4. Common Structure
4.3. MAP Estimators and Tikhonov Regularization The aim of this section is to connect the probabilistic approach to inverse problems with
Capítulo 2
DEMOCRACIAS VIVAS
Hoy/en,4íaí se.-abusa rdteradamente del término..«derrioaacia». La
Operación Libertad Iraquí prometió llevar la democracia a los iraquíes, pero, en su lugar, les llevó la tortura, los abusos y la privación de necesi- dades básicas. La globalización prometió extender la democracia supo- niendo la validez de la ecuación entre comercio y mercados libres, por un lado, y entre éstos y las sociedades abiertas, por otro. Pero se trata de ecua- ciones desmentidas por la práctica. Los mercados de la globalización em- presarial no son abiertos: las reglas del comercio traspasan el control a los gigantes empresariales. Y las sociedades resultantes tampoco son abiertas. La globalización empresarial está dando lugar a una dictadura que con- trola los alimentos y el agua, los dos aspectos más vitales de nuestra vida. Nos está robando las bbertades del más fundamental de los niveles: el de la supervivencia. La democracia representativa sé demuestra cada*vez más inadecuada, para defender nuestras •libertades fundamentales.
L A G L O B A L I Z A C I Ó N Y LOS L Í M I T E S DE LA D E M O C R A C I A R E P R E S E N T A T I V A
La globalización empresarial y las normas del comercio libre confie- ren inmunidad a las grandes sociedades anónimas y al capital frente a las regulaciones sociales y políticas de ios ciudadanos y los gobiernos nacio- nales. AI desregular el comercio, la globaHzación empresarial traslada las decisiones sobre nuestra vida cotidiana fuera del ámbito de la democra- cia y las transfiere a la O M C , al F M I , al Banco Mundial, a Wall Street y a los consejos de administración de las grandes empresas. En la práctica, esto significa la muerte de la democracia económica.
La globalización empresarial destruye las economías locales y nacio- nales, así como los medios de vida y los puestos de trabajo generados por las economías domésticas, en beneficio del negocio empresarial y del cre- cimiento financiero. Esto genera inseguridad, que se traduce en miedo y exclusión, y abona el terreno para la aparición tanto de una política de
v4 Manifiesto para una Democracia de la Tierra
identidades estrechas como de unas ideologías excluyentes. En este con- texto, )a democracia representativa resulta cada vez más determinada y movida por el nacionalismo cultural. Este surge, pues, como elemento in- separable de la globalización económica.
Los ciudadanos y las ciudadanas cambian los gobiernos a través de los mecanismos de la democracia representativa. Sin embargo, el control ejercido por las grandes sociedades anónimas y las coercitivas reglas de la globalización desvirtúan ese cambio porque garantizan que no implique variaciones en las políticas económicas. Sea cual sea el partido en el po- der —republicanos o demócratas en Estados Unidos, laboristas o con- servadores en el Reino Unido, el Partido del Congreso o el BJP en la In- dia— en realidad, son las grandes empresas las que gobiernan.
Siqyeremos,quala ciudadanía recupere sus bbertades, tenemos que, «inventar la democracia. Debemos .profundizarla y ampliarla. Nuestra idea de la democracia no es la de que unos gobiernos sean elegidos para el cargo sin que el pueblo controle el poder que ejercen o ceden a las grandes compañías. La democracia viva reclama la recuperación de nues- tros poderes y de nuestras capacidades de toma de decisiones. Presupo- ne^utoorganizacíórrjy autogobierno {el iwaraj de Gandhi). Debemos am- pliar la democracia para incluir a los excluidos —a las comunidades privadas de derechos, a los niños, a los prisioneros, a las personas mayo- res y a las diversas especies de la Tierra—. Yo Hamo a esa forma de de- mocracia la Democracia de la Tierra. Necesitamos esta Democracia de la Tierra para proteger nuestras libertades, para mantener los sistemas de sustento vital del planeta, para garantizar justicia y sostenibilidad, pata acabar con los conflictos y crear la paz.
L A C R I S I S D E i A D F M O C R A C T A E N L A E R A D E L A G L O B A L I Z A C I Ó N
En la actualidad, somos testigos del crecimiento simultáneo de dos fuerzas: una de carácter globalizador y otra de tendencia localizadora; una impulsada por las grandes empresas globales y la otra impulsada por las comunidades locales y los movimientos de base; una que traslada el poder hacía arriba y la otra, hacia abajo. La globalización significa, en la grá'cíicá, el fin de lá democracia,económica. Sus normas de libre comer- cio están pensadas para garantizar la inmunidad de las sociedades anó- nimas frente a todo intento de influencia o de regulación por parte del Estado.
Democracias vivas 95
Pero, en una democracia, la política económica debe guiarse por la voluntad y las aspiraciones del pueblo llano. Cuando quienes la diseñan son la O M C o el Banco Mundial y el F M I , aislados de toda influencia po- pular, lo que tenemos no es democracia económica, sino dictadura eco- nómica. Por eso, cada vez cuesta más apreciar diferencias entre el Partido del Congreso y el BJP en la India, o entre los demócratas y los republica- nos en Estados Unidos, en lo que a su compromiso con unas políticas de predominio de las grandes empresas se refiere. Con la globalización em- presarial, las elecciones no cambian las políticas económicas: sólo cam- bian los partidos en el gobierno y los jefes de Estado nomínales. Pero los verdaderos jefes de Estado son las sociedades anónimas globales cuyos intereses pesan más que los de los ciudadanos, cuyos derechos son ante- puestos a los de los humanos y los de los demás seres y cuyos beneficios son considerados el valor máximo, por encima de la vida y la libertad.
Ningún ejemplo representa mejor la limitación que tiene la democra- cia representativa para defender las libertades de las personas que el de la mayor y más vibrante de todas ellas: la India, Las elecciones de 2004 sig- nificaron el rechazo al poder conjunto del fúndamentalismo del mercado y del integrismo religioso. El voto popular fue un voto contra la globali- zación empresarial, más conocida en la India como reforma económica. Sin embargo, Jo primero que el nuevo Primer ministro y las nuevas auto- ridades anunciaron fue que no se daría «marcha atrás» en las reformas, sino que simplemente se las dotaría de un rostro más humano. Lo que el pueblo de la India pedía era un corazón más humano para su economía (un corazón que se preocupara por los campesinos y las personas pobres, por los desempleados y los hambrientos), no una máscara con la aparien-, cia de un rostro humano. La democracia económica pasa inevitablemen- te por revocar algunos de los aspectos más inhumanos de la globalización económica y que son precisamente aquellos que, con tal de asegurar be- neficios para las grandes empresas, abocan a los agricultores al suicidio, a los pobres al hambre y a la sed y a los jóvenes al desempleo.
VtcroHiA EN C A N C Ó N
El resultado de la cumbre interministerial de la OMC en Cancón re- presenta un triunfo de la democracia sobre la dictadura, de la justicia so- bre la injusticia, del Sur sobre el Norte, de los pobres sobre los ricos, de las personas sobre la rentabilidad económica, de la vida sobre la muerte.
96 Manifiesto para una IIcmoiTiKin de la Ticriíi
Cancún, con sus playas blancas bañadas por las aguas azul turquesa de la cosía oriental de México, fue diseñada para convertirse en centro turístico y vacacioniil de primer orden, no en escenario de algunas de las más ¡mensas confrontaciones y arduos debates de nuestro tiempo. Pero enlrc el 10 y el 14 de septiembre de 2003 no fueron los turistas, sino las delegaciones gubernamentales asistentes a la cumbre de la OMC quienes llenaron los hoteles de Cancún. Y fueron los participantes en las protes- tas (no los turistas) los que llenaron las calles de la zona hotelera, mani- festándose y tratando de atravesar las barricadas que habían sido erigidas con la intención de mantener a los disconformes a 10 kilómetros de dis- tancia de donde la quinta cumbre interministerial de la OMC estaba te- niendo lugar.
- [ Como ya ocurriera en Seattle, la cumbre/de Cancún fue un fracaso. La resistencia a las políticas y las normas genocidas de la O M C frustró las negociaciones sobre la expansión de la organización, que preveía am- pliar sus competencias a todas y cada una de las dimensiones de nuestras economías y de nuestras vidas. Una evidencia trágica, aunque heroica, del hecho de que las reglas de la O M C no regulan el comercio justo, sino la vida y la muerte, fue el suicidio del agricultor coreano Lee Kyung Hae el primer día de la cumbre. Lee y otros pequeños agriculto- res y campesinos de todo el mundo estaban acampados en los jardines de la Casa de la Cultura, situada fuera de la zona hotelera. Ese primer día, por la mañana, los agricultores se dirigieron en manifestación hacia la cumbre interministerial. A l llegar a la altura de las barricadas levan- tadas para mantener ai pueblo alejado de las conversaciones comercia- les y portando una gran pancarta en la que se podía leer «La OMC mata a los agricultores», í^ée'ECyung Hae escaló la barricada y se clavó un pu- ñal. Llevaba consigo una nota: «Me quito la vida para que otros puedan vivir».
Aquélla no era la primera vez que Lee intentaba llamar la atención de la OMC. En un artículo del número de abril de la revista KoreaAgrofood, Lee escribió:
Poco después de que se cerrara el Acuerdo de la Ronda Uruguay, mis compañeros agricultores coreanos y yo mismo nos dimos cuenta de que nuestros destinos habían dejado de estar en nuestras manos. L-l Pronun- cio a gritos ante ustedes estas palabras que tanto tiempo llevan bullendo en mi interior:
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¿Para quién negocian ahora? ¿Para el pueblo o para ustedes mismos? Abandonen ya sus negociaciones en la OMC, con toda esa lógica falaz y esas palabras que no son más que gestos diplomáticos.
Excluyan la agricultura del sistema de la O M C '
Un decenio antes de lo de Cancún —antes de la creación de la propia OMC—, un grupo de miembros de la Federación Coreana de Pequeños Agricultores, de la que Lee había sido presidente, se manifestaron en la India exigiendo que la agricultura se mantuviera al margen de ios acuer- dos de «libre comercio». En los años transcurridos desde entonces, se han hecho evidentes la coacción y el fraude ocultos tras la libertad de co- mercio. El comercio libre es, en realidad, forzado, ya que es impuesto a los pequeños agricultores y a los países pobres. También es un eomercio fraudulento porque, por mucho que se canten las bondades de su mayor eficiencia y de su contribución a igualar las condiciones competitivas para todos, lo que se produce, en realidad, es un dumping de productos fuertemente subvencionados con el que se inundan los mercados mun- diales y que destruye a pequeños productores más eficientes.
La normativa de la OMC que obligaba a Corea s abrir sus mercados arroceros al dumping de gigantes agroindustríales estadounidenses como Cargill y ConAgra sustrajo a los agricultores como Lee su derecho a vivir. En 2001, el coste de producción del arroz era de 18,66 dólares por bu¬ shel en Estados Unidos, pero su precio de venta internacional era de 14,55 dólares por busheL* Este proceso de dumping (de venta de pro- ductos a un precio inferior a su coste de producción) es legal según la OMC; lo que se ha ¿legalizado ha sido Ja oposición al mismo. Los precios agrícolas han entrado en un proceso de caída libre impulsado por las sub- venciones a las exportaciones (que generan un comercio injusto), la obli- gación de suprimir las restricciones a las importaciones (las RC) y la re- ducción de los aranceles. Antes incluso de la cumbre de Cancún, Pascal Lamy, entonces comisario de comercio de la UE, anunció que la Unión Europea no recortaría las subvenciones a la exportación. Estados Unidos también anunció que no rebajaría las ayudas internas. En realidad, tanto Estados Unidos como la UE han incrementado los subsidios agrícolas desde la entrada en vigor de los acuerdos de la OMC, pese a las prome-