• No results found

Exception Handling

de El Telégrafo

La larga gestión de José Gregorio Paredes al frente del cosmografiato tampoco se vio exenta de las simultaneidades registrales habidas en los años anteriores. Las páginas de El Telégrafo de Lima incluyeron registros térmicos meteorológicos que aparecieron desde el primer número publicado a inicios de abril de 1827 71. Con frecuencia diaria, el periódico publicó los resultados de las observaciones practicadas durante el día a diferentes horas; en cada una de ellas se evaluaron cuatro parámetros: la presión registrada en un barómetro Fahrenheit, la temperatura en un termómetro de la misma escala, la dirección de los vientos y el estado de la atmósfera 72. En el Plan del periódico se anunciaba que “... Después de la fecha del día y año, se pondrán las afecciones astronómicas del sol y luna y las observaciones meteorológicas ...” (cursiva nuestra). Dada la disponibilidad de esta fuente, puede conocerse bastante bien el comportamiento del clima de Lima en 1827 y 1828 pues se cuenta con una base muy grande de datos climáticos para el bienio, provenientes de tres observaciones diarias sobre cuatro parámetros, las mas completas levantadas hasta ese entonces.

71 El Telégrafo de Lima. Las primeras mediciones se efectuaban en cuádruple horario, a las 9:00 a.m., 12:00 p.m., 4:00 p.m. y 12:00 a.m. El primer número corresponde al lunes 2 de abril de 1827; el último del que tenemos noticia para el bienio 1827-28, número 448, es el correspondiente al sábado 11 de octubre de 1828. Sabemos que en 1838 todavía aparecía en la capital si nos atenemos a la numeración que presenta el más tardío ejemplar del que tenemos noticia, número 1527, correspondiente al 29 de diciembre de 1838. No obstante Basadre afirma que alcanzó breve vida pues sólo apareció hasta 1829 y que con el mismo nombre se conoció otra publicación que circuló en la capital entre 1832 y 1839.

72 Sólo los números 2 y 3 dan cuatro observaciones diarias de los días anteriores, a saber, 1º y 2 de abril; a partir del número 4 disminuyen a sólo 3 observaciones diarias, habiéndose suspendido la nocturna hecha a la medianoche. Hay casos como el registrado en el No. 27 -aparecido el 30 junio de ese año- donde se consignan registros del día 27, aparte de haber sido practicadas, al parecer, en dos lugares distintos.

Aún cuando sabemos que la publicación de El Telégrafo se extendió por más de una década, es bueno precisar que hubo años (1830-31) en los que no salió a luz el diario, mientras que en otros no se consignó la información meteorológica o no llegó a realizarse (1833-34). Para 1838, los registros habían disminuido y se consignaban del siguiente modo “... temperatura 20 grados Reaumur; Fahrenheit 77 ...” 73, sin indicar fecha aunque entenderíamos se tratan de las efectuadas el día anterior. La información es también menos rica ya que sólo se consigna la temperatura, es decir un solo parámetro a diferencia de los tres que antiguamente aparecían.

Se ha destacado la calidad periodística de este diario, calificándolo junto al Mercurio Peruano de la segunda época como las mejores muestras de periodismo entre 1827 y 1839. Ambos respondían a intereses políticos divergentes; mientras El Telégrafo, liberal, apoyaba a La Mar y Orbegoso fundándose en la pluma de Mariátegui, Laso y Gonzáles Vigil, el segundo, conservador, apuntalaba el proyecto gamarrista 74. No fue el Mercurio Peruano el único diario en apoyar al caudillo cuzqueño; se conoce la existencia de una poderosa prensa gamarrista en el interior del país, particularmente en el Cuzco 75. No obstante, a ambos periódicos se les identificó como “.. exponentes de una aspiración hacia la estabilidad ...” 76 y mantuvieron su ponderación en un panorama dominado, según expresión de Porras, por una “... gavilla de periodicuchos de combate ...” donde era moneda corriente el denuesto y la calumnia al rival político. No en vano se ha afirmado que el Perú adquirió la fama de tener por esos años la prensa más soez del continente 77.

73El Telégrafo de Lima, No. 1304, 2 de enero de 1838.

74 Porras Barrenechea, Raúl: Fuentes históricas peruanas [1954]. Lima, Minerva, 1963. pp. 307- 308.

75 Glave, Luis Miguel: Catálogo de periódicos cusqueños del siglo XIX. Cusco, CBC, 1999. p. 19. El autor cita el caso de El Atalaya publicado en 1833.

76 Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 7a. edición. Lima, Ediciones Euroamericanas, 1983. Tomo II, p. 286.

Sin embargo, es posible advertir en el periodismo de esas épocas otras dimensiones por lo general soslayadas. El Telégrafo de Lima apareció en un contexto cultural caracterizado por el abandono en el cultivo de las ciencias exactas. Su Prospecto es explícito en tal sentido:

“... la falta pues de un periódico en que se presenten las afecciones astronómicas, algunos datos sobre el estado de nuestra atmósfera que tanta influencia tienen en la agricultura, la salubridad pública [...] la falta de un periódico de esta especie es la que solamente ha podido hacernos abrazar gustosos esta empresa, lisonjeándonos de que nuestra aplicación y esfuerzos serán provechosos a los grandes objetos que hemos insinuado y de que hasta ahora se ha carecido en el Perú ...” (cursiva nuestra) 78.

Los objetivos prácticos de una publicación de esta índole iban dirigidos hacia la creación de una actitud de utilidad de la ciencia aplicada pues:

“... hasta ahora no hay uno solo que haga ver que se poseen, se cultivan y se aprecian ciertos conocimientos que al paso que ceden en honor y gloria de la República, sirven también para sacar resultados importantes y hacer aplicaciones a la prosperidad nacional. El extranjero ... el extranjero¡ nosotros mismos ignoramos los datos preciosos que proporcionan la física y astronomía, los que pueden ofrecernos la estadística, el movimiento del comercio, de nuestra industria fabril y agrícola; en una palabra, hay, como todos lo conocen, en esta parte un silencio tal que muy bien puede comentarse por nuestros enemigos por la taciturnidad de la barbarie ...” (cursiva nuestra) 79.

Pareciera que la prédica de El Telégrafo de Lima alrededor de la utilidad de la ciencia no tuvo acogida. Si la década de 1830 está dominada por su presencia, alentando la difusión de asuntos científicos, nada sabemos sobre alguna publicación que represente lo mismo para la siguiente. No obstante, las observaciones provenientes de viajeros extranjeros aportan información relevante (vide: supra: Cap. 1).

78El Telégrafo de Lima. Prospecto. 23 de marzo de 1827.

79 Rivero, Mariano de y Nicolás de Piérola: Memorial de Ciencias Naturales y de Industria

Si desde fines de la década de 1820 y a lo largo de la siguiente destaca en la escena científica nacional la labor de El Telégrafo, ello pareciera haberse debido a la constancia de una de las personalidades científicas menos conocida. Es altamente probable que quien se halle detrás de las observaciones meteorológicas haya sido Nicolás Fernández de Piérola, alta personalidad científica de aquel tiempo. Nacido en Camaná a fines del siglo XVIII, Piérola hizo estudios preparatorios en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa y luego de jurisprudencia en Lima, en el Colegio de San Carlos. Tras una larga estadía en España de más de una década desempeñando puestos en la magistratura y en la legislatura, retorna al Perú y desarrolla una carrera de funcionario público que lo llevó a distintas dependencias como la Dirección General de Minería y la Junta de Sanidad y el Museo de Historia Natural 80.

La labor científica de Piérola se plasmó en la formación del primer Museo de Historia Natural de la república y en la publicación de las Guías de Forasteros de 1827 y 1828, en calidad de cosmógrafo interino 81, reemplazando a José Gregorio Parede, quien se hallaba en Europa. En calidad de funcionario público y vinculado a los círculos médicos de la ciudad promovió, en compañía de Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz 82

80 Raimondi, Antonio: El Perú [1874]. Lima, UNI, 1965. Tomo I, Lib. I, Cap. II: pp. 28-29.

, la

81 Fernández de Piérola, Nicolás: Calendario y Guía de Forasteros de Lima para el año de 1827

por D. [...] Abogado, Sub Director General de Minería, del Museo Nacional y Agricultura, Sub Inspector General de Instrucción Pública, Profesor de Historia Natural en el Colegio de la Independencia, Miembro de la Suprema Junta de Sanidad y Cosmógrafo Mayor interino de la República del Perú. En Lima, Imprenta de Santa Rosa, [1826]. Calendario y Guía de Forasteros de Lima para el año bisiesto de 1828 por D. [...] Abogado, Profesor de Historia Natural en el Colegio de la Independencia, Sub Director General de Minería y Cosmógrafo Mayor interino de la República. Lima, Imprenta de la Instrucción Primaria por Juan Ross, [1827].

82 Alcalde Mongrut, Arturo: "El Memorial de Ciencias Naturales; Lima 1827-1828. Contribución a la bibliografía de Mariano E. de Rivero y Ustariz", Boletín Bibliográfico, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Año 27, vol. 24. n° 1-4, diciembre, 1954. p. 82-150; “La obra científica de Mariano Rivero y Ustariz", Boletín de la Sociedad Química del Perú, 23, 1957. pp. 210-220; “Mariano de Rivero”, En: Yepes, Ernesto (ed.): Hacer ciencia en el Perú; biografías de ocho científicos. Lima, Sociedad Peruana de Historia de las Ciencias y Tecnología, 1986. Alaperrine-Bouyer, Monique: "Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz". En: Soto, Puig-Samper y González-Ripoll (Eds.). Científicos Criollos e Ilustración.[…]. Madrid, 1999; Mariano Eduardo de

publicación del Memorial de Ciencias Naturales, primer periódico científico peruano, continuador del Mercurio Peruano de Unanue y Baquíjano, aunque sin gozar de la protección oficial de aquél. A lo largo de los dieciocho meses que se mantuvo en circulación publicó artículos sobre producciones del país siendo el punto de partida del interés nacional sobre las calidades del guano 83. Las observaciones meteorológicas pueblan las páginas de algunos números aunque no siempre vinculadas al Perú ya que se insertan unas que provienen de las Islas Canarias y varias otras de la Gran Colombia, hechas por Rivero mientras realizó trabajos en dicho país. Deseosos de hacer una “Nivelación barométrica” entre el Callao y Pisco y otra entre éste y Quilca permite apreciar registros de la altura del barómetro, temperatura del mismo y la temperatura del aire 84.

El aporte conjunto de ambas publicaciones testimonia las dificultades con las que se topaba la difusión de asuntos científicos en el Perú del siglo XIX. Si en el primer caso, el entusiasmo por cuestiones científicas se manifestó apenas en las primeras entregas y se mantuvo únicamente en la publicación de las observaciones meteorológicas, en el segundo, la poca acogida que tuvo explica su temprana desaparición.

3.5 Científicos e instituciones: