1.7 Chapter Summary
2.1.6 Evaluating Remote Laboratories
Los ámbitos de la acción masónica han desarrollado visiones teóricas distintas, producto de los énfasis que aquella pueda adquirir por circunstancias históricas especiales. En 1793, por ejemplo, debido a los problemas que ocasionó la Revolución Francesa, dentro y fuera de la logias, la Gran Logia de Irlanda emitió una carta circular que planteaba: “Los francmasones tienen suficientes oportunidades para expresar sus opiniones religiosas y políticas en otras sociedades y en otras capacidades, y no deben, bajo ningún pretexto, permitir que tales tópicos invadan el sagrado retiro de un logia, que tiene la propiedad peculiar de mejorar los Deberes Morales, corregir las debilidades humanas, e inculcar la Felicidad Social”15.
En Chile, una fuente teórica obligada es la representada por Roberto Orihuela, quien publicara un trabajo cardinal en la Revista Masónica en diciembre de 1938, bajo el título “Sepamos primero que es la Masonería”, que constituye una referencia obligada para analizar el sentido de la acción masónica. Este trabajo fue reeditado de manera incompleta, por la misma revista en 1999, con otro título, y fue rescatado en su integridad por José Bravo Llantén, en el Anuario # 23 de la R:.L:.I:.E:.M:. “Pentalpha” # 119.
Parte señalando Orihuela, que en los Talleres, cuando se debate “el tema de la actitud que debe adoptar la Orden ante diversos temas de actualidad (…) se insinúa con más o menos vehemencia la necesidad de que la Institución, como cuerpo se pronuncie por una teoría, escuela o bando de los que bregan encarnizadamente en la ruda lucha del exterior. Y hasta se expresan palabras de desilusión porque ella no sale a la caldeada arena, lanza en ristre, a combatir abanderizada a determinado sector de la opinión o de tal o cual bandería”.
“Tales hermanos – continúa – parece que ignoran que la Masonería no se parece ni en la forma, ni en el fondo, ni en su estructura, ni en sus métodos, ni en nada, a los organismos que viven fuera de los Templos. Tampoco se contrapone a ninguno. Y esto porque su objetivo es otro; uno que no existe fuera de la Institución u al que – dicho sea en verdad – en el exterior no se le presta mayor atención: la moralidad del individuo”.
Durante su trabajo, Orihuela expresa con claridad su visión, sobre los objetivos de la Masonería y sobre los deberes que competen al masón, y se afirma fuertemente en que esta es una escuela, afirmando perentoriamente que “debe concretarse a su labor educadora del individuo. Después el individuo
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47 obrará. Obrará bien si ha sido sabiamente educado, si la escuela logró en él su objetivo (…) Como escuela, como alta escuela que es, ella no obra: actúan los elementos que forma. ¿Cuándo se ha visto que una escuela de ingeniería construya un puente, o un ferrocarril, que la de derecho defienda un pleito, una de medicina recete a un paciente, o una de bellas artes pinte un cuadro? La misión de esas escuelas no es construir, alegar en el tribunal, sanar a un enfermo o pintar una tela. Es formar a los hombres que ejecutarán el ferrocarril, conducirán una querella, sanarán al enfermo o realizarán la obra de arte. (…) La Masonería, como escuela que es, actuará en la obra que realicen sus miembros. Los educará, los disciplinará (disciplina interna se entiende) los purificará para decirles luego: - Allí está el mundo profano. Mirad cuánto dolor, cuánto atropello, cuánto vicio! Os he dado cabal conocimiento de las miserias humanas, os he fortificado la voluntad, he exaltado vuestros nobles impulsos. Id, valerosos, nobles y fuertes a combatir tanto mal! Id a luchar por el bien de la desdichada humanidad! - ¿Cómo? ¿Por qué ruta?, preguntará el masón. - Por la que cada cual sienta grata a su corazón o estime la más apropiada. (…) Y ahora nos preguntamos: ¿qué actitud debe adoptar la Orden ante tales o cuales grandes problemas? ¿La Orden? Señalar a sus miembros los males que afligen a la humanidad. Darles un espíritu retemplado y purificado de pasiones y egoísmos; darles el impulso necesario; fortificar su decisión y exaltarles a un sereno valor. Todo esto es obra a realizar dentro de los templos, como parte integrante de su misión de forjadora de caracteres. Lo demás lo hará cada uno convertido en paladín de la gran causa del bien humano, de la libertad, de la justicia, de la equidad social”.
Desde el punto de la teoría de la acción masónica, por cierto, es importante lo señalado por un grupo de masones que constituyeron la comisión redactora del sub-tema “Masonería y Acción” del Tercer Convento Nacional, que expresaron las ideas que cito a continuación, y que corresponden a párrafos del documento que no tienen la continuidad con la cual los presentamos a continuación:
“Teniendo en vista lo anterior se define la Acción Masónica como todo quehacer individual o colectivo de los integrantes de las Logias, organismos y estructuras masónicas que, inspirados en los principios de la Orden y de su transparencia en el actuar, propenden a iniciar, completar o mejorar la marcha de la Institución, el perfeccionamiento de sus integrantes y estructurar armónicamente toda labor o actitud hacia el mundo exterior en forma planificada, con objetivos definidos y bajo una dirección masónica, para el cabal cumplimiento de nuestros puros y dignificadores ideales”.
48 “La Francmasonería Universal es una Institución eminentemente docente y formadora, su fin último es el hombre genérico y muy en especial el individuo, para hacer de este un elemento útil a la sociedad y a sí mismo”.
“Se entiende así que toda acción supone la adecuada preparación que ha de recibir en Logia: se trata de producir el hombre bueno, líder y ejemplo en todos los medios, capaz de superar y contrarrestar al “hombre masa” destinado a ocupar lugares secundarios”.
“Cada Masón, de acuerdo con su edad simbólica, está destinado a un nivel de acción que, en su conjunto, presentará la imagen exacta de una Institución unificada por Principios y no por dogmas, los cuales limitan la creatividad individual y la concepción de la vida. Los Masones tienen el deber de organizarse con todos los medios a su alcance para hacer imperar la justicia y el derecho, inspirados en los elevados Principios que la Masonería proclama como instrumento de convivencia social, y en el interés exclusivo de la Humanidad”.
“El problema se plantea cuando se trata de obtener de la Orden, a través de su Gobierno Simbólico, alguna opinión o actitud frente a un problema puntual o coyuntural profano de origen ajeno a lo simbólico; se estima innecesario incursionar en política contingente, ni pronunciarse en aquellos aspectos que pudieran dividir a los Hermanos”.
“La acción individual del Masón en el medio en el cual vive, deriva de un deber ético y humanitario, que le es impuesto por su conciencia en virtud de su preparación intelectual imbuida de los Principios que rigen su conducta. Y corresponde a su peculiar interés por servir a los demás, que esta acción sea eficiente y positiva”.