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Part Three: Evaluation of Training Effects for Disabled Individual

Un conocedor de la Biblia puede percibir que en el sumario de Mc Jesús es presentado como el heraldo, mensajero de buenas noticias, prometido por Dios (Is 41,27: Os daré un mensajero de buenas nuevas), que anuncia el Reinado de Dios (Is 52,7: que dice a Sión: «Tu Dios reina»), para el tiempo decisivo en que los santos tomarán posesión del Reino (Dn 7,22, o` kairo.j e;fqasen cuando los santos tomaron posesión del reino). Se hace ya presente la promesa anunciada del Reinado de Dios (Ex 15,18; Is

24,23; Jr 3,17; Ez 20,33; Miq 4,6-7; 1 Cr 17,13-14) y del Reino que se entrega a los santos (Dn 7,14. 22. 27). Ese kairós inminente (Lam 4,18, Nuestro fin está cerca – LXX, h;ggiken o` kairo.j h`mw/n–, se cumplieron nuestros días –evplhrw,qhsan ai` h`me,rai h`mw/n–, nuestro fin ha llegado – pa,restin o` kairo.j h`mw/n–”) es también tiempo de juicio (Am 8,2, Ha llegado el fin – – para mi pueblo Israel; Dn 8,17.19; 9,26; 11,27.35; 12,4.6.9.13); por tanto, urge la conversión. Jesús renueva la llamada profética a la conversión, que garantiza la conversión de Dios al hombre, y la fe en la Buena Noticia de Dios, es decir, en el Evangelio de Jesús que es la Buena Noticia de Dios: Jesús es el heraldo prometido por Dios.

22 Es muy atinada la observación de Sanders (Jesús y el Judaísmo, p. 166): “Muchas

de las profecías de la salvación final se centran en la acción de Dios más que en la actitud humana que la acompaña.” Cf. Hch 11,18: También a los gentiles Dios dio la

conversión para la vida.

En el trasfondo está Jon 3,4-10, cuyas correspondencias temáticas y de vocabulario ya hemos señalado. No es nada rebuscada esta correspondencia: la señal de Jonás (su predicación pura y simple) es un tema al que suele recurrir Jesús ante la petición de signos (Mc 8,11s; Mt 12,38-42; 16,4; Lc 11,29-32). El ejemplo de la conversión de los ninivitas está en un logion de Jesús (probablemente proveniente de Q):23 Lc 11,32, Los ninivitas se alzarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque se convirtieron a la predicación de Jonás (o[ti meteno,hsan eivj to. kh,rugma VIwna/), y mirad que hay algo más que Jonás aquí (| Mt 12,41). Nos atrevemos, pues, a decir que el principal texto fuente de este sumario es Jon 3,4-10.24

Aunque es evidente la importancia que en Marcos tiene la representación de los papeles de Elías y Eliseo, como habremos de comprobar (por ej., véase cómo el esquema desierto – comienzo de la actividad pública – llamada a los primeros discípulos [1 Re 19,4-21] se corresponde con el esquema de Mc: desierto – sumario de la actividad de Jesús – llamada a los primeros discípulos [Mc 1,12-20]), no he detectado datos en el sumario que reflejen como trasfondo la actividad de Elías o de Eliseo. El Evangelista se ha limitado simplemente a incluirlo en el esquema de la actividad de Elías.

Todos los temas del sumario son coherentes con la presentación del NT en su conjunto: la inminencia y manifestación del Reino de Dios,25 que es precisamente la buena noticia (Lc 16,16); la persistente26 llamada a la conversión;27 la conversión unida a la fe. Sobre esta última conexión fe–conversión, véanse Hch 11,21: La mano del Señor estaba con ellos y mucho número de los que creyeron se convirtieron al Señor; Hch 19,4: Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyese en el que había de venir tras él, es decir, en Jesús; Hch 20,21: Testificando [Pablo en Mileto], tanto a judíos como a griegos, la necesidad de la conversión a Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús; Hch 26,18: A fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz ..., a fin de que reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados por la fe en mí [Jesús]. En todos estos textos la fe tiene como objeto la

persona de Jesús, como hemos interpretado en la relectura del sumario.

23 Cf. Robinson – Hoffmann – Kloppenborg, El documento Q, pp. 146-49.

24 El leccionario de la liturgia eucarística para el Domingo III, ciclo B, del tiempo

ordinario, establece Jon 3,1-5.10, como primera lectura y Mc 1,14-20 como Evangelio.

25 basilei,a tw/n ouvranw/n se encuentra 23x en Mt;basilei,a tou/ qeou/ 27x en el NT. La

manifestación o inmediatez del Reino es patente en textos como Mt 12,28; Mc 1,15; 4,11; 9,1; 14,25; Lc 6,20; 9,27; 10,9.11; 11,20; 17,20-21; 19,11; 21,31; 22,16-18. Cf. Ap 1,3.

26 Citamos sólo los textos evangélicos, donde se advierte la escasez de textos en Mc, y,

sobre todo, la abundancia en Lc (y Hch): Mc 1,15 | | 24 | Lc 10,13-15; Mt 12,38-42 | Lc 11,29-32; Lc 5,32; Lc 13,1-5; 15,7.10; 16,30; 17,3; 24,47. De esta distribución de textos toma pie la teoría de Sanders sobre la actitud de Jesús ante los pecadores (cf. nota siguiente).

En el lenguaje típicamente apocalíptico en el que se formulan las referencias al Reino de Dios (inminencia, cercanía, venida, espera, tiempo final),28 hay que subrayar el de “revelación” o “manifestación”:

27 Está muy lejos de mi intención en este comentario entrar en disputa con los

expertos del NT en la discusión de estratos y fuentes, y en la atribución de determinados temas y expresiones a Jesús mismo o a los redactores. Hago aquí sólo mención de la opinión de Sanders sobre el tema de la conversión: “No hay ningún dato sólido que nos dibuje a Jesús como Mateo y Marcos, al principio de sus evangelios respectivos, dicen que era: alguien que llamaba a la conversión [arrepentimiento en la traducción española] general ante la llegada del Reino” (Sanders, Jesús y el Judaísmo, p. 169). Me parece insuficiente la aplicación del criterio de la diferencia con la que Sanders arguye: “Si el arrepentimiento fue lo que caracterizó el mensaje de Jesús, no se habría distinguido de otros personajes de su entorno” (Id., p. 167). Por otra parte, aunque Sanders denuncia repetidamente la “hiperexégesis” paralizante, él no deja de caer, en mi opinnión, en un “hipercriticismo” que le lleva a cuestionar obviedades. Con otra obra suya más divulgativa y pastoral (La figura histórica de Jedsús, pp. 253-69), Sanders ha conseguido introducir (al parecer, con éxito, según compruebo en mis colegas profesores del NT y predicadores) su teoría en la predicación y en la presentación popular que hoy se hace de Jesús.

28 A modo de ejemplo: Venga tu Reino (Mt 6,10, Lc 11,2); Si en virtud del Espíritu de Dios yo lanzo los demonios, señal es que ha llegado –e;fqasen– a vosotros el Reino de Dios (Mt 12,28; Lc 11,20); Está cerca –h;ggiken– el Reino de Dios (Mc 1,15; Mt

4,17; cf. Lc 10,9-11; 21,31); A vosotros se os ha dado el misterio –to. musth,rion de,dotai– del Reino de Dios (Mc 4,11; Lc 8,10; Mt 13,11); En verdad os digo que hay

algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte sin que antes vean el Reino de Dios que viene con poder – evlhluqui/an evn duna,mei– (Mc 9,1; cf. Lc 9,27; 1 Cor

4,20); Llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba el

les respondió y dijo: No viene el Reino de Dios con aparato (?), ni dirán. Aquí está o allí. Mirad que el Reino de Dios está dentro de vosotros (Lc 17,20-21); Pensando que el Reino de Dios se manifestaría inmediatamente (Lc 19,11);

Oyendo ellos esto, prosiguió proponiéndoles una parábola con motivo de estar él cerca de Jerusalén y creer ellos que inmediatamente se había de manifestar – avnafai,nesqai– el Reino de Dios (Lc 19,11); Te conjuro en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su manifestación – evpifa,neia– y por su reino (1 Tim 4,1). La revelación y/o la manifestación (avpoka,luyij, evpifa,neia, avpokalu,ptw, fanero,w, avnafai,nesqai) con referencia al Reino de Dios, es terminología característica de la apocalíptica (cf. Rom 16,25; Ef 3,3; Rom 8,18; Gal 3,23; 1 Pe 1,5; 5,1; etc.) y generalmente usada en los Targumim para referirse al Reino de Dios: (cf. infra, pp. 225ss).

V. LA TRADICIÓN JUDÍA EXTRABÍBLICA

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