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3.3 Experimental Evaluation

3.3.2 Evaluated SLAM Techniques

Nota: Muchas personas no permanecen en la gracia recibida por falta de orden y ascesis en su vida. Hay que recordar la explicación de la parábola de¡ sembrador "al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes... las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto- (Me 4,16-19). El tema se presenta dividido en dos, para una mayor profundización.

I.- Sueño, alimentación, ocio y diversión,

Nota: Este tema no tiene contenido doctrinal, por lo tanto hay que evitar dar un discurso moralizante y unos consejos siempre discutibles. Lo mejor es tratar el tema en forma de preguntas y de compartir. Se trata de revisar estos puntos. El seguimiento de Jesús y la escucha de su Palabra no es algo que puede quedar encerrado en un ámbito "religioso", sino que ha de influir en toda nuestra vida. Son todas las áreas de nuestra vida que hemos entregado al señorío de Jesús. Si hay desorden en alguna de estas áreas, nuestra vida espiritual y de entrega a los demás se verá paralizada.

Algunos textos nos pueden ayudar a comprender cómo esto queda ya reflejado en las comunidades primitivas:

"Nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A ésos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan " (1Tts 3,11-12).

"Si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios?- (1Tm 3,5).

"pueda también llegar con alegría a vosotros por la voluntad de Dios, y disfrutar de algún reposo entre vosotros" (Rm 15,32).

"Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco. Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer”(Mc 6,3 l).

Algunas preguntas:

• ¿Quito innecesariamente horas al descanso diario? ¿Duermo demasiado?

• ¿Mantengo un orden en las comidas y como suficientemente? ¿Como o bebo demasiado?

• ¿Soy una persona trabajadora o permanezco ocioso demasiado tiempo? ¿Soy responsable en el trabajo?

• ¿Dedico a la vida familiar el tiempo que ésta requiere? ¿Dedico tiempo a mis hijos? ¿Y a mi esposa o a mi esposo?

• ¿Dedico demasiado tiempo al ocio? ¿A la televisión? ¿Al deporte? ¿Asisto a demasiadas reuniones?

Algunas sugerencias concretas:

• Para mantener un mayor orden en nuestra vida puede ser conveniente hacernos un horario del día, para saber cómo vamos a distribuirlo. Esto es bueno hacerlo teniendo en cuenta toda la semana.

• A algunas familias les ha ayudado mucho el dedicar un día (una tarde, unas horas) especialmente a la familia, a estar todos reunidos, hablar, salir juntos, jugar. Es conveniente que el ritmo sea semanal.

• A muchos matrimonios les ha ayudado el dedicar un día (una tarde, unas horas, una noche) especialmente a la pareja: hablar, festejar, estar juntos, salir. El ritmo también ha de ser semanal.

II.- Sobriedad y austeridad.

Sentido de los bienes materiales*

Nota: La experiencia carismática en que se va contemplando todas las cosas como un don de Dios es el modo más apto para descubrir el sentido cristiano de los bienes materiales.

La experiencia carismática nos hace descubrir poco a poco todas las cosas como un don de Dios. Las cualidades naturales que hemos recibido, nuestro arte o nuestro saber, lo vamos considerando como un don de Dios para el servicio de los hermanos, según la expresión de S. Pablo "cada uno ha recibido la manifestación del Espíritu para el provecho común " (1Co 12,7).

Pero este mirar todas las cosas como un don para el servicio de los demás no debe quedar reducido a los dones espirituales o naturales, sino que debe extenderse también a los dones materiales. Así nos lo muestran las parábolas de Jesús:

• nos dice que somos administradores (Lc 16,1ss)

• nos dice que nos ha dado unos talentos para que los hagamos fructificar y de los que nos pedirá cuenta (Mt 25,14ss)

Así lo entendieron los primeros cristianos:

"La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos"

Hch 4,32)

Todos los bienes materiales que nosotros tenemos son un don que Dios nos ha dado para que lo utilicemos todo al servicio de los demás. Quien retiene para sí los bienes, es el don de Dios el que retiene. Quien derrocha los bienes materiales, es el don de Dios el

que derrocha. Quien pone los bienes materiales al servicio de los demás, se ha hecho servidor del don de Dios.

El reconocimiento de los bienes materiales como un don de Dios al servicio de los demás nos ha de llevar a la no acumulación de riquezas y a poner al servicio de los demás todo lo que tenemos.

Esto impide todo tipo de lujo y nos invita a introducirnos en el campo de la austeridad. Sólo la austeridad nos ayuda a quitar las barreras que nos separan unos de otros y a estar siempre dispuestos al servicio.

La austeridad simplifica mucho nuestra vida, abriéndola más al servicio de los demás: nos da más posibilidades de tiempo, nos da más posibilidades económicas, nos da más posibilidades comunitarias.

El camino de la comunidad cristiana sólo es posible mediante el compartir y éste sólo es posible si vivimos en la austeridad.