Chapter 4 Implementation and Performance Evaluation
4.2 Experiments
4.2.1 Evaluating Proposed Algorithms
Es menester considerar los criterios que se manejan, a nivel internacional, respecto a la calidad del suelo y su salud. La calidad del suelo refleja la aptitud de éste para su uso o la capacidad del suelo para funcionar, su capacidad para lograr el crecimiento de los cultivos y animales, la movilidad y retención de materiales y nutrientes, presentes o añadidos al suelo. No obstante, algunos investigadores están de acuerdo en usar un término más holístico, como salud del suelo, enfatizando en las bases biológicas de los procesos de interés. En tal sentido, existen investigaciones participativas con campesinos, donde se analizan tablas de puntaje para indicadores físicos, químicos y biológicos, del suelo, con los que se establecieron índices de calidad del suelo para la toma de decisiones, respecto al manejo, lo cual tuvo implicaciones ambientales y socioeconómicas (Wander & Bollero 1999; Andrews & Carroll 2001; Wander et al. 2002).
Uno de los factores más estudiados, por su nivel de impacto, es el laboreo del suelo, como por ejemplo Uruguay con el 80 y 20 porciento de sus tierras dedicadas a pastoreo y cultivos, respectivamente, comprobó las ventajas del no laboreo y la rotación de cultivos, por pastos, en función de la reducción de la erosión y los costos de producción, razones suficientes para
que, alrededor del 52 y 25 por ciento de las fincas de cultivos y lecheras, respectivamente, emplearon el no laboreo (García–Préchac et al. 2004). No obstante, cuando se convierten tierras de cultivos a pastizales, ésto pudiera conducir a los “años de miseria” que son frecuentes depresiones en el rendimiento de los pastizales, tras un buen comportamiento inicial, y la recuperación paulatina del suelo y la producción de pastos se puede estimular con la aplicación práctica del Pastoreo Racional Voisin (Pinheiro 2004). Sin embargo, se reconocieron otros factores que afectaron los niveles de carbono y nitrógeno en el suelo: el material parental y el sitio respecto a la pendiente, lo cual, a su vez, afectó otras propiedades del suelo (Breur et al. 2006). Por otro lado, el pastoreo del ganado, cuando se condujo irracionalmente, afectó las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, al eliminar la cubierta vegetal protectora y, por tanto, se sugirió el pastoreo de baja densidad por su impacto en varias funciones del agroecosistema como la productividad y estabilidad (Peco et al. 2006; Senra 2007).
Por su parte, Ramírez (2002) realizó un diagnóstico ambiental y valoró alternativas de desarrollo sostenible, en fincas ganaderas establecidas en la amazonía colombiana. La principal solución estuvo encaminada a mitigar el impacto ambiental que se produjo debido a las actividades antrópicas que afectaron la biodiversidad, la estabilidad, la fertilidad y cambios en el uso de los suelos, pérdida de hábitats, la migración de especies y el manejo de los desechos .
Alonso (2003) y Harvey (2003) demostraron la importancia de los SSP en el incremento de la biodiversidad de las aves residentes o migratorias, así como artrópodos en las áreas ganaderas, lo cual estuvo influenciado por la época del año y el momento de uso del sistema.
Los actuales sistemas de producción presentan conflictos con el medio ambiente. Así, la producción de carne y leche de rumiantes alimentados con dietas basadas principalmente con biomasa rica en celulosa, es mucho menos dependiente del precio del petróleo y, en el futuro, el costo de la carne de rumiantes debe ser mucho más competitivo que la carne de animales monogástricos (Leng & Preston 2003).
La información obtenida mediante los diferentes indicadores se integra, finalmente, utilizando técnicas de análisis multicriterio, con el fin de emitir un juicio de valor de los
sistemas de manejo y brindar sugerencias para mejorar su perfil socio-ambiental (Masera et al. 2003).
Haciendo énfasis en la tecnología y el impacto económico en los agroecosistemas donde ha estado la presencia de la Leucaena y suelos de buena fertilidad, se logró reducir los costos kgP
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P
de leche entre 43.33 y 30.14 % (MN) y 50.00 y 29.60 % (USD) respecto a los obtenidos en los agroecosistemas que no tienen árboles o, si lo tienen, éstos últimos se asentaron en suelos de baja fertilidad. En este sentido, se citaron ganancias de $ 710.00 haP
-1 P añoP -1 P y $ 440.00 UGMP -1 P añoP -1 P
(Reinoso 2000). Otra estrategia, para incrementar las ganancias económicas por ha, se desarrolló al emplear la tecnología del pastoreo racionado, con la ceba de animales, adicionales, durante la época lluviosa, a partir del máximo uso de la capacidad de carga del pasto, siempre que ésta no afecte la producción de leche (Ray 2000).
Por otro lado, Guevara (1999) trabajando en pastoreo rotacional intensivo, en condiciones comerciales, logró ingresos netos por ventas de leche superiores al pastoreo tradicional en 16 cuartones y aumentó a $1.44 la relación beneficio/costo, con mayores utilidades netas por vacas y área, mientras que el pastoreo tradicional tuvo pérdidas.
Respecto a la ganancia económica, a partir de los pastos y forrrajes, se señaló que el método de Pastoreo Racional Voisin, incrementó las ganancias y su uso puede duplicar y triplicar la productividad de los pastos. Asimismo, se indicó que a los ganaderos de Nueva Zelanda, que alimentaron a sus animales en confinamiento, les costó de 2 a 6 veces más, que cuando los animales pastaron (Murphy 1991; Pinheiro 2004). Este último autor enfatizó que el PRV puede incrementar la fertilidad del suelo hasta límites, aun no identificados, a través de la ley de la fertilidad creciente que no solamente mejora el suelo sino también el medio ambiente. Este incremento dependerá de que la aplicación del PRV, en Cuba, se base en el ajuste de los principios fundamentales de manejo del pastizal, a las condiciones del trópico estacional que nos corresponde (Senra et al. 2004).
La sustentabilidad, como concepto relativo y dinámico, presenta varios condicionantes que la complementan, entre éstos se citan, los políticos, económicos, tecnológicos, sociales y la evolución biológica y cultural de los agroecosistemas (Labrador & Altieri 1995).
Además de las dimensiones que tradicionalmente explican la sostenibilidad, Sepúlveda (1997) apuntó que el desarrollo, para ser sostenible, se debe concebir como un proceso
multidimensional e intertemporal, en el cual la trilogía, equidad, sostenibilidad y competitividad, se sustenta en principios éticos, culturales, socioeconómicos, ecológicos, institucionales, políticos, tecnológicos y productivos. Otros autores evaluaron la búsqueda de soluciones socialmente óptimas, incluyendo los costos ambientales derivados del manejo del pastoreo, al predecir la sostenibilidad de los agroecosistemas (Jones & Dowling 2005). Para la cuantificación, integración y análisis de los diferentes indicadores, se desarrolló un modelo de programación lineal de objetivos múltiples, que funciona como marco metodológico, operando a diferentes escalas, el cual contribuyó al mejoramiento de las distintas alternativas de manejo sustentables de recursos naturales (López-Ridaura 2004). Por su parte, van Calker et al. (2006) consideraron cuatro aspectos básicos para la sostenibilidad total de los sistemas ganaderos: económica, social interna, social externa y ecológica, las cuales poseen atributos que se evaluaron en un modelo, con el objetivo de definir, tanto en suelos con predominio de arcilla o arena, qué intensidades de producción deberían alcanzarse, que minimicen los problemas ambientales y, de esta manera, se sugirieron soluciones tecnológicas para mejorar el manejo de los nutrientes, al tiempo que se mantuvo la producción por área. Para lograr estos objetivos se han impuesto cuotas de producción de acuerdo con el tipo de suelo y si la granja es convencional u orgánica: dichas cuotas pueden ser entre 400,000.00 - 800,000.00 L por finca lechera y de 12,000.00- 23,000.00 L haP
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P
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Por otro lado, no se debe subestimar la cultura ecológica de algunas comunidades pastoriles que demostraron mejor desempeño en el cumplimiento de los principios agroecológicos básicos de manejo de pastizales, que otros usos agrícolas de la tierra, demostrando su sostenibilidad a través de cientos de años, por lo que los elementos de sostenibilidad y culturales se deben tomar en cuenta para la reconstrucción ecológica de las zonas áridas y semiáridas (Zhang et al. 2007).
Para mejorar el nivel de sostenibilidad de las lecherías es necesario conocer los efectos del manejo de las granjas en la sostenibilidad de los indicadores. La sostenibilidad social tiene que ver con el costo-efectividad de las medidas de manejo y la percepción del campesino y determinados grupos sociales, respecto a los atributos de la sostenibilidad e indicadores a evaluar (van Calker et al. 2007).