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5.4 Online Bot Host Detection Approach

5.5.3 Reinforcement Learning Model Evaluations

5.5.3.3 Evaluation Based on the Learning Rate

en una débil generación de empleo

El bajo crecimiento económico se reflejó directamente

en la generación de empleo y la tasa de ocupación cayó de 53.3% a 52.7%, con lo que se retomó la tendencia decreciente de los años noventa. A ello contribuyó el menor nivel del empleo en Argentina, Brasil, Chile y

México. En contraste, en otros países (por ejemplo, Costa Rica, Ecuador y Venezuela) se registraron aumentos de la tasa de ocupación, por lo que en el promedio simple de 12 países esta tasa se mantuvo estable en 51.8%.

Como era de esperar, la debilidad de la actividad económica se expresó, sobre todo, en la demanda laboral de las empresas, y el empleo asalariado aumentó sólo 1%, frente a 1.3% del empleo en su conjunto. Se debe destacar que en muchos países una parte considerable del nuevo empleo asalariado surgió en la microempresa, mientras que la demanda laboral de las empresas más grandes fue aún más baja. En México, por ejemplo, el número de ocupados con contrato formal descendió 0.6% en la comparación de los promedios de 2000 y 2001. Al aumento del empleo asalariado, y específicamente del empleo público, contribuyeron en forma transitoria programas de empleo de emergencia, puestos en práctica en varios países.

En contraste con la debilidad de la contratación de mano de obra por parte de las empresas privadas, el trabajo por cuenta propia se expandió 1.7%, lo que refleja sobre todo la necesidad de generación de ingresos de los hogares, aun en condiciones precarias. Es de suponer que la mayor parte de estos nuevos puestos de trabajo corresponde a segmentos de baja productividad e ingresos, con lo que se reforzarían las tendencias prevalecientes durante las últimas dos décadas. El empleo familiar no remunerado aumentó también por encima del promedio, en 6.3%. En contraste, cayó el empleo doméstico remunerado (-0.5%), resultado del debilitamiento de los ingresos de muchos hogares, que en este caso fungen como empleadores.

Factores diversos incidieron en una caída del empleo en todas las ramas de actividad de los sectores primario y secundario. A pesar de que en el ámbito regional el sector agropecuario registró el crecimiento más alto, el empleo en este sector cayó (1.5% en el promedio ponderado de los seis países con información estadística), con lo que se profundizó una tendencia vigente durante los años noventa. La discrepancia del desempeño sectorial en términos de producto y empleo se debe a dos factores. Primero, la expansión de la producción estuvo basada en actividades relativamente más intensivas en capital que en trabajo. A ello contribuyó la debilidad de la demanda interna que afectó negativamente la producción de algunos cultivos de consumo masivo, muchos de los cuales suelen hacer uso intensivo de la mano de obra. Segundo, la modernización incrementó la eficiencia productiva por medio de un mayor uso de maquinaria, sin expandir de la misma manera la demanda laboral, y tendió a desplazar a productores menos eficientes y más dependientes de la mano de obra. Por ejemplo, en Brasil el producto agropecuario subió 5.1%, pero la demanda laboral agrícola (no hay información sobre la ganadería) descendió 5%.8 Algunos de los cultivos que registraron un fuerte incremento de la cosecha (soja, algodón y caña de azúcar, entre otros) tienen un uso relativamente menor de mano de obra que tiende a disminuir aún más. En contraste, algunos cultivos de consumo interno y uso más intensivo de mano de obra (como arroz y frijoles) sufrieron importantes caídas de producción y empleo.

8 Véase Fundación Sistema Estadual de Análisis de Datos (SEADE), Sensor Rural, varios números.

Cuadro II.11

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: INDICADORES DEL MERCADO DE TRABAJO, 1991-2001

1991 1995 1997 1998 1999 2000 2001a

Desempleo

- Promedio ponderado 6.1 7.5 7.5 8.1 8.8 8.4 8.4

- Promedio simple 9.6 10.1 9.9 9.7 10.3 10.1 10.3

Tasa global de participación

- Promedio ponderado 57.8 58.0 58.0 58.3 57.9 58.2 57.5

- Promedio simple 55.6 56.8 57.1 58.2 58.0 57.7 58.0

Tasa de participación hombres b 73.3 72.9 73.0 73.4 72.7 71.9 71.7

Tasa de participación mujeres b 36.7 38.9 76.3 41.4 41.8 42.0 42.3

Tasa de ocupación c

- Promedio ponderado 54.5 53.7 53.7 53.5 52.6 53.3 52.7

- Promedio simple 51.2 51.8 52.0 52.7 51.9 51.8 51.8

Salario medio real d 88.2 100.0 100.8 103.0 104.4 105.7 107.3

Salario mínimo real d 99.4 100.0 98.8 102.0 103.2 104.1 105.4

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales; véase el anexo estadístico electrónico.

A la disminución del empleo en la industria manufacturera (-1.2% en el promedio ponderado de 12 países) contribuyeron la debilidad de la demanda interna y el hecho de que, debido a la recesión, se redujeran las exportaciones hacia el mercado estadounidense. Esto afectó sobre todo al empleo de la industria maquiladora. Específicamente en México, entre diciembre de 2000 y el mismo mes de 2001 se perdieron 226 000 puestos de trabajo en estas industrias, lo que equivale a 17% de los empleos existentes a fines de 2000. También otros países de la región reportaron cier res de empresas maquiladoras, con las consecuencias correspondientes en el número de asalariados. También se contrajo el empleo en la construcción (-0.8% en el ámbito regional), pero el desempeño fue desigual, pues el resultado regional sufrió la fuerte influencia de las bajas en Argentina y Brasil, mientras que en muchos otros países el empleo en esta rama mostró un moderado aumento.

En el saldo regional, sólo surgieron nuevos puestos de trabajo en el sector terciario, sobre todo en los servicios básicos (3.3%) y los comunales, sociales y personales (2%), y en menor grado en la rama del comercio, restaurantes y hoteles (1.5%). En algunos países, por ejemplo en Centroamérica y el Caribe, la contracción del turismo hacia fines del año afectó al empleo en el rubro de restaurantes y hoteles. El subsector de servicios financieros, seguros, bienes raíces y servicios a empresas, que durante los años noventa fue un dinámico generador de empleo, registró un segundo año consecutivo de caídas (-1.2%), a lo que pueden haber contribuido la pérdida de dinamismo de nuevos servicios a empresas y la reestructuración del sector financiero.

La productividad laboral cayó en todas las ramas de actividad –con la excepción del sector agropecuario y los servicios financieros, seguros, bienes raíces y servicios a empresas.