas de la ingeniería vehicular (Ábalos y Herreros op.cit.). Pero frente a esta vanguardia tecnológica, el control ambiental del edificio estaba por entonces relegado a un plano de diseño más rudimentario, por no decir subsidiario37. Su tardía consideración en la Modernidad va a dar lugar a un singular tipo de híbrido, que se define fundamentalmente por el acoplamiento y cooperación entre sistemas mecánicos y tectónicos (Banham op.cit).

A finales del XIX los sistemas mecánicos para calefacción, ventilación e iluminación artificial eran ya “lugares comunes para el arquitecto” (Hawkes 1996: 74). A excepción del aire acondicionado, todos los elementos del

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Dado que la física tradicional había sido incapaz de predecirlos y cuantificarlos, no será hasta la “interpretación científica de la naturaleza” de mediados del siglo XX (Requena, 2010:4), cuando los condicionantes energéticos produzcan una renovación conceptual definitiva en la arquitectura (Hagan 2010).

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sistema ambiental moderno estaban enunciados antes del comienzo del siglo XX. Estas innovaciones fueron incorporadas de manera fulminante por la arquitectura, hecho que sin embargo tuvo poca repercusión morfológica aparente sobre ella38. Tanto la caldera de vapor como la chimenea de expulsión, cuyas dimensiones competían con las del espacio habitable (Gissen op.cit.), fueron convenientemente camufladas en la arquitectura del edificio. Situadas en lugares residuales, sólo emergían a través de terminales interiores apenas perceptibles en un interior recargado de molduras y retranqueos.

fig. 2.9 Prisión de Pentonville, (1840). Ford Foundation, K. Roche (Nueva York, 1967 )

Este proceso de mecanización de la arquitectura no solo evitó un debate formal, sino que también redujo enormemente el grado de diversidad ambiental en la arquitectura (Hawkes, Mc Donald y Steemers 2002). A medida que el s.XIX evolucionaba, el diseño arquitectónico ambientalista39

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Repercusión que sí tuvo lugar en algunas tipologías como invernaderos, hospitales, teatros, parlamentos y prisiones. El control ambiental en estos tipos produjo importantes cambios morfológicos (Fernández Galiano 1991).

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2. GENEALOGÍA DEL HÍBRIDO

se centraba progresivamente en criterios de naturaleza cuantitativa40 y la función climática del espacio iría desapareciendo del discurso arquitectónico41. La envolvente, hasta ahora considerada vestimenta, irá asumiendo una responsabilidad más defensiva para independizar las condiciones exteriores de las condiciones recreadas en el interior. Los espacios intermedios o umbrales se irían eliminando de edificios y ciudades (Potvin 2004; Hawkes et al. 2002), polarizando progresivamente los entornos interior y exterior42.

La visión cuantitativa del problema ambiental se consolida definitivamente a principios del XX con la respiración exacta43 de Le Corbusier44. Aunque sus propuestas del muro neutralizante abordaron con seriedad el problema ambiental del rascacielos de vidrio, bloquearon en gran medida la posibilidad de alteraciones morfológicas o hibridaciones sobre el tipo original. Aunque este muro grueso supone en sección un espacio de mediación térmica, se difundió como una envolvente hermética unida umbilicalmente a los sistemas de aire acondicionado.

40Lewis Mumford lo llama “cuantificación de la vida”. Mumford, L. 1934. Technics

and civilization. Harcourt Brace & Co.

41Cabría señalar algunas excepciones producidas al amparo del Estilo Internacional

en los años 20 y 30, como el de la casa Tughendat en Brno. En ella Mies ensaya tímidamente la inclusión de una zona de mediación térmica en el invernadero de la fachada Este (Porteous 2001; Hawkes 2008). A pesar de esta contribución, sus pabellones se irán rodeando de una superficie de vidrio indiscriminada cada vez más costosa, hasta llegar a la debacle climática de la casa Farnsworth.

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El espacio porticado, la calle cubierta o la arquería, que acompañaron al proceso de densificación de la ciudad Mediterránea, se suprimen de la paleta de la ciudad moderna, despreciando su contribución al confort térmico de la calle y del bloque (Potvin op.cit.)

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Diseñado en 1928 para resolver las grandes superficies acristaladas del Centrosoyuz de Moscú, también conocido como mur neutralissant.

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Visión esta que, con el tiempo, llevará al suizo a la fundación del ATBAT en 1945. Este departamento de ingeniería ligado a su estudio, se dedicó a la cuantificación y análisis de aspectos climáticos, estructurales y acústicos en la arquitectura. Ver Xenakis, I. 2005. Musique de l’architecture. Editions Paréntheses, París.

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Pero la ineficacia de sus realizaciones iniciales45, y sobre todo la confrontación con los climas del cinturón tropical46 abrieron las puertas a un cambio morfológico definitivo. La visión cuantitativa del problema fue superada por el suizo a través de la incorporación de culturas constructivas vernaculares, “desembocando en una plasticidad no premeditada” (Requena 2011:3). Una nueva paleta de elementos que, frente a las tecnologías defensivas de los 5 puntos, tenían una clara función paliativa frente al clima. Una colección de Brise soleil, loggias, mashrabiyyas o muxarabis, empiezan a adherirse a la envolvente en clara evocación al híbrido constructivista. Pero su eficacia permitió a los modelos modernos “prolongar su habitabilidad” (Requena op.cit.: 4) unas cuantas décadas, evitando quizá la consecución de transformaciones morfológicas de mayor envergadura.

En paralelo a la fatiga formal47 de la Modernidad tardía, las nuevas posibilidades de la tecnología propiciaron un relanzamiento del edificio híbrido en clave climática. Arquitecturas que habían sido definidas en respuesta al programa funcional, se someten a partir de los años 30 a un proceso de optimización ambiental que se acomete como veremos desde agendas opuestas.

Por un lado se produce una revisión orgánica48 que procuraba introducir sobre el tipo original “leyes geométricas capaces de generar formas

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Fracasos como el Centrosoyuz de Moscú o la Cité de Refuge en París, ambos diseñados en 1929.

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Confrontación que se produce sobre todo a partir de los viajes a Sudamérica y Argel, en 1929 y 1933 respectivamente.

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Término traducido del alemán (formenmüdung), se deriva de la vinculación de novedad con modernidad y su desgaste por el paso del tiempo, que “apunta a la pérdida del significado de las obras modernas” (Requena 2011: 2).

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El termino se identifica con la cultura del solar pasivo, y debe ser distinguido de la arquitectura bioclimática o del solar activo, con mayores requerimientos mecánicos y “que se integra con dificultad en la tradición tipológica” (Los 1985)

2. GENEALOGÍA DEL HÍBRIDO

asociadas al clima” (Requena op.cit: 2). La geometría prismática se abandona a favor de los vectores diagonales de la geometría solar para una mayor conservación de energía. La revisión mecánica opera en sentido opuesto; se centrará en blindar las condiciones ambientales interiores por medios mecánicos, con una reducción considerable de la superficie de contacto con el exterior49. El rascacielos moderno, un edificio esbelto y de crujía estrecha, irá engordando en la Posmodernidad “buscando una proporción más cúbica o amorfa” (Sentkiewicz 2011: 33) de mínima resistencia térmica.

fig. 2.10 London Ark, R. Erskine (Londres, 1991). Pabellón de B. Fuller. (Montreal, 1967).

En el primer grupo se enmarca la investigación tipológica del Team X, con Aldo van Eyck, Alison y Peter Smithson50, Ralph Erskine, o el vernacularismo nórdico de Alvar Aalto, Jorn Utzon o Reima Pietilä. Las posibilidades de la revolución mecánica fueron aplicadas de manera formidable por toda una generación de arquitectos británicos a partir de los 50, al amparo de las investigaciones de Buckminster Fuller. Desde el megaestructuralismo

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Esta involución se asocia normalmente a la incorporación híbrida de programas distintos de los de vivienda u oficina, menos restrictivos en términos de ventilación e iluminación natural (Sentkiewicz 2011).

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Los Smithson publican Smart Grid en el CIAM de Oterloo (1959) en clara respuesta a la Carta de Atenas. El documento describe una lista de tipologías de vivienda revisadas en términos climáticos y contextuales. La revisión es especialmente locuaz en los recursos para resolver el contacto con el suelo (banqueos, trincheras y elevaciones) y los patios de iluminación, empleados desde entonces en toda su obra. Ver

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británico de Cedric Price o Archigram, hasta el high-tech de Richard Rogers y Norman Foster.

Aunque se encuadra en la cronología del siguiente capítulo, la confrontación conceptual del Centro Georges Pompidou frente al edificio de la Lloyds permite una clarificación de la bifurcación planteada. Realizadas justo antes y después de la crisis del petróleo de 1973, estas obras sitúan a Richard Rogers en actitudes bien distintas respecto al problema del acondicionamiento ambiental51.

Los sistemas de acondicionamiento ambiental y las instalaciones mecánicas en la arquitectura sirvieron desde la Modernidad para convertir la “materia natural en bruto” (radiación solar, humedad, viento) en materia consumible (agua potable, luz artificial, aire caliente o aire fresco) (Gissen op.cit.: 62). Podemos considerar este progreso “en términos exclusivamente tecnológicos” o más bien como un avance conceptual en la capacidad de reproducción de la naturaleza por parte de la arquitectura (ibid.: 63). Esta capacidad anticipatoria está en la base del diseño creativo. En el momento de su definición52, la cúpula geodésica no podía calcularse sobre la base de

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El Centro Pompidou (Paris 1971) es un ejemplo seminal de híbrido por divorcio de los sistemas mecánicos respecto del soporte estructural del edificio, y representa la confianza absoluta en la tecnología mecánica. La transfiguración que supuso su realización51 se apoyaba explícitamente en afrontar de forma independiente los requisitos de los sistemas estructurales y los servicios mecánicos. La elevada tecnificación del ambiente interior permitirá además una crujía más profunda, que llega a independizarse totalmente respecto de la ventilación e iluminación suministradas por la fachada. El edificio Lloyds (Londres 1978), se define como un aglomerado de torres reducidas a su menor dimensión, incorporando en este caso asuntos paliativos relativos a iluminación y ventilación natural. Aunque su autor recurre a los sistemas de control mecánico, se produce ya una notable reivindicación de la forma óptima, no solo en su génesis externa, sino en la incorporación de refuerzos bioclimáticos como el atrio central cupular.

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Richard Buckminster Fuller es considerado el inventor de las cúpulas geodésicas, ya que es quien ostenta su patente desde 1954. Pero existen ejemplos construidos con mucha antelación, como el planetario de los talleres Carl Zeiss, de Walter Bauerfeld en 1922.

2. GENEALOGÍA DEL HÍBRIDO

los cálculos estructurales del momento. Su invención “no solo resuelve un problema específico, sino que llamó la atención sobre un modo distinto de concebir el cálculo estático precedente” (Alexander 1966: 91).

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2.3

Híbrido

pronóstico.

Naturaleza

y

artefacto

en

la

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