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Head Motion Tracking Algorithm

VI. Multimodality Motion Compensated fMRI Using Slice-to-

6.3 Head Motion Tracking

6.3.2 Head Motion Tracking Algorithm

En cualquier lugar en el que se ejerza vigilancia por técnicos de salvamento acuático se debería disponer de material suficiente para la práctica de estos métodos de remolque.

En un principio es necesario tener en cuenta que únicamente se deben realizar si se dan las siguientes circunstancias:

1.- Que la distancia hasta el accidentado fuera demasiado grande y no permitiera ayudarla sin perder contacto con la orilla o acercándole una alargadera o cuerda, o lanzándole un objeto flotante como puede ser un salvavidas o un balón salvavidas.

2.- Que siendo la distancia hasta el accidentado demasiado grande, no se dispusiera de una embarcación o no se conociera el manejo de la misma si se dispone de ella.

3.- Que el accidentado, a pesar de haber recogido el material que se le ha facilitado, por sus circunstancias (heridas, agotamiento o cualquier otra razón) no es capaz de propulsarse hasta la orilla.

Entre las ventajas que posee realizar el salvamento con material de remolque se encuentra la de posibilitar la iniciación de la respiración artificial, ya que, normalmente, la flotabilidad de dicho material permite aplicarla correctamente si se conoce la técnica.

Elección del material de remolque

La elección del material que se vaya a utilizar en un salvamento acuático se realiza siempre en función de:

- Disponibilidad . Se elegirá el material u objeto que se encuentre mas “a mano”, es decir, del que se disponga con mayor facilidad. Es preciso perder el menor tiempo posible.

- Flotabilidad . A mayor flotabilidad del objeto o material, mayor será la confianza del accidentado, puesto que éste logrará mantener la cabeza fuera del agua y también permitirá, en algunos casos, que el socorrista se pare y descanse.

- Tamaño . Este aspecto es fundamental, puesto que objetos de gran tamaño pueden ocasionar, a veces, problemas en el rescate, y al contrario, material muy pequeño puede no ser de utilidad. Como regla general, el tamaño será lo suficiente como para que el socorrista evite un contacto directo con el accidentado, éste se encuentre seguro y sea de fácil manejo.

- Resistencia . Se debe tener en cuenta si el material elegido ofrece mucha resistencia al avance, ya que si es así puede suponer más un estorbo que una ayuda.

- Facilidad de transporte . En relación con los puntos anteriores, el material de transporte que se elija debería facilitar el remolque, tanto en lo que se refiere a llevar hasta el accidentado el objeto en cuestión, como en transportar a éste con el mismo.

Tipo de material de remolque

En principio, se considera material de remolque a todo aquel que facilite un salvamento, por eso puede ser tan variado y distinto. A continuación se exponen los materiales que más frecuentemente se utilizan y que con más facilidad se puede disponer de ellos:

- Flotador salvavidas.

- Balón salvavidas.

- Arnés o tirantes de salvamento.

- Tabla de salvamento o tabla de surf.

- Brazo de rescate.

- Flotador torpedo o de boya.

- Embarcación.

- Otros materiales.

a) Flotador salvavidas

El denominado habitual y muy acertadamente “salvavidas” representa el material auxiliar de salvamento por excelencia. En toda instalación o lugar acuático en el que se bañe la gente, debería haber un número apropiado de flotadores salvavidas, distribuidos convenientemente según las distancias y la cantidad de usuarios.

Para el técnico en salvamento acuático es imprescindible conocer la utilidad y el manejo del salvavidas. Como norma fundamental tendrá uno “a mano” en el lugar desde el que vigila. Asimismo, en las embarcaciones de rescate también llevará uno al menos.

Con el flotador salvavidas se puede remolcar personas con y sin conocimiento, siempre y cuando aquel sea adecuado y esté bien colocado. En cualquier caso, es imprescindible una continua vigilancia durante el remolque, ya que, desgraciadamente, los casos de pérdida del accidentado en el transcurso del mismo son más habituales de lo que sería deseable.

Aunque las formas y tamaños del salvavidas pueden variar, como regla general tendrán las siguientes cualidades:

- Gran flotabilidad

- De material ligero (que no cause daño ante posibles golpes y que facilite su transporte)

- Tamaño suficiente para que en su interior pueda meterse el cuerpo de una persona.

Lo ideal sería que el salvavidas dispusiera de una cuerda de material resistente pero ligero, ya que de esta forma, en muchos casos, el socorrista acuático podría realizar el salvamento sin necesidad de entrar al agua ni de contactar directamente con el accidentado.

b) Balón salvavidas

Consiste, básicamente, en un balón metido en una red que se une a una cuerda de extensión variable en función del lugar en el que se utilice. El material del balón puede ser diverso, pero siempre que le permita una gran flotación; en cuanto al material de red y cuerda debe ser resistente y ligero.

El socorrista acuático, si dispone de este tipo de material para el salvamento, debe conocer y practicar alguna técnica de lanzamiento que le permita distancia y eficacia.

Aunque es de “perogrullo” es conveniente advertir que este material únicamente puede ser utilizado en casos de accidentados que no hayan perdido el conocimiento.

c) Arnés o tirantes de salvamento

El arnés como material de salvamento es parecido al típico tan utilizado en montaña y vela. Consiste en una banda ancha, que se coloca en la cintura del socorrista, por lo que puede ser de longitud regulable y posee una hebilla que permite un cierre y apertura fáciles. En la parte posterior lleva un enganche en el que se fija la cuerda. Esta cuerda será resistente y ligera y su longitud dependerá de la zona en la que se emplea.

Los tirantes de salvamento consisten en un sistema de dos cintas anchas por las que se meten los brazos y un ajustador de goma o similar. También en su parte posterior llevan un enganche para la cuerda que debería tener las mismas características que en el arnés.

Tanto arnés como tirantes posibilitan que el rescate del accidentado y su remolque sean más seguros y fáciles por la ayuda que se recibe desde fuera del agua. Sin embargo, con ellos el contacto entre socorrista acuático y accidentado es directo y obligan a disponer de otra persona para tirar de la cuerda.

La realización de salvamentos con este tipo de material obliga a tomar, principalmente, dos precauciones:

- Que el enrollado de la cuerda sea apropiado para evitar nudos en el momento de acudir hacia el accidentado.

- Compenetración entre el socorrista acuático que acude hacia el accidentado y la persona o personas que se encargan de tirar de la cuerda.

El sistema para enrollar la cuerda y para tirar de la misma una vez recogido el accidentado puede ser manual o mecánico. En el sistema manual es la persona que se encarga de la cuerda la que va soltándola y después tira de ella cuando ha sido avisada por el socorrista que ha acudido hacia el accidentado. En el sistema mecánico, mucho más seguro y rápido, se dispone de un carrete al que se enrolla la cuerda, que se suelta con facilidad cuando se necesita y que se recoge mediante una manivela que va enrollando la cuerda, siendo muy importante que este carrete esté bien anclado en el suelo.

d) Tabla de salvamento o de surf

En países en los que el salvamento acuático es atendido como importante y, por lo tanto, dispone de medios económicos y materiales, existen tablas, de mayor tamaño que las de surf, en las que el socorrista puede efectuar con mayor seguridad y rapidez el salvamento en cuestión. Si no se dispone de estas tablas especiales pueden servir con el mismo propósito tablas de surf o también tablas de windsurf.

Cuando se utiliza este material para el salvamento, el socorrista acude hacia la persona que se está ahogando tumbado encima de la tabla y realizando movimientos de natación tipo crol o mariposa, o de rodillas encima de la tabla efectuando remadas con las dos manos a la vez.

Tras conseguir subir al accidentado en la parte media delantera de la tabla, el socorrista detrás de él (para no perderle de vista) realizará

movimientos de natación tipo crol o mariposa, e incluso ayudándose con los pies.

e) Brazo de rescate

El brazo de rescate consiste en un flotador alargado y de material flexible de gran flotabilidad, con un sistema de enganche que facilita colocar el flotador alrededor del cuerpo del accidentado. A este flotador se fija una cuerda de 2 m. aproximadamente que va unida a un arnés o a unos tirantes que son los que se coloca el Técnico de Salvamento.

Recogiendo al accidentado con este tipo de material, el Técnico de Salvamento puede efectuar movimientos de natación normales, utilizando brazos piernas, con lo que el salvamento gana en rapidez.

f) Flotador torpedo o de boya

Este material consiste en un flotador al que se fija una cuerda de dos metros aproximadamente que va unida a un arnés o a unos tirantes que son los que se coloca el socorrista.

El flotador torpedo es de material rígido y lleva en sus laterales unos asideros a los que se sujeta la persona accidentada. Sin embargo, el flotador de boya es más alargado y flexible, con un sistema de enganche que facilita el colocar el flotador alrededor del cuerpo del accidentado.

Recogida con este tipo de material la persona con problemas, el socorrista efectúa movimientos de natación normales.

g) Embarcación

La embarcación, como material de salvamento, es imprescindible en toda zona de baño en la que existan grandes distancias. Una embarcación convenientemente utilizada en un rescate no sólo es beneficiosa por la seguridad y velocidad que implica, sino que además, en general, posibilita

el comienzo de las técnicas de reanimación artificial, aprovechando así un tiempo primordial.

La utilización de una embarcación como material de salvamento exige unas características en la misma que pueden resumirse en las siguientes:

- Fácil manejo y, consecuentemente, puesta en marcha. La complicación es proporcional a la pérdida de tiempo.

- Tamaño apropiado para que sea fácilmente desplazada por una persona, ya que el socorrista acuático no siempre está acompañado.

- Gran estabilidad, es decir, que sea difícil volcarla.

- En su interior, como mínimo, se llevará siempre una cuerda y un flotador salvavidas.

Por supuesto, el socorrista acuático tiene la obligación de conocer perfectamente el funcionamiento de la embarcación que tiene a su disposición para los salvamentos. En este sentido, habitualmente, se puede encontrar con dos tipos diferentes:

1. Embarcaciones con motor. Ideales para cualquier salvamento por la rapidez que aportan. Las principales precauciones que tendrá en cuenta el socorrista son:

- Conocimiento exhaustivo del funcionamiento y manejo.

- Puesta a punto permanente (gasolina, nivel de aceite, sistema de encendido, etc.)

2.- Embarcaciones a remo. Cada día son menos utilizadas como material de salvamento, pero resultan muy útiles si no se dispone de algo mejor. Las precauciones que el socorrista tendrá en cuenta son:

- Conocimiento y práctica habitual de la técnica adecuada para remar en cada caso.

- Puesta a punto permanente (buen estado de los remos, chumaceras, etc.).

Finalmente, los aspectos que en todo momento deben ser tenidos en cuenta para la utilización de la embarcación, sea del tipo que sea, en un salvamento, son los siguientes:

La embarcación debe estar situada en un lugar de fácil acceso para el socorrista acuático y desde el que se pueda salir rápidamente (zona reservada y delimitada).

La aproximación al accidentado se realizará de la forma más rápida posible y sin perderle de vista en ningún momento.

La toma de contacto con el accidentado será realizada con gran precaución, evitando herirle con la propia embarcación o sus componentes (hélice, remos). Este aspecto obliga a reducir la marcha a una distancia prudencial del accidentado y, en algunos casos, incluso pararla.

La subida del accidentado a la embarcación se realizará evitando al máximo los desequilibrios y vuelcos.

Comenzar los primeros auxilios, si fuera posible, en la propia embarcación.

h) Otros materiales

En este apartado se incluye cualquier material u objeto que pueda ser utilizado con eficacia para el remolque o rescate de un accidentado. Aquí la imaginación y la capacidad de reacción del socorrista acuático son imprescindibles. Ahora bien, el intentar utilizar un material no habitual no debe perjudicar ni retrasar el salvamento.

Ejemplos de otros materiales pueden ser: colchonetas de aire (muy frecuentes en playas), balones grandes de juegos, tablas o manguitos de aprendizaje de la natación, troncos o tablas de madera, neumáticos, etc.

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