4.2 Memory
4.2.1 Evans vs Shoemaker
Población % sobre el total Etapa/Edad
Indígena No indígena Indígena No indígena
Niños (0 a 14 años) 184.515 3.705.611 26,7 25,7
Jóvenes y Adultos (15 a 59 años) 439.663 9.069.168 63,5 62,9 Adultos Mayores (60 años y más) 68.014 1.649.464 9,8 11,4
Total 692.192 14.424.243 100,0 100,0
Fuente: CEPAL/CELADE, procesamientos especiales de microdatos censales
El gráfico 5, que superpone las pirámides de población indígena y no indígena de Chile, permite apreciar con más detenimiento las similitudes entre ambos grupos étnicos.
En cuanto a la base de las pirámides de ambos grupos étnicos, se advierte que el porcentaje de población de 0-4 años es considerablemente menor que el registrado para el grupo de 5-9 años, y éste a su vez, que el obtenido para el tramo de edad siguiente (10 a 14 años). Asimismo, se observa que entre un tramo etario y otro, la reducción porcentual más marcada ocurre entre los niños indígenas, al ser comparados con los no indígenas. La pauta expresa que la fecundidad de ambos grupos étnicos se ha reducido considerablemente en los 15 años que preceden al censo, pero que en términos porcentuales ha representado un cambio más drástico para los pueblos indígenas.
Concomitantemente a la reducción de la fecundidad, se observa un notable envejecimiento de la población, que también alcanza a ambos grupos étnicos, pero fundamentalmente a las mujeres, y dentro de
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- En lo sucesivo se utilizará las expresiones genéricas masculinas “los niños”, “los jóvenes” y los “adultos mayores”” para aludir tanto a las mujeres como a los hombres de cada etapa ciclo vital, con el propósito de facilitar la lectura.
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- En ambos casos, cabe destacar que los niveles encontrados en Chile se encuentran entre los más bajos y los más altos, respectivamente, de Latinoamérica.
éstas, principalmente a las no indígenas. Esto indicaría la existencia de diferenciales étnicos y de género en la mortalidad. Precisamente, las pirámides presentan una forma bastante “rectangular” en el sector correspondiente a las edades centrales, y cierto engrosamiento en las cúspides (últimos tramos de edad), que es menor en los indígenas.
Las similitudes en la estructura por sexo y edad de la población indígena y no indígena se disipan al considerar algunos factores adicionales, como por ejemplo el área de residencia y el pueblo de pertenencia. En este sentido, las pirámides de la población indígena y no indígena según área de residencia (gráficos 6 y 7), indican diferencias en el nivel de envejecimiento, esta vez determinadas no solo por la reducción de la fecundidad y los desniveles en la mortalidad, sino también por la migración interna.
GRÁFICO 5.
CHILE: PIRÁMIDES DE POBLACIÓN INDÍGENA Y NO INDÍGENA (TOTAL PAÍS). 2002/a.
10 5 0 5 10 0-4 10-14 20-24 30-34 40-44 50-54 60-64 70-74 80 y más % E d a d No indígena Indígena Hombres Mujeres
Fuente: CEPAL/CELADE, procesamientos especiales de microdatos censales /a
Los porcentajes correspondientes a las pirámides indígena y no indígena, han sido calculados considerando el total de cada grupo étnico.
Al comparar la pirámide de la población indígena urbana con su equivalente en la población no indígena, se advierten porcentajes más altos en las edades centrales, y más bajos en las avanzadas. Consecuentemente, al comparar la pirámide de la población indígena del área rural con su equivalente no indígena, se observan menores porcentajes de población en las edades centrales, y mayores en las edades avanzadas (esta vez, muy similares a los observados en la población no indígena).
Lo anterior expresaría que algunas alteraciones en la distribución por sexo y edad de la población indígena responderían en realidad al “ingreso” de población joven a las áreas urbanas, y a su “egreso” de las áreas rurales. Como resultado, la población indígena estaría menos envejecida que la no indígena en el área urbana, y más envejecida que ésta en el área rural.
GRÁFICO 6.
CHILE: PIRÁMIDES DE POBLACIÓN INDÍGENA Y NO INDÍGENA, ÁREA URBANA. 2002/a.
GRÁFICO 7.
CHILE: PIRÁMIDES DE POBLACIÓN INDÍGENA Y NO INDÍGENA, ÁREA RURAL. 2002/a. 10 5 0 5 10 0-4 10-14 20-24 30-34 40-44 50-54 60-64 70-74 80 y más % E d a d No indígena Indígena Hombres Mujeres 10 5 0 5 10 0-4 10-14 20-24 30-34 40-44 50-54 60-64 70-74 80 y más % E d a d No indígena Indígena Hombres Mujeres
Fuente: CEPAL/CELADE, procesamientos especiales de microdatos censales Fuente: CEPAL/CELADE, procesamientos especiales de microdatos censales
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Por esta vía, el envejecimiento de la estructura por sexo y edad de la población indígena de las áreas rurales no respondería una menor mortalidad, sino más bien a una reducción de la fecundidad acompañada por el “vaciamiento” de la población joven6.
Los riesgos implícitos son muy evidentes; por un lado, los adultos mayores indígenas que viven en el campo quedan sin la protección personal y el respaldo económico exigido por las necesidades médicas de esa etapa de la vida; por otro lado, las pequeñas comunidades quedan en peligro de extinción al perder el segmento de población que sería capaz de reproducirlas en términos biológicos. No está de más agregar que a largo plazo, la dificultad de mantener cierto tamaño poblacional va de la mano con la pérdida cultural. Curiosamente, los adultos mayores indígenas de las áreas rurales, máximos referentes de los usos y costumbres de los pueblos indígenas, quedarían sin la posibilidad de transmitirlas a parte de las nuevas generaciones.
Con relación al envejecimiento poblacional indígena en las áreas rurales, también puede pensarse en el impacto producido por los migrantes de retorno en edades avanzadas (presente por ejemplo, en el mencionado caso de las mujeres mapuches que regresan a las reducciones al envejecer, tras haber trabajado en su juventud como empleadas domésticas de la Región Metropolitana). Esta posibilidad incrementa todavía más la problemática de las áreas rurales, ya que en muchos casos los migrantes de retorno no han tenido una inserción laboral formal, y por lo tanto, carecen de beneficios jubilatorios cuando dejan de trabajar.
La relevancia numérica del pueblo mapuche imprime los rasgos distintivos de la estructura por sexo y edad de la población indígena de Chile (CEPAL, 2006). En este sentido, no acota toda la gama de posibilidades, tal y como lo demuestran los gráficos 8 y 9, correspondientes a las pirámides de población de los pueblos Quechua y Rapa Nui.
Las pirámides poblacionales muestran que la distribución por sexo y edad de ambos pueblos se diferencia sustantivamente de la observada con anterioridad. En el pueblo quechua, se observa que no obstante una importante reducción en la fecundidad, no existe un grado relevante de envejecimiento; esto, por la presencia de jóvenes y adultos integrantes del pueblo que provienen de otro país, grupo que como fuera anticipado, equivale al 33% de la población total. Para este pueblo, las problemáticas que se deducen del análisis de la estructura por edad, se refieren claramente a los aspectos que hacen a la protección de la población trabajadora, particularmente al inmigrante (formalización del empleo, acceso a la vivienda digna, entre otros).
La pirámide de población del pueblo rapa nui refleja una estructura por edad joven, con base ancha y cúspide estrecha. Se advierte por ello que en este pueblo la reducción de la fecundidad habría sido menos severa. Consecuentemente, las problemáticas más claras que se deducen a partir de la estructura por sexo y edad, aluden a la situación de los niños y jóvenes de la comunidad. Por ejemplo, la necesidad de reducir la morbi-mortalidad infantil y juvenil, y/o de mejorar el acceso a la educación intercultural.
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GRÁFICO 8.
CHILE: PIRÁMIDE DE POBLACIÓN