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sus características fundamentales del siglo xv, por lo que tene mos el curioso fenómeno de que, para la mayor parte del siglo xvi, la más conocida colección de poesía reunida en un volumen fue una compilación de obras deí siglo xv principalmente y don de generaciones de lectores de poesía se educaron con ella. Con tribuyó a asegurar que la lírica de cancionero no se extinguiera y, aún más, que volviese a florecer en el siglo xvn.
Del Cancionero general se formaron otras colecciones, en su mayoría de poesía amorosa. Hubo una excepción notable, el cé lebre Cancionero de obras de burlas provocantes a risa (Valencia, 1519), que contiene la sección de obras de burlas impresa en el
Cancionero general (incluyendo el indecente y divertido “Pleito del manto”), al cual se añadió el que, por lo menos en su con cepción, es uno de los más ingeniosos poemas escritos en caste llano: la Carajicomedia, cuyo autor “Fray Bugeo Montesino” (in dudable seudónimo) nos da el relato satírico de la carrera erótica y caída final de Diego Fajardo de Guadalajara, todo ello escrito en una excelente parodia del estilo de las Trescientas, de Juan de Mena, junto con notas eruditas (imitando la edición de Hernán Núfiez; Sevilla, 1499) que amplían con altisonantes detalles la narración de la escabrosa vida de Diego Fajardo. El sentido de lo pornográfico ha decaído y nuestro poemita no tiene rival en tre los muchos escritos de esa índole que se publicaron en las dos centurias siguientes 7.
La poesía circuló ampliamente en formas de edición más humildes: los pliegos sueltos (pliegos de papel, normalmente ple gados en dos dobleces, que formaban un folleto de cuatro hojas) que eran impresos por millares y puestos al alcance de los que no podían comprar libros. En los pliegos se reimprimieron poemas de todas clases procedentes de compilaciones mayores, y también romances, canciones populares, etc., tomados de otras fuentes, in cluso de la tradición oral. Los pliegos eran probablemente compra
7. El Cancionero de obras de burlas fue reproducido en facsímil por A. Pé rez Gómez, Cieza, 1951, del ejemplar único conservado en el Museo Británico.
dos sobre todo por ios menos adinerados y ios menos instruidos; pero no eran despreciados por personas de mayor instrucción y de más alto nivel social: muchos fueron adquiridos, por ejem plo, por el hijo de Colón, Fernando Colón, cuyas listas de com pras son una valiosa fuente que da testimonio bibliográfico de obras desaparecidas hace mucho tiempo 8. Algunos poetas, incluso buenos, imprimieron sus obras solamente en los pliegos: uno de ellos es Rodrigo de Reinosa, cuyas obras en edición completa no han sido publicadas todavía, debido sin duda a la indecencia de algunas de ellas D.
Los pliegos son testigos de la existencia de una afición po pular muy extendida hacia toda clase de poesía.
Una cantidad considerable de lo que a justo título puede esti marse como buena poesía, lírica, narrativa, o satírica, fue reimprimida con los poemas populares [ ...] Así podemos ver que parte de la mejor poesía compuesta en el Siglo de Oro español atraía a los ignorantes tanto como a los instruidos y cultos [...} Hubo una distancia más pequeña — en algunos aspeaos— entre los letrados y los ignorantes de la que exis te hoy10.
Los pliegos fueron, pues, en este período una fuerza poderosa que favoreció la continuidad. Los primeros datan de antes de 1510; continuaron siendo producidos en gran cantidad en los cuatro siglos posteriores y algunos poemas antiguos siguieron imprimiéndose en esta forma hasta una fecha relativamente re ciente.*
La revolución poética iniciada por Boscán debe ser contem plada sobre este fondo. Sus innovaciones y las de Garcilaso no 8. Extractos de las listas de Golón han sido impresos por A. Rodríguez- Moñino en su edición facsímil del Cancionero general, Madrid, 1958. Para una breve noticia de Colón, véase A. Rodríguez-Moruno, Diccionario de pliegos [...], Madrid, 1970, págs. 72-74.
9. Una selección de la obra de Reinosa ha sido publicada por J. M. de Cos- sío, Santander, 1950.
10. E. M. Wilson, Some Aspects o f Spanish Literary History, Oxford, 1967, págs. 19-20,
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pueden ser sentidas totalmente sino por el contraste con la si tuación anterior de la poesía española. De hecho, las innovacio nes nos presentan unas diferencias muy marcadas en muchos as pectos. La variedad retórica y léxica de la nueva poesía es mucho mayor que la de la antigua. Dado que en la poesía amorosa Pe trarca y los petrarquistas italianos constituyeron la influencia do minante, el uso característico de la naturaleza por Petrarca como fuente de la mayor parte de sus imágenes poéticas, y como telón de fondo para su autoanálisis, es imitado por Garcilaso y Boscán. Esto tuvo un inmenso efecto liberador en la imaginación de los poetas pues el universo se convirtió en su escenario. Por contras te, la poesía de sus predecesores resulta de un ambiente claustro- fóbico. La nueva poesía se enriqueció más tarde por la influen cia de los grandes poetas latinos, sobre todo Virgilio y Horacio, y esta inmensa ampliación del lenguaje poético permitió una ex ploración más profunda y sutil de los estados de espíritu y con dujo a una conciencia más sensible del mundo exterior. El re sultado es una poesía más rica en lenguaje y color, y por lo tanto capaz de más vivos efectos sensoriales, y también de mayor com plejidad conceptual.
Juan Boscán Almugáver (nacido 1487-1492, fallecido 1542) nació en un familia perteneciente a lo que pudiera llamarse la aristocracia comercial de Barcelona y usó el título de caballero. De joven fue ayo del adolescente don Fernando, futuro duque de Alba, y su vida transcurrió casi por entero en los círculos cortesanos, donde Boscán, al parecer, fue considerado como un modelo de perfecta cortesía, Es por lo tanto muy comprensible el hecho de que Garcilaso enviara a Boscán un ejemplar de // cor-
tegíano de Castiglione con la sugerencia de que lo tradujera al español. La excelente versión de Boscán apareció en 1534 (Bar celona) con la carta que dirige Garcilaso a doña Gerónima Palo- va de Almogávar en la que elogia la destreza de estilo de su amigo:
Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir del afetación sin dar consigo en
ninguna sequedad, y con gran limpieza de estilo usó de tér minos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente. Fue demás desto muy fiel tradutor, porque no se ató al rigor de la letra, como hacen algunos, sino a la verdad de las sentencias, y por differentes caminos puso en esta lengua toda la fuerza y el ornamento de la otra, y así lo dejó todo tan en su punto como lo halló, y hallólo tal que con poco trabajo podrían ios defensores deste libro responder a los que quisiesen tachar alguna cosa dél1X.
Aunque Boscán no vió publicada su poesía, la preparó para la imprenta distribuyéndola en tres libros. El primero abarca su poesía en los metros castellanos tradicionales, pero no todo lo que escribió en este estilo, pues algunos poemas han sido im presos posteriormente 12. Esta poesía es muy hábil como lo mues tra este villancico.
Si no os hubiera mirado, no penara,
pero tampoco os mirara. Veros harto mal ha sido; mas no veros peor fuera; no quedara tan perdido, pero mucho más perdiera.
¿Qué viera aquél que no os viera? ¿Cuál quedara,
señora, si no os mirara?
(pág. 10) El veredicto es inevitable: hábil pero sin gran distinción. Resulta mejor en los poemas más cortos que en los largos, ya que su ta lento tendía siempre a caer en lo difuso.
11. Ed. Rivers, ed. cit.f pág. 218. La poesía de Garcilaso se cita en cam bio por la edición de sus Poesías castellanas completas por E. L. Rivers, Ma drid, 1969.
12. En Martín de Riquer, Juan Boscán y su cancionero barcelonés, Barce lona, 1945.