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3.3 Gaussian Processes

4.1.1 Evaluating Learning Performance

El lugar de Atenas donde Platon concerto reunirse ordinariamente con sus interlocutores se llamaba la “Academia” por referencia al nombre del héroe Academo. Así pasó a llamarse también la propia comunidad de los que allí se reunían, comunidad que, muerto Platón, pasó ser dirigida suce- sivamente por Espeusipo, Jenócrates, Polemón y Crates de Atenas.

Quien haya seguido atentamente nuestra exposición sobre Platón habrá percibido cómo, si el legado del pensador ateniense ha de traducirse a doc­ trina, es inevitable cierta dislocación. Por una parte, la pregunta “qué es ser ...” significa que se pretende poder decir “ser ... es ...”; significa, pues, que se toma el “ser ...”, el eídos, como lo ente. Por otra parte, el sentido de esa pretensión es que sólo mediante ella, a saber, en el fracaso continuado de ese decir “ser ... es ...”, se percibe la diferencia propia del eídos como tal, la que lo enfrenta a lo ente o a la cosa, de manera que sólo en el continua­ do fracaso de la pretensión de fijar el criterio hay en efecto akríbeia. Cómo ocurre esto, se dice en el capítulo sobre Platón. A qu í basta con señalar hacia lo allí dicho para hacer notar que, si se pretende llevarlo a tesis doc­ trinales, esa dualidad interna de aspectos o momentos salta en dualidad externa de, por una parte, una posición dogmática (el eídos como lo ente) y, por otra parte, una escéptica.

De hecho, en la Academia empieza hacia 260 a. C. una etapa de proxi­ midad al escepticismo, etapa denominada generalmente “Academia media”, con nombres como Arcesilao de Pitaña (muerto en 240 a. C.) y Carnéades (muerto en 137/135 a. C.). Para después de 86 a. C., en cambio, se habla generalmente de una “Academia nueva”, de corte dogmático, con Antíoco de Ascalón (aprox. hasta 68 a. C.). El “platonismo” ulterior, pri­

mero “platonismo medio”, luego “neoplatonismo”, ya no está vinculado a la Academia, si bien el neoplatonismo llegará a instalarse en ella a comien- zos del siglo V d. C..

BIBLIOGRAFÍA

Ch e r n is s, H .: The Riddle of the Early Academy, Berkeley 1945.

He r t e r, H. L.: Platons Akademie, 2- ed. Bonn 1952.

Me r l a n, Ph.: From Platonism to Neoplatonism, Den Haag 1952.

Der Platonismus in der Antike, Grundlagen-System-Entwicklung, begr. v. H. Dörrie, serie, desde 1987.

Supplementum platonicum. Die Texte der indirekten Platon-Uberlieferung, begr. v. K. Gaiser, serie, desde 1988.

U n perípatos es una especie de galería o paseo cubierto. No es seguro, pero es una explicación menos mala que otras, que las denominaciones “perípato” y “peripatéticos” vengan de que en el lugar en el que Aristóteles y su comunidad de estudiosos trabajaban había una construcción de ese tipo. A Aristóteles sucedió en la dirección de la escuela Teofrasto de Ereso y a éste Estratón de Lámpsaco.

U n vuelco importante en la historia de la recepción de Aristóteles se sitúa a mediados del siglo I a. C. y suele asociarse al nombre de Andrónico de Rodas, a su vez director de la escuela, y al hecho de que saliese a la luz la masa de los escritos que desde entonces se consideran como los básica­ mente constitutivos del “corpus aristotelicum”, escritos de cuyo carácter en general ya nos hemos ocupado en XVII. 1. Esos escritos eran hasta enton­ ces o desconocidos o apenas conocidos. U na vez publicados ellos, sin embargo, fueron los anteriormente conocidos, en general escritos tempra­ nos a los que Aristóteles mismo había dado la forma de “obras”, los que empezaron a desaparecer. Es también a partir de ese momento cuando tiene lugar la gran serie de los comentadores helenísticos de Aristóteles, como Alejandro de Afrodisíade (siglos II—III d. C.).

A una con el redescubrimiento de la masa de los escritos más caracte­ rísticamente aristotélicos, ocurre también el agrupamiento de los mismos en conjuntos a los que se ponen títulos. Alguno de esos títulos hará fortu­ na y no sin merecimiento. Dijimos, en los subcapítulos X V II.2 a X V II.5, cómo en Aristóteles lo que en principio es una de das ontologías particula­ res, a saber, la de tá phúsei ónta, tiene desde el comienzo algo así como una vocación ontológico-general y cómo las nociones ontológico-generales de

Aristóteles se generan desde la ontología de tá phúsei ónta por una especie de transformación interna de las propias nociones de esa ontología; tam- bién, en los mismos subcapítulos, cómo ese tránsito a lo ontológico-gene- ral es a la vez la referencia, desde tá phúsei ónta, a algo de alguna manera inm óvil y primero. En ambos aspectos, el círculo de asuntos y cuestiones que así se produce pertenece y a la vez ya no pertenece a tá phusiká, es decir, a lo concerniente a tá phúsei ónta; esto se dice diciendo que esos asuntos y cuestiones son metà tá phusiká; por lo tanto son tô metà tá phusiká y de ahí lo “metafísico”. Por otra parte, también de esta ordenación del “corpus aristotelicum” viene la noción de una “lógica”, noción que ya en el capítulo sobre la Estoa hemos vinculado con ese movimiento y que en todo caso no es de Aristóteles; los nombres “lógica” u órganón (“instru­ mento”, nombre que se dio al conjunto de los tratados clasificados como de “lógica”) son incluso algo posteriores a la edición relacionada con Andrónico.

B IBLIOG RA FÍA

C om m en taria in A ristotelem G raeca y Supplem entum aristotelicum , ya citados para XV II. W e h r li, F.: Die Schule des A ristoteles, Texte und Kommentar, 1944-1956.