El estudio se realizó a nivel de campo en el Distrito de Guayaibí, Departamento de San Pedro. Se seleccionaron tres fincas de productores de sésamo en los Ba-rrios Morumbí 1, San Francisco y San Rafael, en el periodo comprendido entre los meses de noviembre 2010 a marzo de 2011.
2.1. Instalación de las parcelas
La preparación del terreno y las labores agronómicas se realizaron de acuerdo a las recomendaciones técnicas. La superficie de las parcelas fue de 5.625 m2
(75 x 75 m) en los Barrios de calle Morumbí 1 y San Francisco, mientras que en San Rafael, la superficie fue de 2.500 m2 (50 x 50 m). La siembra se realizó el 9 de noviembre de 2010, a excepción de la parcela del B° San Rafael, que fue sembrado el 22 de noviembre del mismo año. La variedad utilizada fue Escoba Blanca, de ciclo largo y porte alto. Alrededor de la parcela, se sembró como cultivo barrera a un espacio de 1 m, dos hileras de maíz de la variedad Karape
Pytâ (Guaraní V-312), de ciclo precoz, porte medio y menos exigente en cuanto
a la calidad del suelo.
2.2. Colocación de las trampas
Se utilizaron trampas de agua tipo Moericke, de color amarillo, de forma rec-tangular. Cerca del borde superior del recipiente, en cada costado, se realizaron perforaciones que se cubrieron con una malla fina para permitir la salida del exceso de agua, en caso que desbordara por exceso de lluvia y evitar la pérdida de especímenes capturados (Figura 1). Las trampas fueron colocadas dos en cada costado del cultivo y dos dentro del mismo (Figura 2), a una distancia de 20 m entre ellas, totalizando 10 trampas por parcela, a excepción de la parcela más pequeña (5 trampas). La altura se fue adaptando de acuerdo al desarrollo de las plantas, hasta 60 cm (Figura 3).
En el recipiente se colocó agua hasta 2 cm antes del borde; se agregaron unas gotas de detergente líquido (Figura 4), para reducir la tensión superficial del agua y facilitar la captura del insecto (metodología adaptada de Meneses y Amador, 1990).
Figura 1. Trampa de agua tipo Moericke, de color amarillo perforado en cada
costado. Distrito de Guayaibí, 2010.
Figura 2. Colocación de trampa e instalación en el cultivo de sésamo. Distrito
Figura 3 y 4. Trampas instaladas de acuerdo a la altura del cultivo. Distrito de
Figura 5 y 6. Colocación de agua y detergente en la trampa para la captura de
2.3. Frecuencia de la captura de los áfidos alados
La colecta de los áfidos de la trampa se realizó con un pincel fino, cada quince días, cambiándose el agua una vez colectados los áfidos. Los insectos se coloca-ron en un frasco con alcohol al 70%, para conservar hasta la identificación, que fue realizado en el laboratorio de la División de Entomología de la FCA/UNA, de acuerdo material bibliográfico (Bustillo y Sánchez, 1977).
2.4. Registros climáticos
Se obtuvieron los datos climáticos de la Dirección de Meteorología e Hidrología de la Dirección Nacional de la Aeronáutica Civil (DINAC). Se utilizó la informa-ción de temperatura y precipitainforma-ción de los meses de diciembre 2010 a marzo 2011.
2.5. Análisis de los resultados
Con los datos obtenidos se registró el total de capturas de pulgones, se determinó la ocurrencia de los mismos y se comparó posteriormente la variación entre fincas y temporadas.
3. Resultados y discusión
Las colectas de los pulgones de las trampas amarillas se realizaron durante cua-tro meses, desde el mes de diciembre de 2010 hasta marzo de 2011. Como se puede observar en la Figura 5, en el mes de diciembre hubo poco pulgones alados capturados en los Barrios Morumbí 1 y San Francisco; sin embargo, en San Rafael no hubo presencia de los adultos. El factor temperatura fue favora-ble para la aparición de los pulgones, pero la precipitación incidió con relación al vuelo (Figura 6). Estos datos son similares con lo descrito por Robert et al. (1988) citado por Álvarez et al. (2004), quienes relatan que en periodos de llu-vias fuertes y abundantes, los pulgones no vuelan. Meneses y Amador (1987) registraron una mayor captura de áfidos en trampas de Moericke en la época seca o menos lluviosa.
Figura 5. Número de pulgones M. persicae, colectados de las trampas de agua.
Distrito de Guayaibí, diciembre 2010 a marzo de 2011.
Durante el mes de enero aumentó considerablemente el número de pulgones en las trampas. Se observó que las trampas con mayor número de capturas co-rrespondieron a las situadas en la finca del Barrio San Francisco, mientras que las situadas en la finca del Barrio San Rafael alcanzaron un menor número de capturas. En este mes disminuyó la precipitación (Figura 6), hecho que favoreció el aumento de la población, y la temperatura fue estable, con poca variación, ideal para la reproducción de los pulgones. La baja captura de pulgones en San Rafael podría deberse a que por primera vez se implantó el sésamo;a la vez, estaba aislado de otros cultivos y la probabilidad de llegada de pulgones alados de parcelas vecinas fue similar a los trabajos realizados por Álvarez et al. (2004). En las fincas donde fueron recolectados el mayor número de pulgones, ade-más de la influencia de la precipitación, se cultiva sésamo de manera sucesiva. La vegetación y los cultivos cercanos influyen por tanto en las capturas de las trampas, siendo una de las causas de la variación (Seco-Fernández y Nieto et al., 1988).
Figura 6. Datos de temperatura y precipitación del Distrito de Guayaibí, de
di-ciembre 2010 a marzo de 2011.
Posteriormente en el mes de febrero hubo una drástica disminución de la po-blación y se verificó la desaparición de la popo-blación de pulgones en el mes de marzo en todas las fincas. El factor que influyó en forma directa en la aparición de los pulgones fue la elevada precipitación que alcanzó 356 mm, y por otro lado, la desaparición de los mismos en el mes de marzo en todas las fincas co-incidió con la finalización de la cosecha.