4 Comparative Case Study
4.3 EU Support and Protection for Airbus
El efecto de las diversas estrategias para aumentar la eficiencia de N y reducir la lixiviación en albahaca se encuentran en la Tabla 48. Las mayores AP fueron encontradas para los tratamientos testigo (T1) y lombricompost (T4), donde la concentración de N fue menor, demostrando que la AP de albahaca es independiente de la cantidad de N disponible en el suelo. En la otra mano, la AP más baja fue alcanzada por la urea convencional (T2) sin ninguna diferencia estadística con los demás tratamientos que combinaban dos o más estrategias para el manejo del N.
Tabla 48. Efecto de la aplicación de estrategias para mejorar la FN en propiedades agronómicas de la albahaca.
Tratamiento AP (cm) Porcentaje de MS Rendimiento de hoja fresca (Mg ha-1)1 Rendimiento de hoja seca (Mg ha-1)
T1 61,33±0,3 ab 28,54±1,2 a 3,01±0,3 a 0,69±0,1 a T2 48,27±3,9 c 23,54±1,5 a 2,07±0,3 a 0,45±0,1 ab T3 54,50±2,8 bc 29,38±4,9 a 2,08±0,2 b 0,52±0,1 ab T4 59,80±1,8 ab 25,80±3,1 a 2,00±0,1 b 0,30±0,0b T5 52,83±1,1 bc 21,79±2,3 a 2,43±0,1 a 0,38±0,0 ab T6 49,50±3,2 c 24,18±2,9 a 2,06±0,2 b 0,34±0,0b T7 55,63±1,8 bc 25,21±0,5 a 2,24±0,3 b 0,45±0,0 a F 5,40 1,02 2,55 2,64 P 0,003 0,46 0,07 0.02
T1= Riego a capacidad de campo (CC) + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T2= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T3= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta; T4= riego calculado con Kc + 200 kg·ha-1 de N y fuente lombricompost; T5= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + enmienda órgano mineral (Bentonita - lombricompost); T6= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD; T7= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD + enmienda órgano mineral (Bentonita – lombricompost). Letras iguales indican que no hay diferencias estadísticas entre tratamientos, determinación realizada mediante el Test de Ducan (95%); 1 Prueba de Duncan (90%).
Las plantas fertilizadas con FLL como la urea recubierta (T3) y el lombricompost (T4) obtuvieron 11,4% y 19,3% más de AP que la urea convencional (T2). No se encontraron diferencias estadísticas entre T2 y T3, pero sí entre T2 y T4, debido a que el abono orgánico, además de brindar nutrientes a la planta, mejora las condiciones físicas del suelo, facilitando la toma de agua, la aireación y la disfusión de nutrientes hacia las raíces de las plantas. La adición de más de dos estrategias, no hizo ninguna diferencia en AP, por el contrario, obtuvieron resultados muy similares con respecto a la aplicación de fertilizantes e incluso al testigo. Los valores encontrados estuvieron por encima de los reportados por Ledesma et al. (2013), cuyas AP estuvieron entre 14 y 37 cm, al utilizar diferentes dosis de compost proveniente de residuos orgánicos domiciliarios y por González (2013) quien al usar aislados bacterianos de Bacillus spp, las plantas alcanzaron AP de 36 cm máximo. González et al. (2009) encontraron AP similares a las halladas (50,0 y 58,3 cm), al utilizar relaciones de amonio/nitrato igual a 20/80, demostrando que la nitrificación es importante para aumentar la absorción de nitrato por la planta. Pandey et al. (2016) encontraron AP entre 65 y 79 cm donde los mayores valores
139 correspondieron a tratamientos que combinaban abono orgánico (2500 kg ha-1) y fertilizante de síntesis química (50
kg ha-1).
No se encontraron diferencias estadísticas en el porcentaje de MS para todos los tratamientos, el cual estuvo entre 21,79% y 29,38% (C.V.= 17,5%). La variabilidad de los datos registrados no permitió visualizar el efecto de los tratamientos. A pesar de esto, se encontró que la urea recubierta alcanzó 5,8% más de MS que la urea convencional, demostrando que la liberación controlada del N puede favorecer la absorción por parte de la planta. A su vez, la urea recubierta obtuvo alrededor de 6,6% más que el lombricompost resultando más efectiva su liberación que la proveniente del abono orgánico. Esto puede deberse a que el proceso de mineralización de la MOS toma más tiempo, (alrededor de 3 semanas aproximadamente como se vio en el capítulo 3), para suministrar la mayor parte del N inorgánico que la solubilización de la urea. De acuerdo con Milosevic et al. (2013) la aplicación de solo abonos orgánicos no puede satisfacer la demanda nutricional de los cultivos, especialmente en los primeros años de aplicación. El menor valor de MS fue alcanzado por T5 posiblemente a que la lenta liberación del N por parte de la urea recubierta y la presencia de la enmienda que pudo haber adsorbido el amonio disponible, redujo la disponibilidad de N para la planta. La presencia del inóculo diazótrofo junto a la enmienda y la urea recubierta pudo aumentar la disponibilidad de N en la solución del suelo, como se puede apreciar en los valores alcanzados por T6 y T7.
En cuanto a los rendimientos de hoja fresca, la cantidad de agua aplicada fue determinante. El testigo con la DN igual, pero con mayor cantidad de agua, logró alcanzar mayor rendimiento de hoja fresca que los demás tratamientos, donde se aplicó menor cantidad de agua, con excepción de T5 (p < 0,1). A pesar de utilizar volúmenes de agua más altos que los demás tratamientos, no se presentó lixiviación, debido a que se escarificó el suelo constantemente para evitar la formación de grietas y se evitó la generación de flujos preferenciales. El uso de enmiendas órgano-minerales favoreció la retención de humedad lo que brindó similares resultados al testigo. El rendimiento fresco fue independiente del tipo de fertilizante empleado, así se obtuvieron similares resultados para la urea, la urea recubierta, el lombricompost y el inóculo diazótrofo. El uso de la enmienda órgano-mineral incrementó ligeramente el rendimiento fresco, pero sin diferencias estadísticas con los abonos solos.
Los rendimientos de hoja seca estuvieron entre 0,30 y 0,69 Mg·ha-1 correspondientes a T4 y T1 respectivamente.
Nuevamente, el testigo, con mayor aplicación de agua, obtuvo el valor más alto, aunque sin diferencias estadísticas con T2, T3, T5 y T7 (C.V.= 27,3%). Los valores más bajos fueron conseguidos por T4 y T6, aunque ambos no presentaron diferencias estadísticas con T5, T3 y T2. Nuevamente, la urea recubierta alcanzó mayores rendimientos que la urea y que el lombricompost. Sin embargo, al utilizarla junto a otras estrategias como la enmienda órgano- mineral y el CD, los rendimientos se redujeron levemente. Es importante escoger las estrategias que mayor disponibilidad de N ofrezca a la planta, y que a su vez ocasione menores pérdidas del nutriente. No necesariamente el empleo de más cantidad de estrategias, obtiene los mejores resultados. Es posible que, a mayor número de estrategias utilizadas, la lixiviación sea mucho menor y menos riesgo de contaminación de aguas profundas se presente, pero puede interferir con los rendimientos de un cultivo, lo que perjudicaría al productor.
El efecto de las estrategias empleadas en la absorción de N por la planta se puede apreciar en la Figura 71. Las concentraciones de N estuvieron entre 0,53% y 1,59% para los tratamientos T4 y T6 respectivamente, con diferencias estadísticas entre tratamientos. La aplicación de los fertilizantes (T2 y T3) obtuvo valores iguales al testigo, indicando que ni la cantidad de agua aplicada ni la fuente ni la DN afectó significativamente la absorción de N por la planta. El aumento de la retención de amonio y de agua y de la actividad microbiana con la aplicación del CD, tuvieron gran significancia en incrementar la concentración de N en la planta, siendo esta última estrategia, la más determinante para mejorar la absorción radical del nutriente. De acuerdo con Alarcón (2013), la variedad genovesa presenta una concentración promedio de NF de 2,4% en su etapa de madurez, por lo que los resultados hallados estarían por debajo del rango. Estos resultados pudieron deberse a las altas temperaturas alcanzadas durante el periodo experimental.
140 Figura 71. Efecto de la aplicación de estrategias para mejorar la eficiencia de N en la concentración de NF en albahaca.
T1= Riego a capacidad de campo (CC) + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T2= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T3= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta; T4= riego calculado con Kc + 200 kg·ha-1 de N y fuente lombricompost; T5= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + enmienda órgano mineral (Bentonita - lombricompost); T6= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD; T7= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD + enmienda órgano mineral (Bentonita – lombricompost). Letras iguales indican que no hay diferencias estadísticas entre tratamientos determinación realizada mediante el Test de Dunnett (F=9,91; p < 0,001). Las barras indican el error estándar.
También la disponibilidad de agua es crucial para incrementar la mineralización del N y favorecer su absorción. Yang
et al. (2017) encontraron una correlación positiva entre las tasas de mineralización y la humedad del suelo y aseguran
que el agua puede incrementar la conectividad entre poros y mejorar la distribución de N en los micrositios, incrementando la transformación de formas orgánicas a inorgánicas.
Mota & Sanchez (2013), fertilizaron plantas de albahaca con DN por encima de las empleadas en el presente trabajo utilizando abonos orgánicos, y obtuvieron mayores valores de NF, entre 2,2% y 2,8%, debido posiblemente a la baja densidad de los materiales orgánicos empleados que permite mejorar las relaciones de porosidad y favorecer la absorción de nutrientes. Sin embargo, Ferreira et al. (2015) no recomiendan el uso de altas DN cuando se va a realizar un único corte de plantas de albahaca con fines farmacéuticos o homeopáticos, debido a que puede alterar sus compuestos volátiles.