La estructura devela las propiedades articuladoras de los sistemas sociales, como propiedades que hacen posible que algunas prácticas sociales existan a lo largo del tiempo. Una estructura existe sólo en la actualización de las prácticas que la constituyen -estructuración- y como huellas que orientan la conducta de agentes humanos entendidos -estructura- (Giddens, 2003). En la teoría de la estructuración, la estructura
es conceptualizada como el eslabón fundamental de la integración social que permite hablar sobre la capacidad de agencia de los individuos. Este concepto surge en contraposición a algunas concepciones clásicas, en las cuales la estructura podría entenderse como una noción de armadura sobre que se constituye el sujeto y que principalmente constriñe (García Selgas, 1994).
Desde otro punto de vista, Anthony Giddens (1993) entiende a la estructura como un ente intangible, inserto en un tejido social que no se construye solo ni es fruto de unos pocos. La conceptualiza como un tejido habitado por sujetos que son construidos, construyen y se construyen sobre ella, por medio de estrategias y acciones voluntarias repetidas en el tiempo y en el espacio, en una relación intrínsecamente constitutiva. Giddens considera que las personas hacen su propia historia, pero bajo circunstancias heredadas y no elegidas (Ritzer, 1992). La estructura se entiende como trazos de la memoria que se concretizan en propiedades permanentemente renovadas por -y renovadoras de-los sistemas sociales (Giddens,1993).
En otras palabras, las estructuras26 están caracterizadas por sus posibilidades de coerción y facilitación, por la imposición de reglas, la disponibilidad de recursos y por la recursividad de las prácticas sociales. De acuerdo con Giddens (1993, 2003), en la dualidad de la estructura, el tiempo y su dinamismo permiten la estructuración constante en la reiteración de las prácticas.
La estructura es algo móvil, en construcción continua, un instituido, constituido en estructuración recursiva por medio de las prácticas y acciones de los agentes. Es condición y resultado de distintas formas de acción social que definen qué hacen, cómo lo hacen y quienes actúan en ese espacio. Giddens plantea la estructura como una dualidad “estructurada” por las prácticas de los agentes que la ocupan y “estructurante” de esas prácticas; y sugiere poner el énfasis en su “estructuración”: su producción y reproducción a través de las prácticas (Picó, 1986).
Cabe agregar que, para este autor, la dualidad de la estructura y la estructuración se relacionan entre sí, pero no son lo mismo:
Dualidad de la estructura: estructura en tanto es el elemento y el resultado de la conducta que ella organiza recursivamente […]. // Estructuración: la articulación
26 Estructura que puede tomar distintas formas, niveles de complejidad y grados de heterogeneidad en
de las relaciones sociales por un tiempo y un espacio, en virtud de la dualidad de la estructura (Giddens, 2003: 395-396).
Al hablar de estructuración Giddens (1993, 2003) se refiere a un proceso activo de constitución de la estructura, ejecutada por las acciones, prácticas y conductas de sujetos activos que él denomina “agentes”. Este proceso tiene condiciones bajo las cuales los agentes pueden accionar, condiciones dadas por la propia estructura que hace posible los contextos bajo las cuales estos puedan reproducirla. En concreto, dice: “Los conceptos ‘estructura’ y ‘acción’ designan así solamente momentos analíticamente diferentes de la realidad de los sistemas de acción social estructurada” (Giddens, 2003: 59, comillas en el original).
Como especificamos en párrafos anteriores, la teoría de la estructuración de Giddens considera a las prácticas sociales ordenadas en un espacio y un tiempo en el que los actores son conscientes de parte de las condiciones que limitan y posibilitan su accionar. Pueden modificar algunas de ellas y reproducen otras, pero no pueden conocer los resultados finales, ya que las acciones también tienen consecuencias no buscadas27.
Dicho de otra forma, las reglas son prescripciones formalizadas, codificadas como leyes o como disposiciones para la acción, procedimientos rutinizados de interacción social. Las reglas sancionan y limitan, pero también dan sentido y posibilitan algunas acciones (Cristiano, 2011). Para Giddens, la vida diaria está llena de ejemplos que permiten comprender qué son las reglas; cómo hablamos, qué hablamos, cómo comemos o qué comemos, son algunos de los ejemplos de lo que este autor denomina “reglas de interacción social”, las cuales pueden llevar a analizar cualquier tipo de interacción y/o conformación de campos de producción, por su capacidad de articular, formar, sostener y definir encuentros y articulaciones que conforman la vida social. En este caso hablaremos de reglas que permiten articular, formar, sostener y definir encuentros para el logro de objetivos, propios de actores sociales –individuales y colectivos– o del Estado.
En este marco, la estructura está caracterizada tanto por su posibilidad de coerción como de facilitación, por la imposición de reglas, la disponibilidad de
27 El concepto de consecuencias no buscadas de la acción es central cuando se intenta analizar la tensión
recursos y por la recursividad de las prácticas sociales. En muy pocas palabras, la propuesta de Giddens es correr el concepto de estructura por el de sistemas de prácticas que se reproducen recursivamente. Sistemas en el que la estructura está inscripta en la propia acción, ya que la estructura no existe por si misma, sino a través de prácticas y acciones rutinizadas (Klessling, 1999).