VI. Multimodality Motion Compensated fMRI Using Slice-to-
6.3 Head Motion Tracking
6.4.4 Evaluation Using Real Data
Los métodos de remolque directos, en los que existe un efectivo “cuerpo a cuerpo” entre el accidentado y el socorrista, deben ser el último recurso que se intentará para el salvamento. En este grupo de métodos nos referimos, única y exclusivamente, a aquellos en los que el socorrista actúa sin ayuda externa y sin material auxiliar.
Para la Societé Royale de Sauvetage Canadá (1987) estos métodos directos sólo es recomendable efectuarlos en las siguientes circunstancias: 1.- Cuando el accidentado ha perdido el conocimiento, ya que no existe
peligro para el socorrista y, además, son únicamente las técnicas en las que se produce contacto directo las que posibilitan recuperar y transportar a aquél.
2.- Cuando no se dispone de ningún otro medio ni material que posibilite un salvamento más seguro, aunque esta situación es muy poco frecuente o, al menos, debería serlo.
3.- Cuando el accidentado se niega a agarrarse o a aceptar ayuda indirecta o no puede recibirla, algo que puede suceder, por ejemplo, en el caso de una persona asustada, semisumergida y que no se da cuenta de la ayuda que se le ofrece.
4.- Cuando el accidentado que pide ayuda conserva la calma, siendo el ejemplo más típico el de la persona que sabe nadar, pero que por cansancio, tirón muscular o cualquier otro tipo de indisposición, no puede desplazarse en esos momentos. En este caso es más aconsejable no perder tiempo buscando un objeto para el remolque y ayudarle directamente, ya que si se tarda puede suceder que el accidentado se asuste y comience a sumergirse.
El objetivo final de cualquier método de remolque es transportar al accidentado desde el lugar en el que ha tenido problemas hasta otro que implique seguridad, pero esto no quiere decir que no se deba cambiar de método; el socorrista puede decidir cambiar el método en función de circunstancias como cansancio muscular o tirones musculares que se producen ante las acciones que implican un método determinado, o cambios en las condiciones del accidentado, o cambios en las condiciones del agua. Si el socorrista decide cambiar de método debe:
- Mantener siempre el contacto con el accidentado para no asustarle.
- No realizar el cambio de forma brusca, sino buscando continuidad de un método con otro.
- Avisar del cambio al accidentado si éste está consciente.
Descripción de los métodos de remolque
Los métodos de remolque que se describen a continuación no son todos los que se pueden realizar, pero sí los más utilizados habitualmente y que han demostrado su eficacia. En general, aunque cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, los que menos problemas plantean son en los que el accidentado va en posición dorsal (boca arriba), puesto que ofrecen mayor seguridad para éste y menor resistencia al avance. Concretamente, se desarrollarán los siguientes:
a) Nuca–frente. b) Sienes.
c) Brazo a la espalda. d) Axilas.
e) Nuca.
f) Los dos brazos a la espalda. g) Pecho.
h) Nadador cansado.
i) Para accidentado con lesión en la columna vertebral. j) Con 2 socorristas.
k) Con 3 socorristas.
l) 1 socorrista con 2 accidentados.
Todos ellos se verían facilitados enormemente si el socorrista empleara aletas para ayudarse en la propulsión. Ahora bien, como no siempre se dispone de las mismas, la técnica de propulsión de los métodos se explica sin aletas, siendo muy fácil variarla en caso de tenerlas, puesto que únicamente habría que modificar la patada, que sería de crol o mariposa.
a) Nuca-frente
El socorrista coloca una de sus manos en la frente del accidentado y la otra en la nuca del mismo, facilitándose así la realización de la hiperextensión de las vértebras cervicales. Es adecuado para:
Accidentados con pérdida de conocimiento. Lograr completa visión del accidentado. Propulsión:
Patada de braza – espalda. Precaución:
Por la posición adoptada no se posee una visión adecuada del lugar por el que se va, lo que motiva que se recomiende al socorrista girar la cabeza con frecuencia para ver cómo y por dónde ir.
Nunca se utilizará con personas en las que se sospecha la existencia de una lesión grave (fractura, luxación) a nivel de la columna.
El socorrista sujeta con ambas manos al accidentado por sus sienes (zona de los huesos esfenoides y temporal) y los dedos gordos detrás de la cabeza (zona del hueso occipital), efectuando una completa extensión (hiperextensión) de las vértebras cervicales. Es adecuado para:
Accidentados con pérdida de conocimiento. Lograr completa visión del accidentado. Propulsión:
Patada de braza – espalda. Precaución:
Por la posición adoptada no se posee una visión adecuada del lugar por el que se va, lo que motiva que se recomiende al socorrista girar la cabeza con frecuencia para ver cómo y por dónde ir.
Nunca se utilizará con personas en las que se sospecha la existencia de una lesión grave (fractura, luxación) a nivel de la columna.
c) Brazo a la espalda
El socorrista mantiene sujeta a la persona a remolcar por su muñeca, con el brazo de ésta flexionado 90 grados y en la espalda. La mano del socorrista que coge la muñeca del accidentado debe colocarse de forma que el dedo pulgar se encuentre por encima de la muñeca y el resto de los dedos y la palma por debajo, ofreciendo una mayor resistencia a un posible forcejeo y favoreciendo un control más completo. La espalda del accidentado se apoya en el antebrazo y parte del brazo del socorrista. Es adecuado para:
Casos difíciles en los que se debe aplicar zafaduras, ya que esta posición se alcanza tras aplicar correctamente la mayor parte de las zafaduras, que deben tener su continuidad en el remolque.
Propulsión:
Patada de braza–espalda y con la mano libre el socorrista realiza la hiperextensión del cuello del accidentado, empujando su frente hacia abajo.
Patada de braza–espalda y con el brazo libre el socorrista se ayuda con movimientos de brazada de espalda o subacuáticos. Patada lateral (semibraza o crol) y con el brazo libre el
socorrista se ayuda con movimientos subacuáticos. Precaución:
En las dos primeras variantes se permite una vigilancia más estrecha sobre el accidentado, pero el socorrista debe controlar el lugar por el que va.
En la tercera variante se consigue una mayor visibilidad del lugar por el que se va, pero el socorrista debe girar la cabeza frecuentemente para controlar el estado del accidentado.
No se efectuará en ningún caso si se sospecha que puede haber una lesión importante en el brazo del accidentado.
d) Axilas
En este método el socorrista mantiene sujeto al accidentado por las axilas en las que coloca sus manos. Adecuado para:
Casos sin dificultades especiales, ya que es una forma de remolcar fácil de adoptar y sin ninguna complicación, muy
apropiada para casos en los que la persona con problemas es un niño o de poco peso.
Salvamentos en piscina o en distancias cortas. Propulsión:
Patada de braza–espalda. Precaución:
No confiarse excesivamente.
Por la posición adoptada no se posee una visión adecuada del lugar por el que se va, lo que motiva que se recomiende al socorrista girar la cabeza con frecuencia para ver cómo y por dónde ir.
e) Nuca
El socorrista controla al accidentado por la nuca, colocando la palma de una de sus manos orientada hacia arriba. Adecuado para:
Accidentados con pérdida de conocimiento. Accidentados que conservan la calma. Propulsión:
Permite las mismas variantes que el método del brazo a la espalda, pero es aún mucho más cómodo para el socorrista, al dejarle total libertad de movimientos.
Precaución:
No se debe aplicar con accidentados en los que se sospeche algún tipo de problema a nivel cervical.
Requiere una vigilancia extrema, ya que es fácil perder el control del accidentado, sobre todo si el estado del agua es agitado.
f) Los dos brazos a la espalda
Es un método muy parecido al del brazo a la espalda, pero en este caso con los dos brazos de la persona a remolcar controlados por una de las manos y parte del brazo del socorrista. Adecuado para:
Accidentados muy nerviosos y que estén moviéndose constantemente.
Propulsión:
Patada lateral (semibraza o crol) y con el brazo libre el socorrista se ayuda con movimientos subacuáticos.
Precaución:
Aunque permite un control casi absoluto del accidentado, impidiéndole todo movimiento con los brazos, se debe tener en cuenta no dañar al mismo.
g) Pecho
En este método el socorrista mantiene sujeto al accidentado rodeando el pecho de éste con su brazo. Adecuado para:
Accidentados con pérdida de conocimiento. Accidentados que conservan la calma. Propulsión:
Patada de braza–espalda y con el brazo libre el socorrista se ayuda con movimientos de brazada de espalda o subacuáticos. Patada lateral (semibraza o crol) y con el brazo libre el
socorrista se ayuda con movimientos subacuáticos. Precaución:
Debe evitarse que el cuerpo del accidentado se hunda excesivamente, ya que dificultaría el avance, y, por supuesto, se vigilará que la cabeza vaya siempre sobre el agua.
h) Nadador cansado
El socorrista nada de forma normal a braza, mientras que la persona remolcada se deja llevar de dos formas diferentes:
Dorsal (boca arriba), con su cuerpo extendido, las piernas abiertas, brazos extendidos y sus manos apoyadas en los hombros del socorrista.
Ventral (boca abajo), con su cuerpo extendido y las manos apoyadas en los hombros del socorrista.Es un método apropiado para:
Personas con experiencia en el agua (por ejemplo, nadadores que por cualquier lesión o agotamiento no pueden nadar) o personas que tengan plena confianza en el socorrista, ya que se requiere cierta colaboración de la persona a remolcar. Propulsión:
Nado normal de braza. Precaución:
No confiarse excesivamente; es decir, a pesar de su facilidad, el control sobre el accidentado debe ser completo. Comunicarse lo más posible con el accidentado, intentando que
colabore al máximo en el salvamento.
i) Para accidentado con lesión en la columna vertebral
Las lesiones en la columna vertebral son extremadamente graves, llevando en la mayor parte de las ocasiones al accidentado a parálisis parciales o totales. Un método de salvamento inadecuado en estos casos puede conllevar para la vida del accidentado riesgos suplementarios. Por este motivo es tan importante en el salvamento acuático identificar una posible lesión en columna y actuar en consecuencia.
Identificación:
Se puede sospechar de lesión vertebral si el accidentado parece desorientado, con debilidad muscular e incapacidad motriz, entumecido y sintiendo hormigueos o ausencia de sensaciones o dolores. A veces, en donde existe la lesión, se puede encontrar una deformación, una zona rojiza, rigidez muscular o desgarramiento, pudiendo también presentarse postura anormal o flacidez muscular. Una persona con lesión vertebral puede encontrarse boca abajo o boca arriba, consciente o inconsciente, respirando
o no. También puede presentar rápidas y sucesivas contracciones y relajaciones musculares.
Lo ideal sería que el socorrista hubiera visto el accidente, para poder deducir el tipo de lesión que se ha producido en función del impacto, pero si no es así se pueden obtener indicios observando el lugar en el que se ha producido.
- Si el accidente ha sucedido en piscina cabe sospechar lesión vertebral cuando la persona accidentada se encuentra en agua poco profunda (cerca del borde) o en una esquina de la piscina.
- Si ha sucedido en mar, lago o río hay que sospechar posible lesión vertebral cuando la persona se encuentra en una zona peligrosa con rocas, troncos, desnivel en el fondo, o con olas o corrientes que pueden desequilibrar.
En estos casos, la secuencia de actuación, según la Societé Royale de Sauvetage Canadá (1987) es la siguiente:
1. Inmovilización.
2. Asegurar la apertura de las vías respiratorias. 3. Encontrar ayuda.
4. Asegurar la estabilidad del accidentado.
5. Ponerse en contacto con los servicios médicos.
1.Inmovilización: lo primero a inmovilizar es la cabeza y el cuello, de forma que se mantenga una posición neutra, impidiendo movimientos de extensión, flexión, rotación o flexión lateral. El socorrista se acercará al accidentado por un lado y con precaución, evitando remover el agua, aplicando entonces lo que en Canadá se denomina la técnica del torno (“technique de l’étau”):
- Si el accidentado está boca arriba, el socorrista coloca su brazo dominante a lo largo del esternón de aquél, con los dedos sobre el maxilar, y al mismo tiempo coloca el otro brazo a lo largo de la espina dorsal, aguantando la parte posterior de la cabeza en la palma de la mano, manteniendo las muñecas completamente rígidas y los antebrazos pegados al cuerpo del accidentado.
- Si el accidentado está boca abajo, el socorrista coloca sus brazos y manos como se ha indicado en el caso anterior, de forma que el brazo dominante se encuentra bajo el cuerpo del accidentado y el otro brazo extendido a lo largo de la
espalda de éste; en esta posición, el socorrista efectúa movimientos lentos para no modificar la posición de sus muñecas y gira hacia él al accidentado, colocándole boca arriba. La rotación debe hacerse sin que el accidentado sea levantado, ya que cualquier movimiento o tendencia del cuerpo para salir del agua reduce el apoyo que asegura ésta y expone a la columna a más tensiones.
2.Asegurar la apertura de las vías respiratorias: esta forma permite al socorrista no tener que cambiar su método de agarre para aplicar la respiración artificial directa, pero es importante asegurarse de la apertura de las vías respiratorias, que pueden obstruirse por la presión que se ejerce sobre la mandíbula. Es decir, durante 5 o 10 segundos hay que verificar la respiración del accidentado, observando los movimientos de pecho y abdomen y escuchando si existe intercambio de aire.
3.Encontrar ayuda: lo ideal es que la ayuda que se reciba sea de personas con entrenamiento en estas técnicas, pero éstas no siempre se encuentran en los lugares en los que suceden accidentes de este tipo. De cualquier forma la ayuda es indispensable y se debe dirigir convenientemente a las personas que vayan a ayudar.
4.Asegurar la estabilidad del accidentado: antes del transporte se debe asegurar la inmovilización total del cuerpo de éste, a nivel de caderas (un socorrista) y de las extremidades (otro socorrista), levantándolas lentamente hasta la superficie del agua, mientras que el socorrista que recogió al accidentado en primer lugar con el método del torno sigue con el mismo hasta contar con la tabla o cualquier otro objeto de superficie firme y rígida (existen camillas especiales para estos casos) para efectuar el transporte.
La tabla o camilla rígida se desliza por debajo del agua y se la deja subir horizontalmente por debajo del accidentado para que entre en contacto simultáneamente con todo el cuerpo. En el momento de colocar la tabla el primer socorrista retira su brazo inferior y lo pone por debajo de aquélla, manteniendo la posición del otro brazo hasta que las correas estén instaladas y la cabeza del accidentado bien sujeta con ayuda de cojines puestos a lo largo de la cabeza y de los hombros, pero nunca debajo de la misma o del cuello. Se puede asegurar la estabilidad aún más si se colocan toallas o sacos de
arena a lo largo del cuerpo y de la cabeza del accidentado antes de atar las correas.
Las correas se colocan una por debajo de los brazos y por encima del tórax, otra por encima del hueso de la cadera y otra por debajo de las rótulas. Para finalizar la inmovilización se coloca un vendaje por encima de la frente (también existen correas específicas para estos casos). Todos los movimientos deben ser efectuados lo más suavemente posible.
- Para sacar al accidentado del agua, la tabla debe sujetarse siempre horizontalmente y por la zona menos profunda para realizarlo con más facilidad.
5.Ponerse en contacto con los servicios médicos, informándoles de todos los detalles del accidente (lugar, estado del accidentado, pasos que se han seguido para el traslado, etc.)
j) Con 2 socorristas
Los métodos de remolque con más de un socorrista, además de aportar más velocidad, implican mayor seguridad ante cualquier tipo de accidentado. Se pueden efectuar de varias formas, dependiendo del estado de la persona a remolcar. Normalmente, uno de los socorristas sujeta al accidentado por su parte superior, empleando alguno de los métodos ya explicados (nuca – frente, sienes, brazo a la espalda, axilas, nuca, los dos brazos a la espalda, pecho, técnica del torno), mientras que el otro socorrista puede controlar las caderas o sujetarle por los pies. También puede efectuarse con el accidentado sujetando los hombros del primer socorrista y colocando sus pies en los hombros del segundo socorrista, pero requiere colaboración (nadador cansado). Es apropiado para:
Cualquier tipo de accidentado, siendo dos socorristas en el salvamento.
Propulsión:
Un socorrista patada de braza–espalda o patada lateral (semibraza o crol) y con el brazo libre se ayuda con movimientos subacuáticos.
Otro socorrista (o ambos si se realiza nadador cansado) nado normal de braza.
Precaución:
Los socorristas deben estar compenetrados, sobre todo si efectúan cambios entre ellos.
k) Con 3 socorristas
Los métodos serían variados, en función del estado del accidentado. En cualquier caso seguirían la misma línea que para 2 socorristas.
l) Un socorrista con dos accidentados
En determinados casos un socorrista puede intentar realizar el remolque de dos personas a la vez, pero debe estar seguro de que efectivamente va a poder hacerlo y de que este método es más rápido que remolcar primero a una persona y luego a otra. El método consiste en aplicar a cada uno de los accidentados la misma forma de remolque, por ejemplo brazo a la espalda, axilas, nuca, nadador cansado si colaboran (uno por delante y otro por detrás). Apropiado para:
Cuando existen varios accidentados y la distancia a recorrer es corta.
Propulsión:
Patada de braza–espalda.
Nado normal de braza en el método del nadador cansado. Precaución: