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2.4 Procedure

2.4.1 Ethical considerations

Soy Yordenis, nací en la ciudad de Panamá, en una Provincia llamada Chiriquí un 12 de diciembre de 1987. Tengo treinta años. Mis primeros años de vida transcurrieron en la provincia de Chiriquí perteneciente a la ciudad de Panamá en un barrio llamado La Esperanza que queda cerca de la provincia, colinda con Costa Rica, es un lugar muy bonito, crecí con mis padres y mis cuatro hermanos, mi hermana mayor tiene treinta y tres años, sigo yo, luego mi hermano que tiene dieciocho y la menor que acaba de cumplir quince años; con mis hermanos no tenemos una relación fuerte, no somos tan unidos porque somos muy diferentes, mi hermana es un poco tímida, mis hermanos viven en su mundo aparte por ser hombres y nos criaron de una forma muy diferente, pero igual somos hermanos y nos amamos. De niños la relación era chévere, nosotras inventábamos los juegos y como ellos eran más pequeños seguían nuestras ideas, nos cuidábamos mucho, claro que también hubo momentos en que no tuvimos cosas materiales que muchas niños tienen, pero tratamos de que eso no influyera, jugábamos con la naturaleza, con nuestro entorno, puedo decir que nuestra infancia fue muy muy bonita. Compartimos mucho con mis abuelos paternos, mis tías y mis primos ya que siempre nos movimos en el mismo barrio por lo que tuvimos la oportunidad de compartir muchas cosas en familia aunque mi mamá era muy estricta y solo permitía cierta libertad, cada quien en su casita, además con mi mamá los castigos eran bastante fuertes, nos pegaba mucho porque ella se crió de una manera totalmente diferente en la que había que castigar, en la que se debía trabajar y si tú no lo hacías entonces para eso estaba el cinturón y le daban a uno con lo que fuera, con lo que hubiera a la mano.

Mi papá es ingeniero agrónomo, es la persona que nos dio el apellido a mis hermanos y a mí, y mi mamá es ama de casa, estuvo siempre con nosotros y era quien nos cuidaba. Mis padres tuvieron algunas dificultades y se separaron, pero de eso hablare un poco más adelante… mi crianza fue muy estricta, mi mamá estaba muy pendiente de nosotros y no nos dejaba hacer muchas cosas de adolescentes, pero creo que eso nos enseñó a ser personas, a valorar las cosas. Mi papá no es mi papá de sangre, él me adoptó cuando tenía 4 años pero nunca hizo alguna diferencia con mis hermanos, siempre me trataba igual, aunque en ocasiones se sentía la diferencia, pues mis hermanos son morenos y yo soy la única blanca en la familia entonces me sentía un poquito extraña.

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Mientras mis primos decían que pedían la bicicleta o el súper carro de navidad, nosotros éramos felices porque armábamos nuestras casas con lo que teníamos y creo que esa fue una parte muy importante en mi infancia porque eso me ha enseñado a valorar lo que tengo, a aprender a ganarme algo, a aprender que las cosas no son fáciles.

Mis padres se separaron a raíz de ciertos problemas, y mi mamá luego encontró a otra persona, él no nos trataba bien, era tosco, recuerdo que vivíamos en una casa de madera y recuerdo también que mi mamá se cegó tanto por el amor que le tenía que es ahí donde ocurre la parte más triste de mi infancia, la parte más difícil de recordar; pasaron muchas cosas, hubo una situación muy muy complicada, ese padrastro abuso de mi hermana y de mí cuando apenas éramos unas niñas, yo tenía 8 años y mi hermana 11, esa fue una etapa muy muy difícil, muy dura, que incluso uno llega a creer que ha superado, pero realmente no, es algo bastante complicado. Mi mama en medio de su idilio y su ceguera de amor hacia él no creyó en nosotras cuando le contamos, así que fue algo que ocurrió en repetidas oportunidades, fueron varios meses sufriendo por que no podíamos evitar lo que estaba ocurriendo, por lo que tuvimos que buscar otro recurso, mi papá se dio cuenta y quiso pelear por nosotros y fue solo entonces cuando mi mamá reaccionó, también hubo un primo de esa persona que nos ayudó a que se supiera lo que estaba ocurriendo, posterior a eso las cosas intentaron regresar a la normalidad, pero, pues eso se quedó ahí y no se vio el daño qué nos hizo.

Recuerdo que yo trataba de cuidar a mi hermana, aun la siendo la menor porque mi hermana es una persona muy tímida, ella aún no tiene hijos y yo creo que lo que paso influye mucho en la personalidad de mi hermana ahora. Yo creo que ninguna mujer, ninguna niña, ningún niño, sin importar del género que sea desea o debe pasar por eso, yo creo que eso fue lo que marco mi vida. Mi mamá no quiso colocar una demanda contra él porque no quería un escándalo, era más importante en ese momento lo que la gente dijera y no lo que en realidad nosotras sentíamos. Así que tampoco hubo ayuda psicológica ni nada de eso y ahora siendo adulta veo que eso falto, que era necesario, porque es algo que no logro recordar sin dolor, me afectan mucho eso ese tipo de cosas, me afecta que algo así ocurra porque regresó otra vez a lo que pasó y siento que otra vez estoy viviendo ese horror y pienso en mi hija, en que algo así podría pasar si yo consiguiera otra persona. Es un recuerdo que no me deja en paz.

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Pero, no todo fue tristeza, tengo una experiencia infantil que recuerdo con agrado, cuando comenzamos a ir a la iglesia con mi mamá, ella es cristiana y fue allí donde inicie con el tema de que me gustaban los niños, a mí me gusta mucho cantar, me gusta la música y comencé de maestra, empecé a vincularme en eso, iba a seminarios, me gustaban muchas cosas. Otra época en la infancia que marcó mi vida fue mi escuela, una maestra que adoro, me encanta mucho declamar y fue ella la que me impulso a hacer esas cosas, me apoyaba y me da mucha alegría recordar esos momentos. Cuando participaba en declamación ganaba siempre los primeros premios, en oratoria cuando se celebraban las fiestas patrias siempre abría el día de la bandera, los símbolos patrios, declamaba, fueron momentos muy significantes que marcaron mi vida. Yo no creo que sea tan importante tener un regalo de navidad o de cumpleaños y no recuerdo que me celebrarán un cumpleaños, entonces para mí eso no era importante.

Cuando pequeña me gustaba jugar con mis hermanos a que era maestra, hacíamos muñecos con las almohadas, era chistoso porque les hacíamos las cabezas amarrándolas para que tuvieran cuerpo y poder jugar a que era maestra me daba mucha alegría, y ahora ser maestra como en mis juegos me encanta…puedo decir que amo lo que hago.

Si pudiera ponerle un título a mi infancia seria “la niña superhéroe” o algo así porque yo cuidaba a mi hermana en todo, la ayudaba a salir adelante y me ayude a mí misma, entonces creo que ese título sería perfecto. Repetiría mi infancia en la escuela con la maestra qué marcó tanto mi vida, me encantaría ahora de grande y estando en este país volver a verla, ella ya debe estar bien mayor y siento que necesito despedirme, verla otra vez porque para mí ella fue y es muy especial, la etapa que viví con ella fue maravillosa... Yo iba a mi casa, llevaba el almuerzo y ella me ayudaba a practicar mis oratorias, eso fue muy muy interesante.

Empecé a estudiar cuando tenía 6 años, entre a primaria y de mi profe de kínder todavía recuerdo su nombre, recuerdo canciones, todo muy bien, con todas mis profes tuve muy buena relación y las recuerdo con gran cariño. Recuerdo las profesoras que me dedicaban tiempo, a las que les importaba lo que yo sentía, lo que era importante, lo que yo pensaba, y procuro compartir eso con mis estudiantes, me importa lo que piensen, lo que sienten, llegan al jardín y me dan un abrazo y yo sé cuándo alguno de ellos en especial lo necesita, entonces los llamó y no me tienen

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qué decir, ya los conozco. A su infancia le pondría “los niños despiertos”, son niños que tienen todo fácil, los padres les dan todo y no los dejan aprovechar o aprender que las cosas no son tan fáciles. De lo que yo viví me gustaría que mis niños repitieran o pudieran vivir la manera en que experimente cosas, porque siento que ahora no están tranquilos si no es con juguetes o con la tecnología y por ello se pierden muchas otras cosas, la infancia es algo tan bonito en donde se debe permitir que los niños experimenten, dejarlos ser ellos mismos, seria buenísimo rescatar esas cosas, jugar con el barro, dejar volar la imaginación, eso les falta mucho a los niños de ahorita.

Terminé la primaria a los diez años, entré a bachillerato a primer ciclo, son tres niveles, de ahí salí a los trece años, luego entre a especializarme y salí a los dieciocho años. Estudie en una escuela pública en el sector rural y soy tan amiguera que con todos me llevaba bien, como yo era muy chiquita y todos eran grandes, fue una relación muy muy bonita. Hacia algunas travesuras como agarrar las bicicletas de mis tíos sin permiso o en la escuela cuando estaba aburrida o cuando tenía hambre me iba a comer los pepinos y los tomates de la huerta pero ya ellos sabían porque nosotros mismos lo cultivábamos y cuando había cosecha era de nosotros, me subía a las puertas del salón y mis compañeros me mecían. Esa infancia fue muy chévere. A pesar de esas travesuras no me castigaban duro, ni un regaño fuerte, siempre cuando necesitaban hacer un llamado de atención llamaban a mi mamá así que ¿para qué más castigo? si el de mi mamá era horrible.

Me encantaba ir a estudiar, ese era mi espacio, otro mundo, para no estar en la casa en lo mismo, ese era mi escudo y amaba eso. Yo me levantaba súper temprano y me iba para la escuela sola, volvía a mi casa al medio día y regresaba en las tardes a la escuela. Disfrutaba cuando nos llevaban a la huerta a plantar, compartir con mis compañeros porque me gustaba molestarlos y reírme, entonces pasábamos mucho tiempo con ellos porque también eran compañeros de barrio con los que jugábamos algunos de mis juegos favoritos como hacer competencias del huevo y la cuchara y las rondas infantiles. Para ese tiempo no había parques entonces jugaba a correr, me encanta correr, participar en las carreras, en deportes como el voleibol, equipo al cual pertenecí, me gusta la danza folklore, en el colegio siempre estuve en el

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grupo de danzas, en el de canto, yo me la pasaba metida en todo, en todas las actividades que hacían, en las bandas, en todo lo que hacían en el colegio yo estaba presente.

Tengo esposo, llevo 10 años con él y tengo una bebé de 5 años con quien al principio fue una experiencia de mucho susto pero estoy aprendiendo, cada día mi hija me enseña a ser mamá y cada etapa de ella me ha enseñado como serlo, no volver a cometer errores que ya cometí, siento que es una experiencia muy linda, el simple hecho de que te digan mamá te amo o que digan su primera palabra… eso para mí es una etapa muy muy muy linda. Mi experiencia como mamá ha influido en mi experiencia como docente porque no quiero que mi hija sea como algunos niños de los que yo tengo y trato de enseñarle a ser una niña muy responsable, inculcarle muchas cosas. En ocasiones mi hija me dice -mami es que tú quieres que todo lo haga perfecto, entonces yo le aclaro que no es eso, es simplemente que yo sé que tanto puedo exigirle y se lo que puede hacer.

En algún momento de mi vida decidí estudiar enfermería porque era lo que mi mamá quería y lo que mis tías hacían, me gustaba el hecho de poder ayudar a otros y comencé a estudiar fisioterapia pero sentía que algo faltaba, que no me llenaba por completo, desde pequeña jugaba a ser docente, en la adolescencia fui docente en la iglesia, tome cursos para dedicarme a trabajar con los niños, siendo muy joven le hice la tesis a un profesor de bachillerato y eso me ayudó para dictar clases de música en mi escuela y siento que cuando llegue a Colombia que se me presentó la oportunidad de estudiar la licenciatura en pedagogía por fin encontré lo que me ha llenado completamente, lo que quiero hacer, lo que amo. No voy a negar que tuviera miedo de enfrentarme a un mundo totalmente diferente, pues acá la educación es muy distinta a la que tuve en mi país, pero pudo más el amor por la docencia que lo que escuchaba o lo que veía a mí alrededor. He pensado volver a Panamá a ejercer mi profesión porque quiero llegar a trabajar con el niño no por lo que yo quiero, sino por lo que realmente el niño necesita y explotar esas habilidades que rescató de la educación en Panamá la importancia que se le da a la opinión del niño, a lo que ellos quieren ser, lo que el niño quiere y como se quiere desarrollar. Allá en las escuelas lo importante es el niño, si vas a un colegio pequeño o a uno que tenga mucho reconocimiento, a un colegio público o a uno privado, puedes ver qué se le da importancia a lo que el niño aprende y a los recursos que tienen, el gobierno apoya mucho incluso en ustión de

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uniformes y se le dan herramientas a la familia para que apoyen a los niños y a los docentes para que aprovechen al niño y exploten sus habilidades.

Estudie Licenciatura en Pedagogía Infantil en la Universidad Minuto de Dios y puedo decir que cada día que pasaba me emocionaba más, me gustaba la manera de ver al niño cada vez de manera diferente; creo que eso que enamoró más de lo que soy. Aunque durante mi primera práctica sentí mucho susto de enfrentarme por primera vez a un colegio, a los niños y sentí miedo de no hacer las cosas bien, pero ya después el entorno y las profesoras a las que les estábamos ayudando permitieron que todo fluyera y aportaron a mí en mi formación como docente, no tengo mucha experiencia formal, solo ahorita en el jardín Chavitos, pero definitivamente puedo decir que esta es mi verdadera vocación y aunque en ocasiones es un poco agotador, después ver el resultado de algunos niños, ver su evolución es el pago a todo ese cansancio porque llego a mi casa, hago una reflexión y darme cuenta que por ejemplo Santiago ya escribe, Dylan colorea mejor me hace sentir que vale la pena.

Con los ojos cerrados volvería a tomar la decisión de ser docente, amo trabajar con esta población yo creo que más por mí, por lo que soy, siento que es mi carisma, mi personalidad trabajar con esta edad, no logro verme trabajando con niños más grandes, quizá si se presentará la posibilidad para hacerlo lo haría, pero siento que lo mío es trabajar con los chiquis, porque es ahí el momento donde uno hacerles ver que ellos son importantes, hacer muchas cosas a la edad que ellos tienen, darles amor.

Mi principal objetivo para ellos es que se gocen esa etapa, que sean niños libres, niños que puedan trabajar sin presionar su aprendizaje, procuro respetar sus ideas, que puedan expresar lo que sienten yo creo que se debe dejar evitar tantas tareas, y hacer y hacer que dejan a un lado su niñez; aunque si hay momentos en los que se deben colocar reglas porque todo tiene su espacio. Me gustaría que me recuerden como la teacher que los hacía reír, la teacher que les respetaba sus opiniones, que respetaba lo que ellos decían, su forma de ser, que recuerden a una profesora que les dedico tiempo y que les permitió ser felices porque quiero que vean su infancia como una infancia linda, que tengan la posibilidad de crear; lamentablemente en la práctica desde la

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dirección del jardín hasta su entorno familiar, nos limitan muchas cosas, hay muchas cosas que no nos permiten hacer.

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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

MAESTRÍA EN INFANCIA Y CULTURA- ENFASIS EN HISTORIA, IMAGINARIOS Y REPRESENTACIONES SOCIALES DE INFANCIA

Imaginarios sociales sobre educación inicial que emergen en las prácticas pedagógicas de las docentes del jardín infantil Chavitos Creativos

Diario de campo

Propósito: Registrar los hechos susceptibles de ser interpretados en el accionar pedagógico de las docentes del jardín infantil Chavitos Creativos.

Metodología: Se observan las acciones pedagógicas de la docente y la interacción con el grupo y se registran a continuación.

OBSERVACION #2

Fecha: 25 de Julio de 2018 Hora: 10:00 AM

Lugar: Jardín infantil Chavitos Creativos. Salón Transición Personas: 1 docente y 16 niños

Descripción:

La maestra inicia la jornada con una oración y una alabanza a Dios.

“niños vamos a darle gracias a Dios por este día y vamos a pedirle que nos ayude a estar atentos y ordenados”

Luego cantan una ronda infantil y da inicio a su clase.

Indica que van a trabajar una guía de matemáticas de repaso de la familia del 100 con una serie numérica.

Interpretación:

Existe un interés generalizado por la admiración y el respeto a Dios.

Las actividades se desarrollan en el marco de una educación tradicional que

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Dibuja en el tablero un gusano y les explica que deben continuar la secuencia escribiendo los números que hacen falta del 100 al 200.

La maestra cuestiona a los niños para que contesten:

¿después del 100 es el 105? y después del 102 es el 104? No cierto ya sabemos cuáles números siguen, así que juiciosos en silencio trabajando”.

La maestra les da la guía a los niños y les dice que lo primero que deben escribir es su nombre completo.

“lo primero que hacemos es poner el nombre con letra clara y en el renglón”

Toma un tajalápiz y pasa por cada puesto asegurándose que todos tengan un buen lápiz para escribir y que la tarea quede bonita.

“quédense sentados que yo paso por el puesto sacando punta a los lápices, para que se vea bien esa letra”

Durante la actividad la maestra les pide a los niños silencio, estar en su silla y en orden.

“Silencio, que escriben con el lápiz no

conlleva a la necesidad de memorizar y repetir.

Se evidencia la representación de práctica pedagógica en la cual es el maestro el único poseedor del conocimiento.

Deseo por el desarrollo de actividades perfectamente elaboradas, relevancia por lo estético.

Imagen de infancia del niño quieto, obediente.

Actitud de enojo frente a lo que considera indisciplina o desorden en el salón.

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con la boca”

Los motiva con tres caritas felices si tienen escrito el nombre, si realizaron bien la secuencia y si trabajan en orden.

“listo tres caritas felices para los niños que están haciendo todo bien”